Contra la música en los restaurantes

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Contra la música en los restaurantes
Mujer con oreja en restaurante. / AINHOA GOMÀ.

La revista británica Waitrose Kitchen plantea en su último número un debate apasionante: ¿se debería prohibir la música en los restaurantes? La publicación enfrenta dos artículos en los que la presidenta del London Restaurant Festival y el dueño de la cadena de restaurantes Boisdale defienden opiniones encontradas, una a favor de la eliminación, y el otro, en contra.

Fay Maschler argumenta que si no comemos en las salas de conciertos, no necesitamos la música en los restaurantes. "La mayor parte de lo que suena es tan agradable como los ambientadores que cuelgan en los taxis", escribe. Ranald Macdonald, por su parte, cuenta cómo pasó horas montando recopilaciones de jazz clásico, blues y soul para que sonaran en su primer local, y asegura que si la música es omnipresente en bares y restaurantes es porque a la mayoría de la gente le gusta. "Quítala y acabarás con la ocasión de pasar un buen rato".

Como no puede ser de otra forma, entiendo y respeto la posición de las personas a las que les gusta oír música mientras comen. Incluso estoy dispuesto a admitir que los sonidos de los que habla Macdonald, a un volumen suave, pueden ayudar a crear cierto ambiente siempre que estén bien elegidos y estén en consonancia con el espíritu del local.

El problema es que la realidad es otra: al menos en España, los restaurantes y los bares de tapas con música no la suelen seleccionar en absoluto. Lo que suena puede ser un CD que ha traído el cocinero, el iPod del camarero en modo aleatorio, o directamente cualquier radiofórmula infecta. Y siempre a buen volumen, claro. Es decir, que la comida te la puede amargar el último disco de Bisbal, los peores éxitos de los ochenta o, en el caso más grave, las obras completas de David Guetta, independientemente del tipo de local en el que estés.

Con la música pasa un poco como con el aire acondicionado, que el personal de servicio se vuelve insensible a ella. Si estás mucho tiempo con un runrún de fondo, llega un momento en el que no lo oyes o lo oyes bajo. Entonces, o no te molesta o, si la música en cuestión te gusta, tiendes a subirla, sin caer en que puedes estar obligando a vociferar a tu clientela. Súmese al efecto anestesia la tendencia a hablar a voces que nos gastamos en España y la pésima sonoridad de muchos locales, y ya tenemos una torturante bulla montada.

¿Qué pasa cuando te quejas de lo alta que está la música en un lugar al que vas a comer? El camarero suele reaccionar o bien con sorpresa, o bien con cara de disgusto reprimido, en la que se puede leer la frase "ya está el pesado de turno dando la caca". En cualquiera de los dos casos, lo normal es que te digan que sí, que ahora la bajan. Y en un 99,9% de las ocasiones, la música continúa estando a la misma potencia hasta que te vas. Juraría que más de un establecimiento utiliza los altavoces como elementos disuasorios para que los clientes no se apalanquen demasiado en las mesas, y aumentar así la rotación.

La moda del chunda chunda restaurantil, que quiero creer en cierta decadencia, es relativamente reciente por estos lares. Hunde sus raíces en un invento atribuible a Satán (el hilo musical), tomó fuerza en los ochenta y, en ciertos círculos, alcanzó el clímax en los noventa, en plena efervescencia de la música electrónica. Entonces apareció el horror de los horrores: el disc-jockey de restaurante. Esta figura, por fortuna en declive, torturaba a los clientes con abrasadoras sesiones de chill-out ibicenco o de techno de este que parece la misma canción todo el tiempo. Rectifico: torturaba a algunos clientes, porque otros parecían encantados sintiéndose de lo más cool, cuando no eran más que palurdos apuntándose a una moda ridícula.

Creo que el boom de la música en los restaurantes fue un caso claro de modernidad mal entendida, emparentada con la entronización de "lo juvenil" que padecemos. Llegado un momento, decidimos que mola meter un poco de marchuqui en los comedores. Que comer sin ruido, disfrutando de la conversación, era propio de anticuados vejestorios. También pienso que el mal de la música sin ton ni son no sólo afecta a los restaurantes, sino a gran parte de los espacios públicos: tiendas, hoteles, estaciones, transportes, oficinas... parece que la paz signifique aburrimiento, y que necesitemos el ruido para aturdirnos y no pensar demasiado.

De esta forma, el silencio se ha convertido en el mayor de los lujos, sólo al alcance de los monjes o de los terratenientes con hectáreas de terreno disponibles para marcar distancias con el jaleo permanente. Mi esperanza radica en que existen otras personas sensibles a este problema: en el Reino Unido hay webs como Pipedown o Quiet Corners (Rincones Silenciosos), en las que se combate el llamado 'muzak' y se recomiendan lugares libres de la plaga del hilo musical.

Digo todo esto siendo un gran fan de la música, y habiendo dedicado buena parte de mi vida profesional al periodismo relacionado con ella. Me encanta oír canciones cuando cocino, cuando trabajo -con auriculares para no molestar al prójimo-, cuando estoy tirado en el sofá, cuando bebo, cuando bailo... pero no cuando como. En ese contexto, necesito tranquilidad, no agitación. Y la música alta me parece superflua, una molestia que lo único que consigue es alterar la digestión y emborronar la comunicación.

¿Te gusta la música en los restaurantes? ¿O te molesta? Cuéntalo en los comentarios.

Comentarios

Hola amigo. No creo que haya conclusiones absolutas, todo irá en función de muchos factores, entre ellos la razón por la que acudamos al restaurante a comer. Lo del Enjoy the silent está bien, pero en algunas ocasiones merece la pena intentar que la gastronomía conecte con la música, igual que ha de conectar con otras expresiones de la cultura. No diré yo que haya que defender composiciones musicales especificas para algunos platos, pero en este propio blog y en el libro del comidista se recomiendan algunas canciones que ayudan a hacer algunas recetas. Alguien se imagina comer en un restaurante de Harlem de comida soul sin que suene a toda pastilla Aretha Franklin, supongo que esa experiencia en silencio seria mucho menos divertida.Por no ponernos estupendos, es posible concebir una casa de comidas digna y ruidosa de Madrid sin el son inquiete de Radio Olé ?El diletante.
hear hear, foody.(literal y metafóricamente ;)
Pues la solución es fácil y radica en la libertad de elección. Yo me niego a comer en sitios que no me agraden. Por ejemplo, no como en lugares donde hay una calima aceitosa que hace salir del local oliendo a aceite requemado para todo el día o hasta que te duchas y echas toda la ropa a lavar (estos sí que son los peores). Si hay una música o un ambiente demasiado ruidoso, pues simplemente busco otro y ya sé donde no voy a volver. No tengo una manía especial por comer con o sin música. Lo que sí que tengo es un gusto prioritario por el que la música no debe impedir que hable con el resto de comensales.En cuanto a últimas receta, la novedad es un pan alemán ( http://bit.ly/w1yT2e ), de esos con leche. Hacía tiempo que no subía una receta de pan y es mi primera experiencia con panes de leche caseros. Ha sido un éxito, así que se repetirá y navegaremos más por ese mar.Gracias, Mikel.Carlos, de Vegetal... y tal.http://vegetalytal.blogspot.com
Un volumen suave, una música bien elegida, una comida perfecta y una buena pareja para mi es lo más sensual del mundohttp://www.elpucherodehelena.blogspot.com
Hablando de lo que hablamos, mira lo que he encontrado:'Streaptease' y lucha de barro de menú del día. La Verdad http://bit.ly/y8n43dLos dueños de un bar en Ribarroja logran hacer frente a la crisis ofreciendo a sus clientes con este tipo de espectáculos a la hora de la comida.Bueno, se ve que tiene que haber de todo. ¿Tú irias a comer a un sitio así? Gracias, de nuevo, Mikel.Carlos, de Vegetal... y tal.http://vegetalytal.blogspot.com
Uy que taliban te veo esta mañana Mikel... la verdad es que yo me sumo a un restaurante sin ruidos, pero también le sumaría que el lugar estuviese bien iluminado, no hay nada que me joda más que tener que estar buscando el filete en el plato, o acercarme peligrosamente de más a mis amigos en un pub (que nos queremos, pero tampoco es plan de hacer alarde público)!
Lo peor es cuando esta puesta la televisión, con el sonido quitado y la música puesta. No lo acabo de entender, la verdad :(
Hola, yo tengo un local, y te digo que si le quitas la música, aunque está suave y no se distinga la canción, pero le falta algo, porque de repente se escucha todo todo, lo que habla la gente, la gente se siente incómoda y cuchichea para no ser escuchada. la finalidad de la música en un restaurante es matar ese silencio enloquecedor, y dar un poco de ambiente. Cierto es que a veces la música no es lo que a nosotros nos apetecería escuchar mientras degustamos un plato y nos relajamos pero??? peor sería comer sintiendote observado en medio de un silencio sepulcral NO?http://www.recetariodesirena.com
Creo que el quid está en la música mal administrada. Con una música en condiciones, a un volumen en condiciones... por qué no?Yo también creo que el chunda chunda sirve para fomentar la rotación de mesas, igual que en las tiendas de ropa funciona para que te vuelvas loco (literalmente) comprando. Pero no creo que un restaurante de barrio entienda mucho de estrategias de marketing, así que supongo que los tiros van más por lo del ipod del camarero. En cualquier caso, mi opinión se resume a lo que han dicho ya por aquí: no volveré a un sitio donde no me haya sentido bien, por la comida, por el ambiente, por la atención... por lo que sea.Saludetes.
Despotismo ilustrado¿Me encanta el silencio y la musica entendidos en la forma que expresa Mikel, pero creo que es reaccionario imponer mi forma de entender la cultura musical mediante leyes. Si no me gusta algo, no consumo y punto.
Si yo elijo el menú y no puedo elegir la música, porque el que tengo al lado es aficionado a Mozart y el de la mesa de enfrente prefiere Bunbury, yo no voy a estar diciendo que pongamos los dos, porque mis tripas acabarán bailando techno. La música no es un servicio, como tener un camarero pendiente de tu plato o dispuesto a seguir tus indicaciones, es una distracción que depende de cada uno, como oler a rosas o preferir aromas de pino, estar en camisa a 25 grados o con chaqueta a 20. Si alguien pone restaurantes con "ambiente" que vaya el que quiera, pero ya me enteraré o directamente antes de pedir mesa salgo pitando a otro.
En general prefiero comer (en un restaurante) sin música, porque las aficiones musicales con muy personales, e incluso muy relativas al momento. Igual algo que te encanta poner a todo trapo mientas cocinas no te gusta ni de lejos mientras te comes lo cocinado.Si además el volumen está pasado y te obliga a alzar la voz más de lo habitual para hablar con el resto de personas en la mesa (si es que comes acompañado) entonces apaga y vámonos.Como mucho es aceptable si es una música neutra (y aquí como neutra que cada cual entienda lo que le parezca) y el volúmen llega incluso a hacerla desaparecer mientras mantienes una conversación.
Totalmente de acuerdo con Mikel. Soy musica profesional y se deduce que me encanta oir música pero mi problema es que NO SOPORTO la mala música y el volumen inadecuado y esto es lo que hay en la gran mayoría de restaurantes. Por lo tanto estoy dispuesta a renunciar al par de casos, que son excepcionales, y votar por NO a la música en los restaurantes si pudiera hacerlo.
M80 y con un volumen no muy alto, nunca falla
Pues no sabría qué decirte, depende del local y de la música. Eso sí, a un volumen razonable.
Recuerdo un monólogo sobre el tema de El Club de la Comedia, creo que de Anabel Alonso, que decía que cuando entraba en una tienda no sabía si pedir la 40 de un pantalón o un cubata!!! En los restaurantes, como en la mayoría de los espacios públicos, sin música por favor, prefiero ser yo la que elija yo el tipo música y el momento para escucharla, con mis auriculares, para no molestar al prójimo.
Quizá haya sufrido poca música infumable en los restaurantes que frecuento y, aunque correría peligro de perforarme los tímpanos con el tenedor ante la posibilidad de comer acompañada de radiofórmula, creo que la música puede tener un lugar en los restaurantes.Igual que escojo un sitio por su ambiente (decoración, intención, iluminación, carta, etc.) creo que su música (de fondo y bajiiiiiiiiiiita) puede ayudar y mucho a darle el carácter esperado... siempre que esté bien escogida. Y, ay, ahí está el peligro de nuestra memez y falta de respeto a gustos ajenos
Sólo hay una cosa aún peor que una mala selección musical comiendo: una televisión. Entonces sí que que es el acabose
Nunca iría a un restaurante en el que no pueda oir caer el vino en la copa.
Egun on, txikitxues! Mikel, si Bisbal canta muy bien y es más majo que las pesetas! Pues creo que sin música, es que no me acuerdo muy bien porque hace tanto que no voy a uno... Tuppermenú: ví ayer tu comentario en 3500millones, gracias, majo ó maja! ¿Sabíais que hay 40 millones de niños sin acceso a ninguna vacuna? Si después de ir a los restaurantes os sobran 10 euros al mes, ya sabéis..., gracias, guapos!
Algo bastante curioso me pasó a mi. UN día me tuve que acercar al Registro Civil en Murcia, y cuando terminé todo el papeleo (que para mi sorpresa fue bastante rápido) se nos ocurrió a una amiga y a mi ir a desayunar a un café-restaurante de moda que hay en la zona. La verdad es que el desayuno bastante bueno y asequible, pero daban ganas de tomarse un cubata a las 10 de la mañana. la música a toda pastilla que casi no oía los comentarios mordaces de mi amiga sobre la clientela del bar. Todo corbatas, trajes y tacones de kilómetro . Otro tema bastante peliagudo, ¡que la gente parece que va al trabajo como si fuera a una boda!
Hay muchos pueblos que no conciben la comida sin la música y si montas un restaurante al que le falta esa dimensión ya puedes ir pensando en cerrarlo. Todo el mundo rusófono sin ir más lejos. Es tema cultural. A mí, como europeo de toda la vida, la música me arruina el gozo. Pero para otros el gozo es pasarlo bien y la comida es solo parte del esquema. Hablo de la gente normal. Los riquillos es otra cosa.
Amén! si es suave no me molesta, pero a un restaurante voy a disfrutar de la comida y la conversación. Y yo que pensaba que lo peor de un restaurante era la 'Música maravillosa para gente maravillosa' (esas versiones instrumentales de clásicos del pop, horror) y resulta que estos oídos han tenido que sufrir chunda chunda en los restaurantes... Aunque me doy cuenta de lo poco cool que soy: nunca he estado en un restaurante con DJ ¡pero esto qué es??
Creo que uno de los principales problemas no es el que hay a o no música, sino el volumen de esta. En España hablamos muy alto y la música la ponen para que la puedas oir (vamos, a todo trapo). Si estás comiendo solo en un restaurante casi agradeces que haya hilo musical en el que distraerte antes de tener que enterarte de la conversación del vecino de mesa. Lo malo radica si vas con amigos, que entonces si que te encuentras al cantante de moda metido en tu conversación y quisieras matar al que ha puesto la música. Comenta JAPR que lo malo es cuando está la tele sin sonido y la música. Estoy completamente de acuerdo y, me puede explicar alguien ¿porqué hay sitios dónde hay música y la tele está puesta en un canal de videoclips sin sonido? ¿Buscan volver completamente locos a los que están allí tomando algo?
Jajajaja! Ese Ranald Macdonald no será el payaso de otra cadena de alimentación??? no puede ser verdad que se llame así...
Suele ser por lo general una pesadilla, por no hablar de la música en los cafés (ahora que se ha otorgado, o se quiere otorgar, categoría de patrimonio de la humanidad a los cafés de Viena, estaría bien reflexionar por qué en España es tan difícil encontrar buenos cafés para hablar, leer o mirar las musarañas sin ruido de fondo).
No, no me gusta. Categóricamente. Cuando salgo a cenar, me gusta disfrutar de la persona(s) que me acompañan con una agradable comida, y si salgo sola siempre tengo un buen libro que me acompaña. ¿Parezco muy viejuna? Probablemente, pero aun no llego a al treintena, así que no, poner la música a todo trapo no es juvenil ni moderno.
Detesto la música en los restaurantes, porque suele ser una musica insoportable, bueno no sabes ni lo que es, en general es ruido y ello añadido a los gritos de la gente que está en el loca, gritando más de lo habitual, pues con la música no oyen bien, es horrible, yo lo primero que hago al llegar a un sitio es decir que la bajen, y me encontré con más de una bronca, también detesto la televisión a toda pastilla en restaurantes y cafeterías, a veces sin haber nadie, solo el camarero
a mí me parece que la música en un restaurante es como el hilo musical en las salas de espera de los dentistas: más que relajar me enfurecen.
La verdad es que a veces sobra...http://www.tuppermenu.com
como ejemplo de lo que nos gusta el ruido: el otro día en una cafetería tenían una radio junto a la cafetera !mal sintonizada! que solo producía ruidos, pues la empleada me dijo que cuando entro a trabajar ya estaba así y estaba tan acostumbrada que no la oía. en una zapatería de mi barrio, el dueño ha puesto dos altavoces en la entrada con música horrible !!para animar a los clientes!!, sinceramente en este país nos gusta el ruido no la música, somos diferentes.
Lo detesto. He dejado de ir a La Musa de Malsaña no sólo porque algún camarero sea un maleducado y se permita el lujo de hablar al cliente sin respeto, también porque me dejo la voz y los tímpanos. Encima, pides por favor que te bajen un poquito la música y te miran raro...
¿Cómo era aquello? Comer oyendo a Beethoven es una falta de respeto hacia Beethoven y hacia el cocinero. Pues eso. En los restaurantes, comida y charla con los compañeros de mesa. La música es algo demasiado importante para frivolizarla (uf!) de esa manera.
Eliminado el humo en los restaurantes es hora de preguntar ¿con o sin música? y elegir el ambiente acorde a los gustos del comensal. Hay quien prefiere escuchar música para evitar silencios incómodos en una de esas citas a ciegas que salen mal o para animar ese gin tonic final. Otros prefieren el ruido de los tenedores y cucharas, cuestión de gustos y del día. Lo que sí que hay que evitar son esas conversaciones a todo volumen que todo lo estropean.
A mi me molesta más la televisión y las conversaciones a gritos. La música al final es como un fondo que si no le prestas atención, no te hace daño.
´Mi opinión es que sí, se debería prohibir la música en los restaurantes. Recuerdo con espanto una cena supuestamente romántica en la que, en cuestión de hora y media, nos calzaron como 3 veces el mismo disco de hilo musical. Desde entonces aborrezco el 'Feelings' con toda mi alma. Dios, qué horror, sólo de pensar en aquello...
Comí en un restaurante el sábado pasado y no recuerdo si tenía música o no pero sí que había un bebé a mi lado llorando y cerca una niña dando con el tenedor en la vajilla. Me parece más grave que la gente no distinga actividades para todas las edades de lugares para adultos.
Mikel, este post me viene casi como anillo al dedo. Yo creo que la música puede mejorar (o empeorar) notablemente una experiencia gastronómica, el problema es que muchas veces lo que ponen en los bares y restaurantes no es lo más adecuado y termina arruinando todo.En nuestro blog en el que recomendamos bares y restaurantes acompañamos cada post con una selección musical inspirada en el sitio. Os invito a visitar el blog y escuchar las bandas sonoras. http://www.losbonvivant.com/
Creo que la música en los restaurantes tiene que ser como el buen maquillaje o un árbitro de fútbol: está ahí, hace su trabajo, pero cuando es realmente bueno es cuando no notas que está...Como experiencia (para mí) negativa y ejemplo de esa rotación de la que hablas, la primera (y única) vez que he pisado un Hard Rock Café comimos mi amigo Lucas y yo en 20 minutos escasos porque la música era infernal y no podías ni hablar. No creo que fuera casual, había mucha gente esperando....
OH MY GOD!!! es como si yo misma hubiera escrito el artículo!!! veo que no estoy sola y que más gente piensa como yo! aunque eso no significa que la tendencia vaya a cambiar, claro! ODIO ir a una simple cafetería con cuatro mesas y tener que GRITAR a mi acompañante "gracias" a la música y también (Mikel, te has olvidado!) de LA TELE!!!! Sí, la tele! especialmente Telecirco, en la que están todo el día gritando no importa cuál sea el programa en cuestión. Si antes de la ley antitabaco ya huía del humo como de la peste y buscaba locales tobacco-free, ahora habrá que mirar esas pàginas para buscar los música y tele-free.
No me gusta escuchar música en los "restaurans" ni en casa cuando estoy comiendo. Y opino que es una medida disuasoria para que la gente no apalanque en la sobremesa. Lo mismo que en ciertas tiendas de ropa de mala calidad que ponen chunga chunga para que compres compulsivamente y sin mirar la calidad de la prenda.Pues yo cojo una chaqueta y digo en alto AHORA VOY A MIRAR LAS COSTURAS,Mikel te olvidaste de nombrar aquellos "restaurans" que tienen contratada una cantante, por lo general de música clásica y que solo los vemos en las películas pero existen.
Hablando de contaminación sonora (la música es para disfrutarla, si no, no es más que ruido), este verano he sufrido un fenómeno que desde un tiempo a esta parte se ha vuelto persistente: el acoso de las bandas (presuntamente musicales) rumanas. Me disponía a cenar con mi mujer en la terraza de un buen reastaurante de Madrid, una apacible y cálida noche de verano, cuando nuestra sosegada conversación fue interrumpida por las estridencias de un saxo que ejecutaba "La Cucaracha con variaciones". Después pasó la gorra y, por lo que pude ver, algunos comensales pagaron casi con gusto la sesión de trepanación de tímpanos a las que nos sometió el sujeto. Pero la cosa no quedó ahí: ¡había otras 2 bandas esperando su turno para fastidiarnos la cena con toda suerte de instrumentos: acordeones, trompetas, contrabajos, panderetas...! Un comensal que estaba con otras 5 personas llamó al camarero para exigirle que hiciera algo. Y éste se excusó en que "la calle es pública" (de acuerdo: pero yo no podría mendigar en la terraza de su local, ni sentarme en el suelo a comer una tortilla traída de casa con ese argumento, ni tampoco organizar un botellón siquiera individual con esa excusa). El comensal de la queja entonces pidió la cuenta; el camarero le dijo que todavía faltaba serrvir los segundos platos, y el comensal le respondió que los disfrutara él junto con tan amena compañía musical. Así que solo pagó lo que haqbían consumido hasta ese momento, se levantaron y se marcharon. Todo un ejemplo a seguir con esos impresentables. Todo el mundo tiene derecho a ganarse la vida honradamente; pero eso no implica derechos a imponerle a nadie nuestras preferencias musicales, ni a joderle su comida o su cena y su conversación.
¡Qué cansina la Maritxu, cómo trollea!
Odio la tele y la música casi que también. Tal como entro en un bar o restaurante, si veo que hay alguno de los dos, vuelvo a salir. Pero creo que peor es esa tele omnipresente en cualquier bar o restaurante. ¿Pero qué necesidad habrá, me pregunto yo?
Mikel, lo que es digno de estudio (y te animo a que escribas un post sobre el tema) es la pésima acústica de los locales de hostelería en este país. No me refiero a bares musicales y su ajuste de graves, sino a aquellos bares de tapas, restaurantes y cafeterías donde es difícil entender la conversación de tu interlocutor cuando a la vez (por aquellos misterios de la acústica mal diseñada) escuchas los gritos del comensal sentado en la otra punta del bar, y de todas las puntas del bar a un tiempo. De los olores (tras la ansiada prohibición de fumar) ya hablaremos también.
He malcomido en un sitio en el que tenían puesta la radio (mal sintonizada), la tele y el hilo musical, todo a la vez.. Además había tres niños gritones y salvajes. El restaurante (que no era de polígono) estaba petao. Lo sorprendente es que todo este escándalo no parecía molestar a NADIE. Lo mismo ocurre con el lamentable estado de la inmensa mayoría de los baños de nuestros bares. Otro tema con bastante chicha.
Totalmente necesario un hilo musical. No hay nada más frío que entrar en un local en un restaurante sin una fondo musical. O hacer una reunión de amigos con una suave música de fondo, lo hace mucho más acogedor. Siempre hablo de un volumen discreto.
pues yo llevo toda mi vida dedicada a la musica
Creo que una buena selección, no repetitiva y a un volumen que permita conversar, es decir, que cunado haya un silencio se escuhce la música está bien. Por contrario, no me gusta acercarme a un palmo del camarero para pedir debido al excesivo volumen.
A mi la música bien seleccionada me parece que en un primer momento puede ayudar a crear una buena atmósfera. Después no le hago mucho caso. Como soy guay y no veo la tele, en el bar donde desayuno me quedo hipnotizado con la pantalla que escupe imágenes subtituladas del informativo.Mucho peor que la música en los restaurantes es la tele del metro o autobuses ¿alguien sabe para qué sirve?
Sí, Snows, no estás sola en el mundo, no tienes una mente especial. Hace MUCHÍSIMO TIEMPO que otros nos cuestionamos está práctica, hasta el punto de dejar de frecuentar determinados restaurantes por presentar este tipo de contaminación (cantidad y calidad). OH, MY GOD, WHAT A CLIMAX! Te entiendo, Doc, yo suelo visitar la falla de San Andrés para saber del destino final de la piedra que lanzo. No acabo de conseguirlo, ¿será la musiquita ambiental? Maritxu pídele la guita a Joan, el de ayer, el que no entendía que era eso de ayudar al prójimo. ¡Oye, igual te la da, tú inténtalo! ¿Cómo, Pi? ¿Que en un bar no te han dejado practicar el deporte nacional? Cotillear. ¡Habrase visto! Vuelve al Registro Civil, o al que sea, y notifícalo.
Yo, por la crisis, voy únicamente a restaurantes de menú del día, aquí en Madrid. Tengo unos 45 minutos para comer y me gusta ver la TV (las noticias) mientras zampo, para estar correctamente informado a la vez que ingiero el necesario alimento para mi cuerpo. Termino de comer, fumo un cigarrillo en la puerta y me vuelvo a la oficina. De modo que me molesta la música en los restaurantes porque prefiero aprovechar el tiempo para ver las noticias. Es lo único para lo que voy a un restaurante. El resto (cenas o copas) las organizo en casa, que sale más barato, pones la música o no música que quieres y los fumadores pueden fumar. En definitiva, el modelo europeo de estar en casa y no en los bares.
No puedo estar más de acuerdo. Más de una vez me he ido de un restaurante nada mas entrar por no tener que aguantar el bombardeo musical con el que aporrean a los clientes.La música NUNCA debería ser la protagonista de una cena.
Ayss... Yo creí que era una rara pero veo que somos legión los que preferimos la buena conversación a la hora de comer. Recuerdo con especial espanto unos deliciosos mejillones en el puerto de Lorbé que tuvimos que engullir a toda prisa para huir de los grandes éxitos de Juan Pardo con que venían aderezados. Y ni os imagináis cuantísimos grandes éxitos tiene el hombre...
A mi me gusta si es en un contexto orginal, como en el Ellens Stardust en Nueva York, donde los camareros se pasan la noche cantando canciones molonas de ayer de hoy y de siempre. De aqui saltan muchos a los escenarios de Broadway :) Para mas info: http://www.ellensstardustdiner.com/
como decia, llevo toda mi vida dedicada a la musica, organizo musica donde corresponde y DETESTO la musica y la televisión en los restaurantes, que ademas es una moda digamos que reciente, me he ido de algunos restaurantes (por trabajo viajo bastante) en diferentes sitios por entrar y que te sienten debajo de un altavoz (aunque con est es como con el aire acondicionado a toda marcha, no los puedes evitar) y suene exactamente lo que describe el articulo, una "radiobasura" o el Ipod de alguien del local, o lo que sea, y encima a un volumen descomunal. En una ocasion la dueña de un restaurante en Madrid no entendia que abandonase el mismo "sólo" porque tenia música y me molestaba, hasta que ante el apoyo de los demas comensales, que empezaron a opinar lo mismo que yo, puedo comprenderlo y tuvo que bajarla. le pregunté a esta señora que si cuando ela era chica, o joven existia esto en los restaurantes, y...... NO. Es horrible en España el tema de los volumenes, todo es a "grito pelao" , a volúmen inhumano, he vivido incluso entrar en un bar y que hubiese radio y televisión al mismo tiempo. otra cosa que me parece horrenda, las teles en los restaurantes y como no a toda marcha, y el temita de los "musicos" callejeros, tres cuartos de lo mismo, se ponen a tu lado a "gritar" pegando aun instrumento y te dan la cenita o el almuerzo en la terraza. Y hablando de las "cadenas" de ropa.....que horrorrrrrrrrr, esto es un castigo a las personas que trabajan alli, no entiendo como sanidad no se ocupa de controlar la contaminación acústica, es un verdadero martirio, el ruido nos invade por todas partes, y como no, nos enferma! Quiza desde aqui se pueda emprender una campaña y nos libremos de los decibelios como lo hemos hecho de las partículas cancerígenas del humo.
Y cuando lo que escuchas son versiones melódico instrumentales de clásicos del pop y el rock, es ya para morirse, o atragantarse con la comida... Dios ¡qué horror!
Hola, totalmente de acuerdo contigo!!! El otro día tuvimos que pedir que bajaran la música en un restaurante etíope, aunque el cantante era africano no podíamos hablar entre nosotros.... Otra cosa, ´hice la receta de la crema de zanahoría caramelizada...seguí la receta paso a paso pero el resultado era demasiado zanahoeril....y posteriormente sufrimos de un dolor de barriga tremendo...en fin.......
Iba a contar una batallita de una comida con mariachis a los que envié, previo pago de 20 USD, a dar la barrila al extremo opuesto del restaurante, pero luego me llamais "pijoloco". Odio la música en los restaurantes, tanto la formada por corcheas y semicorcheas, como la de percusión originada por la peña que no sabe manejar cubiertos y copas, de esa no hablamos?
¡Gracias por el artículo, Mikel! Yo estoy casi llegando al extremo de odiar la música. Un poco de sosiego, por favor.
Imagínate dos horas y media con una aguda armónica sonándote en el oído mientras intentas disfrutar de una comida casi perfecta. Era un disco de música country con predominio de la armónica que estuvo sonando durante toda la comida, pedí un cambio de música o al menos de volumen pero no hubo respuesta a mi petición. Seguro que el cocinero es un forofo del country y se la hace tragar a todos los comensales junto con su comida. Una total falta de consideración.
Estoy totalmente en contra la música en los comedores,
Sin batallitas que todos hemos vivido, no me gusta la música en la comida
A un restaurante voy a comer, no a escuchar música ni a escuchar la radio ni a ver la tele. Creo que si los restaurantes españoles que dan bien de comer bajaran el nivel de decibelios tendrían un público fiel. Somos muchos los raritos que estamos hartos del griterío typical Spanish.
¿No dicen que van a reformar el Código Penal?Pues sería bueno aprovecharlo para incluir como pena alternativa de las multas (ahora que la situación económica no está muy boyante) comidas en restaurantes con música.Las penas más leves se purgarían en aquellos que tengan música clásica, las medianas con fondos musicales de Bisbal y Bustamante y las más graves, necesariamente en aquellos comedores con "Hilo Musical" de trompetín.Tengo la seguridad de que los delitos iban a experimentar un bajada espectacular ante la dureza de las penas...
Mejor un poco de música no muy alta que escuchar las conversaciones de la mesa de al lado o el masticar de algunos indivíduos
A mi la música normalmente no me da mucho problema, pero sí que me molestan otro tipo de ruidos: 1. Los teléfonos móviles, incluyendo a los que no se fían de la tecnología y mantienen las conversaciones a grito pelado; 2. Los niños, ya sean bebes que se pasan llorando toda la comida ante la pasividad de los padres o niños más mayores que mantienen una lucha a brazo partido porque no les gusta lo que comen; 3. La televisión y en especial las retransmisiones deportivas.
Diría que es cosa de sentido común, que hay una música para cada lugar y momento, pero qué cosas. Sentido común; ya no sé ni lo que es. Vas a cenar y tu mandíbula acaba bailando bakalao, y te crees que estás masticando, pero no, es que te han envenenado con la música.http://le-complot.blogspot.com/2011/12/3.html
Hi Mikel, Musica Si ausencia de ella Tambien, otra vez la bipolaridad, maldita sea. Saludos Mikel & Friends
La música en los restaurantes no es un invento actual. Ya estuvo de moda a finales del XIX y a principios del XX en los restaurantes de postín. En sí no me parece mal siempre y cuando no sea petarda y esté a un volumen razonable. Que cree ambiente pero sin asfixiar la conversación.
Parece que estemos hablando de música en el trabajo, o en cualquier ámbito en el que nos obliguen... Esto es hostelería, y cada propietario decide los cuadros, la iluminación y por supuesto la música.. ¿Cómo se va a prohibir?, si aciertas, le irá bien, si fallas, cerrarás... Pero sin prohibiciones
Que extremistas que somos! si quereis un sitio perfecto para comer, QUEDAROS EN CASA, que es donde mejor se esta. Sin musica, sin humo, sin gente, TODO PROHIBIDO. Es agradable un poco de musica, lo prefiero al masticar inconstante de mi vecino, o los niñitos que mientras los papis se toman una caña joden al resto. Creo que todo en su punto y justo equilibrio puede dar buenos resultados.Saludos
Punto 1: Una persona que se llama Ranald Macdonald pierde toda la credibilidad desde el momento que me lo imagino vestido como el payaso de las hamburguesas.Punto 2: La música es como el aire acondicionado es difícl tener a todo el mundo contento... si te toca debajo del altavoz es una tortura.Conclusión: No me importa algo de buena música bien escogida y a un volumen equilibrado. Hay restaurantes que lo consiguen. Sin embargo, eso es algo difícil de encontrar. Así que ante la duda prefiero restaurantes sin música.Actualmente, estoy viviendo en Rumanía y lo de la música en modo discoteca les encanta, además, música tradicional con 12 notas por segundo lo que te hace estar al borde del infarto mientras te tomas tu ciorba y tu ciolan.http://dadaistagastronomico.blogspot.com
Pues aunque en casa me encanta cocinar y comer con música, en la calle lo detesto. En España tenemos la cultura del ruido y a la mayoría de la gente le da miedo el silencio. ¡Cuánta ropa me he dejado de comprar por no aguantar el ruido!
Mikel, por alusiones, vuelvo: La Chelo: ¿cómo puedes llamarme "cansina", txiki? bueno, entiendo que un poco igual sí, pero si es para una buena causa, yo creo que se me puede perdonar; lo de "trollear" no sé muy bien lo que es, por lo tanto, no puedo hacer algo que no sé cómo se hace y que no he hecho nunca; yo sólo intento ayudar un poco y veo que lo estoy consiguiendo, gracias a Dios; te agradezco que hayas hablado de mí, pero, de paso, podías haber dicho tu opinión sobre el tema de hoy, que a todos nos interesa, seguro,besinos! - Kyk-ita: gracias por preocuparte por mi economía pero, afortunadamente, he tenido mucha suerte en la vida y no necesito dinero, no se lo tengo que pedir a nadie; si hace mucho que no voy a un restaurante es por otras causas, besinos, txiki!
Yo prefiero comer en los restaurantes con la composición 4´33´´ de John Cage
Depende. Mi hermano en su restaurante, selecciona músicas (sobre todo clásica) que pone a un nivel que no molesta a las conversaciones de los comensales, que suelen ser gente que busca un estar apacible durante la comida. Yo, por mi trabajo, me veo obligado a almorzar muchas veces en bares de currantes y en la mayoría el pandemonium es tan brutal como una salva de cañonazos y de los que sales turulato despues de 20 minutos. Como en todo, en esto tambien, en el término médio está la virtud. http://50maneras.blogspot.com/
A mí no solo me disgusta fundamentalmente porque mis gustos de música y los del señor del establecimiento son bastante diferentes; mi problema es que normalmente soy el primer comensal en cenar y no es ni la primera ni la segunda vez que siendo el único cliente cuando les digo de buen tono que su música y yo no nos llevamos bien se niegan en redondo a apagarla o simplemente a bajarla. ¡La de cantidad de propinas que me he ahorrado!
Completamente de acuerdo con los binomios tele(videoclips)+radio(chundachunda) malditos. Pero también es verdad que si el local no está muy lleno, el silencio es muy incómodo. Hasta dejar el tenedor en el plato suena escandaloso, no digamos mantener una conversación privada. Lo de las tiendas de ropa, ya es hora de que lo regulen y lo sancionen. El personal tiene que estar perdiendo oido a marchas forzadas.
Vivo en Nueva York, y como es habitual en esta ciudad se sale mucho, y tengo que decir, que hay muchísimos restaurantes en los que no se puede ni hablar con tu compañero de mesa por el volumen atronador de la música. Yo, a esos locales los he vetado aunque en muchos, se coma de maravilla. El mayor problema, es que la música tan fuerte solo hace que la gente grite para hablar entre ellos y claro, al final, se monta un barullo insoportable.
Lo de la música es molesto, pero en España se soluciona fácil. Vas a las 21:30 al restaurante y como todavía faltan mesas por entrar se oye hasta la conversación de la pareja de la otra punta. A las 23:00, y por el saludable efecto del vino, está todo el mundo gritando y no oyes ni la conversación de la mesa de al lado, situada a 20 centímetros. Da lo mismo que se trate de un restaurante cutre, medio o fino.
Estoy de acuerdo con el artículo en general. Si bien me encanta la música, y pienso que bien elegida ayuda a crear un ambiente más agradable en donde sea, el problema es que predomina la música de los 40 y cosas por el estilo, que cuando tenía que aguantarla en el trabajo ya me daban ganas de pegarme un tiro, así que ni te cuento si voy a un lugar para pasar una buena velada y me encuentro con esa aberración. Es como las cafeterías con música volumen discoteca, me dan un tirria..... No se puede mantener una conversación!
Mikel, genial, a ver si cunde la ubicuidad en los comercios, no sólo de comida! Una pregunta a los bares: Es necesario que castiguen tanto a los platos y tazas de café cuando las colocan en su sitio? Es signo de rapidez y eficiencia aporrearlas unas con otras? Me ponen mu-mu-mala...
Totalmente de acuerdo. Ejemplo reciente: el pasado viernes en San Vicente de la Barquera. Quien conozca este pueblo precioso sabrá que hay una calle con soportales bajo los que hay 8 ó 9 restaurantes donde se come razonablemente bien y a un precio aceptable. En algunos casos mejor que razonablemente bien. Entramos en uno de ellos, a las 20.00 más o menos y pedimos unas rabas frescas con unas cervecitas (mmmm se me hace la boca agua)... Lamentablemente nos las tomamos con el Canal de los 40 principales a todo volumen en la tele. Rabas frescas + Lady Gaga + camarero hablando a gritos con los de al lado del partido de tenis del día anterior = una penita. Eso el viernes, el sábado restaurante en un pueblo del interior (Ruente), casa de piedra, salón amplio, etc. Pues nos comimos un cocido montañés con un disco de salsa / merengue o algo similar a todo trapo. Lloviendo a cántaros. Surrealista
A mi me gusta la música, me gusta el silencio y me gusta elegir. Lo que no me gusta nada es prohibir. Por favor..................
Hombre, no tiene por qué ser blanco o negro forzosamente: o música techno a toda pastilla, o nada de música. Yo creo que depende del restaurante, pero un poco de música clásica por ejemplo, a un volumen adecuado, ayuda a crear un ambiente un poco más cálido. Eso sí, la televisión debería estar totalmente prohibida en cualquier local que quiera ser llamado restaurante.
A veces escucho música cuando como en casa, pero a veces me apetece comer en silencio. En algunos restaurantes me molesta que las sillas no sean muy cómodas. En otros la decoración me parece hortera. O sosa. En otros el tipo de al lado chilla. O los clientes tienen cara de mala leche o parecen tristes. O demasiado animados y ruidosos... No, si puestos a buscar cosas para quejarse...
A mi también me gusta cocinar y comer con musica en casa (a mi gusto, al volumen que me apetece, etc). Estoy de acuerdo que en el punto medio esta la virtud. Una musica machacona a todo trapo mientras como en un restaurante, para mi es la receta segura de que no voy a volver mas. Hablando de poluciones sonoras varias, también me irrita sobremanera la musiquita de fondo histérica de los informativos de la 1, que supongo ponen para darle dinamismo a la cosa... aaaaaaarg!! (es el unico informativo del canal internacional).
Reconozco que, cuando quiero echar a la gente porque ya se cumplió mi horario de trabajo, y muchos se apalancan sin intenciones de dejarme cerrar, pongo algo de jevimétal a un volumen considerable, y resulta un método muy eficaz.Esto contrasta con la música que habitualmente se escucha dentro del bar.
Nada en contra de la música, pero cada cosa en su momento y su lugar... Por ejemplo, en Madrid hay un sito estupendo, Txirimiri, con unas tapas, pintxos y platos buenísimos. Se come realmente bien. Hace poco fui al local original, en General Diez Porlier (hay otro en la Latina), y a las 9 de la noche sonaba una música electrónica a todo volumen, digna de Pachá Ibiza... ¡9 de la noche! Al pedir que cambiaran de música, o por lo menos la bajaran un poco, la respuesta del camarero, un argentino muy simpático, pero nada comprensivo, fue que "siempre está así". He ido otras veces y no había esa música. Y estoy segura de que Juantxo, dueño, o por lo menos antiguo dueño, no estará tampoco de acuerdo en que en su restarurante suene esa música a esas horas, de modo que charlar mientras se come se convierta en misión imposible. Una forma muy tonta de convertir un sitio de referencia en Madrid para pintxos en un bareto "chunda chunda" de tercera. Una lástima.
Cuando escribo esto van ya 88 comentarios, así que deduzco que nadie leerá esto, y mucho menos Mikel. Pero ¿y lo a gusto que se queda una dando su opinión?Directamente eliminaría la música de los restaurantes, en cualquiera de sus variantes (y mira que me gustan, pero en otras situaciones) y en todos los tipos de locales. Que no, que no mola. Comer es un acto que, incluso en sus versiones más simples (unas tapitas en la barra, por ejemplo), requiere cierta concentración en los placeres más básicos, y la musica para eso entretiene y distrae. La (buena) música de fondo viene bien en locales para tomar una copa, por ejemplo.
Si, creo que lo mejor es que mas de uno se vaya de España. Es lo que tiene... jajaajaja. O que se vayan al monte! O coman y cenen en casa! Todo eso sería mas british, mas cool, mas snob, mas trendy, mas capuyo!! jajajaja
Como decía un gran cocinero, la única música permitida es un virtuoso de la orquesta de Jabugo con su "violín"
A mí personalmente me gusta el silencio y muy bajita la música clásica, lounge o chill-out en los restaurantes "occidentales", pero adoro ir al chino , indio, japones, etc.. y escuchar el hilo músical con que el personal del local nos deleita, ese punto "trash" me cautiva.Suelo almorzar/cenar temprano respecto a la media nacional, disfrutando del personal (que no está al borde del ataque de nervios) y del local en todos sus detalles, y reconozco que si tomo una copa de más, osea dos, me convierto en un incordio de persona que le amarga la comida a cualquiera, empezando por el sufrido de mi marido.
Estoy de acuerdo con todo lo que comentas, pero escuchar música mientras cocinas también parece formar parte de un plan para ser más "cool". El TDAH (Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad) es el pan nuestro de cada día, pensemos si podemos hacer algo para tomárnoslo todo con más calma.
Comer con música es tan paleto, hortera, innecesario y rompehuevos como follar con ella. ¡Hay hasta quien lo hace con el bolero de Ravel! Dicen que es cojonudo porque te va marcando el ritmo y el tono. ¡Patético! Desués de mucho pensarlo creo que me quedaría con la luz apagada {hablo de follar, no de comer, aunque aquí en Berlín hay al menos un restaurante donde se come a oscuras).
Me encanta el heavy metal. Dónde tienes el local? no es una música que pueda escucharse tan fácilmente fuera de garitos. gracias.
No, Pichichinosecuantos, lo cool es bailar mientras se cocina. ¡Pero esa es otra historia!
Me parece súper acertado este post! He sido camarera durante muchos años y siempre ha sido un tema que me ha parecido muy importante. Es difícil encontrar el estilo de música acorde al local, y conseguir que los compañeros y superiores lo comprendan, pues ellos están como tú bien dices, abotargados y anestesiados. Puede que lo mejor sea SIN música, porque es verdad que nos hace subir el tono y progresivamente convierte el comedor en gallinero, pero una música acertada y bajita, puede realzar el acto tan placentero que supone salir a comer o cenar fuera.Y tienes razón, la música suele ser usada como arma contra ese enemigo que a veces sienten los que se dedican a la hostelería, el cliente.
David, de 15:12, lo de capullo (capullo, David, capullo, y eso no lo enseñan en Eton), ¿Va por ti? Que te vaya bonito con el reggaeton en el chino, guapo.
Sinceramente, creo que el post es muy inconexo y que en el se mezclan "churras" con "merinas". Una mala elección de la música puede hacer terrible la estancia en "cualquier lugar". Por otra parte, desde tiempos inmemoriales en los restaurantes de lujo orquestas han interpretado música en directo. Olvidemos los cliches, incluida la referencia "peyorativa" al Hilo Musical y pidamos que profesionales, como ocurria con las orquestas, nos proporcionen un ambiente agradable mientras comemos, compramos o en cualquier otro actividad de nuestra vida.
Pero vamos a ver, Maritxu, tú fuiste la que salió a escena pidiendo dinero para la causa de las personas desfavorecidas y yo te he sugerido una forma de conseguirlo. Es que tal y como lo cuentas da la impresión de que creo que tú misma no tienes dinero y de que te lo espeté sin más. Tía, estás como una cabra. No, Violeta, yo no prefiero ninguna conversación a la música a la hora de comer, yo prefiero degustar la comida y no llenar el saco de aire mientras como y hablo. ¡Ah, qué razón tienen los budistas! Eso sí que es cool y no estás mariconadas.
Creo que la música es un elemento más como la decoración, el personal, la calidad del servicio, la carta, la iluminación, etc., que puede usar un empresario de hostelería para dar el carácter que busca a su establecimiento. Es cierto que desafortunadamente hay muchos locales que no cuidan este aspecto, y se acaba creando un ambiente incómodo. Pero qué queréis que os diga, si no estoy a gusto en un sitio, ni vuelvo ni lo recomiendo. Hay que apechugar con las decisiones que se toman. Y si el empresario no tiene buen gusto musical, mejor que no la ponga. O si no tiene empleados competentes que entiendan la importancia de un buen sonido ambiental. El pasado sábado estuve cenando en el restaurante Quintaesencia de Madrid, y uno de los comentarios muy positivos que hicimos respecto de esta primera visita al establecimiento fue la exquisita selección musical, y el volumen adecuado. Era casi subliminal, una caricia agradable. Pero claro, cuando ves que el propietario te atiende personalmente y cómo lo hace, cómo se esmera en retocar la colocación de copas en las mesas que aún no están ocupadas, de hablar en voz baja con los camareros para no molestar a los comensales... cuando ves que es un profesional que entiende que tener un restaurante va más allá de dar de comer, puedes esperar que un tema como la música se cuide con toda la exquisitez del mundo. Pero como en todo, hay que valer...
La única función que le veo a la música en los restaurantes es que al aumentar el peristaltismo al comer, si te tiras un pedo no se nota.
La música bien elegida es el mejor compañerode una cena entre amigos.Acompañar sin que se note pero que se sepa que esta.Solo que en España, para no variar, a lo bestia el volumen, y a ser posible selección ultimos residuos....
Gracias, gracias, gracias, gracias por el articulo. En estos ultimos tiempos ir a leer un diario con el café de la manana sin un chumba-chumba odioso se esta convirtiendo en mision imposible. Tanto fanatico prohibiendo el humo y con la musica (que puede llegar a ser igual de nociva para otros aspectos de la salud) nada.Gracias de nuevo
Por favor, sin música, SIN NINGÚN TIPO DE MÚSICA. La música es como la carta del restaurante: cada uno tiene sus preferencias y no se puede imponer nada, excepto el bendito silencio....y que todos bajemos el tono de voz, que suele ser horrrrroroso entre nosotros los de por aquí. Un esfuercito por la tranquilidad.
Pues hubo un verano en el que me pluriempleé, trabajando de camareta en un pub por las noches y en un restaurante, por llamarlo de alguna forma, al mediodía. Escuchar las mismas melodías pegajosas de las canciones del verano en ambientes tan diferentes se me antojaba una forma muy elaborada de tortura psicológica.
Maritxu, ni puñetero caso! Aquí trollea todo quisqui con sus propios blogs y demás historias, a ver si no vas a poder hablar tú (en una línea y media!) de una buena causa...
No,no me gusta nada .Cuando quiero escuchar musica me voy al Auditorio ,si voy a comer quiero poder hablar tranquilamente durante la comida
No veo que el hecho de poner o no música en los restaurantes. Normalmente, cuando vas a cenar, estas todo el rato hablando con tus acompañantes. Y si la música está muy alta, se pide que se baje.
Depende de la música obviamente sino es para levantarse y pirarse. http://www.alprimertoke.com
El que quiera música que se ponga cascos. Y, por favor, apaguen el televisor. A lo mejor me lee alguien, Salud.
Donde yo vivo, Logroño, la música o la tele son insufribles. Solo hay un buen restaurante que se salva: Marisol Arriaga. La música es de jazz y a un volumen decente para poder hablar. Y es un restaurante excelente!!
Bien por el artículo, efectivamente en muchisimos restaurantes la musica es tan alta y de tan mal gusto que molesta; peor aún es la costumbre de tener televisores no sólo en restaurantes, sino en tiendas, estaciones y diversos lugares publicos. Hay que aprender de nuevo a valorar el silencio y a disfrutar de la música sin molestar a los demás.
Como vuelva a ir a un "Restaurante-ensalada-de-rulo-de-cabra" barcelonés y vuelva a sonara el Tourist de Saint Germain me corto las venas!!
Respecto a la música en lugares públicos, ni sí, ni no; siempre bajo esta premisa: si no puedes mejorar el silencio, no lo rompas. Y otro apunte:solidaridad con los empleados del Corte Inglés, que se pasan el mes de diciermbrer oyendo villancicos a todo trapo.
Me molesta un monton...sobre todo la musica tipo Cafe del Mar...pero si es discreta y estas con un chico aburrido....o si vas a un restaurante russo y te tocan el violin cuando llevas unas cuantas vodkas....
A mi me pasó todo lo contrario, este fin de semana estuve en un restaurante "silencioso" y el ruido producido por las conversaciones de los comensales era insoportable, y no por que hablaron fuerte, era un ruido suave pero molesto, y mi comentario al mesero fue que pusieran musica suave para suavizar las voces. Pero definitivamente la musica mala y fuerte para comer, es indigestion segura.
Hola Mikel, Parece que estabas en la mesa de atrás este fin de semana, estabamos en "El Molino" en Velez Blanco y el bacalao con ajitos, piñones, etc. estaba genial, pero me lo estropeaba Julito Iglesias, que se "estaba olvidando de vivir", prefiero clásica y bajita.
Kyk-ita: está claro que ha habido un malentendido, sí pensaba que me decías lo del dinero al haber comentado yo lo de que hace mucho que no voy a un restaurante; y, claro tú te referías a esos 10 euros que comento que a quien le sobren lo puede dar para los más necesitados, vale, ahora ya lo veo claro, pues gracias por la sugerencia pero yo no me atrevo a pedir nada a nadie en concreto, yo lo dejo caer y quien quiera que actúe en consecuencia; bueno, tema resuelto, nunca me habían dicho que estoy como una cabra pero, bueno, como decía mi madre: el que tiene boca se equivoca, y , hablando se entiende la gente, hasta mañana! - Naiara, muchas gracias, guapa, un beso!
Igual que un buen entorno o una buena compañia, aporta, si sabes escoger la música adecuada, pues tambien suma. Eso normalmente lo hace un DJ profesional. Sencillamente, Ainhoa no lo ha vivido y da por sentado que no se puede dar.
Recuerdo pasar una navidad en Berlín, frio, nieve, puesta de sol a las 4 de la tarde...y aquellos restaurantes llenos de velitas llamaban a entrar, pero oh! era pasar la puerta y la música estaba al mismo volumen que en las tiendas de Bershka. Música en los restaurantes? tal vez si se hace una buena y adecuada recopilación que suene a un volumen adecuado si, pero sin mas concesiones, porque si seguimos por ésta línea, cual será el siguiente debate, la procedencia o no de televisiones en los restaurantes? no por favor.
Lo ideal para una buena velada, con una buena comida, regada con una buena bebida y con una buena compañia, en un restaurante. Es el poder disfrutar como si estuvieras en tu casa. Y así hasta poder escoger tu mismo, hasta la música adecuada, al momento y a la misma situación generada, con el volumen adecuado, para poder estar completamente disfrutando bien, de toda la armonía del entorno y de la misma comida. Que gracias a Dios, nos deparan los buenos alimentos, la bebida y la compañia, en la mañana, al mediodia, o en la velada, del restaurante o de incluso tu misma casa. Y no sólo músicalmente hablando.
Hay restaurantes que sí van un paso más allá y tienen una excelente selección musical a un nivel en el que apenas es un muy agradable murmullo. Además sin música la gente tiende a hablar más bajo y al final parecemos todos en un entierro. Lo peor sin duda aquellos que piensan que cualquier cosa se puede poner de fondo. La tele de fondo sin duda es lo más chabacano que te puedes encontrar.
Sabrás mucho de comida, pero tus rotundos tipo "otros parecían encantados sintiéndose de lo más cool, cuando no eran más que palurdos apuntándose a una moda ridícula." solo demuestra que no eres más que un snob que desprecia y generaliza sobre todo lo que no conoce.. La música al igual que la comida son sensaciones y si estas maridan bien (si, te la cuelo a posta), la sensación resultante es aún más satisfactoria. ¿Que hay sitios donde no saben programar la música con el ambiente... Pues claro. Pero generalizar tan a lo bestia solo demuestra una mirada corta. De hecho estoy seguro que te habrá pasado en un solo sitio y que de ello has decidido marcarte toda una entrada de corte "destructivo" en lugar de construir... Destruir es de zafios... Y además, ¿porqué debemos de fiarnos de tus gustos musicales? Que yo sepa lo tuyo es la comida ¿no?
Los menores de 40-45 años hoy día no saben vivir sin ruido.Debería haber controles de decibelios en todo local público. En Suecia los hay incluso en las discotecas para que el nivel sonoro no supere X decibelios dañinos para la salud. En España, la plaga del ruido impuesto llega a los gimnasios, las tiendas, el metro, los autobuses municipales o interurbanos (últimamente los conductores se llevan su propio loro para atormentar a los viajeros a toda pastilla). Yo estoy harto de poner quejas en el Metro de Madrid, sobre músicos en los pasillos, con amplificadores que ensordecen a cualquiera, y el caso que hacen es nulo.El mejor restaurante es aquel que no tiene ningún tipo de música.
Lo ideal es disfutar, como en casa, del ambiente, y de la música, y de su volumen, y de la comida, regada con una buena bebida, y de la buena compañía, en un restaurante. Como si estuvieras en tu casa. Y hasta poder escoger, la música, y su volumen; Para poder así difrutar; Gracias a Dios, de la armonía, del entorno, y de la comida, de la misma mañana, o de la velada, en un restaurante, o en tu propia casa. Y no sólo musicalmente hablando.
Hay cosas peores que la música. En algunos locales te ponen la tele a generoso volumen con la "maravillosa" programación... ora un programa del corazón, ora un político soltando chorradas en los desinformativos.
Uis, me da que va a haber cometarios de todos los palos, me parece un tema interesante. Personalmente, me decanto más por música bajita y un tanto chillout (me mata ir de tapas y tener que escuchar a todo trapo el partido de fútbol de turno, y eso que me gusta el fútbol...)casi siempre pones alguna frase que me hace troncharme, la de hoy ha sido "ya está el pesado de turno dando la caca". Jajajaj, hacía años que no "oía" la expresión dar la caca.
¡Por fin alguien lo dice públicamente! Me encanta la música, pero no la que ponen en bares, cafeterías, restaurantes, etc............Aunque aún peor es tener que soportar la televisión, España es uno de los países más ruidosos del mundo.
Yo tengo un restaurante pequeñito y ponemos música suave para que los ocupantes de la mesa 3 no tengan que oir la conversación de los de la mesa 1. Y tampoco les llegue el ruido de la cocina (como he dicho antes, es un restaurante muy pequeñito) y en la cocina podamos comentar tranquilamente sobre los clientes ( Siiii, el la cocina opinamos mucho sobre los comensales. Al igual que vosotros sobre los camareros, comida, música, ...). Cuando el restaurante se llena suelo quitar la música porque ya hay bastante "sonido ambiental". A mi tambien me molesta mucho que haya mucho ruido en la sala. Hace el trabajo más cansado.
Sí, la música alta incordia, pero también, y mucho mas, los niños cuyos padres les ignoran y las personas hablando por el movil a gritos. Y todo no se puede prohibir!
Mikel, esto es muy sencillo, lo de la música es como tener un plato mas en tu menú. Vas a tal lugar o dejas de ir por su comida, ambiente, atención, música o ruido que ponen. Depende del motivo, si vas a ver un evento deportivo y comer, no te mporta el ruido. Si vas con la novia buscas algo tranquilo etc. Que cada lugar ponga música o no es su asunto; Lo nuestro es usar nuestro libre albedrío y asistiremos o no, dependiendo de lo satisfactores que nos brinde el lugar.
Hola Mikel,Parece que el tema es excitante para alguna parte del personal. Yo no tengo una opinión definida al respecto, creo que si la música que puedan poner en un restaurante tiene un volumen adecuado, o sea que se percibe pero no se impone, y es de mi gusto, podría opinar que me parece bien pero también es cierto que si no la hay creo que no la añoraré. Esta noche hemos cenado los enanos y yo, mi mujer tenía una cena (cuando vuelva le preguntaré si el restaurante tenía música) y lo hemos hecho bajo los sabios dedos de Viktoria Mullova y su ensemble, nos han interpretado el delicado Octet For Clarinet Bassoon, Horn, String Quartet and Double Bass, D803 de Schubert y ha sido una delicia, a mis hijos les cuesta un poco entrar en la música clásica y yo aprovecho este tipo de situaciones para que sus oídos vayan recogiendo músicas diferentes de las que son habituales para ellos. Por supuesto a volumen moderado y en medio de la charla casi todo el tiempo, pero como ellos juegan a adivinar el instrumento que suena el grado de atención sobre el concierto ha sido bastante alto. He trasladado mentalmente la situación a un restaurante y no me ha parecido nada retrayente.Un saludo a todos, los de la música y los de la no música.
ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy, si es muy fácil, no es necesrio prohibirla, solo ponerla bajita, me encanta comer y hablar con música de fondo. Bajita, sólo bajita, y ya está, es que no se dan cuenta que así todo es más rico?Bajita...y un cuadro en vez de un televisor, `cago en la leche!!!
Música bajita, bien elegida, que envuelva el ambiente... y buena acústica en el restaurante... a veces no sé qué es peor, si el Sr. Guetta a toda castaña o el vociferío de los comensales, a ver quién habla más alto... Besets! Raquel
Ranald Macgonald??? Casi como la mascota de las hamburgueserías??
Me da la impresión de que nos gusta en general el ruido. ¿No hay cada vez más pantallazos de televisiones en los bares? A veces abultan más que el pasillo del propio bar. Están permanentemente encendidas y ya es el colmo, ¡no teníamos bastante con las voces de los clientes cuyo tono puede ser ensordecedor!El volumen de las distintas músicas en las tiendas de los centros comerciales, incluso en el aparcamiento, casi ni podemos hablar, ¡es irritante!La música en los restaurantes es para mitigar el sonido de las conversaciones ajenas, ¡hablemos en un tono más agradable, por favor y dejémonos de gaitas!
Los binomios comida-música alta y cine-palomitas deberían ser perseguidos y penados. Aprovecho para reivindicar un plus a las dependientas de Bershka y una indemnización por daños al personal que trabajo en el Centro de Arte Dos de Mayo durante la exposición de Sonic Youth.
Mikel, amigo, me has decepcionado un poco, suelo cenar una o dos veces a la semana en restaurantes con no mas de dos o tres amigos, y JAMAS hemos entrado en un sitio con la musica muy alta´y menos bakala o esos berenjenales, que ya delata como serà la comida y la velada en general. Pero sì nos ha ocurrido entrar a un sitio y leer la carta con la voz de Sarah Vaughan, o de Beth Gibbons, o una suite para cello solo de Bach a un volumen agradable y la experiencia digna de agradecer.....Prohibir?????...Cogelo o dejalo, como todo, no (o sea, entra al rest. o vete a otro, que ofertas no faltan nunca). un abrazo.
Aquí os dejo un claro ejemplo para disfrutar de la música. No sólo en las comidas. Que también. Bennson - Close to Paradise Feat. Karl Wagner (Opolopo Remix) [HD] http://www.youtube.com/watch?v=doBRzrcYpfA&feature=watch_response
Sin música ni ruidos, sólo comida. Eso es lo ideal. Odio y re-odio los restaurantes donde no puedes ni hablar con el de tu lado y ya ni te digo los que suben la música para hacerte entender que ya debes ir acabando.Sin música, por favor, ni aunque sea de la buena.
hay nusica relajante y hay musica estresante, y otra cosa es el volunen adecuado y la calidad del sonido
Hay música relajante y hay música estresante, y otra cosa el volumen adecuado y la calidad del sonido, y géneros de calidad musical son jazz, bosa nova, y música clásica
prueba a comer en un Hollywood, te pueden soltar a un volumen muy molesto cualquier cosa, y si pides que te la bajen te ponen mala cara ... pasa continuamente en retaurantes que, como bien dice el artículo, entronizan 'lo joven', y lo joven parece que es pasrse todo el dia con los cascos puestos, o eso creen ellos. Mucha gente ya los evita porque comer escuchando rock duro o la lista compelta de los 40 no es muy agradable, salvo que te guste mucho, mucho el rock duro, claro.
Para Puré de Verduras: si sus padres les ignoran es que no saben de su existencia, luego ¿cómo van a hacer que se porten bien?
Cada cual tiene sus gustos musicales y es muy dueño de detestar determinados tipos de música o de amar otros, incluso de detestar la música en general. Por eso, lo mejor es no ponerla en los restaurantes. Lo más importante es la comida, el servicio (de servir, aunque el cuarto de baño también), y luego la compañía, que no la da el establecimiento, sino que la lleva ya uno de casa. La música bajita se convierte en un molesto murmullo (en mi opinión); la música hay que oirla a propósito sin hacer otra cosa, o bien realizando algún trabajo que no requiera excesiva concentración (o sí). La comida es un asunto demasiado serio para mezclarla con otras cosas. Mis gustos musicales son míos y no tengo ninguna necesidad de hacer apostolado y convencer a nadie de lo estupendas que son mis melodías favoritas. Los gustos, como todo entran dentro de la privacidad (incluso de la intimidad) de las personas, la cual sólo se comparte con gente de confianza.
Totalmente de acuerdo con Kyk-ita: "Comer con música es tan paleto, hortera, innecesario y rompehuevos como follar con ella". Por fin alguien se atreve a llamarlo por su nombre. Suficiente motivo para hacer voto de castidad y de pobreza. Gracias a Dios no me he visto en tan penosa necesidad; sobre todo lo de follar con música, para ello hace falta ser vulgar, hortera, basto, chabacano, macarra, ordinario, soez, basto, burdo, cateto, grosero y zafio. No sé si me explico.
En privado cada uno que se relama como quiera, pero en público la música en los restaurantes se hace imposible de defender. En la mesa eliges con quién te sientas, lo que comes, de lo que hablas, .. y nos distingue en cada mesa. La música es un manto pegajoso, molesto y vulgar que iguala a todos. Personalmente lo detesto.
Acá en el sur de Alemania no hay música ni en los bares, son pocos la que la tienen y la verdad es que se echa de menos. Hace poco fuimos a un restaurante de lujo que sus dueños eran de Hamburgo, la música era alta y la verdad mientras nos permitiera hablar y fuera buena, la verdad es que me gusta.Eso sí, Bisbal amarga cualquier cosa que tenga que ver con el placer y la digestión, qué horror.Saludos
Debe ser que se me está agriando el carácter pero hay dos cosas que no soporto en general y en un restaurante en particular: la gente que habla a gritos y da palmadas cuando se rie, deben creerse el ombligo del mundo, lo mío es lo más chanante, lo mío es de órdago y que todo el restaurante lo sepa... (ironic mode) y la música/televisión sea cual sea su volumen.
Para los entrantes, Rock 'n' Roll, para sopas y caldos Reggae, para carnes Blues, para pescados Jazz, para postres Country, y para el café Clásica. Eso si, muy suave.
Magnífico artículo.
pues a mi, en el restaurante adecuado con una buena musica suave de jazz, blues, bossa nova, electronica (si, que tambien hay buena electronica) o pop-rock, con gusto y nada estridente, no me desagrada...eso si, nada de clasica y ni mucho menos opera... pero claro, en esto de la musica, hay para todos los gustos: desde el que no quiere nada y prefiere oír la conversación de los vecinos de mesa hasta el que prefiere la música cuanto mas chabacana mejor..
Molesta infinitamente más la gente. Infinitamente más: nos han tenido que prohibir fumar para que dejemos de joder con los cigarrillos o el puro a la persona que tenemos al lado; nos tendrán que prohibir hablar por el móvil, hablar a gritos, acudir con niños a lugares públicos sin un certificado de buena conducta de los mismos, etc. ¿Que la música es molesta? A veces. Pero la puta peña, siempre.
No me gusta la música en los restaurantes ara, de ahí a prohibir...Siempre que me molesta pido que la bajen y, casi siempre, me escucha el camarero sin ningún problema y , casi siempre también, la baja.
Todo tiene que ver con que te impongan las cosas. Yo prefiero comer sin musica (y por supuesto, sin TV). Paso mucho tiempo en el coche solo y no me gusta llevar siempre puesta la radio, aunque hay gente que no lo entiende ("pero como puedes ir sin musica?") El el horror vacui, el miedo al vacio, al silencio que te obliga a conversar o pensar. Prefiero los restaurantes sin musica
Coincido con que la música en la mayoría de los restaurantes es un problema, tanto por la calidad de lo que se escucha como el volúmen. Y peor aún cuando es música en vivo. Si es alguien tocando el piano, me dan ganas de llorar pues en general el repertorio es malísimo.
Todo depende de la música que se escuche, y también del volumen de la misma; si es música suave y que te permite hablar sin tener que levantar la voz, perfecto. El problema es cuando ponen a todo volumen cualquier tipo de música, eso ya si que no es aceptable.
Odio la música fuerte que te obliga a gritar en restaurant o bares a cualquier hora. Creo que se debe a que en España la gente no tiene nada que decirse de interesante o que teme hacerlo, por eso se aturde para evitar la comunicación. Estoy hablando de bares donde la gente se sienta con amigos o en parejas. Los que son de copas es diferente.
Aquí en México, tenemos una problemática muy molesta: contaminación auditiva. Hoy en la mañana, estaba desayunando en un restaurante muy popular en Xalapa,Veracruz. Mi comida hubiera sido excelente, si no hubiera sido por el ruido espantoso, consecuencia de las campañas electorales. Al principio lo llegué a tolerar. Pero poco después, llegó un señor con una guitarra vieja y empezó a cantar (mas bien a gritar). Yo si estoy en total desacuerdo con la música en restaurantes... y si la hay, al menos que sea de acuerdo a la atmósfera del lugar.
en los restaurantes depende, en los aviones NO!!!!
Pues decís de los restaurantes pero ¿y en las tiendas de ropa? Eso sí que no hay quien lo aguante. Sales de allí sordo y estresado ¿qué pretenden? ¿Es que los dueños tienen un primo otorrinolaringólogo al que le va mal y buscan proporcionarle una buena lista de clientes?
Si en el restaurante hay aragoneses da igual lo que canten porque no se les podrá oir entre tanto vociferio :) No soporto los restaurantes con música, si tienen un pianista me dan ganas de cerrarle la tapa de golpe. A un restaurante se va con la música ya oida, que diría Pepe Rubianes.
Y ahora la curiosidad: suele gustarme la decoración musical pero prefiero comer sin música. Interesante entrada.
hombre si es BUENA musica y a un volumen bajito a mi no me desagrada...
A mí, que haya gente que quiera oir música mientras come me parece similar a que haya gente que quiera jugar a las cartas mientras come, o hacer la declaración de la renta mientras come. Algo que no guarda ninguna relación con la comida. Particularmente me parece una estupidez. Pero cada uno es muy libre de escoger sus estupideces, siempre que no obliguen a los demás a cometerlas. Por tanto pienso que los restaurantes deben garantizar la opción de poder comer sin oir música. Y luego, si lo desean, poner un comedor distinto para que coman quienes quieran oir música mientras comen. Por mí, como si quieren poner un comedor con futbolines, para que la gente que lo desee pueda jugar al futbolín mientras come. Por poner uno de tantos ejemplos posibles. Pero sin molestar a la gente que quiera comer sin más. Lo que tiene que vender un restaurante es comida. Y para el resto de productos que quiera regalar como "valor añadido" , debe dar opción a su rechazo. No pueden someter a la persona al chantaje de tener que consumir un producto no relacionado para acceder al que están autorizados a comercializar. Y Y la música es un producto comercial. Por eso se pagan derechos por ella. Soportarla es un acto de consumo. Totalmente diferente al resto de sonidos dereivados de la actividad real en el entorno. Y si les parece que es lo mismo...entonces ¿para qué la quieren? ya tienen los sonidos del entorno para ambientar. Han creado en la gente la adcción sobrevenida a oir música para comer, un reflejo condicionado como el del perro de Pavlov. Y a veces te quieren perdonar la vida dicendo que está baja. Pues si les parece que es igual baja que apagada...que la apaguen...¿no dicen que es lo mismo? www.nomasmusicaimpuesta.com
www.masqueunafaltaderespeto.blogspot.com La siguiente fase de estupidización colectiva, después de la estimulación acústica obligatoria, será la estimulacación visual obligatoria. La de tener que tragar pantallitas en todas partes...www.nomaspantallitas.blogspot.com
No sólo nos molesta la música alta y estridente, también nos molestan mucho las televisiones que hay en numerosos bares con el volúmen altísimo. Y aunque no tenga mucho que ver, odiamos las máquinas tragaperras... Uff
La música en el restaurante (Lo digo yo como restaurantero) es ocasionada porque buscamos ofrecer a nuestros clientes e invitados un escenario de un festín ó una fiesta.....(Es por eso los conceptos es por eso también la música, y es por eso que ofrecemos un tipo de fiesta (concepto) diferente para captar clientes que convivan con ese escenario y música) comprendo la posición de que algunas personas no les guste tomar alimentos cuando haya un festín o celebración y no les guste inclusive asistir a un evento, por eso considero muy importante punto de vista y como restaurantero pienso que podría ser un buen mercado, habrá que saber que tan buen negocio son! ¡todo se basa en economía y tendencia si tienen buen poder adquisitivo y no les gusta un concepto muy elaborado si son mayoría pues muchos negocios lo van a implementar.
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