Tarta de lima hiperfácil
. Atiende a la textura...

Tarta de lima hiperfácil

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Este increíble postre es tan fácil de hacer que da casi hasta vergüenza. Al nivel de dificultad de la O con un canuto, alegrará tus últimos días de verano con su sabor fresco y su elaboración ultra rápida.

Seguimos plantando cara a lo que queda de verano, empeñados en no encender el horno hasta que el termómetro no baje de los 20 grados. Después de grandes hits aptos para cocinar en chanclas como los limones helados, la tarta de queso y melocotón, el helado de fresa para gente sin heladera, la tarta viejuna de galletas o la panna cotta, toca cerrar temporada con un postre fresco y vicioso que combina a la vez sabores dulces, ácidos y salados.

Inspirada en la típica tarta de lima o key lime pie de Florida (EEUU), resulta bochornosamente fácil de preparar. Tanto que mejor que no se lo contéis a los invitados, no vaya a ser que piensen que sois unos mangarrianes sin voluntad ni consideración. El relleno tan sólo lleva tres ingredientes: leche condensada, zumo de lima y nata.

De una manera casi mágica y sin necesidad de gelatina ni otros espesantes, el resultado es una crema espesa de consistencia lo suficientemente sólida para poderla cortar sin problemas a la vez que se deshace libidinosamente en la boca. Slurp. En realidad se debe al efecto del ácido en las proteínas de la leche, pero sigue pareciendo un milagro.

Siendo fieles a nuestro boicot al horno, la base podría ser exactamente la misma que usamos en la receta de la tarta de queso. Galletas trituradas, un poco de mantequilla derretida y chimpún. Adiós a los sofocos y a contar el tiempo de horneado. Pero –y éste es un PERO en mayúsculas– la base para la tarta que os traigo hoy merece unos pocos sudores. Tan sólo seremos infieles a nuestros principios durante 15 minutos, los necesarios para conseguir una costra dorada y crujiente en el horno con galletitas saladas. Sí, ésas de aperitivo con forma redonda o de pececillos, tan ramplonas y adictivas.

La idea de usarlas en una tarta es de Christina Tosi, jefa de repostería del restaurante Momofuku y autora del libro Momofuku Milk Bar Cookbook. Y a mí qué, estás pensando. Lo importante aquí es que la señorita Tosi es un genio pensante, capaz de encontrar ignotas cualidades reposteras en los productos comerciales y reina del menos es más. Haremos aquí alguna otra de sus recetas, pero de momento esta base de galletitas saladas nos vale para hacernos a la idea de su genial imaginación. Aporta una textura crujiente y cambiante con trozos más o menos gruesos además de un toque salado sumamente adictivo.

Por supuesto, si no queréis complicaros la vida podéis optar por no usar el horno o usar galletas normales con una pizca de sal. La receta original de Tosi lleva pomelo en vez de lima pero a mí me parece que éste amarga demasiado. Si no tenéis limas a mano se pueden sustituir por limones verdes o normales, aunque el resultado final pierde quizás parte de su encanto. Recordad tan sólo que para este relleno cremoso hay que usar una base de galletas que cubra no sólo el fondo sino también los bordes, para que cuando la desmoldemos no se nos espanzurre.

Dificultad

A la altura de recordar la canción del verano.

Ingredientes

Para un molde de 20-22 cm de diámetro

Para la base

  • 150 g de galletitas saladas (preferentemente redondas)

  • 1 cucharada o 15 g de azúcar

  • 80 g de mantequilla derretida

Para el relleno

  • 400 g de leche condensada

  • 150 ml de zumo de lima

  • ralladura de 1 lima

  • 200 ml de nata para montar

Preparación

  1. Partir las galletitas con las manos, no pasa nada porque haya trozos grandes. Mezclar con el azúcar y la mantequilla derretida, repartiéndola bien hasta mojar todas las galletas.

  2. Precalentar el horno a 150 ºC con calor arriba y abajo.

  3. Colocar papel de horno en el fondo y lados del molde desmontable para que podamos desmoldar con facilidad la tarta. Echar la base de galletas en el molde apretando bien en el fondo y subiendo por los lados.

  4. Hornear la base entre 15 y 18 minutos, hasta que esté dorada. Sacarla y dejarla enfriar completamente.

  5. Batir la leche condensada junto a los 150 ml de zumo y la ralladura de una lima. Espesará ligeramente hasta conseguir la consistencia de un yogur batido.

  6. Montar la nata y agregarle la leche condensada poco a poco y suavemente, para que no se baje su consistencia espumosa.

  7. Echar el relleno en el molde, taparlo con papel film y refrigerar al menos 6 horas.

  8. Antes de servir la tarta se adorna con un poco de ralladura fresca de lima.

¿Has intentado hacer esta receta u otras de El Comidista, y no te han salido bien? Quéjate a la Defensora del Cocinero enviando un mail a defensoracomidista@gmail.com

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