Trece helados que nadie en su sano juicio querría comer
Un helado de 25.000 dólares tampoco nos pone..

Trece helados que nadie en su sano juicio querría comer

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Expertos en la materia nos cuentan cómo algunos helados mal concebidos –y, a veces, peor ejecutados– pueden pasar de ser el mejor postre del verano a un fistro incomestible.

Las vacaciones de verano son como las de navidad, pero al revés. Y no precisamente por el clima, sino porque ahora, mientras lees esto, es bastante posible que ya hayas tirado por la borda todos esos buenos propósitos que te prometiste cumplir copa de cava en mano. Admítelo, ocho meses de operación biquini no se hacen para ligar más en la playa, sino para poder abandonarse sin remordimiento a esos dulces placeres del vacaburrismo estival llamados helados. Ya lo dijo Alaska en un capítulo de su famoso reality: “no engordar en vacaciones es de mala educación”.

Aunque si de ganar kilos se trata, qué menos que hacerlo bien. Del mismo modo que no es lo mismo ponerle los cuernos a tu pareja con Ryan Gosling o Sofía Vergara que con Quique San Francisco o la madre Fratelli de Los Goonies; tampoco es lo mismo traicionar a tu dieta con un buen helado artesanal que con un cucurucho cristalizado sabor Oreo comprado en el primer chiringo que se nos cruce por el camino.

Lo que viene a continuación es una recopilación de supuestas tentaciones heladas que por sabor, concepto, elaboración o presentación nadie en su sano juicio querría probar (o al menos reconocerlo en público, que de filias está el mundo lleno). Para comentar algunas de estas maravillas hemos pedido ayuda a tres expertos heladeros empeñados en hacernos entender de una vez que lo suyo es un alimento y no una simple golosina: Azmina Khanbhai, de la madrileña Lolo Polos Artesanos; Fernando Sáenz, del Obrador Grate de Logroño; y Massimo Pignata, de DelaCrem en Barcelona.

13. Leche materna

Pechitos Mc Tetis. . THE LICKTATORS

En Inglaterra siempre han sido muy dados a caer en lo kitsch a la hora de crear productos relacionado con cualquier acontecimiento relacionado con su Familia Real. Pero esta vez se han superado poniendo a la venta, por tiempo limitado, un helado elaborado con auténtica leche materna para conmemorar el nacimiento de Carlota Isabel Diana, la segunda hija de los duques de Cambridge.

La empresa responsable de este ‘regalo’ bautizado como ‘Royal Baby Gaga’ ha sido The Licktators, una suerte de Häagen-Dazs británico que incluye en su catálogo otras joyas reales como el ‘Vice Cream’, que contiene Viagra. Según su portavoz, para la elaboración del mismo se utiliza leche “recién exprimida y fresca”, de donantes anónimas, aunque no hacen referencia a otro Baby Gaga con similares características que lanzaron en 2011 con el nombre de The Icecreamists. “En nuestro obrador siempre hemos defendido que usando productos naturales se puede hacer cualquier mezcla, pero siempre con sentido. Cada helado debe tener su momento, y este me parece puro marketing”, nos cuenta Fernando Sáenz. Si todavía no te han dado arcadas aquí tienes la receta para hacerlo en casa.

12. Calippo de chicle

Ningún chicle real ha sido dañado en su elaboración. FRIGO

Que algo sea un clásico no significa que sea bueno. Vale que el Calippo de Frigo nos ha refrescado los veranos durante generaciones –“es una leyenda en su género”, defiende Massimo Pignata–, pero si su concepto ya estaba equivocado desde su nacimiento (un trozaco de hielo garrapiñado), alguien pensó que era necesario rizar el rizo con una nueva versión con gusto a chicle. Total, si ahí fuera todavía hay gente que pide que Danone vuelva a vender los yogures con este sabor, ¿por qué no un helado?

“Me produce urticaria solo pensar en tener que probar ese aguachirri con saborizantes”, asegura Amina Khanbhai. “Los buenos polos artesanales, como nuestros ‘lolos’, están elaborados con frutas frescas, y llevan el agua justa para que al congelarlos queden melosos y cremosos. Además, seguro que menos chicle lleva de todo”. Esa es otra. ¿Qué es exactamente el 'sabor chicle'?¿De dónde sale?¿A que saben las cosas que no saben? ¡Isabel Coixet, te necesitamos!

11. Fish & Chips

Trampantojo que te cojo. GEORGES PORTOBELLO FISH BAR

Al universo de los helados le ha pasado lo que al del gintonic: se nos ha ido la pinza y estamos experimentado por encima de nuestras posibilidades. Y aunque dudamos que haya alguien que no haya caído en la tentación de untar patatas fritas en un helado, de nuevo han sido los británicos los que se alzan con el oro en esto de transformar un plato típico como el bacalao rebozado con patatas fritas en helado.

Los primeros en lanzarse fueron los dueños de Georges Portobello Fish Bar, un bar londinense especializado en Fish&Chips que hace 5 años incluyó esta novedad en su carta para que los seguidores del fútbol celebraran los partidos de su selección durante el Mundial de Sudáfrica. “Después de vivir en Inglaterra buena parte de mi vida tengo que reconocer que me parece una obra de arte, mucho mejor que algunos fish and chips de verdad que he visto. Pero una cosa es verlo y otra comérselo. Lo segundo, me lo pensaría”, responde con bastante razón Amina Khanbhai. En esta ocasión la presentación al menos es atractiva, sobre todo si la comparamos con propuestas actuales como las de Teare Woods, en la que ya no se preocupan ni de engañar al ojo para que aceptemos este sabor sin rechistar.

10. De pulpo

¿Y los cachelos?. FIRENZE

Si hablamos de productos del mar en versión helado hay un país que no podemos obviar: Japón. No es ninguna novedad que allí se pueden encontrar todo tipo de alimentos en este formato capaces de dejar a cualquier occidental con los ojos en blanco. “A estos sabores hay que acercarse desde una perspectiva cultural”, aclara Fernando Sáez. “Es normal que allí fabriquen estos helados y que a nosotros nos parezcan una frikada del mismo modo que si nosotros les diéramos a probar uno de gazpacho o de fabada”.

Como una clase de spinning metida en un bote. DËRINICE
Amina Khanbhai no es tan comprensiva. “De entre todos los atentados al pulpo que he visto en mi vida, este debe ser el mayor. Da miedo. Si al abrir el bote saliera una especie de pulpo mutante o algún bicho raro con poderes mágicos tipo Doraemon que te agarrara la lengua, no me sorprendería nada”.

9. Para deportistas y ortoréxicos

El churro frío siempre lo ha petado. CHURRO BOROUGH MARKET

Abandonamos por un momento algo tan subjetivo como el sabor para adentrarnos en otro aspecto capaz de convertir lo apetecible en una pereza gastronómica: sus cualidades mágicas. En un mundo donde atribuir supuestas superpropiedades curativas o nutritivas a los alimentos siempre es un buen negocio, los helados también tenían que encontrar su nicho. Una de las primeras en subirse al carro ha sido la marca estadounidense Dërinice, especialista en vender helados “bajos en calorías, con alto contenido proteico, enriquecidos con vitaminas A y D3 y con fibra probiótica orgánica”, signifique eso lo que signifique.

¿Su producto estrella? Este helado de Té verde para que “tomes tus antioxidantes con cucharilla”. No hace falta decir nada más. Bueno, Fernando cree que sí. “Me parece un engaño que te vendan esto como un producto sano especialmente indicado para deportistas. Cualquier helado artesanal hecho con buena materia prima es compatible con la vida sana. Llevo mucho años explicando a mis clientes que para nosotros este producto es un alimento, no una golosina”.

¿Me pone doble de cocodrilo?. SWEET SPOT ICE CREAM

8. Churrosángüich

De la supuesta opción más sana, a la mas foca de todas. Para ti, amante de las calorías vacías aburrido de los cupcakes y los cronuts, tenemos una buena noticia llegada desde el otro lado del Atlántico: el Churro Sandwich. O lo que es lo mismo, el corte de helado de toda la vida pero con dos churros en forma de ensaimada en lugar del típico barquillo. Ironías de la vida, esta oda al gochismo extremo tiene su origen en la cuna del culto al cuerpo extremo, Los Ángeles.

Concretamente en Churro Borough, un pequeño negocio especializado en este producto que ha despertado tal fiebre entre los foodies estadounidenses que Buzzfeed le ha dedicado un curioso artículo explicando por qué esto es la cosa más deliciosa que jamás probarás en tu vida. Nosotros tenemos nuestras dudas, y aunque de momento la fiebre no ha llegado a nuestro país –tiempo al tiempo–, perdonaremos al valiente que lo importe si con ello consigue acabar para siempre con la dictadura del malenismo radical.

Dedicado a todos los que el umeboshi les parecía raro. KIKUYA

7. Huevos de cocodrilo

Vale, aquí igual pecamos de puristas incluyendo este sabor, pero cuando maestros como Massimo Pignata te dan la razón es que no estás muy desencaminado. “En el mundo de los helados tiene mucho sentido ser purista. Si en España no hay una cultura extendida de helado es justamente porque los ejemplos de heladeros que ofrecen un helado puro, trabajado a diario y sin compromisos son muy pocos”.

Aunque el huevo tiene una misión concreta a la hora de preparar un helado (emulsionar la grasa o la nata durante la mezcla de ingredientes), no entendemos qué necesidad hay de utilizar uno de cocodrilo en lugar del clásico de gallina. Que no decimos que si algún día viajamos a Filipinas no vayamos a Sweet Spot Ice Cream a probar su superventas, pero será más por investigación que por gusto. Aviso: la cría de cocodrilo no se incluye.

"Yo también duermo bajo cero para conservarme así de bien". DEL MONTE

6. Ramen

Que aceptemos que los protagonistas de Grease bebieran Coca-Cola con una bola de helado de vainilla dentro no significa que aceptemos cualquier guarrada gastronómica. Se lo perdonábamos porque eran Sandy Olsson y Danny Zuko y todo lo que hacían molaba. Pero incluso a ellos les torceríamos el gesto si les viéramos a nuestro lado sentados sorbiendo un ramen en el que flota un cono de helado con su cucurucho y toda la pesca.

Una escena que puedes encontrarte si entras en Kikuya, un restaurante de Tokyo en el que sirven esta especialidad que esperamos nadie copie antes de que la burbuja de estas sopas japonesas estalle en España. “Creo que es el naufragio más trágico que jamás he visto. Es algo así como el hundimiento del Titanic, pero sin supervivientes”, bromea Azmina Khanbhai, que no obstante sí se atrevería a probar el helado de ramen, que también existe. “Este, aunque solo sea por el aspecto, se salva”.

Si das con la cantidad justa, puedes entrar en bucle. CANNABIS CREAMERY

5. Polo Hasselhoff

¿Puede una mala presentación arruinar una buena idea? Por supuesto. Que se lo digan si no a Del Monte, los importadores de fruta que también hacen helados de calidad bastante aceptable. Pero no pasarán a la historia por su cuidada elaboración, sino por haber sido la autora de haber convertido hace unos años a David Hasselhoff en una versión chupable de hielo.

¿Cómo definir esto?¿Canibalismo diferido? ¿Parafilia foodie? Aunque igual de incomprensible, la versión de Daniel Craig que sacaron poco después al menos la entendemos. Esos abdominales si son para chupar hasta fundirlos… ¡Ojalá las fans de Take That que lloraban en Barajas hace unos años hubieran grabado este vídeo comiendo un polo de sus ídolos desaparecidos!

Vainilla y pepinillo: probarlo es amarlo. FLORIDA STATE FAIR

4. Cannabis

Como concepto la idea no es mala. Fumar marihuana da ganas de comer cosas dulces porque inhibe la leptina, la hormona supresora del apetito. De ahí que a determinadas horas de la noche los bollos industriales de las tiendas 24 horas vuelen de las estanterías de mano de aquellos que en lugar de echarle droja al Cola-Cao prefieren echarle Cola-Cao a la droja.

Así que con un helado como este que fabrican artesanalmente en Cannabis Creamey se matan dos pájaros de un tiro: te colocas y te sacias, todo en uno. El problema es que algunos pueden olvidar qué están comiendo y acabar disfrutándolo más de lo deseado. Que una cosa es entrar en éxtasis comiendo, y otra, acabar como Cuando Harry encontró a Sally.

Bacon crujiente y helado. No hay más preguntas, señoría.

3. En hamburguesa

Y por fin alcanzamos el podio de “helados que no”, muy disputado y casi con empate. El bronce se lo dedicamos a esta mezcla no por ser menos vacaburra que el resto, sino porque solo es un suma y sigue en los atentados inmerecidos contra algo que cuando está bien elaborado nos eleva al cielo: la hamburguesa. Que encima lo hagan en Estados Unidos, cuna de esta delicia, ya no tiene perdón de Dios.

“La idea de jugar con las texturas de manera justificada siempre es atractiva”, aclara Fernando Sáenz. “Una hamburguesa cuya salsa en lugar de líquida estuviera presentada en forma de helado bien trabajado me parece hasta atractiva, pero me temo que este no es el caso. Una bola de helado de vainilla con carne entre dos rebanadas de pan no tiene ningún sentido”.

Bob Esponja llora lágrimas de sangre negra. SWAGCT.COM

2. En pizza

En su momento ya hicimos una extensa lista de cosas que no deberías echarle a la pizza. Llegó el momento de actualizarla con una posibilidad más: el helado. Y no es porque no acepten combinación con productos calientes –a ver quién es capaz de decir que no a uno acompañado de un gofre o un brownie–, sino que, como en el caso anterior, esto no tiene forma ni sentido.

De nuevo es a una tienda filipina, California Pizza Kitchen, a quien le debemos el honor de revolvernos el estómago cuando permitió que esta receta fuera una de las tres finalistas en un concurso que organizó para ampliar su carta. En teoría era un homenaje a uno de los platos favoritos de Elvis Presley, el sandwich de mantequilla de cacahuete y plátano. Pero su autor pensó que sería genial añadirle mozarella, nueces y una vela de bacon frito. Un 'failhouse rock' en toda regla.

1. Terrores animados

¿El puesto de honor más democrático de la historia? Puede que sí, pero teniendo en cuenta que no hay marca industrial que no haya querido seducir a los niños haciendo versiones heladas de sus personajes favoritos, es imposible elegir solo una. Si te gustaron las catástrofes culinarias especial animación, espera a conocer lo que algunas casas hicieron después de pedir licencia para usar a Bob Esponja, a Mickey Mouse, a Pepa Pigg o a las Tortugas Ninja en su carta.

Imaginamos a miles de niños y niñas teniendo pesadillas después de quitar el envoltorio pensando en tener que comerse lo que tienen entre las manos. Una comunión casi satánica que un futuro podría ser tomada como excusa para fundar la secta de adoradores de Cecilia la de Borja. Una religión que, por una vez, sí estaría justificada.

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