Desastres en la cocina: mis fracasos personales

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Desastres en la cocina: mis fracasos personales

Foto: Ainhoa Gomà

Como todo aprendizaje, el de la cocina pasa por cometer errores, sacar enseñanzas de ellos y mejorar. Todo cocinero experimentado se ha tenido que enfrentar a múltiples catástrofes antes de lograr resultados aceptables con algunos platos. El secreto está en entender los motivos, corregirlos y perseverar hasta dar con las cantidades o la técnica adecuadas.

Esto es la teoría. En la realidad, los tropiezos son un horror. Lo pasas mal. Quedas en ridículo ante tu familia o tus invitados. Sientes que eres una negación y que nunca llegarás a cocinar bien, y asumes como puedes la humillación de tirar a la basura lo que en el mundo ideal iba a ser un suculento manjar.

Como forma de terapia para superar la decepción culinaria, El Comidista ha decidido abrir una sección participativa en la que podamos compartir nuestros fracasos: esas sopas desabridas, esas verduras pasadas e incomestibles, esas carnes y pescados transformadas en suelas de zapato o esas obras maestras de la repostería que degeneran en pasteles amorfos de aspecto repulsivo.

Si quieres que tu experiencia se publique en el blog, envíala a elcomidista@gmail.com, describiendo con el máximo detalle cuál era la receta y sus ingredientes, cómo estaba lo que salió y qué opinaron los que lo probaron. Si tienes foto, mejor que mejor. Entre todos trataremos de encontrar soluciones al desaguisado, y de paso aprenderemos qué se puede hacer y qué no con determinados platos.

Por si os sirven de inspiración, os confieso algunos de mis desastres más sonados en la cocina.Sopa de remolacha con grasa flotante de cerdo

Con fan de la remolacha, no me pude resistir a una receta de un libro del cocinero británico Tom Aikens, en la usaba para una sopa con yogur y bacon. Pero claro, yo tenía que poner mi toque de innovación, poniendo en vez de este último ingrediente una panceta de cerdo buenísima de Carranza (Vizcaya) que tenía en el congelador. El pequeño problema es que ésta tenía como cinco veces más grasa que el bacon normal, y por supuesto no se me ocurrió desengrasarla al pasarla por la plancha. Tomar la sopa resultante era como beber tocino líquido, pero teñido de rojo. Repugnante.

Sopicaldo amargo de pomelo y té

Regla nº 1: no te pongas exótico cuando no hay necesidad. La pulsión por ser original me llevó a preparar un postre oriental sacado de no sé qué libro en una cena en casa con parientes de mi pareja. Eran gajos de pomelo limpios de piel bañados en almíbar y almendras fileteadas, terminados con una infusión de té de jazmín. El postre, además de ser una monumental cursilada, estaba infumable: doblemente amargo por el pomelo y el té, sin ningún tipo de sabor identificable y con un aspecto de sopicaldo con cosas que tiraba para atrás. Se lo comieron educadamente.



Rollitos antiortodoncia

Regla nº 2: no prepares cosas que nunca has preparado cuando tienes invitados. Una de las situaciones más embarazosas que he vivido nunca fue cuando preparé un plato tailandés para unos amigos. Era la primera vez que venían a cenar a casa, y habían oído maravillas de mis presuntas habilidades en la cocina. Como yo estaba en pleno subidón asiático después de un viaje por el Camboya y Tailandia, no se me ocurrió otra cosa que hacer unos rollitos fritos de noodles, albahaca, cacahuetes y zanahoria.

Algo fue mal con la rehidratación de las obleas de arroz que contenían los ingredientes, y al freír los rollitos éstas se tranformaron en un producto pegajoso similar a la masilla que se usa para tapar agujeros, pero aceitosa. Para mayor desgracia, una de las invitadas llevaba aparato dental, y al comer uno de los rollitos la masa le hizo una dentadura nueva imposible de despegar del metal. Nunca me atreví a preguntar si tuvo que ir al odontólogo al día siguiente, pero os aseguro que su boca tenía muy mal aspecto. Bochorno absoluto.

Ladrillo de 'brownie'

Navidad. La familia reunida en Bilbao. Cada miembro ponía un plato, y a mí me tocó el postre. ¿Qué mejor idea que hacer un brownie de chocolate negro y nueces, que gusta a todo el mundo? La indecisión, la peor amiga del cocinero, me llevó a hacer un mix de dos recetas distintas, con resultados catastróficos. Aquello era una plasta con la densidad del uranio y sin la menor presencia de aire en su interior, capaz de empalagar al más yonqui del azúcar. Sólo se lo pudo acabar una de mis sobrinas pequeñas, para la que creo que fue plato único.


Mermelada tóxica de guindillas verdes

El único desastre culinario cuyo único perjudicado fui yo. Antes de irme de vacaciones, cometí el error de comprar un kilo de guindillas verdes frescas en el mercado. Tras usar un par de ellas en unos triángulos de queso picante, y poseído por la manía por no tirar nada, decidí conservar las demás en forma de mermelada, con la idea de usarla en otoño para acompañar carnes o cualquier otro invento que se me ocurriera.

Las guindillas tenían tal potencia de picante que al cortarlas me abrasaron literalmente las manos. Cualquier parte del cuerpo que tocara con ellas, incluida cierta que los hombres suelen coger al ir al baño, también ardía después. Entonces tuve la genial idea de ponerme crema en las manos, con lo que el picante penetró todavía más en la piel. Pasé unas 24 horas con la sensación de tener las extremidades puestas sobre una plancha al rojo vivo. En cuanto a la mermelada, conseguí a duras penas superar la quemazón que me producía acercarme a la cazuela, la puse en un bote y la metí en la nevera. Allí está todavía, esperando a que Kim Jong Il, Ahmadineyad o cualquier otro malvado tirano me haga una oferta millonaria para usarla como arma de destrucción masiva.

Envía tu desastre culinario a elcomidista@gmail.com

Comentarios

Muy bueno! Me has hecho reir y ha sido rato muy divertido! Gracias. :-)
Me parece una idea estupenda abrir esta sección porque -ya se sabe- "mal de muchos, consuelo de tontos" pero realmente es un alivio conocer los tropiezos de aquellos a quienes consideramos mejores que nosotros. Un abrazo.
Buenos dias, quiero darte las gracias por este Blog, me resulta muy divertido, los comentarios lo hacen vivo, incluso cuando se crean esas discusiones nacionalistas.... Esta idea nueva de aportar fracasos culinarios creo que va a ser muy amena de seguir. Uno de mis fracasos culinarios, fue un roscon de reyes , que resulto ser hormigon armado, toda la familia esperando para partirlo, y aquello, no habia manera, de meterle el cuchillo, eso si, la presencia que tenia al sacarlo de el horno era magnifica. Un saludo a todos.
Tengo que buscar las pruebas gráficas, pero me encanta esta sección. Yo busco las croquetas con la bechamel muy ligera, bastante líquida, no tipo plastón-puré y en ese afán consegui unas croquetas que se vaciaron al freir, quedando una carcasa hueca y aceitosa terrible de pan frito. Y una hermana mía, había oido hablar de las croquetas de las sobras de cocido y elaboró unas croquetas de garbanzos cocidos realmente vomitivas, jajaja. Nos va a encantar esta sección todos tenemos fracasos memorables, no todo van a ser perlas y aciertos. Un abrazo Mikel desde LAZY BLOG (No vayas a usar de after shave esa mermelada de guindillas)
XD...!!! Mikel, me quedo con la mermelada toxica que amenaza a la humanidad desde tu nevera, XD. En cuanto a mi recetario infame tengo: cocido rancio con huesarro de jamon serrano (con el cual casi nos dio un principio de cirrosis), amorfo gigante de pastel de yogur sin cocer por dentro, Victoria sponge que pobre de ti si se te cae el pie y melindros adhesivos que terminé de rematar chamuscandolos en el grill para intentar hacerlos mas crujientes... XD. Gracias por el post. Como han dicho, mal de muchos...
Que no pillen esa mermelada ni los de los disturbios de Melilla ni los jarrais, ni nadie con intenciones perversas... que te pueden acusar de querer exterminar a la civilización a base de guindillazos!!! ayer hice unos muffins de doble chocolate y me quedé dormida con el horno programada... no se han quemado, pero intuyo que han quedado secas... mis compañeros de trabajo me darán el veredicto a la hora del café...
Bueeeno, pues yo tengo bastantes fracasos, con eso de q pruebo todo lo q me parece apetecible, luego tengo un monton de chascos....lo peor q me pasa, es q las fotos de los platos incomibles son siempre las mejores y no puedo hacer nada con las fotos....he eliminado todas ;as fotos, vendrian bien para esta sección, tipo.....ves esto tan requetebonito? pues era un asco... Un abrazo,
Qué miedito me da esa mermelada... a ver si un día tienen invitados, se levantan a deshora, buscan algo que comer sin liar nada... ¡y la lían con la mermelada! jeje
No sé por qué, pero lo de la guindilla está haciendo estragos. ¿Tendrá algo que ver con el espíritu de los vídeos de niños japoneses dándose cabezazos?
¡Gracias por hablar de los platos que nos salen mal! Suelen ser un golpe duro y nuestra autoestima queda por los suelos, sobre todo cuando uno no es ninguna maravilla en la cocina pero lo intenta con toda la ilusión del mundo. Me alegra saber que los buenos cocineros también han pasado un mal trago alguna vez. ¡Es la primera vez que leo este tipo de experiencias nefastas firmadas por un cocinero famoso!Muchas gracias
Qué buen post!!! Justamente esta mañana estaba apuntando en mi libreta de cenas una que fue un completo desastre de principio a fin. 10 daminificados y seis meses sin invitar a nadie ni a un cacahuete. Saber que en todas partes cuecen habas no es que sea un consuelo, pero nos enseña a reirnos de nuestros erores. Asi que gracias!!!!
Terribles fueron unas galletas de chocolate que se me requemarone n el horno (claro, como el chocolate es marrón y la galleta quemada también...). Yo me comí dos, mi santa, una, y mis hijos una esquinita, lo justo para comprobar que eran incomibles. Otroo fracaso: un risotto - portland (por aquello del cemento), con trigueros y boleus. qué desperdicio de boletus... Uitilicé Arroz bomba (primer error: para la paella es el mejor, pero comprobé que no para el risotto) y lo removí muuuuucho más de lo debido: leí que esto se hace para que suelte el almidón y ligue el arroz, pero en lugar de almidón yo creo que soltó cemento yeso. No se desprendía del cucharón al servirlo. Menos mal que sólo me sentó mal a mí, que me comí dos platos pro no reconocer que aquel comistrajo, realmente bueno al gusto, no habí quien se lo comiera
Jajajajaja. Ay, dios. Sólo con imaginarme la mermelada de guindillas (eso tenía que ser como sangre de Alien) casi me da. O los brownies de "materia oscura".Es lo que tiene experimentar en la cocina, a veces das con un plato genial pero otras el experimento termina necesariamente en la basura.Cómo sólo le doy al dulce no tengo mucho que contar, como no sean los "bizcochos ladrillo" o los diez intentos que me llevó conseguir unos macarons decentes, pero si se me ocurre algo, te lo envío para "hacer bulto".Besos.
¿Tú te sabes la receta esa del pastel de queso?....yo también, jeje, pero ni el queso, ni las galletas, ni el horno, ni "ná" se la sabian..."oyes", qué ruína. Otro día más y mejor, ¡Vamos, dónde va a parar!
Me ha encantado la entrada, reconocer esa otra parte que tiene cualquier arte que se precie, y el gastronómico es uno de ellos. Unas veces sale bien y otras mal, pero que duda cabe que, como todo en la vida, de los errores se aprende el doble que de los aciertos, y ay que ver el juego que dan luego los comentarios, una vez pasado el mal rato y la cara colorada, entre los amigos y familiares. Saludos,
Ahora me viene en mente un pastel liquido de chocolate, piña, huevos, crema y no sé que mas, que debia solidificar en la nevera (???) en una base de pasta brisa casi sin cocer que una estudiante del trabajo trajo y a la que seguramente sin saberlo debimos tratar muy, muy mal. Como evidentemente sobro casi todo, a excepcion de algunos valientes que osaron probar aquel horror usando cuchara, ella con toda su buena intencion (o no) ofrecio dejarla en la neverita del sitio del café para si queriamos acabarla al dia siguiente (horreur). Ni que decir que se la volvio a llevar intacta. :-)
Unos cuñados míos me invitaron a comer un pastel de chocolate negro que según ellos no engordaba. Lo habían hecho con chocolate al 70 % de cacao y huevos . La verdad es que estaba rico. Así que ni corta ni perezosa decidí emularles en la siguiente comida de amigos, por cierto 2 flacos que no tienen necesidad alguna de que algo no les engorde. Pero decidi que en lugar de chocolate al 70% porque no usar cacao al 100% que seguro que engorda aun menos y encima es mas "puro". El engendro resultante, incomible, es lo mas amargo y asqueroso que he probado. Salvo mi marido , que por eso del amor, se comió un par de cucharadas, nadie pudo probar bocado. Y mis amigos desde entonces siempre traen el postre
Madre mía, como me he reído!!! pero que mal se pasa cuando es a uno el que le pasa. He tenido varias, pero la que me dejó un recuerdo imborrable, fué una quiché, la 1ª que hice, cometí varios errores juntos, de los que ya has comentado en la entrada. Primero, no había echo el plato nunca, segundo, el horno era recién comprado, de ultima generación y no lo había usado nunca, ah, y las instrucciones venían en alemán......y yo no lo hablo....total, quemé la pasta brisa, y por dentro estaba cruda, y tercer error, invité a cenar a unos amigos, que nos habían ayudado con la mudanza. Casi me da una apoplejía, ahora me rio, pero fué terrible. Al final terminámos comiendo un bocadillos de jamón y queso con tiras de pimiento asado, que estaba buenísimo, pero no fué igual. Ya iré recordándo mas estropicios culinarios.
Mi gran ocurrencia fue una solución sencilla al problema de "no hay nada en la nevera": espaguetis con mejillones en escabeche. Mi pareja tiró el plato directamente, yo para demostrarle que "no estaba tan mal", tuve que comerme medio plato... y me llevé meses sin probar ni los espaguetis ni el escabeche!
A mí una vez me tocó hacer una paella para un montón de gente. Yo estaba un poco dispersa y puse la mitad del caldo necesario. Como el arroz creció, la capa superior estaba cruda, y yo, no corta ni perezosa le eché más caldo y lo deje al fuego un rato más, con lo que todo aquello que no era la finísima capa superior era un engrudo incomible, arroz cocido casi el doble de tiempo. Como suele pasar en estas ocasiones era ya tardísimo y la gente tenía un hambre voraz, ja ja!! qué horror!! Incumplí absolutamente todas las normas que nombras, esas y alguna más seguro! Ah!, recuerdo que llevaba alcachofas, con lo que para mejorar la cosa, el engrudo aquel tenía un tono azul.
Que a nadie se le ocurra: intentar hacer un falafel a lo fácil y poner los garbanzos de bote. Vaya desastre de aceite saltando y deshaciendo literalmente las bolitas... Por cierto, si el garbanzo está crudo, cuidado con la batidora. Picarán hielo y lo que quieras, pero con los garbanzos NO PUEDEN. De buena tinta, oiga...
Si no lo has leído, léetelo: El perfeccionista en la cocina, de Julian Barnes. No hay cómo no identificarse con sus experiencias de aficionado a los fogones.
Qué bueno este post! y qué éxito! la verdad es que me he reído mucho con vuestros pestiños.... os cuento el mío. Leí en el tristemente extinto Gltonia el post "un pollo asado" y se me hacía la boca agua. Así que me fui al mercado y compré un pollo de corral, de esos que crecen felices... y pesaba CINCO kilos. Así que invité a unos amigos al festín y a eso de la una empecé a asar el pollo. Había leído que queda más jugoso si se asa a horno suave... así que a las dos y media el pollo todavía decía " kikirikiiiii kikirikiiii sacarme de aquíiiii ". Y además no había hecho mucho aperitivo porque había hecho postre... y jeje, abrimos unas latas y puse el horno a 200º y nos dimos a las cervezas y nos echamos unas risas.... acabamos comiendo a las cuatro y pico, borrachos perdidos y hangurrientos!!! Con el hambre que teníamos dimos cuenta incluso de los muslos a medio hacer, con esa carne pegada al hueso !!!!
A mí me pasó con la primera tortilla de patatas. No las freí previamente antes de revolverles el huevo. Qué desastre.
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Dios, he llorado de la risa...absolutamente buenísimo, como el blog! :DDe mis fracasos culinarios... cómo olvidar la lasaña con el papel que viene debajo de la carne como elemento estrella ( se deshizo y nadie dijo nada... aunque era como comer carne con papel higiénio...) o mis primeros intentos de paella ( engrudo amarillo quemada por debajo, cruda por en medio y seca por arriba...) o un risotto que no había forma humana no de comerlo, sino de despegarlo del plato...Sin olvidar un intento de pastel de zanahorias ( encima para una cena...) no había forma humana ni de cortarlo... menos mal que se me ocurrió echarle natillas para mejorarlo (imaginad el resultado...)
Virgen santísima, aun me acuerdo de la primera vez que hice unos calamares a la romana, que los eché al aceite cuando éste no estaba aún muy caliente. Pensé en venderles la receta a Michelin, Pirelli o alguno de esos, pero me dijeron que ya tenían cubierto el tema de los neumaticos para nieve. Nauseas me entran, cada vez que lo recuerdo...
Cometí varios errores: invitados, horno nuevo, no había hecho nunca la receta... pero guiada por uno de tus post y como según @derecgupete sólo tardaba 17 minutos me decidí a hacer un coulant. No puse suficiente azucar y quedaron amargísimos. Tengo congelados 4 porque me dió pena tirarlos.
Bueno pues ahí va el mío... Yo también tengo un brownie-loseta a mis espaldas , pero os voy a contar es que tengo grabada en mi disco duro...:) El contexto: primera comida navideña en casa de los padres de mi novio por aquel entonces...ejem. El plato: Nos tocó los aperitivos, así que escogí algo sencillo y rápido a la par que sabroso, unas navajas a la plancha. El proceso: Yo había hecho este plato unos días antes para dos personas, en mi cocina, y habían salido de rechupete. Pero el problema fue que ante la duda de que si íbamos a ser 12 ó 15, que si mejor que sobre...etc,etc.Total que compramos navajas para toda la humanidad.., y cuando llegó el momento de cocinar , la cocina de mi suegra estaba ocupada con las gambas, la sopa, y la madre que le parió... Pensé nada, nada: improvisacion...Las hacemos a la provenzal!!! Resultados: Dos enormes cazuelas de navajs , algunas crudas y otras recauchutadas de un color violáceo vomitivo. No hay documento gráfico, pero creo que sería material demasiado sensible para este blog.
Ayer, mientras preparaba esta receta de Pollo a Vindy, o pollo con curry Vindaloo http://tinyurl.com/3acz4wn me acordaba de ti y de tus manos con las guindillas, jajajaa. Me puse guantes, por si acaso, claro, jajaja. Estaba de escándalo, por cierto
A mi pasó algo parecido a lo de la mermelada de guindilla. Hice un mojo con unos pimientos que me recomendo en frutero y tuve que acabar tirandolo, lo licué en 2 litros de aceite, etc.. y era incomible de picante. Pero lo peor fue que a las 6 horas me rasque mis partes y fue horrible y eso que me había lavado bien las manos. Pero aún hay más, mi pareja llegó a las 24 horas de haber preparado el mojo y aún se acuerda del picor que le produjo el contacto con mis manos en ciertas zonas.
Qué decir de las dos (a falta de una) tartas tatin de manzana... con sal! Desmoldadas en casa del amigo cumpleañoso, en vivo y en riguroso directo, para descubrir que aquello blanco no debería estar ahí porque el azúcar (cuando es azúcar y no sal) se funde!!!!!
En el blog llevamos años contando tanto los éxitos como los fracasos, porque al final, siempre tienes algún lector que te ayuda (en cuyo caso publicamos el éxito subsiguiente) o siempre puedes ayudar a alguien que busca una receta y puede tener la tentación de cometer los mismos errores que nosotros.Desde un quinotto (una especie de risotto hecho con quinoa, el cereal andino) que parecía una vomitona con gusanos hasta un arroz en paella que de puro concentrado el caldo resultaba incomestible, pasando por canelones a la catalana desligados o roast beef pasados por temperatura.El que no se equivoque es porque no lo intenta. Enhorabuena por el blog.
El que hoy es mi marido, cuando vivía solo ,un dia hizo albondigas,y como no sabía que salsa había que hacer,no se le ocurrio otra cosa que ponerles aceite.Ahí queda eso,albóndigas flotando en aceite.Lo que nos reímos cuando recuerda esa anécdota.
Ergo, no te sientas solo en el capítulo de la sal vs el azúcar... Recuerdo con horror el olor a caramelo de unas costillitas a la brasa. Todo porque a mi madre le dio por cambiar los botes de cristal en que guardábamos la sal y el azúcar, sin avisar a nadie. Después del preceptivo ataque de risa nos atrevimos a probarlas y -oh, sorpresa- resultaron ser exóticamente comestibles!
Me ha encantado la entrada. Definitivamente aleccionadora, a la vez que divertida. Yo no tengo que hacer mucha memoria... ayer mismo hice una tarta de queso que quedo atroz.En una casa de playa siempre hay que ajustarse a lo que hay. Así que a falta de bizcochos de soletilla para hacer la base, tuve que usar ¡bollitos de leche! Hay que mezclarlos con mantequilla y meterlos al congelador para cuajar la tarta que tantísimas veces he hecho. Claro, tampoco había un plato apropiado donde desmoldar la tarta, así que la deje en la base del molde y la coloqué sobre un plato (segundo error). Una vez descongelada y "lista para servir" era imposible de cortar porciones: la presunta base se había adherido al molde y lo que tuvimos que comer fue una extraña mezcla de papillas de queso con trozos de engrudo de bollo de leche....
A mi hace poco, me paso con un strudel que es una receta que ya he hecho más veces y que me sale buenisima pero que, esta vez, como andaba fatal de tiempo, no pude hacer yo la masa y la compré ya hecha. El resultado también se podría vender a algún terrorista loco como arma de destrucción masiva. Mi pobre pareja, acostumbrado a guisitos y postres buenísimos intentaba darme animos del tipo "cariño no te preocupes que no pasa nada...." y yo dando voces por la casa acordándome de todo el árbol genealógico del fabricante de la maldita masa. Por cierto, la visualización del numerito de la mermelada de guindillas me hace tener que sentarme de la risa cada vez que lo pienso.... Es cruel, lo se, pero no puedo evitarlo....
Prólogo: Tras estudiar cocina durante un año sabático, aprovecho la inauguración de un piso de un amigo para preparar yo la cena para mis colegas. El tema: Propuse un risotto con setas que todos aprobaron y fuimos a hacer la compra y a preparar la comida; rectifico: ellos miraban y bebían y yo preparaba la comida mientras me iban avituallando. Consejo vital para la cocina: en la cocina no se bebe alcohol ni se fuma tabaco de la risa. Dilema: Calcular más las cantidades e improvisar para pasar de los ingredientes para uno o para dos a los ingredientes para seis personas.Problema nº1: Cocina de vitrocerámica de dos fogones incontrolables y caprichosos. Mientras en uno se hacía el caldo en el otro ya estaba todo preparado para empezar a mojar el arroz.Problema nº2: Hacer corto de caldo e improvisar. Agua, más mantequilla, más vino blanco, todo sin orden ni razón mientras observas apabullado como el arroz sediento absorbe cualquier producto líquido incluso antes de entrar en contacto con él.Resultado: Argamasa, sementol, masilla sellante, engrudo o cualquier otro sinónimo. Consecuencia: Fue una de las cenas donde más se ha llorado de risa al intentar tragar un sólo bocado de un risotto que tras sacarlo del fuego adquirió una consistencia semirocosa como se endurece el superglue tras sacarlo de su envase. Ya han pasado dos años y en las reuniones sociales, esta anécdota vuelve inevitablemente como un boomerang que impacta en mi cabeza.
Que buena idea Mikel lo de los fracasos en la cocina! Tengo un almanaque de bechameles wanabees que parecen carne para pelicula de ciencia ficcion 80tera que se come la gente a un punto del plot. Me encantaria poder ver recetas o tips de alguien. También de rissotos que es el típico plato que marca a la penya. Ciaosito!
Desastres culinarios? cuando me fui a los USA y no me apercibi hasta la tercera semana de que la temperatura que marcaba el horno eran grados farenheit. ..
Coincido con los que han reido hasta las lagrimas!...mi compañera de trabajo alucinaba , mientras yo me desmayaba de la risa! ..intente leerle el post, para compartir...pero me podia la risa ! (Obviamente , no teniamos muchos trabajo en ese momento, ella jugaba solitarios y yo me dedico a leer el diario, blogs incluidos)
Un día me puse a hacer fotos de la cena. Lo puse en un grupo de Facebook: Cocineros Intrépidos. Mis amigos se unieron. Algunos ponen recetas. La mayoría se las inventa. Casi siempre queda todo rico. Otras son clásicos como lentejas. El tema es que no pueden ser cosas muy complicadas, y que puedan ser descritas en un par de frases.Si queréis uniros, sois bienvenidos.Besos,Raisa.
eres un artista y me siento mucho mejor despues de leer que aunque seamos españoles y/o mediterraneos no tenemos porque cocinar bien siempre.lo mas repugnante que he hecho fue algo tan sencillo que no se aun como podia saber asi, un salteado de espinaca y ajo con nata. Pero le eche zumo de medio limon por la unica razon de que estaba por ahi perdido en el frigo. no hay palabras, solo nauseas...
nunca supe hacer nada de confitería, intenté hacer un budín inglés, vivo en paraguay y aquí los frutos secos son muy costosos, no se dan en este clima, me gasté una fortuna en avellanas, almendras y nueces y no sé que ocurrió, pero me salió algo similar a un polvorón, uno quería cortar y se deshacía en polvo! ni mis más queridos y benévolos familiares pudieron tragar aquella arena repleta de frutos costosos y desperdiciados.
Pues uno de los míos: al montar un molde redondo desmontable, puse la base al revés, y claro, muy hermético no quedó, que digamos. Lo malo es que no me di cuenta hasta que fui a echar la masa de mi fantástico bizcocho de yogur...adivinais dónde fue a parar?
buenisimo, me he reido hasta llorar. La mayor verguenza que he pasado es con un postre. Mi padre, pastelero de toda la vida, con lo que se supone que me quedan bien los postres (la gente debe pensar que es hereditario). pues en casa de unos amigos, cada uno preparabamos un plato, y ese día como no, a mi me tocó el postre. como me acababa de comprar el soplete de cocina, que mejor que estrenarlo con una crema catalana. cunado me pongo a hacerla, me doy cuenta que no tengo vainas de vainilla y me da por utilizar vainilla en polvo no no había utilizado nunca y que llevaba reposando en el cajon ni se sabe el tiempo. añadí como si fuera azucar, cuando para usarla hace falta una balanza de las de laboratorio que pueda pesar las decimas de gramo. el resulatado, un postre que tuvimos que tirar a la basura. No sabeis como picaba, me río yo de las guindillas de las que hablas. en fin, al final teminamos con un tarrina de helado de las que nunca debn faltar en el congelador para estos bochornosos casos.
Porqué será que cometemos el mismo fallo: cuando vienen amistades es cuando decidimos improvisar y preparar esa receta de libro que tan buena pinta tiene y que solo la pura casualidad puede hacer que atines con el resultado a la primera:Y otro error clásico: dejarse llevar por ese espiritu innovador: a esta receta le va a ir bien este limón que tengo por la nevera o este ajo, o porque no un poco de apio... Así fué como un día junté unos esparragos con alcachofas a la plancha: amargura al cuadrado que todos dejaron menos yo, que por disimular los iba deglutiendo pacientemente con vino para pasar aquel cáliz.
Aunque la cocina no se me da del todo mal, yo tambien tengo algun fracaso en mi lista.....como ese roscon de reyes de cemento armado...o esos bollos de leche supuestamente debian quedar esponjosos pero que parecian para hacer lanzamiento de martillo....o esas primeras lentejas todas repegadas a la olla (..que toco limpiar a mi madre...).Todos temenos algun fracasillo...de todo se aprende, por ejemplo, que no es lo mismo levadura quimica que levadura de panadero...y si no no sube el roscon de reyes ni los bollos suizos....JAJAAJAJAAJAJA!!!!MUY BUENA SECCION!!!!
Salmorejo "extreme": me dieron mal la receta y donde decía "10 decilitros" de vinagre debía decir "10 centilitros". No llegué a poner los 10 dl (¡es 1 litro!) porque no cabían y porque al ser vinagre de módena, bien oscuro, la mezcla tenía color café. No diré más. Otra cosa: las cajas de pizzas se pueden meter al horno al día siguiente para recalentar la pizza sobrante, pero si las dejas olvidadas llegan a quemarse. Y el humo huele muy pero que muy mal; tarda días en abandonar la cocina.
Estoy muerta de risa , no se cual me ha hecho más gracia...pero creo que me quedo con la mermelada de guindillas.... Yo la suelo cagar siempre, a pesar de saberlo, cuando aliño mis ensaladas con vinagre de jerez... resultan infotibles para todos menos para mi...;cuando estoy cabreada o embarazada, no sé por qué, se me va más la mano..
jajajaja sin duda lo mejor de la mañana!!! Qué grande la mermelada de guindillas!!! Voy a poner mi granito de arena al desastre colectivo: Como me gusta compartir mi afición culinaria y como tenía tiempo decidí hacer sendos bollos de yogur tanto para mi familia como para la de mi pareja. No incumplí ninguna regla: conocía la receta, la había hecho cien mil veces y sabía que el horno de mi casa (que es antiguo y bastante normalito) necesita 70ºC más de lo habitual para calentarse y mantener la temperatura unos 25ºC por encima de lo que dice la receta. El primer bollo: crudo por dentro y hundido. Metí el otro con el mismo resultado. Ambos a la basura... Casi una decena de huevos (y su correspondencia en el resto de medidas) más tarde me di cuenta del pequeño detalle: se me había olvidado bajarle la temperatura al horno y estaba intentando hornear bollo a 250ºC. Lamentable!!! jaja
Hace unos años me diagnosticaron alergias alimentarias y para suplir la falta de algunos nutrientes, me aconsejaron que comiera algas. En aquella época no había mucha información ni eran fáciles de encontrar. Leí en algún sitio que las algas eran las verduras del mar y me lo tomé tan al pie de la letra que compré un sobre de wakame y otro de kombu y, después de hidratar el contenido, lo eché a hervir y preparé las algas como si fueran espinacas a la crema. El resultado haría vomitar a los mismísimos lagartos de "V". Era una masa viscosa, gelatinosa, con un sabor indefinible que directamente se peleaba con la bechamel y el queso. A pesar de todo, mi novio y yo, víctimas de la doctrina de "si no te comes los fideos, se morirán varios niños más en África", nos armamos de valor y nos empeñamos en comernos, aunque fuera, unas cucharadas de aquel plato tan sano que tantas vitaminas y minerales nos iba a aportar. Las arcadas nos impidieron pasar de la quinta cucharada. Por supuesto, ninguno de los dos ha vuento a probar las algas.
La anécdota no me pasó a mí sino a una amiga. Situación: un invierno castellano muy frío, sola en casa y con ganas de comer algo calentito. Solución: una buena olla de caldo casero. Ni corta ni perezosa corta la verdura, la pone en la olla, enciende el gas y al cabo de un rato en vez de un rico olor a sopa, un asqueroso olor a quemado... ¡NO LE HABÍA ECHADO AGUA AL CALDO! Ahora sólo hace sopa de sobre y siguiendo las instrucciones del paquete.
FELICITACIONES !!!!!!!! Mucho mejor que cualquier pagina de humor y hasta me han hecho recordar algunas de mis aventuras en la cocina que son dignas de antología.Aporto una: recién casada y recién mudada a Buenos Aires a un muy elegante edificio ....siendo que yo soy del interior, de un pueblo muy pequeño. Mi marido es muy amante de la cocina italiana y un día se le antojo comer gnoquis, como los que había comido en mi casa...hechos por mi madre,por supuesto. Sin tener receta pero con valor me lance a tratar de reproducir lo que tantas veces había visto hacer y que no me parecía tan complicado....papa hervida, algo de harina...¿llevaba huevo?...De lo único que esta segura es que mi madre le ponía nuez moscada. Comencé con las papas....MUCHAS papas, y eso fue llevando harina en proporcion y por supuesto, mas nuez moscada, para que no quedaran desabridos....¿llevaban huevos? A mitad de receta, como no conseguia que eso fuera algo mas que un pure de papas decidi llamar a mi mama -a 2.500 km. de distancia-, pero ella habia salido. Continue sola, que para eso uno se independiza y debe hacer todas sus cosas solas, etc. etc. Tras mucho esfuerzo, después de un par de horas conseguí armar unos 7 u 8 kilos de pasta,que quedaron bonitos, porque la parte de pasarlos por el tenedor si me la sabia.Pero ahora tenia un problema serio, porque eramos 2 a comer y a mi también me criaron con eso de "¿sabes cuantos niños se mueren en AFRICA?". Única solución: regalarlos.¿En que colocarlos? Sali a comprar bandejas descartables y papeles de cocina para envolver. ¿A quien darselos? Eran muuuuuuchos paquetes de gnoquis , yo no conocía a nadie y decidí lo mas fácil: a los vecinos , a modo de presentación. A esa altura, hasta me entusiasme con mi proyecto y lo perfeccione: mejore el envoltorio con una cinta y a cada uno le coloque nuestros nombres como presentación y una explicación de donde eramos. Todavía no se de donde saque el valor para tocar el primer timbre....ni mucho menos el ultimo, dado que las experiencias por las que pase fueron increibles : desde los que pensaron que estaba pidiendo dinero, los que me tuvieron miedo por creerme una ladrona, los que no me abrieron....y los que se quejaron al portero.Mas vale que fue hace algunos años porque hoy habría llamado a la policía! Pero me deshice de todos gracias a una de las mucamas que ¡justo ese día! su patrona le había encargado comprar gnoquis en cantidad porque venían unos amigos a comer .Escribo esto y me acuerdo: no nos mudamos porque recién habíamos comprado el departamento y a mi marido no le pareció un buen negocio, pero nunca mas tome el ascensor. No necesito foto para recordar como quedaron cuando los puse en el agua hirviendo , hasta el día de hoy los veo deshacerse de a uno, como en una pelicula lenta , hasta volver a ser lo que eran : puré con nuez moscada. A mi el error me lo perdonaron, recién casada, se acuerdan ?. La nuez moscada nunca mas la soporte.Los gnoquis en mi casa son siempre comprados. Vivimos 5 años en esa casa y creo que el consorcio jamas me perdono.Jamas supe en que termino la cena donde deje varios paquetes, lo que si se, es que en esa comunidad, debo ser una anécdota.
Que buenos! Que risa!!!! Y es que hay cosas que parecen fáciles, pero las primeras recetas! Que peligro! Con 15 años quisimos hacer creepes para merendar con mi hermana, para la familia, y la receta del lecturas :P terminaba así: " una cucharada sopera de aceite y sal. "- punto final - ... Pues eso: pusimos a la masa una cucharada sopera de aceite, y una cucharada sopera de sal! argh..... que nauseas! probamos de rebajarla con azucar - inocentes!- y alguna marranada más... y lo peor es que por cariño mis padres y por orgullo nosotras ibamos probando todos los inventos... Creo que me comí 3. Que asco!!!!!!!!
Hola, vaya historietas! Qué risa! Y cuánta verdad con las reglas de "no te pongas exótico" y "no inventes cuando tienes invitados". Añado como regla 3 la historia del brownie: "no mezcles recetas si estás indeciso: decídete!"Soy la heramana de los crepes salados y 15 años después sigo haciendo desgracias con la repostería. Ahora me ha dado por hacer tartas estupendísimas. El año pasado intenté hacer una super tarta de la hello kitty para el 5º aniversario de la hija de mi chico... Sin contar el bizcocho, que por lo menos eso está controlado, me tiré 16 horas para hacer la maldita tarta! Por qué? Por no hacer caso a la regla 2 y provar recetas nuevas para la cobertura, el relleno... qué desastre!!! El plan 1 para la cobertura era ni más ni menos que fondant. El fondant es como una masa de plastilina que luego queda super lisita y super chula (la típica de tartas de colores americanas) pero que en todas partes pone que es complicada de hacer. Después de fundir 1 kg de nubes rosas y llenar todos los cazos de mi cocina de una masa pegajosa tipo chicle, la dejamos enfríar demasiado y se convirtió en una roca innamasable. Para el relleno intenté hacer una pasta de queso fresco y frutas del bosque, pero puse las frutas a ojo (error: llevo gafas...) y quedó en un kilo de puré de frutas que no había quien espesase! Creo que acabamos pusiéndole un kg de azúcar a la pasta esa... y ni así... seguimos con gelatina... y tampoco. Probamos de hacer suflé con la pasta esa... y ni con esas. Al final no sé cómo lo conseguimos, pero después de bajar al badulaque a las tres de la mañana a por chocolate, azúcar etc mientras el resto de gente se comparaba sus cervecillas, pudimos terminar la tarta y quedó aceptable de sabor y monísima con su kitty y su rosita por todas partes. Eso sí, nosotros estuvimos desayunando restos de pruebas de rellenos una semana y los niños de esa fiesta deben ser ahora todos diabéticos!
Esta anécdota se la oí contar a un cura amigo de mi padre cuando yo era niña. Contaba el hombre que en el seminario, la vida en comunidad obligaba a repartir los quehaceres domésticos. Una de las tareas era ocuparse de cocinar para todos. Al parecer, la mayoría no estaban muy acostumbrados a tales tareas con lo que los resultados no siempre eran óptimos. Excepto un día. Uno de los hermanos se encargó de cocer arroz para todos. Siguió las instrucciones al pie de la letra y, tal como le habían indicado, cuando hervía el agua echó UN PLATO ENTERO DE ARROZ SECO POR PERSONA. Por supuesto, al hincharse con la cocción, el arroz empezó a desbordar la olla y el hombre, creyendo haber conseguido emular la multiplicación de los panes y los peces, salió de la cocina gritando: ¡MILAGRO! ¡MILAGRO! Recuerdo lo mucho que nos reímos con la historia y también mi estupefacción al enterarme que existían adultos que no sabían hacer un simple arroz hervido.
Estoy llorando de la risa -literalmente- gracias a la mermelada de guindilla... Genial blog...zorionak!!!
Cena de nochebuena. Exquisito jamón, no se me da nada mal cortarlo ni presentarlo, salmón ahumado sobre tostas con salsa tartara, anchoas del cantábrico, de las buenas, revueltito de ajetes tiernos y gambas, todo esto y alguna cosilla más para picar antes del plato fuerte. Cervecitas, vinos, y dos lubinas esperando para el horno, sobre su cama de patatas panaderas, aros de cebolla y pimiento, cuando calculo el tiempo, zas.., lubinas al horno, nos sentamos, tapeamos, y llega el momento que digo: "haced sitio en la mesa que viene el pescado, voy a la cocina, cojo mis guantes de horno y lo abro, oh!!, no sale calor, horror, las lubinas me miraban amenazantes y frescas, muyyy frescas, y tanto, no había encendido el horno.Solución, abrid otra botella, que corto un poquito más de jamón mientras "se acaba de hacer" el pescado.
hola mikel t doy un consejo para cuando quieras limpiar pimientos,guindillas chiles,etc es necesario cubrirse las manos con un poco de aceite de girasol este te sirve capa protectora y evita que la capsaicina penetre en la piel y arda, otra cosa el 90 % del picante se encuentra en la nervadura y las semillas por ello es mejor siempre limpiar bien y luego blanquear 2 veces en agua con azúcar sal y vinagre.
12 años: tengo que hacer unas simples patatas fritas antes de que mi madre llegue de trabajar. se me olvida echar el aceite. tardo hora y media en freír las patatas, que se convierten en cuadrados muuuuuuy crujientes y duros. aún se me ríen a día de hoy...
Aunque no tengo el toque especial de buena cocinera, lo que si puedo decir es que siempre he sido muy valiente......, la primera vez que hice lentejas, le puse tanta agua, que había que pescarlas.Pero de risa fué una navidades, que por cierto solemos celebrar en mi casa y nos juntamos sobre 20 personas, hice carne en salsa con frutos secos, y para que saliera mejor, le puse de almendras como tres o cuatro veces más de lo que decia la receta, cuando le pregunto a mi sobrino si quería un poco más, me contesta: Sí pero esperate que coma las mil quinientas almendras que me han tocado.Estuve todo el año riéndome sola cada vez que me acordaba
Para añadir a la lista... Un "invitado" que quiso congraciarse y de alguna manera compensar su presencia en mi piso, decidió hacer lentejas cuando yo estaba fuera de casa... al volver descubrí que habían usado eucalipto en lugar de laurel... el resultado fue un engrudo que agujereaba las tripas desde la primera cucharada. Tras decidir que no eran explosivas, procedí a tirarlas bien precintadas... pobre del que estuviese expuesto a ellas más de un minuto!
Mikel, me matas de risa con tus reseñas... no sé si serás buen cocinero (después de leer esta sección mis dudas se han acrecentado) pero para lo que tienes unas excelentes cualidades es para la escritura. Un beso y gracias, hoy empiezo el día con una gran sonrisa. B.
que gracioso!! no se porqué razón cuando los hombres leemos que afectan nuestras "partes" hay instantáneamente una especie de solidaridad sicológica que casi sintonizamos el dolor juajua
Si te vuelve a pasar lo de las guindillas, lávate con leche. Santo remedio, palabra de experiencia propia.
Tengo 50 años y, debido a que la pereza me podía, fui aplazando mi idea de entrar de una vez por todas en la cocina y convertirme en un nuevo gurú de la misma. Vamos, un referente. Después de haber leído los fracasos, mejor dedico lo que me queda de vida a coleccionar sellos. Llámame miedoso. Un cordial saludo
Bueno, bueno, que buen rato he pasado con este blog que acabo de descubrir gracias a mi novio y a la Cadena Ser. Con tantas anécdotas uno no deja de acordarse de experiencias vividas... Lo que voy a comentar le ocurrió a un amigo que siempre le criticábamos lo negado que era para la cocina y lo tacaño a la hora de gastar. Tuvo el valor de apuntarse a un curso de cocina (gratuito) impartido por uno de los cocineros más prestigioso de Extremadura. Se le veía muy entusiasmado pero esto no le sirvió de mucho. Con la mayor ilusión, nos invitó a cenar. El menú: ensalada simple simplísima y lenguado al horno. No pintaba mal, parecía saludable y ligero sobre todo. Por cierto, supimos que era lenguado gracias a la prueba del carbono 14, porque a saber cuanto tiempo llevaba eso en el congelador, no había forma de despegarlo. Mientra este remataba los preparativos, nosotros en la terraza con una cerveza de marca blanca echandonos un cigarrillo. Ya nos sentamos a la mesa, comiéndonos la ensalada éste comentaba lo carísimos que estaban los tomates cherrys y a esto que nos llega un olor extraño y desagradable que podía ser a cualquier cosa menos comida. Miguel (el anfitrón) decía que eso se debía al horno ya que era la primera vez que lo utilizaba y era normal que oliese así. ¿Cuál fue la sorpresa? metió el lenguado con todos sus avios en el horno con la tapadera antisalpicaduras del microhondas y esta fue la que se fudió e hizo de cobertura. Al final rematamos le cena con unos frutos secos y unos snacks de bolsa que ya llevaba abiertos desde hace tiempo. El postre no estaba previsto. Por cierto que llevamos una botella de Rueda monovarietal en verdejo que se guardó y nos sacó un vino de Valdepeñas de cosecha 5 años atrás. Este es mi amigo, en resumen: un desastre de anfitrión. En cambio tiene otros valores por los que se hace querer.
El único y soberbio fracaso que me ha brindado la thermomix ha sido una crema de remolachas con queso fresco, nata y cebollas, una receta sacada de su revista. Simplemente vomitivo. La textura del titanlux color morado.
Mi padre compró langosta para Nochebuena, todo un acontecimiento, pues era la primera vez que la probábamos. Mi madre las coció con esmero y mi padre, unos minutos antes de la cena, bajó del dormitorio todo acicalado y decidió partir los caparazones de las langostas para que fuera más fácil comerlas. El resultado, langosta al Varón Dandi. De esto hace 20 años y todavía nos da la risa floja cada Nochebuena.
Un día me puse bucólica y dije:-"Hoy, voy a hacer galletas". Las dispuse en la milana (bandeja del horno en Canarias) en forma de cuadrados y triángulos. En esa época yo estaba estudiando las opos. Puse las fotos del resultado en el facebook y le alegré la tarde a mis amigas que comentaban alegres todo los pros y los contras. Cuando las saqué del horno me habían quedando blancas. Mis amigas decían que no, pero yo dije que estaban incoloras y aplastadas como el culo de un opositor. Encima, en vez de cuadrados y triángulos, la masa se expandió y salió una gran culo-galleta del tamaño de la milana del horno que tenías que cortarla con motosierra. Pavor daba verla. Ay cómo nos reímos. La bautizamos desde entonces como "la culogalleta opositora". Si es que cuando se está estudiando no se puede poner uno a inventar cosas que ya se sabe lo que pasa.
Uy, lo que me he reído.... Y me ha recordado la vergüenza de un año atrás, cuando se me ocurrió ofrecerme a preparar la tarta en un cumpleaños sorpresa. Iba a ser una cena delicatessen y yo, para estar a la altura, se me ocurrió ir de original y hacer esto: http://www.tv3.cat/cuines/recepta/pastis-de-figues/6198. (Pastel de higos) Feo y vomitivo. Para disimular la fealdad, nos inventamos unos hilillos de caramelos que tapara toda la superfície. Aunque mis amigos, muy comprensivos, dijeron que estaba buenísima, la verdad es que es lo más malo que ha salido de mi cocina.
El que más y el que menos hemos hecho trastadas, yo aprendiendo a cocinar, eché a perder muuuuchos potajes, concretametne el de lentejas, fueron muchos a la basura por aguados e insípidos. Aun así creo que mi mayor fracaso fue una paella, siempre se me ha dado bien el arroz, pero un día que tenia invitados me propuse hacer una paella de marisco con sus ingredientes originales y siguiendo la receta de mi madre, de aspecto salió para concurso, ahora de sabor, un arroz blanco cocido en agua sin sal, seguro que tenía más y mejor sabor que aquello, lo peor es que confiado ni la probé y la serví tal cual :) Desde entonces nunca más he hecho paella, ahora hago arroz amarillo con cosas, bueno para quedar bien en mi blog lo puse como arroz a banda, pero cualquier alicantino purista me mataría por llamarle así, aunque me sale de vicio. http://www.cocinaparasolteros.es/2009/10/arroz-banda.html Saludos.
Unas navidades iba muy mal de pasta y decidí hacer dulces en pequeños paquetes para regalar a amigos y conocidos, por aquello de que lo que cuenta es el amor y la atención. Con el mazapán fuimos bien y hasta me curré unas notables marrons glacés, pero para mis padres decidí hacer un panettone enorme que les durara para todos los desayunos de las fiestas. Ahora sé que la pastelería es pura química y que si una receta dice que hay que dejar levar tres horas hasta que la masa doble el tamaño es que hay que hacerlo, pero era joven y aventurera y seguramente dejé el tema para el último momento. El caso es que cuando saqué el molde del horno no sólo no había levado, sinó que me quemé un poco, se me cayó al suelo y la contundencia que había adquirido era tal que partió una baldosa. Lo tuvimos que trocear con el cortante de la carne y la única forma humana de ingerirlo fue remojándolo en leche. Eso sí, rico lo estaba.
Hola, Mikel y la compañía. Me he venido a reírme con los desastres culinarios, que me hacen tanta gracia (más incluso) que los vídeos de porrazos de Youtube. Y contribuiré a la risión general contando lo que hicimos mi amigo Eduardo y yo en Francia hace unos cuantos años.Como buen hijo de matriarca navarra, mi amigo Eduardo no había pisado una cocina. Como buen hijo de madre madrileña de las de antes, yo tampoco. Nos habían invitado unos amigos franceses gáyers a su casa de campo de la Provenza. Abrumados por tanto lujo, decidimos corresponder a la invitación haciendo una españolísima tortilla de patatas. En aquella cocina había de todo: cogimos las patatas, las cebollas, el huevo y la sal, y nos pusimos a la tarea. Aquello no podía ser muy difícil: así que, tras la tarea, nos salió una tortilla muy aparente. Nos sentamos, Pierre abrió una botella de vino tinto estupendo, y al partir la tortilla empezamos a sospechar que algo había salido mal. Esa resistencia a la división no era nada normal.Cuando dimos el primer bocado lo averiguamos: al parecer, la patata había que freírla primero. Eduardo y yo pasamos por alto ese detalle. Pierre y su novio empezaron educadamente a decir que estaba muy buena, pero nosotros les disuadimos de seguir deglutiendo aquel espanto. Al final todo acabó en unas risas, que se reproducen cada vez que evocamos aquel desastroso estreno en las artes culinarias. Menos mal que los franceses siempre tienen paté y quesos a mano.
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