Molí del Ger, aventura quesera en la Cerdanya

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Molí del Ger, aventura quesera en la Cerdanya
Despliegue de quesos en la quesería / EL COMIDISTA.

Una de las cosas que más me gustan de mi trabajo es descubrir productos con una bonita historia detrás. Alimentos hechos con amor, con convicción y con el punto de cabezonería y locura necesarios para sacar adelante algo en lo que crees (aunque a priori parezca casi imposible). Como Molí del Ger, una quesería situada en la Cerdanya (en el Pirineo catalán, muy cerca de Francia) creada por Pere Pujol en el marco de la explotación lechera familiar.

Mi primera toma de contacto con Molí de Ger fue a través del Puigpedrós –recomendado por Luc, mi quesero de referencia– un queso que me hizo explotar el paladar y la cabeza a distintos niveles. Me encantó su textura, cercana a la de las pastas cocidas –a pesar de ser estar elaborado con leche cruda–, su sabor, que recuerda ligeramente al de un fruto seco pero a la vez es fresco, y su personalidad hace pensar que se trata de un producto antiguo, de esos que llevan siglos elaborándose en alguna zona recóndita de montaña.

Después de una intensa investigación A través de Facebook, me puse en contacto con Pere Pujol, el artesano detrás de Molí de Ger, que se ofreció muy amablemente a recibirnos si alguna vez pasábamos por la zona, enseñarnos la quesería y contarnos su historia. “Mi familia siempre han sido payeses, en la última época dedicados a la leche de vaca. Yo era profesor en Barcelona, y aunque me gustaba mucho mi trabajo hacía tiempo que pensaba en volver a la Cerdanya. Pero si vuelves aquí tienes que tener un proyecto, algo concreto que hacer, o te puedes morir de aburrimiento”. Y así, hace seis años, nació la quesería. Pere se formó desde la nada a base de cursos y con la ayuda de asesores, y reconoce que los inicios fueron bastante duros. “Tardé un año en conseguir un resultado satisfactorio de lo que hoy conocemos como Puigpedrós. Seguramente fue un error empezar con él, porque es un queso muy complicado, pero bueno: así es como fueron las cosas”.

Después del Puigpedrós –del que tuvimos la suerte de probar una versión hipermadurada, aromática, sabrosísima, astringente, amarga, incluso acre, no apto para paladares poco aventureros, que solo prepara por encargo para un cliente francés– fueron naciendo el Roquesblanques, un serrat tradicional del Pirineo con un punto ácido y sabor muy lácteo, el Altejó, de pasta semicocida, dulce y aromático i el blau ceretà, un queso azul de sabor salino y picante y textura fuerte, perfecto para poner punto final a una tabla o como postre. Los proyectos de futuro de Pere incluyen hacer un queso tipo camembert –para lo que necesita una cámara nueva, así que con calma–, seguir aprendiendo y abrir una tiendecita en la misma explotación , "donde los fines de semana se pueda tomar un vermut y se encuentren nuestros propios productos y otros de la zona". Mientras tanto, nos dio una amena explicación paso a paso del proceso de elaboración de sus estupendos quesacos.

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Las vacas y un ternerito monísimo / EL COMIDISTA


LA LECHE

El proceso empieza almacenando la leche de vaca que ellos mismos producen – "de raza frisona, la vaca lechera europea”– cruda entera y sin pasteurizar en una cisterna a 12 grados entre 12 y 16 horas con una pequeña cantidad de fermentos lácteos, bacterias que otorgarán los diferentes matices a los quesos. “Solo pongo una cuarta parte de lo que debería usar, porque me interesa que la flora bacteriana autóctona tenga cierto protagonismo, un proceso muy usado en Francia conocido como premaduración”. Estas bacterias, a baja temperatura, van consumiendo la lactosa (los azúcares de la leche), se reproducen y generan una fermentación muy larga y nada agresiva, lo que mejora el resultado.

A la mañana siguiente, esa leche se calienta a entre 32 y 33 grados, se le añade cuajo, una enzima que coagula la leche (en este caso el cuajo es de oveja del País Vasco) y también afecta al sabor del queso. Se deja cuajar la leche 40 minutos, y se procede a separar las caseínas del sérum. La merma del queso es aproximadamente del 90%: el día que le visitamos Pere había sacado unos 100-110 kilos de queso de 1.000 litros de leche (dependiendo de la cantidad de grasa y proteína de la leche, que varía en función de la temperatura y muchos otros factores).

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Así enmoldaba, así, así / EL COMIDISTA


LA CUAJADA

Es el momento de cortar la cuajada en diferentes tamaños –de una nuez para los de menos maduración, como el Puigpedrós, de un grano de arroz para los de maduraciones largas–, volcarlo todo en una batea y separar el sérum de la cuajada gracias a unos cedazos gigantes. El sérum va a parar a una cisterna, donde se mezcla con el estiércol de las vacas para conseguir abono. “Aunque podríamos tirarlo, forma parte de nuestra idea de cerrar el círculo. Funciona bien sobre todo en los campos de secano, en los de regadío el ácido láctico puede llegar a quemar la hierba”.

Toca enmoldar, para lo que se usan unos moldes de plástico alimentario –el día que pasamos por allí había de tres tamaños: ½ kg, 2 kg y 5 kg– con pequeños agujeros para facilitar el drenaje y unas estameñas (según Pere, “cuanto más viejas mejor, porque tienen menos algodón”) que evitan que se tapone el sistema y dan textura. De ahí a una prensa de pistones de aire comprimido con diferentes bares dependiendo del tipo de queso y de su tamaño, que hay que ir subiendo gradualmente.

Es muy importante en este punto controlar la acidez del queso: el PH de la leche de vaca cruda es de entre 6,6 y 6,8, pero en la elaboración de queso desciende por causa y efecto de los ácidos. “La acidez determina en parte la textura del queso: para los quesos más firmes (como el Altejó) se desmolda en un PH de entre 4,7 y 4,9 y si se busca una textura más cremosa, como la del Puigpedrós, entre 5,4 y 5,6”. El queso azul no se prensa: se autoprensa por gravedad en un molde cilíndrico sin base, ya que es necesario el paso del oxígeno para que se genere el penicillium roqueforti.

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Queso azul esperando al penicillium y Puigpedrós en proceso / EL COMIDISTA


EL QUESO

Cuando se desmolda la pieza, se pone en salmuera “que aporta sabor, ayuda a conservar y crea una corteza más dura”. Igual que en la prensa, se sala en función del tamaño: la salmuera es la misma –Pere sala a unos 15 grados Baumé, un poco por debajo de los 20/25 habituales–, pero los más pequeños se dejan unas 6/7 horas y los más grandes hasta 24. “Una vez salados, pasan a la cámara de maduración, a 12 grados y con el 85% de humedad.

La temperatura es para que los hongos, las levaduras y los fermentos trabajen de manera controlada, y la humedad evita la hidrólisis, favorece la aparición de hongos como el penicillium glaucum, básico para la variedad Garrotxa, y levaduras”. Lo que genera los diferentes tipos de corteza es el tratamiento que se les da: los de corteza lavada se cepillan suavemente cada dos días con agua con un 5% de sal, lo que “crea un hábitat perfecto de limpieza y humedad para el brevibacterium linens, que genera cortezas rosadas y naranjas, habituales en quesos que huelen muy fuerte, como el Reblochon, el Munster o el Raclette”.

Los sabores y matices del queso no son una ciencia exacta, y dependen de cosas tan dispares como la temperatura, la alimentación del rebaño, las bacterias de la leche y mil otros factores que dependen del azar. Cada dos días se les da la vuelta para que queden equilibrados, se reparta el líquido y no se deformen. “El ambiente es ligeramente amoniacado, sobre todo por culpa de los quesos de corteza lavada, que desprenden gran cantidad. Aunque el amoníaco es bueno para el afinado, hay que evacuarlo con la ayuda de un extractor y un temporizador, que funcionan unas 4 horas al día”.

En algunas cortezas se aprecia la presencia de geotricum, un hongo de descomposición que en una manzana significa que ya la puedes tirar pero en el queso es una buenísima señal. “A partir de aquí solo necesitan tiempo y tranquilidad, menos el azul que después de dos semanas en esta cámara se envuelve y se afina a dos grados, al menos según el sistema francés, que es el que yo sigo”. El siguiente paso, distribución, venta al detalle y ñampa zampa acompañado de vino, un buen pan y frutos secos (que, por muy bonito que haya sido descubrir todo el proceso, sigue siendo mi parte favorita).

Comentarios

Mónica, caigo rendido ante ti, una entrada buenísima la de hoy, soy un enamorado de los quesos y encima tengo la suerte de vivir en el pais de los 40 quesos, que más se puede pedir. Idolatro a los artesanos que día a día, la mayor parte de la veces con medios limitados, hacen que estas joyas pervivan y lleguen hasta nosotros para deleitarnos con ellos.
Lockhart, cuando algo además de estar buenísimo tiene una bonita historia detrás, hay que compartirlo con el mundo :) un beso y feliz viernes en el país de los 40 quesos!
Desdichados aquellos que afirman que no les gusta el queso.
Slurp !!!! Monica, que hambre!En Italia tambien hay muchos quesos exquisitos ... hechos con amor y pasión, tal como dijiste. Se puedon comer solos... o con pasta!Un ejemplo: los Ñoquis con salsa de queso gorgonzola.Buen fin de semana a todos!http://www.gastronomiaditalia.com/page.php?id=324
Nos encanta el queso, sobre todo acompañado con una mermelada y frutos secos! Por ejemplo esa de higo, que le va fenomenal y está simplemente exquisita: https://www.homedelicatessen.com/es/productos/producto/Mermelada-de-Higos-de-El-Tio-Hilario-84Un beso!
"Morir de queso", feliz destino. Me imagino una excursioncita a, por ejemplo, les penyes altes (a perseguir marmotas!) y un fin de fiesta cruspiéndome esos quesitos con un vino y es el plan perfecto. Buen finde!
Gracias Monica, muy interesante el artículo de hoy. Si sumamos el amor de la elaboración del queso a la pasión del cultivo de una buena pera y pepino, podemos obtener una deliciosa ensalada de contrastes dulce y salada. Aliñada, eso si, con una extravagante vinagreta. http://dosyemas.com/index.php/estratos-de-pera
Mònica, hoy sí que se me enamora el alma, se me enamora. Esto es lo que se llama un entradón, al margen de que a mi me toque la fibra por ser un fans confeso de vacas, quesos y, como tú dices, las historias que hay detrás de un producto, describir todo un proceso desde los tréboles que pastan las vacas hasta que el queso llega al buche acompañado de vino, pan y frutos secos es cerrar el círculo.Los quesos nos dan una felicidad enorme, tanta que hay una frase que sirve para describir un estado: "Estoy más feliz que un ratón encima de un queso". Y hasta los usamos para referirnos a cuando alguien nos gusta mucho ("está como un queso").Enhorabuena por el post y felicidades a los impulsores de Molí del Ger. Feliz viernes y feliz fin de semana a todos.
Las tablas de cortar de color verde son para verduras
Un agujero del tamaño de un queso es lo que se me ha quedado en el estómago. Buen fin de semana.
Vaya por Dios, Donde esté la madera…, ya salió el purista que llevas dentro, ¿no se podrá utilizar la tabla que se quiera y del color que te apetezca para cortar lo que te venga en gana?, Igual hay una ley que prohiba utilizar la tabla que te salga de las narices para lo que quieras y yo no me enteré. Espero información al respecto
Buenos, días, yo conozco la Formatgería Mogent en Llinars del Vallés, a media hora de Barcelona donde hacen unos quesos riquísimos - el Garrotxa de cabra es sencillamente espectacular - y también hacen visitas guiadas...Os dejo la web por si a alguien le interesa:http://www.mogent.com/Mikel y Mónica, si os pasais espero vuestra opinión...
Hola Lockhart, lo de los colores en las tablas no es capricho, cada color (hay 6) se destina a un tipo de alimentos. Es más bien para profesionales y la idea es minimizar el riesgo de contaminación.
Lubna, eso ya lo se, pero entiendo que eso es una convención que tomó no se quien ¿no?, las tablas son todas del mismo material, espero porque si no es así menudo jaleo, lo que no entiendo es que seamos tan tiquismiquis con el color de la tabla de la foto de la entrada.
Vaya, me he precipitado. pero al leer "espero información"...en fin, buen finde.
No Lubna, no te precipaste en absoluto, lo de recibir información era algo irónico (así somos la gente del norte, tenemos un humor peculiar), sólo quería decir que igual hay una ley que prohibe el uso de las tablas de un color para realizar cortes en tablas que deberían hacerse en tablas de otro color y como no sabía cual era pués eso, que me informaran de la ley (vaya rollo te estoy echando).
Antes os recomendaba la Formatgeria Mogent y me he equivocado de pueblo, está en Sant Antoni de Vilamajor... Saludos,
Mirad, Lubna y LF, os voy a contar una batallita rápida que tengo que salir echando hostias.Hace una tacada de años andaba yo un día al "rozo" con unos vecinos que pidieron a los de mi casa que fuera alguien con ellos a echar una mano. El "rozo" es esa capa de matorral (brezos y árgomas) que se decapaba en monte comunal para hacer la cama de las vacas en las cuadras antiguas, y os hablo de aquellos años en que todavía determinados trabajos se hacían apoyándose en el esfuerzo de varias casas, ahora ya esto pasó a la historia. El caso es que cuando llegó la hora del almuerzo, del pincho, sacaron un queso de los que se hacían en casa. Y ni tabla ni hostias en vinagre, el queso se cortaba a mano. La mano de Balbina, que así se llamaba aquella mujer, estaba manchada del trabajo de la siega del rozo. Nunca olvidaré aquella imagen de un trozo de queso con esos pétalos minúsculos del brezo, ni su sabor a monte. Yo creo que Balbina con esa misma mano, de distintos tonos, lo mismo cortaba el queso, el pan, el chorizo o lo que se le pusiera por delante.
Hola. Lo siento, pero hoy me siento un poco tocagaitas. Se escribe pH, que queda infinitamente más mono que PH. Por lo demás, gracias por la entrada, me han dado unas ganas terroríficas de visitar el sitio.Buen finde.
La mayoría de la gente piensa que para acompañar al queso nada mejor que un vino tinto. Craso error.La mayoría de los quesos con lo que mejor maridan son con vinos blancos, incluso la cerveza para los azules.Quesos potentes de sabor se comen al vino tinto, lo anulan. El tinto hay que dejarlo para los manchegos semicurados o curados pero no muy fuertes.Propongo este Albariño para acompañar a quesos fuertes:https://tusconservas.com/es/vinos/32-bicos-albarino.htmlY este tinto para un queso manchego:https://tusconservas.com/es/vinos/40-pavina-2011.html
Si en la tabla sólo hay quesos ¿qué carajo importa de qué color sea la tabla? A relajarse, que por fin es viernes. Buen fin de semana a tod@s y a ser mal@s!!
Me encanta el post de hoy. Los quesos artesanos son lo más.Yo no compro quesos envasados, compro los quesos artesanales.Siempre que puedo, me acerco a Almedíjar (Castellón), allí entre las montañas de la Serra d'Espadà, nos encontramos con la QUESERIA LOS CORRALES y la bodega ALCOVI, compramos queso y vino, nos sentamos en la zona de picnic y disfrutamos en exclusiva de un buen tast de queso y un buen vino.En el mercado de Ruzafa (Valencia), venden quesos de esta quesería. Os los recomiendo 100 %, cuando los probeis no buscareis quesos envasados, comprareis quesos en estas queserías, las queserías artesanales.https://tastantelmon.wordpress.com/2014/04/22/almedijar-un-altre-raconet-a-la-serra-despada/Gracias Mónica por el post de hoy. Iré a conocer esta quesería. Y hacer un buen tast de sus quesos y seguro que allí encontraremos un buen vino, también.tAstantelmón
Queso, oooooooohhhhh, qué delicioso. Si paso cerca, no dudaré en visitar esa quesería, aunque trabajan con leche de vaca, que no es mi gran pasión. Mónica, si pasas algún día por el Matarraña (Teruel), te recomiendo encarecidamente "La Freixneda de Cabra", una quesería artesanal que trabaja solo con cabras propias y hacen hasta un Gruyere de cabra. Ñam Ñam
Sí sí! Quesos artesanales siempre que utilicen buena materia prima (y para eso hay que analizarla en un laboratorio interprofesional lechero), trabajen en condiciones higiénicas idóneas y se vendan a precios 'razonables'. Como han comentado por aquí, la quesería Los Corrales de Almedíjar, en Castellón (bien conocida por mí tanto por mi trabajo -análisis de leche cruda- como por mi tesis doctoral -quesos hechos en su quesería por ser pequeña y tener 'recipientes' pequeños-) es un buen ejemplo de todo ello (además, el trato que recibes por parte de Ángel y Maite es exquisito). Gracias Mònica por el post, los quesos son lo mejor del mundo y las buenas iniciativas también! Y si son de cabra u oveja (NUNCA MEZCLAS!), ya son LO MÁS. Buen finde a todos!
Hola ele! Por qué mezclas no? Ayer probé uno de oveja y cabra curado en grasa ibérica, con romero, que me pareció una verdadera maravilla. Aspecto, textura y sabor podían recordar (por buscar un referente conocido) al mimolette. Qué les pasa a las mezclas? Cuéntame, tú que eres pro del tema, que me has dejado en ascuas. Feliz viernes, un abrazo!
Enhorabuena a los emprendedores y a tí Mò por la entrada, qué envidia de propiedad verbal al definir los distintos matices queseros. Siempre he lamentado que mi fuerte quesofilia me ha impedido tener ese rigor asibaritado y tan sólo distingo 3 tipos de queso:1) Los que están buenos que te cagas.2) Los que no me gustan tanto (es simplemente porque están salados).3) Los antimorreo (Valdeón, Cabrales, Roquefort...).
Hola Mònica, antes que nada decir que no hay absolutamente ningún problema en mezclar leches (mientras esas mezclas las haga el quesero y no el ganadero fraudulentamente! Jeje), faltaría más! Es más, como tú bien pones de ejemplo, hay quesos de mezcla que están muy buenos (será el queso que colgaste ayer en Instagram! Porque telita qué pinta tenía aquello…). Simplemente es una manía personal. La leche de cabra no tiene nada que ver con la de oveja. Aunque todo es leche, son muy distintas en cuanto a cantidad de los componentes (grasa, proteína, lactosa, etc), en cuanto a tamaño de partículas (los glóbulos de grasa por ejemplo son de distinto tamaño, por lo que nunca el cuajado será igual…), en cuanto a tipo de esos componentes (por ejemplo, el aroma típico de la leche de cabra… ‘ese olor a CABRA’ que saca la leche –que a mí me desagrada bastante- viene dado por los ácidos grasos libres característicos de esa leche: el caproico, el caprílico, etc, que no se encuentran en igual proporción en la leche de oveja y ni qué decir en la de vaca). En fin, como diría yo… ¿tú mezclarías en una misma copa un Rioja con un Ribera de Duero? Para mí, como que al mezclar dos leches, pierdes lo mejor de cada una. Lo característico de cada una.Por supuesto la calidad de un queso únicamente no viene dada por la materia prima (aunque yo creo que en un 80%, sí), sino que otros factores como cualquier punto en la elaboración (cuajado, desuerado, tratamiento térmico sí o no, calentamiento de la cuajada, prensado, salado…) o en la maduración (condiciones en la cava, tiempo de maduración, etc), ‘redondean’ el resultado final. Así que oye, por qué no puede estar bueno un queso de mezcla? Puede estarlo, pero yo los prefiero puros… Igual estas manías son deformación profesional, porque trabajando en leche todo el día y luego investigando en queso de oveja (raza Manchega vs. Raza Guirra), ya me dirás! ;) FELIZ FINDE!
Podría sobrevivir comiendo queso como si no hubiera un mañana... si encima tiene unas características así.. madre mía!
Pues no sabía lo del código de colores de las tablas: me parece muy bien en un entorno profesional en el que se manejan distintos alimentos, pero en una fábrica de quesos dónde solo tienen queso, como dice Virginia, se lo pueden saltar a la torera, o tratándose de quesos, a la vaquera. Así que para mi que Lockhart y Lubna han quedado en tablas. Y la mejor tabla para un queso es, en mi opinión, un trozo de pan del bueno.
Una muestra de buen queso hecho a partir de la mezcla de leches, es el cabrales. Puede estar hecho con una sola clase de leche o puede estar hecho con mezcla de dos o incluso tres leches
Yo coincido con ele, me gustan más los quesos de una sola variedad de leche, especialmente si se trata de oveja o de cabra bien curados. El cabrales está bien pero -aquí me arriesgo a ser dilapidada por los astures del blog- mucho mejor está el roquefort, compuesto solo de leche de oveja.
Fantástica entrada. Hay muchos negocios artesanos pequeños de gran calidad que vale la pena reivindicar.
Para ele: No tengo nada en contra de que no te gusten los quesos de leche mezclada, pero aún a riesgo de ser pedante, te querría corregir: Mezclar leches para elaborar un queso no es equipalente a mezclar un Ribera y un Rioja en una copa, sino a mezclar uva Tempranillo y uva Graciano al elaborar un Rioja.Saludos
Pues Juanjo, también! No sé si entre variedades de uva habrá tanta diferencia como en las leches de cada especie. Porque vamos, cabras y ovejas se parecen más bien poco o casi que en nada, y si ya comparamos vacas, menos! Lo que quería decir que es mezclar algo muy distinto. Pero vamos, que por qué no pueden estar buenos! Y para pedante yo hoy!! Qué horror! En fin, como he dicho, es un gusto personal y como me preguntaron, pues di mi humilde opinión :D .
Yo soy asturiano y me parece una pérdida de tiempo discutir si el Roquefort es mejor o peor que el Cabrales. Para mí, los dos son grandes quesos y es inútil discutir cuál es mejor. Personalmente, yo he comido algún Cabrales mejor que ningún Roquefort que también haya comido (y también he comido otros peores). Pero de esto no saco ninguna consecuencia de carácter general.
Por cierto, otro queso asturiano excelente, mezcla de leches, es el Gamoneu
Yo, como asturiano, estoy con Fernando O. y no se me ocurriría dilapidar ni a Flash ni a nadie por situar al Cabrales por detrás del Roquefort. Solo faltaba. A mi me encantan los azules antimorreo, como dijo Carrillera. Y es más, de los tres azules de los Picos de Europa, Cabrales, en Asturias, Valdeón, en León, y Tresviso, en Cantabria, me quedo con el último en la intimidad, e incluso si mi chica come Cabrales, Valdeón o Tresviso, no descarto el morreo. Y sí, el Gamoneu es un queso poco conocido pero soberbio.
Anda, pues no me esperaba esto, Atila, me esperaba que me quemarais en la hoguera entre hojas de arce. Yo generalizo a partir de mi limitada experiencia: hasta ahora no he encontrado ningún cabrales que supere a un roquefort. Hace tiempo fui a una feria de quesos artesanos en Asturias, y desde luego, nada que ver con los cabrales que se encuentran en los supermercados: una explosión de hongos descontrolada y salvaje. Y supongo que también habrá roqueforts así de poco comerciales.
Flash, los astures somos buena gente, no lapidamos a nadie por tan poca cosa (aún), yo estoy con Atila y Fernando O, estuve viviendo unos años en Francia y que quies que te diga, hay Roqueforts que son teta de novicia y los hay que son la mayor mierda que cagó Pilatos (perdón por la expresión, se la cogí presta a Manolo Preciado) exactamente igual que los cabrales, los hay brutales y los hay que no valen ni pa que los coman los gochos.No se a que feria irías pero te digo que en la que se hace a finales del verano, encontrarás una calidad excepcional.Voy a pedir a mis compis astures que no publicitens mucho el Gamoneu que igual os gusta y quedamos sin el :).
Pues no, no te quemaremos en ninguna hoguera con hojas de Acer psedoplatanus, de ahí que se le llame plágano y que, efectivamente, cuyas hojas se usaban para envolver el Cabrales. Mi abuela, la del arroz con leche, envolvía las mantequillas en hojas, a veces de plágano, a veces de berza o de lo que pañaba.
Hostia Atila, mantequillines envueltes en fueya de pláganu, o berz, eso lo había mi guelina también, Dios que sabor, que recuerdos
La feria fue por abril o mayo, y el pueblo supongo que Cabrales. Ya veo que los asturianos sois civilizados, será que las fabes amansan las fieras...
Gracias! Ayuda mucho a conseguir algo de inspiración el ver posts como este :)http://www.nuevarebaja.com
Muy buen reportaje.
En casa éramos como de otra época, en la que antes de cortar el pan se hacía el "per signum crucis". Por eso, que está bendecido, creo que es la mejor tabla para cortar el queso y así en vez de jurar en hebreo estás en la gloria cuando juntas pan y queso. Unas olivas negras del bajo Aragón y el vino que tengas a mano. Y si la boca de tu pareja huele a queso, mil veces más glorioso que elixir bucal. Antes oler a orégano que a chanel 5.
hola a todos les escribo desde Cantabria pertenezco a una familia ganadera desde hace muchísimas generaciones y ahora hacemos quesos yogures y quesos ecológicos les invito a que vean nuestra tiendawww.elsobao.com
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Andrés, coincidimos en lo de la tabla, pero yo lo tenía más complicado en casa. Mi padre no podía vivir sin pan, pero no le importa demasiado cual; mi madre no solía tomar pero sólo le gustaba el pan del bueno. Mi padre era de pueblo, pero le gusta el pan del super, mi madre era de ciudad pero le gustaba del pan de pueblo. Para colmo, mi padre es ateo, mientras mi madre era creyente. Pero como mi padre era solemne y mi madre bastante alegre, nunca hacíamos la señal de la cruz. Eso sí, a veces yo me pasaba de la raya y metía un trozo de pan pan en un vaso de coca cola, bebida de lo más pagana.
Me gusta mucho el relato sobre el queso artisanal. Me alegre de conocer la historia, de descubrir la gente y la passion detras este queso. gracias por este.
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