Tabulé de los incas
. El Machu Pichu en pleno Mediterráneo.

Tabulé de los incas

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Un poco de cocina-ficción: por un extraño cruce espaciotemporal, los hijos de Atahualpa se enfrentan a la famosa ensalada sirio-libanesa. Le ponen quínua. Y les sale un platazo.

Antes de que se me echen encima los puristas, lo diré alto y claro: el tabulé de los incas no es un auténtico tabulé. Es un tabulé falso. Un tabulé de tebeo, de ciencia-ficción. De aventura loca de novela fantástica de serie B, en la que ocurren saltos en el espacio-tiempo y se juntan antiguas civilizaciones, naves espaciales y extraterrestres.

Me imagino que algunos estaréis pensando: ¿de qué habla este tío? ¿Quiénes son los incas? ¿Qué es un tabulé? ¿Te has fumao un porro, Amparo? Vamos por partes. El tabulé es una ensalada tipiquísima de Oriente Próximo, que en su versión más canónica lleva perejil, tomate, bulgur y zumo de limón. Los incas eran unos señores que vivían tranquilamente en los Andes y alrededores hasta que, allá por el siglo XVI, llegaron los españoles a tocarles la yuca. Eran muy aficionados a la quínua o quinoa, y desconocían el trigo, que es con lo que se hace el bulgur. Ergo si se hubieran querido hacer un tabulé, no les habría quedado más remedio que tirar de la primera. Claro que tampoco habrían tenido perejil, limón y tomate, pero ya lo he explicado al principio: esto es una fantasía de baratillo a la que no se puede pedir verosimilitud.

Al final, lo importante es que esta ensalada está buenísima. Que es fresca como ella sola e idónea para los calores que empiezan a llegar. Que la presencia de la quínua la hace un poco más crujiente. Y que los celíacos e intolerantes al gluten la pueden tomar sin temor.

Dos últimas recomendaciones: usad tomates cherrys decentes, no de los de plástico que vienen en una caja de ídem. Si no los tenéis a vuestro alcance, es mejor tirar de tomate normal. Y si la rúcula, otro elemento inexistente en el tabulé tradicional, no os pone, sustituidla por cualquier brote u hoja verde.

Dificultad

La podría haber hecho el más cafre del batallón de Hernán Cortés.

Ingredientes

Para 4 personas

  • 150 g de quínua
  • 16 tomates cherry
  • 1 pepino
  • 50 g de rúcola (o la hoja verde que prefieras)
  • 4 cucharadas de perejil picado
  • 2 cucharadas de menta picada
  • 1 tallo de cebolla tierna (o 1 cuarto del bulbo)
  • 1 limón
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Vinagre
  • Sal

Preparación

  1. Poner a hervir un litro de agua aproximadamente.
  2. Mientras se calienta el agua, lavar bien la quínua poníendola en un colador bajo el grifo con agua fría.
  3. Quitar la capa exterior de la cebolla tierna, cortarla en rodajas (o picarla, si es el bulbo) y ponerla en un bol con agua y un chorro de vinagre. Dejar reposar un mínimo de 15 minutos para que pierda fuerza y no repita.
  4. Picar el pepino en trocitos pequeños, salarlo y dejarlo en un colador para que suelte parte de su agua unos 15 minutos.
  5. Cuando el agua hierva, añadir la quínua, y cocer durante unos 15 minutos. Cuando se abra, está hecha. Pasar por agua fría y escurrir bien en un colador.
  6. Cortar los tomates en dos.
  7. Mezclar la quínua, los tomates, el pepino, la cebolla, el perejil y la menta. Salar e incorporar el zumo de limón y un par de cucharadas de aceite. Mezclar bien, probar y corregir de sal y de limón. Servir en el centro de los platos o de una fuente en los que habremos puesto en los bordes un poco de rúcula o de brotes verdes sazonados con sal y un poco de aceite.

¿Has intentado hacer esta receta u otras de El Comidista, y no te han salido bien? Quéjate a la Defensora del Cocinero enviando un mail a defensoracomidista@gmail.com

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