Los embutidos y fiambres con menos grasa de tu charcutería
¿Es posible que tengan poca grasa?.

Los embutidos y fiambres con menos grasa de tu charcutería

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Aunque todos los embutidos, fiambres y chacinas contienen materia grasa, no todos son iguales. ¿Cuáles son los más magros?

Entre la información compartida por la OMS en octubre del año pasado –en la que declaraba que el consumo de carne roja y procesada era potencialmente cancerígeno– y la actual obsesión con estar más fideo que Peter el Anguila, la charcutería no está pasando por su mejor momento.

Pero si tomamos en cuenta el criterio de muchos nutricionistas, comer charcutería de vez en cuando no es una locura ni tampoco las grasas son Satán.

Las claves para integrar embutidos y otras delicias en una dieta equilibrada son la moderación y saber elegir. No tiene el mismo contenido en grasa la cecina que una sobrasada, por decir algo, y en el fondo lo importante no es la cantidad: "En el asesoramiento dietético se debe enfatizar en la calidad de la grasa a incluir pero no en su cantidad", afirma Juan Revenga, nuestro nutricionista de cabecera.

Por otro lado, la última guía para evitar las enfermedades cardiovasculares elaborada por la American Heart Association, indica que no es necesario evitar determinados alimentos, como los embutidos, sino agregar a nuestra dieta una buena proporción de fruta, verdura y hortalizas. Vamos, que no hay que renunciar a nada si no abusas de ello.

Hemos recurrido a la Base de Datos Española de Composición de Alimentos (BEDCA) para hacer un ranquin de los embutidos con menos cantidad de grasa. Y nos hemos llevado algunas sorpresas…

Pechuga de pavo

Si esto fuera una carrera, el pavo se llevaría el primer premio. La pechuga de pavo solo tiene un 2,6 % de materia grasa. Así que podrías ponerte como la Moñoño y la báscula no lo notaría. Pero siempre hay un pero.

Parece ser que ninguna ley impide que se venda con el mismo nombre la pechuga y el fiambre de pavo, así que quizá te estén dando gato por liebre. Aunque el fiambre tampoco es muy graso –9,4 %– es un producto altamente procesado, elaborado con despojos y un montón de aditivos. Vamos, que si compras pechuga de pavo, llévate la lupa y compra algo con aspecto de pechuga.

Jamón Cocido

Algo nos hacía sospechar que el jamón cocido –o York, o dulce– era un producto de charcutería bastante magro. Pues bien, nuestra sospecha se confirmó. Según BEDCA, el jamón cocido contiene, solamente, un 3 % de grasa.

Si quieres saber cuál es el mejor jamón cocido, acércate a la charcutería y pide la porción que te vayas a comer al corte. Además de disfrutar de un jamón de mayor calidad, evitarás envases innecesarios.

Cecina

La cecina –el jamón curado de buey, de vaca o, menos habitualmente, de cabra– le anda a la zaga al jamón cocido en lo que se refiere a grasas aunque le adelanta por el interior en cuanto a sabor.

Para ser exactos, la cecina tiene un 9,5 % de materia grasa. Aunque, eso sí, su contenido en colesterol –120 mg por cada 100 gramos– es de los más altos, comparable al del beicon crudo o la morcilla.

Lacón

Es la paletilla del cerdo, curada como ocurre con el jamón, pero durante menos tiempo. Pues bien, el lacón tiene solo un 10,8 % de materia grasa. Pero eso no es lo mejor. Hay dos calidades de lacón: el normal y el tradicional. Este último proviene de cerdos que han sido alimentados parcialmente con cereales, tubérculos, castañas y bellotas, así que si te haces con unos gramos te estarás beneficiando de las ‘grasas buenas’ que el cerdo adquirió a través de la alimentación.

Butifarra

¡Sorpresa! Sí, la butifarra o longaniza es relativamente baja en materia grasa –en comparación con otros productos de charcutería, ojo–, ya que solo contiene un 20 %. Nadie lo diría, ¿verdad? Pues parece ser que el equilibrio entre carne magra y grasa de este embutido es un milagro.

Lomo embuchado

El lomo embuchado, como su nombre indica, está elaborado con una de las partes más magras del cerdo y eso se hace notar. Su índice de materia grasa es del 20,7. Si además es un lomo de cerdo ibérico que ha sido alimentado con bellotas, mejor que mejor.

Morcilla Frita

¿Te has quedado picueto, verdad? Lo sé porque a mí se me pusieron los ojos como platos cuando leí la ficha de la morcilla frita en el BEDCA. Solo tiene un 21,9 % de materia grasa y un contenido en colesterol no excesivamente alto –tampoco es una manzana, cuidadín–. El caso es que la morcilla en crudo tiene un 3 % más de materia grasa que después de pasar por un baño de aceite caliente. Dato curiosón, que tal vez se explique porque la grasa del alimento se disuelve en la grasa de fritura.

Jamón ibérico de bellota

Sí, tenemos buenas noticias: el jamón ibérico de bellota contiene un 22,2 % de materia grasa y además, buena parte de su contenido en colesterol es del ‘bueno’, en especial ácido oleico. Así que si eres de esas personas que se deja la grasa blanca, rectifica.

Por cierto, el jamón ibérico de cebo y el serrano también entrarían en esta lista, con un 19,2 % y un 22,6 % de materia grasa respectivamente.

Chorizo

¡Otra sorpresa! Nadie daba un duro por el pobre chorizo en esta carrera de flacos y mira, ahí está. Con un 23,1 % de materia grasa, entra en la lista , pero hay que comerlo con mucha cautela. Su contenido en colesterol, y no precisamente del bueno, es bastante notable.

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