No es el garrafón, eres tú

¿Siguen los bares dando alcohol malo? ¿O simplemente bebemos demasiado? El caso de Manolo, el gallego que se cayó en una pileta porque le dieron “veneno puro” en un club de alterne, reaviva el debate sobre el garrafón.

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No es el garrafón, eres tú
Si está hecho ahí, no te lo bebas.

Las tantas de la madrugada en una casa al borde de la carretera N-550 que discurre de Tui hasta A Coruña. Un vecino oye ruidos en el lavadero de su casa. ¿Ladrones? No, es Manolo, que se ha caído en la pileta.

Este suceso en aparencia intrascendente, ocurrido la semana pasada, fue noticia en toda España por las peculiares explicaciones que dio su protagonista, Manuel Viéitez. Tras ser rescatado por la policía local, dijo que había terminado allí después de pasar una velada en un club de alterne cercano. Allí bebió “a base de bien unas cervezas y unos gintonics”, pero el problema, según él, no fue la cantidad sino la calidad: en la casita del amor le dieron de beber "veneno puro". Creamos o no la versión de Manolo de Xaniño, heredero espiritual de José “me echaron droja en el colacao” Tojeiro, su accidente no sólo causa risas, sino que reaviva un debate antiguo: ¿sigue existiendo el garrafón?

“Hace muchos, muchísimos años que no vemos una intoxicación por alcohol adulterado”, nos cuenta el doctor Santiago Nogué, jefe de Toxicología Clínica del Hospital Clínic de Barcelona. “El verdadero problema es el abuso del alcohol, no su adulteración. En España, por su precio, no sale a cuenta hacerlo. Adulterar cocaína puede ser rentable, pero no alcohol”. Desde el departamento técnico de FEBE, Federación Española de Bebidas Espirituosas se da el mismo mensaje.

“El garrafón es una realidad marginal” aseguran. “De todas las muestras inspeccionadas el año pasado en Madrid, por ejemplo, ninguna dio positivo”. FEBE pone a disposición de las policías y de los ayuntamientos que así lo solicitan muestras y tests para llevar a cabo analíticas. Además, imparte formación tanto a autoridades como a fabricantes y establecimientos sobre legislación y servicio.

Una noche accidentada la tiene cualquiera /

Sin embargo, en 2014 las policías portuguesa y española desmontaron una red que transportó hasta 65.000 litros de alcohol ilegal. Y Galicia, junto con las Islas Canarias, fue también el escenario del “caso del metílico”, una intoxicación por bebidas elaboradas a partir de alcohol metílico –no apto para consumo humano– que le costó la vida a 51 personas y ceguera a nueve más.

¿Le dieron entonces gintonic de garrafón a Manolo?. “Cuando aparece un problema de adulteración en España suele ir ligada a orujos y licores de apariencia artesanal, sin etiquetar, de los que se sirven en botellas rellenadas”, comenta el doctor Nogué, quien remarca que hay que rechazarlos de plano porque “pueden ser un regalo literalmente envenenado”.

En FEBE, además de recordar que el relleno de botellas es ilegal –igual que ocurre con el aceite– apuntan que el consumidor debe concienciarse del peligro de aceptar chupitos de filiación dudosa, sea cual sea la categoría del establecimiento. Apuntan además la dificultad para ejercer controles en este sentido.

“Como sector tenemos estamos muy controlados, tanto o más que cualquier otro del mundo de la alimentación, pero al final los inspectores de sanidad que vigilan el alcohol son los mismos que tienen que vigilar también todos los demás alimentos. Su trabajo también depende de los recursos, la población y la percepción de riesgo de cada ayuntamiento o comunidad”. Los cuerpos de seguridad del estado actúan cuando hay denuncia interpuesta o mandato judicial y, al final, a los malos se los suele pillar como a Al Capone: por sus trampas a Hacienda.

El doctor Nogué alerta, eso sí, de que durante la última década se ha venido atendiendo en su servicio a unas cincuenta personas al año –en el 95% de los casos, mujeres– que presentaban cuadros de desorientación, descoordinación e incluso amnesia. “Son intoxicaciones intencionadas, para robarles o agredirlas sexualmente. A estas personas les han puesto algo en la copa con finalidad delictiva. Pero eso ya no es garrafón, sino un problema muy distinto.”. En cualquier caso, el consejo médico es que si sospechamos de cualquier intoxicación o presentamos síntomas extraños tras la ingesta de alcohol acudamos sin dudar a un centro de salud.

Médicos, productores, policía y ONGs insisten en que el verdadero foco de atención, más que en el garrafón, debe ponerse en fomentar el consumo responsable. Que el alcohol sea la droga legal más consumida en España no quita que su abuso conlleve efectos catastróficos y le cueste la vida a 3,3 millones de personas cada año en todo el mundo, según cifras de la OMS. Manolo declaró tras su rescate que “la vida son dos días y hay que vivirla”. Lo acababan de sacar, literalmente, del pozo en el que se había metido.

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