Doce heladerías a las que peregrinar este verano

¿Te ha fundido el cerebro el calorazo estival? Conos y tarrinas de cremosos helados te esperan para reanimarte en esta selección de grandiosas heladerías artesanales.

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Doce heladerías a las que peregrinar este verano
Al rico helado de piña para el niño y la niña..

El helado no hace milagros. No te va a quitar esa sensación de vivir en la versión española del desierto del Sáhara que estás teniendo estos días. Ni te va a trasladar al norte de Groenlandia, que es donde te gustaría afrontar este insufrible verano. Pero al menos te dará unos momentitos pasajeros de placer frío que ayudarán a soportar la calorina. Sólo tienes que superar un reto para disfrutarlos: encontrar una buena heladería.

Para ayudarte en tan hercúlea tarea, hemos reunido a una colección de expertos en gastronomía y les hemos pedido que nos recomienden sus establecimientos favoritos. También hemos sumado nuestros propios consejos como miembros y miembras del equipo de El Comidista, que a engullir helado no nos gana nadie. Si tienes la suerte de que alguno de estos lugares te quede cerca, ya no tendrás excusa para abandonar el helado industrial chungo de colorines y churretones y abrazar la religión del buen helado artesano. Si no, guárdate la lista por si viajas a alguna de las ciudades que aparecen a continuación: una visita a media tarde a estas heladerías te dará la vida.

FRESKURA

FRESKURA

Si pasaste por allí en Semana Santa y probaste su helado de chocolate negro con guindilla picante y cremina al ron, no tenemos mucho que explicarte. Si no, deberías saber que este local es un templo del helado italiano en Sevilla, elaborado con frutas frescas o frutos secos de alta calidad (milagro: usan hasta piñones de verdad). “Desde que abrió en 2007 ha sido un oasis de frescor y placer en la Alameda, además de lugar de peregrinación de los italianos huérfanos de helados buenos”, asegura Anna Mayer, de Kilomeaters. “Abre todo el año, y sus helados además de ser artesanos se distinguen por seguir las temporadas. Aún tengo en la memoria su helado de naranja amarga”.

Vulcano, 4. Sevilla.

DELACREM

DELACREM

Sabemos que no descubrimos la pólvora hablando de Delacrem. Sabemos que os hemos dado la chapa con lo bien que lo hace su propietario, Massimo Pignata, más de una vez. Aún así, lo sentimos: una lista de nuestras heladerías favoritas no estaría completa sin mencionar este santuario del mejor helado, al que todo fan de este producto debería peregrinar al menos una vez en la vida cual musulmán a La Meca. Soy un gran entusiasta de todas sus creaciones, pero si tuviera que recomendar alguna, me inclinaría por el de fresas del Maresme, el de avellana o por un clasicazo: el de vainilla. “Pignata elabora helados artesanales maravillosos, con ingredientes naturales y sabores divinos”, añade la periodista Marijo Jordán. “No necesita publicidad porque siempre tiene cola, que es la mejor garantía. Además, él es tan dulce como su chocolate”.

C/ d´Enric Granados, 15. Barcelona

PAPPERINO ILGELATO

¿Quién dijo que en Euskadi no se toman helados? Bueno, vale, puede que no haya heladerías vascas mundialmente conocidas, pero en Bilbao hay gente que trata de hacer las cosas bien en este terreno -Gelati Gelati sería el mejor ejemplo-, y San Sebastián cuenta con su noble y larga tradición cucuruchera. “Existe un eje heladero al que los donostiarras peregrinan en masa las noches de verano en busca de una tarrina o un cucurucho que lamer con la mirada perdida en la bahía y el jersey sobre los hombros”, describe nuestra Defensora del Cocinero Marta Miranda. Pues bien, en el barrio de Gros, fuera de ese eje –o ampliándolo– se encuentra Papperino Ilgelato, que, por lo que se oye por ahí, está petando los inamovibles rankings locales a golpe de producto bien hecho. “Siempre encuentras sabores distintos: torrija, tarta de manzana, flan de queso, goxua, mascarpone con miel y nueces caramelizadas, mandarina o naranja sanguina, son algunas de las locuras cremosas que recuerdo de mi última visita. Vayan”.

C/ San Francisco 12. San Sebastián.

BELLAMIA

BELLAMIA

¿Una cadena en una selección de heladerías artesanas? Pues sí, porque los helados de Bellamia no son precisamente de producción chusquera. Con presencia en ciudades como Shanghai, Las Vegas, Trípoli o Bucarest, esta empresa italiana cuida la calidad de su producto y prescinde de grasas hidrogenadas, colorantes, aromas y otras mierdis habituales en el helado industrial. Lolo Seijas, comidister recién incorporado, aplaude así su delegación madrileña: “El mejor helado que me he comido jamás en mi vida ha sido en Florencia. Y esta heladería italiana es lo más cercano a eso que he encontrado en Madrid. Cumple con los preceptos del helado italiano: se sirve con paleta y el helado está guardado fuera de la vista y de la luz”. También están en Siviglia, por cierto.

C/ Pérez Galdós, 3. Madrid.

C/ Santa Fe de Nou Mèxic, 18. Barcelona.

Centro Comercial Los Arcos. Sevilla.

DELLASERA

JORDI LUQUE

Cuando allá por los setenta pasaba los veranos en Logroño -ya sé que es un sitio un tanto excéntrico para veranear, pero id a pedirle explicaciones a mi padre al más allá porque fue cosa suya-, no había tarde que no pasáramos por La Veneciana. Pero los tiempos cambian, y ahora el epicentro heladero riojano está en DellaSera. “Paseo de Verano o Sombra de Higuera son algunos de los nombres de los helados más experimentales de Fernando Saenz y Angelines González”, explica lo más parecido a un crítico gastronómico que tenemos en El Comidista, Jordi Luque. “Pero en Dellasera tienen también sabores más tradicionales: limón, vainilla, fresa, café… todos tienen en común que están buenísimos. Aunque para ser técnicos habría que decir ‘¡se les va la olla a estos helados, madre mía, qué locurón!’. Eso se ajusta mucho más a la realidad”.

La gastrónoma Alejandra Ansón coincide con Luque en señalar Dellasera como un santuario: "Fernando Saenz es un estudioso de los helados. Elabora todo tipo de helados de las cosas más inimaginables para los mejores restaurantes de España, con la idea de que un helado también puede ser un ingrediente de un primero o un segundo, y no sólo un postre. Es perfecto para tomar helados salados”.

C/ Portales, 21. Logroño.

VICCIO

VICCIO

¿Quieres te saquen de quicio y meterte de lleno en el mundo del viccio? Pues vete a Ibiza, y no precisamente a ponerte hasta las trancas de magic finger en una discoteca llena de ingleses. En esta heladería usan frutas cultivadas por ellos mismos como el limón, la naranja o la sandía, sin hacerles ascos al chocolate francés o a las frutas secas italianas. “Ingredientes cuidadosamente escogidos para una heladería italiana artesana, con una oferta vegana y sin azúcares en forma de polo muy original”, explica Xesco Bueno, de Gastromimix. “Si te cruzas con su Vespa Ice truck no lo dudes, Damián te brindará el mejor helado del momento. Y cuidado con el dulce de leche: es adictivo”.

Edificio Ses Oliveres de Peralta, 15. San Carlos (Ibiza).

HELADOS TONI

PEPE MONFORTE

No todo van a ser moderneces en esta lista, así que ahí va una heladería con más años que la tana. “Se fundó hace más de un siglo”, cuenta Pepe Monforte, de Cosas de Comé. “Está en la plaza del Cabildo, la zona gastronómica de Sanlúcar, y lo suyo es tomarse un helado en su terraza. El maestro Rafael Jordá borda los clásicos. Me quedo con su tarta helada, una especie de brazo de gitano en el que el bizcocho va relleno de helado de vainilla y de chocolate. Por encima su pegotón de nata y una guinda”. Yo también he estado, y doy fe de que lo mejor que puedes hacer después de probar los increíbles rollitos de berenjena de Casa Balbino es pasarte por allí.

Plaza del Cabildo, 2. Sanlúcar de Barrameda (Cádiz).

PARAL.LELLO

PARAL.LELO / FACEBOOK

“Aunque mi corazón de helado pertenece a Massimo Pignata y DelaCrem, últimamente me he dado al poliamor y frecuento a los chicos nuevos del barrio”, confiesa la coordinatrix de El Comidista, Mònica Escudero. “Se llaman Paral.lello, también son italianos y además de los clásicos se atreven con unas combinaciones que suenan loquísimas pero siempre saben a gloria”. Mònica destaca un helado dulce de mostaza antigua que ni sabe raro ni empalaga, el Oro de la Mancha con azafrán, uno de nueces con gorgonzola o el de queso de cabra con dátiles y piñones. Melocotón con romero, limón y jengibre, caramelo salado, clara -cerveza con limón- o sésamo negro son otros de sus fabulosos inventos. “También tienen paletas de frutas sin ningún azúcar añadido: probad la de limón y albahaca y me contáis”. Por si todo esto fuera poco, los dueños son encantadores, y los precios, ajustadísimos.

C/ Séneca, 18. Barcelona.

 

ROCAMBOLESC

ROCAMBOLESC

Helados. Jordi Roca. No hace falta decir mucho más que estas tres palabras para correr a probar las exquisiteces de este establecimiento impulsado por el hermano pequeño de los Roca, uno de los mejores reposteros del mundo. La fantasía más loca y la técnica más rigurosa se unen en Rocambolesc, que ya tiene tres locales en Cataluña y uno en Madrid. “La pequeña heladería de Jordi Roca”, relata Marijo Jordán, “nació como una extensión del carrito de los postres del restaurante y tiene una maravillosa estética a lo Willy Wonka. Es un paraíso de sabores y de formas originales, como el Rocanas, el Helado Oscuro y hasta el body de Velencoso hecho hielo. Una delicia”.

C/ Santa Clara, 50. Girona.

El Corte Inglés, séptima planta. Serrano, 52. Madrid.

La Rambla, 51-59. Barcelona.

Avinguda de S’Agaró, 59. Platja d’Aro (Girona).


FIORDILATTE

FIORDILATTE

Raffaele Cugini y Antía Lence abrieron el primer Fiordilatte en 2006, después de pasarse una temporadita en Módena probando helados como si el invierno estuviera viniendo. Ahora tienen tres heladerías, dos en Lugo y una en Sarria, desde donde deleitan a los locales con sus producciones, a medio camino entre lo novedoso y lo tradicional. “Son helados artesanos a base de leche fresca pasteurizada local y con mucho protagonismo (todo el que le dejan) de la fruta natural y de temporada”, asegura Anna Mayer. “Los últimos que probé eran Requesón, pera y albariño, y un sorbete de Naranja y saúco”. Mayer anuncia unos próximos brioches sicilianos rellenos de helado que prometen grandes momentos de lujuria.

Rúa Bispo Aguirre, 11. Rúa Nova, 127. Malecón, 11 (sólo en verano). Lugo.


ORXATERIA RIBERA

FACEBOOK

TripAdvisor estará muy cuestionado por algunos cocineros, pero si más de 100 personas han calificado una heladería de excelente y sólo tres tienen una opinión negativa (y no relacionada con los helados), es por algo. La Orxateria Ribera, que lleva operando desde 1930, no sólo recibe el aplauso de los habituales de la web de viajes, sino también del chef Xesco Bueno. “Toni Gómez, al frente del negocio, dice sentirse especialmente orgulloso del biscuit a la naranja (barra helada de vainilla, naranja y piñones), pero cualquiera de sus propuestas en cucurucho de toda la vida o en terrina son galácticas. Los helados de chocolate, de horchata y el de pera con jengibre son para quitar el sentido”. ¿Pegas? Una muy pequeña: no te podrás comer estas maravillas allí sentado, y tendrás que llevártelas puestas.

C/ Galileu, 187. Terrassa (Barcelona).

DA MASSIMO

PEPE MONFORTE

Llámalo creatividad, llámalo ser un culo inquieto: Massimo Pozzi estrena cada fin de semana un helado nuevo en su local del Puerto de Santamaría, donde dispensa material de primera división desde 2010. “Se ha convertido en un referente por su carácter innovador, pero sin abandonar la exquisitez del sabor”, afirma Pepe Monforte. “Pozzi, italiano de nacimiento, borda las especialidades con frutas. Mi preferido, aunque no siempre lo tiene, es un helado de vino fino de El Puerto de Santa María con tropezones de pipas de girasol”. Además de la heladería, Da Massimo tiene una yogurtería casi contigua, en la que se puede disfrutar de unos mantecados mezclados en una plancha de marmol helado con frutas y otros productos.

C/ Luna, 22. Puerto de Santa María (Cádiz).


TULUP

TULUP

Por tus amplios conocimientos en lengua maya, habrás entendido a la primera que esta heladería de Lavapiés se llama 'fresco' en dicho idioma. Uno de sus dueños viene de México, y se ha traído con él la tradición de las paletas, con fuerte arraigo en dicho país. Las elaboran de forma artesanal con excitantes combinaciones de frutas, lácteos y, cómo no, xocolatl. "Son como el polo de toda la vida, pero con unos sabores que se te va la olla", resume Lolo Seijas. "Mi favorita es la de chocolate con chiles". Y yo muero por probar la de aguacate con fresa.

C/ Embajadores, 6. Madrid

¿Conoces alguna buena heladería en tu ciudad? Comparte tus recomendaciones en los comentarios.

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