Bonito eurovisivo

Europa tiene la autoestima por los suelos, pero siempre nos quedará Eurovisión para escapar un rato de sus dramas. Disfruta el festival más kitsch con un bonito con toques escandinavos, eslavos y mediterráneos.

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Bonito eurovisivo
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Este artículo se publicó originalmente en la revista 'Tentaciones'.

Europa está cada vez más fea. Si yo fuera ella, con su trato a los refugiados, sus repulsivos movimientos xenófobo-fascistoides o su fracasado empecinamiento en la austeridad, tendría la autoestima por los suelos. Por suerte, soy sólo uno de sus millones de habitantes, y aunque las enfermedades de mi patria grande me afectan, todavía puedo evadirme con tonterías tan europeas como Eurovisión.

Menos calidad musical -poca falta le hace-, el festival lo tiene todo para triunfar como opiáceo entre las personas ligeras de cascos como yo: extravagancia, coreografías y modelos imposibles, cantantes de ex repúblicas soviéticas que no sabrías localizar en el mapa y ocasionales friquis que llenan tu vida de color aunque sólo sea durante tres minutos. Eurovisión, además, reconforta el espíritu cuando te acerca a realidades de países ignotos como Moldavia, Azerbaiyán o Albania: oyes las canciones, ves a los presentadores locales que dan las votaciones, y das gracias a Diosito por estar a miles de kilómetros de allí.

Por desgracia, la edición de 2016, que comienza hoy con la primera semifinal, no pinta demasiado estrambótica. Aun así cuenta, con sus alicientes: Ivan, la especie de Adán estepario que representa a Bielorrusia, quiere actuar desnudo y rodeado de lobos, y ojalá le dejen. Ucrania va con una mujer tártara cuya canción sobre la deportación soviética de su pueblo amenaza con desencadenar un conflicto diplomático con Rusia, que a su vez parte como favorita y ganará si el poderoso voto gay no impide el triunfo de un país con impresentables leyes homofóbicas. España, por su parte, acude al evento con su primera canción en años conectada a la actualidad musical, y no a lo que entiende por actualidad musical un capitoste de RTVE de 150 años.

En resumen, que el 14 de mayo valdrá la pena tomar de nuevo esta droga para olvidar. Desde aquí recomendamos combinarla con un bonito paneuropeo marinado a la escandinava, con un toque eslavo de pepinos agridulces y una salsa mediterránea de yogur griego. Y con la ikurriña como bandera, por supuesto.

Dificultad

Para eurofans.

Ingredientes

Para 4 personas, como aperitivo

Bonito

  • 600 g de lomos de bonito fresco
  • 1 limón
  • 350 g de sal
  • 250 g de azúcar

Salsa

  • 150 g de yogur
  • 1 cucharada de albahaca picada
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 1 cucharada de zumo de limón
  • Sal y pimienta negra

Pepino

  • 1 pepino
  • 100 ml de vinagre blanco
  • 3 cucharadas de azúcar
  • 1 cucharada de sal

Preparación

  1. Mezclar el azúcar, la sal y la ralladura de limón del bonito. Enterrarlo en la mezcla y dejarlo en la nevera tres horas.
  2. Sacarlo y limpiarlo bien para quitarle toda la sal y el azúcar.
  3. Cortar en rodajas finas el pepino, salarlo y dejarlo reposar sobre un colador media hora.
  4. Mezclar el vinagre, el azúcar y la sal y aliñar el pepino. Reposar en la nevera un par de horas.
  5. Mezclar todos los ingredientes de la salsa y salpimentar. Servir sobre tostadas el bonito cortado en lonchas con pepino y salsa.

¿Has intentado hacer esta receta u otras de El Comidista, y no te han salido bien? Quéjate a la Defensora del Cocinero enviando un mail a defensoracomidista@gmail.com

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