"Con la 'olla lenta' cocinas viendo la tele o echando la siesta"

El 'slow cooker' u olla de cocción lenta es el último trasto que enloquece a los cocinillas. Marta Miranda, autora del primer recetario en castellano dedicado al aparato, explica por qué lo necesitas con máxima urgencia.

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Gasta cuatro veces menos que una nevera..

Si no tienes una olla de cocción lenta, deberías enterarte de por qué los maricocinillias más avanzados no paran de glosar las virtudes de este trasto y repiten sin cesar frases como "las legumbres quedan fenomenal", "las carnes guisadas se deshacen" o "estoy pensando en cocinar un dromedario en grasa de uro en la Crock-pot a ver qué pasa". Si por el contrario ya perteneces a la secta del slow cooker, deberías correr a comprarte el primer recetario específico escrito en castellano para este trasto, Slow cooker (Larousse). Y en ambos casos, sería conveniente que atendieras a lo que dice su autora, Marta Miranda, sobre estas cazuelas eléctricas programables de máxima simplicidad: eliges la potencia y el tiempo y te largas a hacerte la manicura.

Marta es la autora de la web Crockpotting, especializada en cocina para ollas de cocción lenta. También es la Defensora del Cocinero en El Comidista, es decir, la persona que atiende vuestras quejas por malos resultados de nuestras recetas y dicta sentencia sobre las mismas en su artículo mensual. Además es una de esas raras personas con altos niveles de conocimientos culinarios, criterio y sentido del humor, como demuestra en esta animada charla.

Hola Marta, felicidades por tu nuevo libro.

Hola Mikel, muchas gracias.

Me parece superinteresante lo que cuentas en él, pero déjame que te diga una cosa: estoy harto de tener trastos en la cocina que luego no uso, y ahora tú me vienes con que necesito otro...

A saber qué tienes en la cocina, Mikel. No sé si lo necesitas, pero sé que un slow cooker te haría muy feliz. Qué rábanos, ¡lo necesitas!

¿Por qué me haría feliz? ¿Qué voy a conseguir con una olla de éstas raras que no consiga con las normales?

Podrías pintarte las uñas de los pies, echar una siesta de ocho horas o hacer un maratón de series mientras cocinas unas carrilleras. ¿Cómo se te queda la cadera? Además, tus guisos ganarían en calidad, las legumbres quedarían enteras y tiernas como mantequilla, y con las carnes de 2º y 3ª subirías al cielo directamente.

Limoncello, bizcochos, turrón o queso fresco: la 'slow cooker' puede con todo. LAROUSSE

¿Me estás diciendo que el cocido de tu olla es mejor que el de mi abuela?

Para nada, probablemente sea muy parecido, porque seguro que tu abuela empleaba su tiempo en hacerlo al chup chup. Eso es exactamente lo que hace un slow cooker, cocina como se hacía antes, a fuego lento, muy lento.

Seguro que tú como tienes una cocina enorme te cabe el 'slow cooker' éste.

Te veo muy ñi ñi ñi hoy, ¿eh? Me encantaría darte envidia y que te tragaras que tengo una cocina como la de Gloria Pritchett, pero para nada, tengo una cocina normal muy bien aprovechada.

¿Pero no te ocupa un montón? Aunque no lo creas, la gente normal tiene cocinas pequeñas.

No es para tanto. Es cierto que hay que dedicarle un lugar, pero hay distintos tamaños de slow cookers que se pueden adaptar a cocinas con más o menos espacio. Se puede guardar en un armario que esté a mano o ponerlo en la encimera. No es tan grande como piensas.

Dices en el libro que ganas tiempo con ella. ¿Cómo demonios voy a ganar tiempo si los platos tardan siglos en hacerse?

Porque durante esos siglos puedes dedicarte a otras cosas y despreocuparte, no tienes que estar mirándola mientras cocina. Salvo que te ponga observar electrodomésticos inmóviles. Puedes cocinar mientras estás en el cine, haciéndote la keratina o dándole al porrón en una tasca.

Hacerme la keratina es algo que había pensado porque sueño con una melena alisada estilo Mario Vaquerizo, así que me parece un argumento convincente. También dices que respeta los alimentos. ¿No habíamos quedado en que cuanto más cueces algo más propiedades le quitas?

Desde el momento en que empiezas a cocinar un alimento pierde propiedades. Lo importante es poder hacer una cocción de calidad que no machaque ese alimento. No es lo mismo cocinar a tope de temperatura durante siete horas que hacerlo en una temperatura suave y gradual.

Imagino que estos detalles no te importarán mucho porque debes de ser rica, ¿pero tener un trasto encendido tantas horas no consume mucha electricidad?

Aunque he caído un peldaño en la lista Forbes de este año, la verdad es que me preocupa mucho el tema. Estas ollas tienen un consumo muy bajo que permite cocinar durante mucho tiempo sin que repercuta en la factura eléctrica. ¿Alguna vez te ha preocupado lo que gasta tu frigorífico? Pues puede llegar a multiplicar por 4 la potencia de un slow cooker. Chúpate esa, Iturriaga.

Me la chupo. Leyendo tus respuestas y lo que escribes en El Comidista me da que estás un poquito tocada de la cabeza. ¿Cuáles son las cosas más extrañas que has cocinado con tu olla lenta?

Deberías recordar que me reclutaste en una de tus visitas benéficas a la López Ibor. Entre la pedrada que tengo y que me gusta sacarle partido a la olla lenta, he hecho limoncello, bizcochos, turrón, cupcakes gigantes, granola y queso fresco. ¿Te guardo un cupcake, cari?

Cómo sabes lo que me gusta, ladrona. Pero espera un momento: ¿¿¿bizcochos??? ¿¿En una cazuela???

Bizcochos. Sabía que te ibas a quedar con el culo torcido. En el recipiente se puede reproducir un ambiente parecido al de un horno. Hay que saberse algún truco para rebajar la humedad, pero salen estupendos y esponjosos sin necesidad de darle chutes al horno.

Marta Miranda, entre pimientos y 'slow cookers'. CROCKPOTTING

En el hipotetiquísimo caso de que me fuera a comprar una olla de estas, que no lo voy a hacer, ¿cuál me recomendarías?

Cuéntame tu vida y te podré recomendar el que mejor te encaje. Es importante saber para cuántas personas vas a cocinar, si comes como un pajarito o te pones como la moñoño, si quieres cocinar piezas grandes, si vas a cocinar en ausencia...

Bueno, piensa en una familia de cuatro miembros, en la que unos comen más que otros, y que quiere un trasto más o menos versátil. Una casa normal española, como las de 'Médico de familia' o 'Los Serrano', pero un poco menos numerosa.

Entonces te recomendaría un tamaño entre 3,5 y 5,7 litros, de forma ovalada y uso manual, que son más económicas, sencillas de usar y dan la posibilidad de controlarlas por completo con un temporizador de enchufe.

¿En qué marcas puedo confiar?

Según mi experiencia, no hay gran diferencia entre unas marcas y otras, más allá de los detalles estéticos. Piensa que es un aparato con una tecnología muy sencilla.

¿Es mejor comprar una de esas espaciales con muchos botones o una más normalita?

Eso va en gustos, pero a mí las que me ponen de verdad son las normalitas, manuales, humildes y sencillas. Aunque las digitales parezcan más avanzadas y te hagan sentirte como si estuvieras cocinando en la NASA, terminan siendo más limitadas. Para que lo pilles, suelen tener tiempos predeterminados y no se pueden programar para que empiecen a cocinar cuando no estés. Si se corta la corriente se desprograman y hay que volver a empezar. Para alguien que quiera libertad, la combinación ganadora es un slow cooker manual y un temporizador de enchufe, de esos que tienen pestañitas.

En el libro dices que no conviene abrir la tapa mientras se está cocinando con el 'slow cooker'. Pero a mí me gusta ver lo que estoy guisando.

Te da seguridad verlo, ¿eh? Pues tendrías que contenerte un poco. Cada vez que se levanta la tapa se pierde temperatura dentro del recipiente y se tarda un tiempo en recuperar, alargando el tiempo de cocinado. Por eso es recomendable hacerlo solo si la receta lo indica. Con el tiempo te acostumbras y ya no sientes esa necesidad de darle a la tapita.

¿Quieres que te confiese una cosa?

Venga, me encantaría ser tu Elena Francis.

Que ya tengo una olla de éstas. Y queda todo muy bueno.

Ya decía yo que estabas especialmente ñi ñi ñi esta mañana. Te gusta hacerme sufrir, ¿eh, txipirón?

Eso por las quejitas de la Defensora. Siempre dando la caca con que si esta receta está bien y ésta mal. Se ve que cocinar en el 'slow cooker' te deja mucho tiempo libre para molestar.

Mucho, querido. Tengo tanto tiempo libre gracias al slow cooking que ya puedes irte preparando para lo que te va a caer de ahora en adelante.

Te odio. Adiós.

Siempre tuya. Hasta la próxima.

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