Nueve galletas con las que vale la pena pecar

El equipo de El Comidista y algunos expertos invitados recomendamos nueve marcas de galletas riquísimas hechas con ingredientes de primera calidad. El sabor a mantequilla de verdad no engaña.

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Nueve galletas con las que vale la pena pecar
Galletas que sí.

Comerse despacito una galleta sabrosa, hecha con ingredientes naturales, el punto justo de azúcar, tal vez un poco de chocolate y un café o un té para acompañar es uno de los grandes placeres de la vida. Hablo de esas galletas que, aunque vienen dentro de un paquete o una lata, saben como si alguien las hubiera preparado con cariño especialmente para ti y están libres de grasas de palma.

Como ya que galleteamos lo suyo es hacerlo bien, hemos pedido ayuda a un comité de expertos para que nos ayuden a seleccionar bocados deliciosos que hagan que la ingesta calórica se compense con suspiritos de placer. No son las galletas más baratas del mundo, ni están pensadas para bajarse la caja entera en un ataque de gusa: disfrútalas despacito, saboréalas y -lo más importante- escóndelas donde la gente con la que convives no te las pueda birlar. De nada.

Galletas Núria, de Birba

Nuestro crítico gastronómico favorito, Jordi Luque, nos chiva cuáles son sus galletas favoritas con un lenguaje 100% libre de retrogustos. “Del supermercado, las únicas que me gustan son las galletas Núria. Además de llamarse como mi prima, no llevan aceite de palma”, cuenta con el criterio indiscutible que le caracteriza. “Los ingredientes parecen cosas reales que uno podría tener en su despensa y saben caseritas. No pido más”. Si buscáis una versión un poco más sofisticada para celebraciones familiares y fiestas de guardar, tienen unos surtidos de lo más apetecibles: el de chocolate es perfecto para acompañar un café. Precio: las Nuria, unos 3 euros la caja de 730 g. A la venta en supermercados y grandes superfícies.

Paul&Pippa

Mikel López Iturriaga, al que seguramente conoceréis de ser vuestro Amado Líder, también ha sacado tiempo para recomendaros las galletas que le gustan. “No soy un gran comedor de galletas, y si me conociera, el Monstruo de las ídem se avergonzaría de tener un fan como yo. Sin embargo, hay unas que me hacen salir de mi abstinencia galletera: las de Paul&Pippa. Primero, porque hacen muchas variedades saladas, que me gustan más que las dulces; segundo, porque saben de verdad a lo que prometen los envases, no a aromas alimentarios de Quimicefa; y tercero, porque son extrafinas, por lo que disfrutas al máximo del sabor sin necesidad de empapuzarte”, asegura. No puedo estar más de acuerdo: las de queso parmesano o las de olivada son como para ponerles un piso. Las de tomate las calificaría directamente de peligro público, hay que hacer un esfuerzo titánico para no ciscarte todo el paquete y correr a la tienda a por más. Precio: unos 3,75 euros el paquete de 100 g. A la venta en tiendas gourmet y en su tienda online.

Maruxas de nata

Nuestra colaboradora Raquel Piñeiro no quiere perder la ocasión de recomendarnos las fabulosas Maruxas de nata, de las que ya nos habló por aquí hace un tiempo. “Pues no, una galleta nunca va a ser tan ligera como una manzana, nos pongamos como nos pongamos, pero una vez aceptado esto, mejor elegir las mejores galletas posibles para disfrutar de ellas sin culpas ni dramas”, afirma triscando galletas a moflete batiente. “Las maruxas de nata son perfectas para esto: pequeñas delicias artesanales compuestas de harina de trigo, azúcar de caña y nata, todo ecológico”. Viciosas y enganchantes a tope. Precio: unos 5,50€ la caja de 200 g. Aquí hay un listado de puntos de venta.

Sablés de Bonne Mamain

Cuando hablamos de dulces de calidad hay que remitirse a las autoridades. Por eso hemos preguntado a Pam del blog Uno de Dos por su referencia favorita. Después de pensárselo un poco -porque lo suyo es hornear galletas y no comprarlas hechas- nos recomendó las sablés con semillas de amapola, sésamo y pipas de Bonne Mamain, que compra a veces en Francia. “Porque saben a mantequilla buena, y se ven muy rústicas. Dejan un regusto buenísimo, y si te cansas de estas con concreto, el resto de sabores que tienen también es muy interesante”. Lo suscribo, suspirando mientras recuerdo las de chocolate y caramelo que compro alguna que otra vez en el Carrefour de Bourg-Madame. Precio: unos 3 € el paquete de 150 g. Si queréis hacerlas en casa, aquí va la versión de Pam.

Cookies de Pans & Company

Jordi Luque vuelve a la carga con una propuesta que puede hacerle perder la reputación y el trabajo de una misma tacada. Pero como todos tenemos placeres culpables, y las cookies de masa blanda tienen suficientes fans como para que en EEUU las comercialicen, lo comparto con vosotros. “Tengo una desviación que me empuja al consumo de cookies de Pans & Company”, confiesa mientras entra en la sección ‘críticos gastronómicos’ de Infojobs. “Me gustan las blancas con pepitas de chocolate, sobretodo cuando la masa queda algo cruda y blandengue. Estoy grave, lo sé. Quizá algún día me trate”. Precio: Consultar en local. A la venta en establecimientos Pans & Company (claro).

Jules Destrooper

Sin ser especialmente galletera, siento una debilidad muy loca por todas las variedades de galletas Jules Destrooper. Saben a las galletas que te haría tu abuela si fuera belga y tuviera al alcance una mantequilla que sabe como a leche cruda y alegría de vivir. Parece ser que nacieron en Bélgica a finales del siglo XIX, cuando un comerciante colonial del que tomaron el nombre hizo un montón de recetas dulces combinando las especias que importaba con ingredientes locales de gran calidad. Tienen chiquicientas variedades y ninguna tiene fallo: desde los gofres crujientes hasta los speculoos, pasando por las florentinas -que son casi un bombón- o las delicias crujientes con jengibre. Algunas ediciones vienen en cajas de lata que le dan un valor extra. Precio: a partir de unos 3 euros los waffles de mantequilla de 100 g. Se pueden comprar en tiendas gourmet -físicas y online- o en el Club del Gourmet de El Corte Inglés.

Galletas de nuez de la Lionesa

PANTORI

Seguimos con fuentes bien informadas sobre el mundo de los productos artesanos. En este caso con Xabier de la Maza, socio de la panadería donostiarra The Loaf. “Las galletas de nuez que elabora Jordi Rafel en la pastelería La Lionesa de Sort son una exquisitez”, nos chiva mientras se le ponen los ojitos un poco en blanco recordando ese sabor. “La magia para tal prodigio, además de la buena mano, son las nueces de la noguera Pallaresa y de la Ribagorzana. Pura delicia a la que hay poner freno, porque para cuando uno se da cuenta puede haberse metido entre pecho y espalda la caja de galletas entera”. Lo de que “cuando haces pop ya no hay stop” de toda la vida, vamos. Precio: 7,50 € el paquete de 300 g, 9 el de ½ k.

Waffle de sirope

WIKIMEDIA COMMONS

Por su querencia a la mantequilla buena y su amor al buen comer, le pedimos a nuestro quesero de cabecera Luc Talbordet, de Fromagerie Can Luc, que participara en esta selección. Su recomendación fue bastante genérica pero no por ello menos acertada: los waffle de sirope, también conocidos como stroopwafels (si queréis saber cómo se pronuncia, ahí va). Según Wikipedia nacieron cuando “un panadero en Gouda hizo una galleta con todos los sobrantes de las migajas y especias para luego rellenarla con jarabe de caramelo”. Allí suelen servirse con una taza de café, té o chocolate, y si los pones encima modo de tapa, se funde el sirope y quedan blanditos y gustosos. Se comercializan de muchas marcas diferentes en supermercados, grandes superficies y tiendas como Tiger: mira los ingredientes, asegúrate de que solo llevan harina, mantequilla, azúcar moreno, levadura, leche y huevos y hazte con ellas.

La Mére Poulard

“De toda la variedad de galletas francesas de mantequilla, las de La Mére Poulard son mis favoritas por su fabulosa relación calidad-precio”, asegura Esteban Celentano, de la granería y tienda de conservas Al Gra. “La que se llevan la palma son las de mantequilla francesa con un punto de sal, dulces y saladas a la vez, con un sabor inconfundible que te transporta a la Bretaña”. Además, apunta, al ser de masa fina, resultan muy ligeras al paladar, delicadas y muy apetecibles aunque no seas demasiado fan del dulce. También van en unas cajas metálicas que harán las delicias de los fetichistas de las cajas (existen, la prueba es que yo soy uno de ellos). Precio: a partir de 2,70 los estuches de 125 g. A la venta en tiendas gourmet y en la web de la marca.

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