Esta receta nace de un pequeño desastre: la ultracocción de unas judías verdes motivada por la distracción. Internet no siempre ayuda en la cocina, sobre todo cuando estás cocinando algo y te entretienes mirando Facebook, Twitter, el Cuore online o lo que sea. El caso es que quedaron tan pasadas que no había forma de comérselas ni rehogadas ni en ensalada -pocas veces he comido algo con más sabor a nada absoluta-, así que hubo que practicar un reciclaje a fondo en forma de puré.
Para mi sorpresa, un pesto rojo que había comprado en Italia hace tiempo y una cebolla frita con viveza (no compotada a fuego lento) obraron el milagro de resucitar el producto, y la crema quedó fantástica. La receta que explico abajo obvia el incidente de la sobrecocción para hacer más sencillo el proceso, pero el resultado viene a ser el mismo.
Dificultad
Para lactantes.
Ingredientes
Para 4-6 personas
- 800 gr. de judías verdes
- 2 patatas medianas
- 1 cebolla
- 100 ml. de leche
- 3 cucharaditas de pesto rojo (comprado o casero)
- Cebollino fresco picado
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal
Preparación
1. Poner agua abundante con sal a hervir en una olla grande.
2. Quitar los extremos y los hilos a las judías con un cuchillo. Pelar las patatas y cortarlas en cubos no muy grandes para que se hagan con rapidez. Cocer todo en el agua hasta que esté tierno (unos 15 minutos aprox.). Sacar las judías y las patatas a un bol y reservar el agua de cocción.
3. Picar fino la cebolla y freírla con un buen chorro de aceite de oliva a fuego medio. Remover de vez en cuando, y cuando esté bien dorada, salarla, añadir dos cucharaditas de pesto y rehogar un minuto. Añadir este sofrito a las judías verdes y las patatas, y triturar. Añadir la leche y mezclar bien. Si se ve muy espeso, añadir un par de cucharones del agua de la cocción. Corregir de sal y enfriar.
4. Desleír la otra cucharadita de pesto en un par de cucharadas de aceite, y echar un chorrito sobre cada plato. Espolvorear con el cebollino y servir. Se puede tomar también templado o caliente.