Revuelto de trastos

Vasos para bebedores de whisky, un cascanueces para recuperar los frutos secos enteros, tiritas para fans del beicon y calcomanías para renovar la cocina en el revuelto de trastos de mayo.

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Pasados el día del padre y el de la madre, aquí llega un nuevo revuelto lleno de trastos para que le regaléis a quien os dé la gana (empezando por vosotros mismos). Como siempre, tenemos una selección en la que retozan alegremente elementos para cocinar sano, chuminadas varias, vasos diseñados para las libaciones alcohólicas y sencillos –pero utiliísimos– botes de cocina.


Los fanses del revuelto de trastos y los lectores muy observadores os habréis dado cuenta de que el mes pasado no hubo sección: por el bien de vuestra economía –y de la nuestra– a partir de ahora será bimensual, que aún no hemos recuperado el bolsillo de las vacaciones de Semana Santa, y las de verano ya están a la vuelta de la esquina. 


La cocotte con cesta de vapor de Staub


Las cocottes son caras, pero imbatibles en la cocina a fuego lento, y si las tratamos con un mínimo cuidado –muy mínimo– se quedarán en la familia durante varias generaciones. La de de hierro fundido de Staub, disponible en ocho colores vivos que harán de tu cocina un lugar más bonito, incluye por primera vez un accesorio para cocinar al vapor pescado o verduras ligeros y conservando todo el sabor y muchos nutrientes.


Su tapa está fabricada con picos en la parte interna, para rociar los alimentos durante la cocción con su propio vapor y evitar que se escape la humedad. Cuesta 239,00€ (en negro, gris, cereza y mostaza) y 259,00€ ( en colores con esmaltado majolica, azul oscuro, canela, granada y albahaca) en Zwilling.


El sujetautensilios Ghost


No sé vosotros, pero yo tengo tremenda facilidad para que se me caigan las espátulas o las cucharas dentro de las ollas, perderlas mientras estoy cocinando y muchos otros pequeños desastres del estilo que no potencian precisamente el placer de guisar. Pero acabo de descubrir el fin de mis problemas gracias al apoyacucharas Ghost, una pequeña pieza de silicona que se ajusta al borde de cualquier olla o superficie plana para que los que tenemos tendencia al cucharagate la reposemos allí y sigamos trabajando sin volvernos locos pensando si la habremos metido en la nevera por error o es un caso para La nave del misterio. Cuesta 7,95 euros de nada en Rianderian.com.


El vaso de hielo Corkcicle

 

Dicen los que beben whisky, bourbon y demás destilados de cereal que tomarlo frío está muy bien, pero cuando se queda aguado pues ya no tanto. Como es una ecuación difícil de resolver, ya que en el proceso de enfriado suele participar el hielo, es cuestión de puro diseño industrial bien aplicado encontrar la fórmula para bajar la temperatura de la bebida minimizando el agua que se genera.


Es lo que han conseguido con el vaso de hielo Corkcicle: el hielo formado se derretirá muy lentamente, reteniendo todo el sabor de la bebida y sin aguarla. Solo hay que tapar el vaso con el molde de silicona incorporado, llenarlo de agua y congelarlo en una superficie plana durante al menos tres horas y listo para degustar tu bebida favorita. Cuesta 24 euros en Cooking, the Kitchen Company.


Los botes herméticos Fido


Cualquier persona que haya experimentado con la fermentación casera habrá deseado tener una buena colección de estos botes de todos los tamaños en casa. Su cierre a presión con goma permite que se libere el gas producido durante el proceso sin que entre ni pizca de aire, con lo que el chucrut, el kimchi o cualquier cosa en la que andéis creando vida se mantendrá en perfectas condiciones.


Con unos cuantos de estos, un lugar fresco y oscuro y una caja de cartón tienes un gabinete de fermentación listo. También son perfectos para guardar mermeladas, salsas o encurtidos caseros. Cuestan entre 2,39 euros (el de 500 ml) y 8,36 el de 5 litros, en Cristal y Menaje Online.


Las calcomanías para baldosas de cocina


Si te has aburrido del aspecto de tu cocina pero no te da ni la vida ni el dinero para hacer obras o mudarte, estas calcomanías pueden ayudarte a verla de otra manera. Solo hay que escoger las que se ajusten al tamaño de tus baldosas, pedirlas y, cuando lleguen, pegarlas sobre la superficie limpia con cuidado para que no se generen burbujas de aire. Son de vinilo autoadhesivo alta calidad, resistentes, de larga duración y fáciles de quitar sin dañar la baldosa, cristal, metal, etc sobre el que se habían pegado. En DecoSkinsPL fabrican muchísimos modelos, pero el de la foto, que cuesta 30,44 euros, me ha fascinado.


Las jarras Sinnerlig


El momento en el que las tardes de té helado son casi inminentes ha coincidido con el descubrimiento de una preciosas jarras en las que prepararlo. Forman parte de la colección Sinnerlig de IKEA, diseñada por Ilse Crawford, se pueden usar para bebidas frías y calientes y lavar en el lavavajillas. Me gustan sobre todo por su aspecto rústico, se encuentran en los tres colores de la foto –verde, rosa y gris– y cuestan 9,99 euros en IKEA.


El cascanueces con muelle Naomi


Aunque últimamente parece que los frutos secos con cáscara han quedado relegados a las fiestas navideñas y los postres de sidrería vasca –donde he visto usar la cabeza para partirlas más veces que un cascanueces– este cacharrito me ha dado muchas ganas de recuperar las viejas costumbres.


Se trata de un muelle de acero con un pequeño plato debajo y un tirador de silicona: solo hay que meter la nuez dentro, levantarlo y dejarlo caer. La nuez quedará perfectamente partida y sus restos, dentro de la espiral. Sirve para todo tipo de frutos secos y cuesta 19,90 en Curiosite.


Las tiritas de beicon


Sí, son tiritas de las que se ponen cuando te haces una herida. No, no están hechas de beicon de verdad. Sí, son muy realistas. No, no hace falta que te hayas hecho daño cortando beicon para ponértelas. Sí, sería una buena coincidencia que eso pasara. No, no se crearía una puerta espaciotemporal a otra dimensión. No, tampoco pasa eso si buscas “Google” en Google. Y no sigas preguntando, a ver si vas a acabar necesitando una. Cuestan 9,90 el pack de 15 –y la latita– en Quelovendan.com.

La heladera para Kitchen Aid


El robot de cocina más resistente y duradero sobre la faz de la tierra, esa maravilla llamada Kitchen Aid capaz de amasar, batir o mezclar incansablemente durante toda una vida –la mía es de los ochenta y todavía no ha tenido un mal día– se puede tunear con un montón de artilugios que se benefician de la potencia de su motor.


Por la cercanía del verano, en esta ocasión he escogido la heladera, con la que –previo paso por el congelador durante unas horas– podremos preparar casi dos litros de helado o sorbete caseros durante un buen montón de veranos. Cuesta 98 euros en Claudia&Julia.


El reloj de cocina Yellow Submarine

Aunque The Beatles no sean tu grupo favorito, es imposible no sucumbir a la estética de las ilustraciones de uno de sus álbumes y películas más psicodélicas: Yellow Submarine. Solo necesitarás dos pilas AAA y un ganchito para colgarlo de la pared y convertir tu cocina en una referencia pop de los años sesenta. O en un bar de Londres, la ciudad donde se hacen las mejores fotos del mundo (a pesar de la niebla). Cuesta 15,50 € en Revolutum.com.

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