Ensalada de verano de patata y pepino
No es rusa, ni falta que le hace.

Ensalada de verano de patata y pepino

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El verano sabe a ensalada de patata, eso lo sabe hasta Chanquete. Hoy proponemos una versión fresca con pepino, encurtidos y huevo duro, con truco extra para conseguir una cebolla que se digiere sin problema.

A estas alturas del verano y sin haber publicado aún una ensalada fresquita de patata: esto a vosotros os puede parecer una anécdota, pero yo vivo con miedo a que mi progenitora me quite el apellido (o peor, decida convertirme en el blanco de su afiladísimo sentido del humor). Porque si hay un plato que me recuerda a los veranos de la infancia -con perdón del empedrat, a base de legumbres, al que también le sacábamos bastante partido- es la ensalada de patata.

Mi madre la prepara sin una receta fija, siempre con un montón de hortalizas frescas o escalivadas -más verdura que patata, por norma- y un poco de proteína animal en forma de huevo duro, bonito, queso fresco o feta, anchoas o unos restos de pollo asado (creo que mi madre ya era vegetariana flexible antes de que los modernos se apropiaran del término). Unos encurtidos o aceitunas, y una vinagreta que podía incluir variaciones con mostaza o frutos secos marcaban la diferencia.

En la versión de hoy incluyo una técnica que aprendí con las papas aliñadas que sirven en el Puerto de Santa María, en versión simple -patata, cebolla, aceite, vinagre de Jerez, sal y pimienta- o con un lomo de melva o bonito para darle más enjundia. La cosa es tan sencilla como aliñar la patata en caliente, y añadir la cebolla también en ese momento: mientras la primera se empapa a tope de la vinagreta, la segunda se ablanda un poco, pierde fuerza y se digiere más fácilmente, además de no repetir de manera traicionera mientras hablas con un compañero de trabajo.

Tunead la ensalada base con lo que os apetezca: pulpo y perejil, sardinas de lata, daditos de jamón o pata y morro cocidos. Lo importante es el punto fresco del pepino y la alegría que le dan los encurtidos o variantes; a partir de aquí, lo que os apetezca. Aprovecho para saludar a la inspiradora de todo esto: mami, espero que esta receta te traiga buenos recuerdos y te ponga tan contenta como el día que le dije que, por fin, me gustaba el queso azul.

Dificultad

Encender el fuego para hervir las patatas.

Ingredientes

Para 4 personas

  • 1 cebolla grande o 2 cebolletas pequeñas
  • 80 g de pepinillos, alcaparras o cualquier encurtido (yo usé lombarda encurtida en casa)
  • 2 o 3 patatas nuevas medianas enteras (unos 500 g en total)
  • 2 pepinos pequeños (unos 500 g)
  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra (y un poco más para emplatar)
  • 4 cucharadas de vinagre al gusto
  • 4 huevos
  • 20 aceitunas negras
  • 2 cucharadas de perejil picado
  • Sal
  • Pimienta

Preparación

  1. Hervir las patatas enteras con piel unos 25/35 minutos, dependiendo del tamaño que tengan. Cuando estén listas -y sea posible hacerlo sin quemarse- pelarlas y cortar en trozos medianos.
  2. En caliente, mezclar con la cebolla cortada en tiras y aliñar con aceite, vinagre, sal y pimienta al gusto. Dejar enfriar a temperatura ambiente, y después pasar a la nevera hasta que esté fresco.
  3. Mientras, hervir los huevos nueve minutos, enfriar y pelar. Trocear dos y añadirlos a la patata, junto a los encurtidos y el pepino cortados pequeños y la mitad del perejil.
  4. Servir con el resto de los huevos en gajos, un poco de perejil, las aceitunas, sal y pimienta y un chorrito de aceite.

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