Batido muy verde

Frutas, almendras, espinacas y té verde es todo lo que necesitas para una bebida veraniega lejanamente inspirada en las despedidas de soltero.

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Batido muy verde

Artículo publicado originalmente en la revista 'Tentaciones'.

Como voy de progre, tengo por costumbre no mostrar públicamente mis simpatías hacia normas que restrinjan la libertad de opinión, de conducta o de vestimenta, y me revuelvo como un anarquista ante cualquier intento de penalizar las ofensas al decoro o a la religión. Sin embargo, una alcaldesa del PP va a lograr sacarme del armario del autoritarismo expresando mi apoyo a una de sus medidas: la de prohibir la exhibición en la vía pública de muñecas hinchables y diademas con penes en las despedidas de soltero.

Ha ocurrido en Mojácar, localidad almeriense que con su ordenanza pone un mínimo coto a la deleznable práctica de montar romerías humillantes a los que se van a casar. En mis fantasías de déspota que ha sojuzgado a la humanidad y promulga leyes locas, uno de los primeros decretos suele ser el de Deportación Instantánea a Gulag de los Participantes en Despedidas Callejeras. Imagino a los despidientes y al despedido despertándose de resaca en Siberia y riéndose por la hazaña, hasta que sus sonrisas quedan congeladas por la noticia de que se quedarán allí para siempre.

Exagero, obviamente. Mientras no moleste, cada cual debe poder celebrar lo que le dé la gana y como le dé la gana, sin que carcamales moralistas como yo lo impidan. Pero no me digáis que este rito venido del infierno, con sus ridículos disfraces de flamenca, torero, vikingo o prostituta, no es grotesco, y pone en evidencia el lado más gañán del ser humano. En las despedidas no se dice adiós a la soltería. Se dice adiós a la dignidad.

Para asimilar la bilis segregada escribiendo estas líneas, y también para aquellos que padezcan los efectos de un festejo prebodorrio, propongo un batido bien verde que sentará las bases de la recuperación.

Dificultad

Hay que ser graduado en Harvard con matrícula de honor.

Ingredientes

Para 1 persona

  • 1 plátano
  • 1 rodaja gruesa de piña sin el corazón
  • 1 puñado de espinacas
  • 1 cucharada de almendras crudas
  • 250 ml de té verde
  • Azúcar (opcional)

Preparación

  1. Cubrir las almendras con agua en un cuenco pequeño y dejarlas unas horas a remojo (este paso no es imprescindible, pero sí recomendable).
  2. Triturar a fondo las almendras con su agua y un poco del té verde frío hasta que se forme una pasta.
  3. Añadir la piña, el plátano, las espinacas y el resto del té verde y triturar.
  4. Probar y añadir un poco de azúcar si se quiere más dulce y algo de agua si ha quedado muy espeso.

¿Has tenido problemas preparando esta receta o cualquier otra de El Comidista? Escribe a la Defensora del Cocinero: defensoracomidista@gmail.com

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