Polos de sandía con lima, chile y sal

Un polo casero muy sencillo de elaborar –y aún más de comer–, con la fruta estrella de la temporada como protagonista y un punto ácido y salado que hace que te replantees la forma en la que siempre has comido sandía.

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Polos de sandía con lima, chile y sal
La mezcla de dulce, salado y ácido marcará un antes y un después en tu vida..

La primera vez que probé la sandía con lima, sal y chile, aconsejada por una amiga mexicana, un nuevo universo se abrió ante mis ojos. Esa mezcla de dulce, salado y ácido iba a marcar un antes y un después en mi vida, como bien saben todos los invitados a los que se la he servido como postre, merienda o picoteo de medianoche (y la máquina de vacío que dio su vida mientras intentaba osmotizar la sandía con vodka para convertirlo en un cóctel comestible).

En un momento en el que sandía ha alcanzado su punto óptimo de consumo, utilizarla en tantas recetas como sea posible no solo es aconsejable sino casi mandatorio, y así es como se me ocurrió convertir esta imbatible combinación en un polo, paleta o como queráis llamarle.

Además, para hacerlas no necesitas ni molde, ni licuadora, batidora o prácticamente nada más aparte de los cuatro ingredientes que se mencionan en el título de la receta, un rallador y un cuchillo (y un congelador, claro, que siempre va bien para eso de congelar cosas). Un palito de madera como soporte se agradece, pero si no tienes uno a mano puedes usar un tenedor de postre, el mango de una cucharilla de café o algunas brochetas clavadas muy cerca para que el peso quede repartido y no se rompan.

Por eso son perfectas para ese momento del año llamado vacaciones, cuando tu ajuar culinario suele estar a kilómetros de ti y tienes que subsistir con una sartén rallada, una espumadera medio quemada y un escurridor que, por el tamaño que tiene y el plastiquete con el que se ha fabricado, debe haber salido por lo menos de la factoría Playmobil.

El único truco para que salgan bien es escoger una sandía muy carnosa (si está medio hueca se desmontará en cuanto salga del congelador), no cortarla en rodajas finas y ponerla en una bolsa de zip para que el frío no la queme. La velocidad con la que la sirvamos también será crucial, y poner al alcance de quien la vaya a tomar un extra de aderezos por si quiere ponerle más mandanga no es obligatorio, pero sí aconsejable.

Ingredientes

Para 4 paletas

  • 4 trozos grandes del centro de la sandía, cortados con la base cuadrada o en rombo
  • Sal
  • 2 limas
  • Chile en polvo
  • Para sostenerlas: palitos de madera para polos

Preparación

  1. Con la ayuda de un cuchillo, hacer pequeñas incisiones en en centro de la corteza de la sandía para clavar un palito de helado en ella (al palito debería costarle entrar, o después se caerá fácilmente).
  2. Poner los trozos de sandía en una bolsa de zip, sin tocarse entre ellos para que no se peguen al congelarse. Llevar al congelador por lo menos durante 6 horas, o de un día para otro.
  3. Justo antes de sacar la sandía rallar la piel de la lima y reservarla. Tener listos todos los ingredientes para, solo sacar la sandía del congelador, mojarla con el zumo de lima y espolvorearla con un poco de chile, sal y la ralladura. Consumir inmediatamente.
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