Las cubiteras no son solo para hacer hielo

Abre tu mente y piensa en cubitos de zumos y otros líquidos que pueden dar sabor a tus bebidas. Úsalas para hacer postres o llénalas con dosis individuales de sofrito, salsa de tomate o caldo concentrado.

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Las cubiteras no son solo para hacer hielo
Cubitos de fresa y albahaca para refrescar un té verde.

¿Tienes una cubitera y solo la usas para hacer cubitos? Pues estás desaprovechando muchas de sus posibilidades. Una de ellas es la parte digamos más lúdica: sirven para enfriar bebidas y darles un toque diferente, divertido o más sabroso. La otra, la del ahorro, es especialmente interesante si vives solo o sois dos en casa: con este sistema conseguiremos prácticas monodosis sin generar residuos y ahorrándonos un montón de trabajo.

Lo ideal es tener dos cubiteras diferentes y usar una para las cosas dulces y otra para las saladas. Tápala con film de cocina para que ni se mezclen los olores ni cojan otros del congelador, y hazte con unas cuantas bolsas de zip medianas para envasar cada cosa por separado cuando estén listas. Las cubiteras de silicona son resistentes, estupendas para desmoldar y se limpian muy rápidamente: si tienes que invertir en unas, yo me decantaría por estas. Además podrás usarlas como molde para hacer pasteles dulces o salados de bocado, porque también pueden usarse para hornear.

PARA AHORRAR

No solo dinero, sino también esfuerzo. ¿Tienes que hacer un sofrito para arroz? Ya que vas a invertir un buen rato, haz tres veces más cantidad de la que necesitas y congela en cubitos la parte que no vayas a usar. En una cubitera de tamaño mediano, tendrás una ración por persona. ¿Vas a preparar salsa de tomate? Tres cuartos de lo mismo. ¿Tienes pensado dorar cebolla, o ajo? Dale también: tener monodosis de ajo ya frito en el congelador te asegura un plato de pasta fabuloso en cero coma.

Si sueles comprar puñados de hierbas aromáticas para cocinar habrás visto más de una vez como se ponen pochos antes de que puedas terminártelos (a no ser que invites a cebiche a un equipo de rugby). Pícalos, ponlo en las cubiteras, rellena con aceite de oliva, congela, y tira de ellos para añadirlos a estofados, salsas o guisos: sirven para todo menos para poner en crudo, porque la textura habrá perdido bastante. Puedes hacer lo mismo con el pesto.

Muchos de los ingredientes que vienen en una lata también tienen más cantidad de la que usamos de una vez, y pueden congelarse perfectamente. Por ejemplo, esos 120 ml de leche de coco que se quedan a vivir en la nevera después de usar el resto para hacer un curry, y acabas tirando un mes después: conviértelos en cubitos y después ponlos directamente en tus sopas de lentejas o crema de verduras.

Si reservas un par de litros de caldo o fondo la próxima vez que vayas a hacer uno de carne o pollo, los reduces hasta conseguir ⅕ litro de puro sabor y congelas en monodosis, podrás añadirlos a cualquier preparación que se vaya a beneficiar de ese empujón de sabor. Unas simples patatas guisadas, por ejemplo, o el arroz hervido de ese día que tienes la barriga regular mejorarán sustancialmente con uno de estos cubos mágicos.

Tener una cubitera de tamaño más pequeño puede darnos más prácticas monodosis de pasta de curry, tomate concentrado -el de lata dura bastante menos que el de tubo, y es el formato más fácil de encontrar en España- o jengibre rallado. Del congelador a la olla o la sartén: no puede ser más fácil.

PARA LAS BEBIDAS

Aquí es donde los cubitos de no-hielo pueden marcar la verdadera diferencia. Si te gusta el café on the rocks pero no quieres que pierda potencia, mezcla lo que sobre de la cafetera con la misma cantidad de agua, y llévalo al congelador. Si te gusta frío, pero con leche o crema, haz los cubitos con éstas y mientras se van deshaciendo irán enriqueciendo la bebida.

¿Café aguado? Nunca más. JIMMIE / FLICKR

¿Hay algún fans del zumo de tomate en la sala? ¿Tú tampoco soportas cuando se agua por culpa del hielo? Congelando el zumo de tomate, problema resuelto. También sirve para el bloody mary, igual que el agua mezclada con zumo de limón. Prueba también una mezcla de limón exprimido, salsa perrins, jugo maggi, sal y tabasco: dos monodosis en una cerveza y en cuestión de minutos tendrás una sabrosa michelada mexicana.

En las raras ocasiones en las que sobra algo de vino en casa -solo abrimos botellas cuando hay cenas con amigos, para el día a día somos más cerveceros- es fácil que acabe en el congelador. Sirve igual para darle un toque a una salsa o desglasar una sartén que para alegrar una limonada veraniega (esto último más bien si es blanco o rosado).

Para epatar en un bucólico-campestre, puedes hacer cubitos de hielo con flores comestibles. es la única propuesta que no aportará sabor, pero quedan muy bonitos. Un truco para que en lugar de blancos y turbios queden transparentes es usar agua mineral y hervirla antes de hacerlos. Con este truco también puedes hacer preciosos cubitos con frutas rojas, granos de granada, trocitos de naranja o limón…

Cuando tengas fruta madura que no te va a dar tiempo de comer, conviértela en zumo y congélalo: puedes usarlos para enfriar -y a la vez darle sabor y color- agua con o sin gas o tés fríos. También es genial con los combinados: el vodka con tónica con cubito de pomelo o lima y limón -en este caso, un poco diluidos en agua- es una delicia. Busca tu combinación ganadora y conviértete en el barman más cotizado de las fiestas.

Limonada con cubitos de vino rosado: es bonita y toña lo justo. MAXPIXEL.COM

PARA POSTRES

Hacer pequeños polos o helados -que encantarán a los niños de entre 0 y 110 años- con una cubitera de las de hacer cubitos gordonchos puede darnos el tamaño perfecto para una indulgencia de media tarde. Tritura diferentes fruta y úsalas para hacer un polo de dos colores -añade la segunda fruta cuando la primera ya lleve una hora en el congelador-, mézclalas con leche evaporada, leche de coco, nata o yogur. Los palos de helado además de para eso se usan en algunas manualidades, así que los venden en cualquier bazar y no necesitas ni recurrir a una tienda especializada. Si son muy largos córtalos por la mitad, y clavándolos en un film de cocina bien apretado alrededor de la cubitera, quedarán bien rectos.

¿Esta información te pilla en casa ajena y no tienes ni batidora? Corta las frutas pequeñas y usa zumo de naranja o limón para conglomerarlo. Si quieres que directamente te hagan la ola, antes de pasarlos a la bolsa de conservación, puedes bañar tus mini-polos en chocolate negro. Ñam.

Si te gustan los batidos o smoothies, hacer cubitos de yogur, leche o la bebida vegetal que uses te ayudará a enfriarlos rápidamente sin aguachilarlos (aunque acordarse de tener algo de fruta en el congelador también sirve). Con un par de ellos, un plátano y una cucharada de cacao en polvo también puedes improvisar un cremosísimo helado en cuestión de minutos. Sigue nuestros consejos, ahorra y mejora tu vida gastronómica dándoles a tus cubiteras el uso que se merecen: pueden servir para hacer hielo, pero les sacarás chispas.

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