Ensalada especiada de fresas y mango
¿Hay algo más placentero que encontrar un mango de los que se cortan como la mantequilla?.

Ensalada especiada de fresas y mango

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Si tus macedonias siempre saben igual, dales un poco de vidilla con menta, jengibre, canela y vainilla. Seguirán siendo un postre tirado de hacer, pero los que se sienten a la mesa noatarán la diferencia.

La fina línea que separa un jetapostre de un postre fácil es que tengas que remangarte un poco y hacer algo más que remover un yogur. Esta ensalada especiada de fresas y mango mira un poco por encima del hombro a las macedonias –jetapostres de manual– porque hay que currarse un almíbar ligero y encender el fuego un rato. La recompensa a tanto trabajo –¿se nota la ironía?– es un plato fresco y aromático, de esos que te hacen sentir mejor y muy poco culpable cuando te los metes entre pecho y espalda.

No suelo tener demasiado éxito con la elección de los mangos, pero cuando fui a comprar para hacer esta ensalada, encontré los más bonitos, dulces y en perfecto estado de maduración que había comprado nunca. De color entre rosado y anaranjado, la carne se notaba tierna bajo la piel solo con presionar ligeramente. Se cortaban como la mantequilla y resultaron dulces y sabrosos, buenos compañeros para unas fresas maduras y rojas como claveles reventones.

Las recetas empiezan siempre escogiendo el producto, que decidirá si lo que pongas en el plato va a molar o no. Así que, cuando vayas a la compra, entretente un poco tocando, oliendo y mirando: si el mango está verde y duro y las fresas no huelen a nada, la mejor receta del mundo va a ser un completo fracaso.

La mezcla de canela, vainilla y jengibre con el zumo de la naranja forma, una vez hervida, un sirope ligero con mucho sabor. No tiene que ser espeso, no se trata de eso, sino aromático, así que no te preocupe que apenas cambie su textura.

La menta –le puedes poner hierbabuena si no la encuentras o la tienes más a mano– remata el asunto con nota, porque le aporta un punto de frescor fetén. En la receta recomiendo refrigerarla durante al menos una hora, pero no solo admite más reposo en frío, sino que mejora si lo alargas, asentado los sabores y resultando más refrescante aún. Todo son ventajas: puedes hacer la ensalada especiada de fresas y mango temprano y dejarla reposando mientras vives la vida antes de comer.

Dificultad

Para ninjas que saben distinguir un cuchillo de una cuchara.

Ingredientes

Para 4 personas

  • 400 g de fresas

  • 1 mango (400 g aproximadamente)

  • El zumo de 2 naranjas (300 ml)

  • 1 rama de menta fresca

  • 1 rodaja pequeña de jengibre fresco

  • 1 rama de canela

  • ½ vaina de vainilla

  • Pimienta negra recién molida

Preparación

  1. Exprimir las naranjas y reservar el zumo.

  2. Hacer un corte longitudinal a la vainilla para abrirla, poner el zumo en un cazo con la canela, el jengibre y la vainilla.

  3. Calentar el zumo hasta que empiece la ebullición, dejar hervir durante 1 minuto y retirar del fuego. Dejar enfriar el sirope. Cuando esté frío, sacar la vainilla, rascar su interior, devolver vaina y pulpa al sirope y remover.

  4. Lavar las fresas, eliminar la parte de las hojas y trocear en cuartos. Pelar el mango y trocear en cubos de 2 cm.

  5. Colocar la fruta troceada en un bol con el sirope de naranja especiado colado, y espolvorear con un poco de pimienta negra recién molida.

  6. Sacar las hojas de la menta y desechar los tallos. Picar las hojas de menta.

  7. Refrigerar durante al menos una hora, mezclar de nuevo y servir con la menta picada por encima.

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