Una reciente campaña de Bosch en Alemania es una de las raras ocasiones en que la publicidad deja de ser más cansina que un batallón de moscas y se transforma en algo divertido y chocante.
Se trataba de promocionar las neveras y congeladores con VitaFresh, una tecnología que se supone que conserva mejor los alimentos, y que ya nos había dado un anuncio tan glorioso como el del niño que no se quiere comer las espinacas. Durante una semana, la marca puso en los frigoríficos de 24 supermercados germanos falsas chuletas de mamut, patitas de dinosaurio y filetes de tigre prehistórico.La publicidad de Bosch estaba en las etiquetas de los paquetes, con el lema “VitaFresh mantiene la comida fresca mucho más tiempo”.Si pasabas un móvil inteligente por el código de las etiquetas te conectabas a una página web, cuyo tráfico subió en un 236%. La iniciativa también se apoyaba con folletos y anuncios por la megafonía en los establecimientos, para absoluta perplejidad de los clientes. Por un momento, estos privilegiados supieron lo que sentían Wilma y Betty al ir a comprar al súper de Piedradura.