Cinco sándwiches para hacer con queso en lonchas
. La pizza hawaiana hecha bocadillo
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Cinco sándwiches para hacer con queso en lonchas

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El bocadillo es la quintaesencia de la alimentación sencilla y reconfortante, y el queso en lonchas es su complemento perfecto. Tenlo siempre en la nevera y podrás preparar estos bocatas en un periquete.

El queso en lonchas es un comodín perfecto para tener en la nevera, siempre a punto para integrarlo en gratinados de pasta, patatas o verduras, ponerlo encima de unos nachos o convertirlo en parte de una salsa cremosa para acompañar unos huevos revueltos, rellenar una tortilla de verduras y mil y una opciones alternativas que se benefician de su textura cremosa y fundente.

Pero su función más inmediata, reconfortante y fácil de convertir en una cena o comida apañadas es la de formar parte de un bocadillo. Fríos o lujuriosamente fundidos, vegetarianos o con carne, ácidos o con un contraste dulce, a continuación os ofrecemos una selección de bocadillos con queso –en lonchas– que dicen “cómeme”.

Mixto con piña

De los creadores de la pizza hawaiana –manjar para unos, afrenta personal contra todos y cada uno de los italianos para otros– llega el sandwich mixto con piña. La jugosidad de la fruta, cortada en trocitos no demasiado grandes para que sea cómodo comerla, se alía a la perfección con la untuosidad del queso Havarti y el ahumado suave de un buen jamón al horno.

El único truco para que este bocadillo salga bien está en usar piña natural, escurrirla bien con un papel de cocina para que no haga un charco y empape el pan. La elección del pan –de hogaza y cortado no demasiado grueso para facilitar el fundido–, un Havarti danés suave y cremoso como el de Arla, y una sartén o plancha a fuego medio rematarán un sandwich para el recuerdo.

Havarti light con tomate fresco, orégano y mermelada de cebolla (frío)

Un bocadillo ligero y fresco para tomar con un pan tipo focaccia o chapata. Solo tenemos que buscar una variedad de tomate carnoso y con sabor, como el de pera o el tomate pimiento. Es importante cortarlo en lonchas finas para que no se esparrame fuera del bocadillo y sea agradable al morderlo (se puede poner más de una capa de tomate).

Solo hay que abrir el pan, untar una de las mitades con un poco de mermelada de cebolla y la otra con un chorrito de aceite de oliva virgen extra, poner una cantidad generosa de tomate cortado fino, unas lonchas de havarti light y aderezarlo con un poco de sal, pimienta y orégano. Se puede aromatizar con albahaca fresca en lugar de orégano, añadirle aceitunas o alcaparras y hasta un poco de ralladura de piel de limón: el caso es que tenga sabor a Italia.

Melted Cheese con encurtidos caseros

Crujiente y fundente no riman por casualidad. ANA CASANOVA

Lo que en Inglaterra se conoce como ‘melted cheese’ es un bocadillo que incluye por lo menos un par de quesos –diferentes y complementarios– dentro de dos rebanadas de pan (puede ser una hogaza de centeno potente, pan de molde, de payés o incluso brioche, el caso es que sean dos rebanadas) calentado hasta que se tueste y el queso se funda. A partir de aquí se puede tunear a placer hasta conseguir el bocado perfecto con mermeladas, encurtidos, salsas o casi cualquier ingrediente que contraste –o potencie– la untuosidad del queso fundido.

En este caso proponemos una mezcla de cheddar y emmental con cebolla roja y pepino encurtidos en casa de manera simple y rápida: solo hay que pelar y cortar en tiras la cebolla, y el pepino en rebanadas finas y dejarlos en vinagre de vino blanco o manzana con un poco de sal durante un par de horas (no mucho más o se quedarán demasiado blandos). Escurrir bien, rellenar el pan con los quesos y los encurtidos y fundir en una sartén o plancha a fuego medio hasta que el pan esté tostado y el queso lujuriosamente fundido.

Reuben con pastrami, col salteada, mostaza y Havarti madurado

El sandwich Reuben es uno de esos clásicos americanos de origen dudoso –con polémica incluida sobre su paternidad– e ingredientes intercambiables. Aunque la versión canónica lleva una carne enlatada conocida como ‘corned beef’, chucrut –col fermentada–, queso suizo y salsa rusa (a base de mahonesa o yogurt con kétchup, rábano, pimientos y cebolleta) una de las más conocidas cambia el primero por el ingrediente bocadillero de moda: el pastrami.

Proponemos sustituir el chucrut por col –blanca, lombarda e incluso china– cortada muy fina y salteada en aceite y reposda con un vinagre suave durante un par de horas: su acidez recordará a la del fermentado original con un proceso mucho más simple. También se puede utilizar una ensalada clásica de col y zanahoria: el caso es conseguir algo fresco y crujiente que contraste con la textura del pastrami. Nuestra versión también cambia el queso suizo por un havarti madurado, más fundente, y el aliño por un par de cucharadas de mostaza de Dijon.

Cebolla tierna, berenjena, calabacín y queso emmental con mayonesa de pimiento asado (frío o caliente)

Los bocadillos de verduras y queso lo petan. MÒNICA ESCUDERO

Un bocadillo que se puede tomar trío o caliente, energético, sabroso y perfecto para comer al aire libre. El relleno consta de una selección de hortalizas carnosas, tiernas y llenas de sabor, cortadas en finas láminas salpimentadas y asadas (a la parrilla a fuego medio) con hierbas o especias al gusto. Para hacer la salsa solo tenemos que triturar un pimiento asado –o una lata de pimientos del piquillo, en su versión más sencilla– con dos cucharadas de mayonesa y un poco de sal y pimienta.

Este bocadillo agradecerá un pan con personalidad, como una barra con diferentes tipos de semillas. Si se va a tomar caliente, es importante tener el queso a temperatura ambiente y tostar ligeramente primero la parte de dentro del pan para que el proceso de fundido empiece en cuanto entren en contacto.

Una cooperativa con más de 100 años

Arla Foods

Arla Foods Amba es la tercera cooperativa láctea en ranking. Los fundamentos de la misma se establecieron hace más de 100 años, siendo un momento fundamental en su historia la fusión en el año 2000 entre el grupo sueco Arla y la danesa MD Foods Company. Al cierre de 2015 Arla, con sede en la ciudad danesa de Aarhus, contaba con más de 13.400 ganaderos como propietarios de la cooperativa. Arla cuenta con instalaciones de procesamiento en 12 países y da empleo a casi 20.000 personas. Sus productos se comercializan en más de 100 países y es el mayor proveedor de leche ecológica del mundo.

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