Pui´s: un bar de tapas a la tailandesa
Un delicioso 'pad bamee' .

Pui´s: un bar de tapas a la tailandesa

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Un pollo frito sabrosísimo, ensalada de papaya verde crujiente o dim sum rellenos de cerdo y chufas picadas: son algunas de las exquisiteces que se pueden degustar en este restaurante de Madrid por menos de 25 euros.

Pui's Thai Tapas Bar: el nombre parece el de un megamix de verano.

Puede ser. A mí me cuesta pronunciarlo entero y correctamente cuando lo recomiendo a mi gente, pero eso tiene que ver con mi nivel idiomático. Es un bar, es tailandés, se sirven tapas o platillos para compartir y es de Pui, el cocinero. Todo encaja.

¿Ahora eres experta en cocina tailandesa?

Ni lo soy ni lo seré nunca, pero ya sabes que me gusta probar de todo. Pui’s fue una recomendación que me hizo hace tiempo Íñigo Aguirre, autor del blog Umami Madrid, que de cocina asiática lo sabe todo. Y yo, donde dice Íñigo, voy a ojos vendados.

El local es acogedor y sin pretensiones. MARTA MIRANDA

Pues estoy deseando que me ilumines, yo también quiero que me venden los ojos.

Mírala ella, qué viciosilla. En Pui’s la mejor idea es pedir varios platos para compartir y eso hicimos. Empezamos con un pad bamee: tallarines cubiertos con carne de cerdo, curry y huevo frito. No fue el plato que más entusiasmo levantó en la mesa, aunque se dejaba comer.

Vaya por Dios, menudos presagios.

No creas, la cosa mejoró sensiblemente con el curry rojo de pato, que he inmortalizado en una estampita que llevo en mi monedero. Es bastante picante –algo que para mí es una virtud–, pero no te deja aturdido, con aromas de albahaca y hojas de lima. Está muy bueno y tiene sorpresas en su interior: junto a la carne de pato explotan en la boca uvas moscatel sin piel; también lleva varios cortes de guindilla roja que es mejor apartar si no quieres picante extra sin fin. Al final de la comida, vi que aún quedaba curry rojo de pato en el calderillo y me lo terminé a cucharadas con los ojos húmedos.

El curry rojo de pato que emocionó a nuestra Defensora del Cocinero. MARTA MIRANDA

¿La emoción?

El picante, que iba subiendo en intensidad. Qué placer.

A mí el picante ni fu ni fa.

No todo lo que comimos era tan intenso como el curry; el ka prao gai era más moderado y…

El 'ka prao gai' estaba delicioso. MARTA MIRANDA

Oiga, señora, traduzca que no tengo el tailandés actualizado.

Es un pollo frito con albahaca tailandesa y guindilla verde fresca, ni más ni menos. Sabroso y adictivo, como todo buen pollo frito, y éste además tiene una salsa muy zumbona. No dejamos traza alguna de pollo en el plato.

Mucha carnaca veo ahí.

Ves bien porque teníamos el día carnívoro, pero si quieres ir a pescados puedes hacerlo perfectamente: en la carta vimos saltar salmones, langostinos, camarones y algún calamar. Te voy a tocar un poco más las narices con el siguiente plato: khanom jeep thai, unos dim sum rellenos de cerdo y chufas picadas con ajo frito y huevas de caviar. Un mar y montaña, que diríamos aquí.

El 'khanom jeep thai', una delicia. MARTA MIRANDA

¿Y funciona la cosa?

Vaya que sí funciona. Me gustaron especialmente y bailé el baile de la comilona feliz: tienen un mordisco muy agradable, nada pegajoso, se pueden comer perfectamente de uno o dos bocados y masticarlos es un placer.

Anda, dime que pediste algo de verdura o fruta por Dios.

Venga pues te lo digo: nos desquitamos con un som tam thai, una ensalada de papaya verde –que es crujiente y no se parece nada a la papaya que conoces– con camarones secos, cacahuetes, judías verdes redondas crudas, tomate y zumo de lima.

La papaya en cuestión. MARTA MIRANDA

Y… ¿chicharrones?

Y chicharrones, efectivamente. ¿Qué hacen ahí? No lo sé, ya te he dicho que no soy experta en comida tailandesa, pero ahí están. Merece la pena probarla por la rareza del ingrediente principal: no todos los días se empuja una una papaya verde con cosas.

Me temo que estamos llegando al postre y se me está subiendo el azúcar.

A mis acompañantes y a mí también se nos subió, sobre todo con el banana with chocolat roll: un rollito de plátano con chocolate y helado. Lloramos abrazados cuando se terminó el rollito –pedimos uno para compartir– y nos consolamos de lo lindo atacando el helado de vainilla y robándonos el chocolate a cucharillazos.

Para tomar a cucharillazos. MARTA MIRANDA

¿Un postre para cuatro? Chica, qué rácana.

Compartimos otro postre, un khao niew mun mamoang –arroz negro glutinoso dulce con leche de coco y mango fresco– que no pudimos acabar porque estábamos ya hasta las orejas. También ayudó que ese día no atinaron con el punto del arroz y había bastantes granos duros; una pena porque en otra visita anterior me enamoré perdidamente de este postre y de ese arroz glutinoso dulce desfilando por mi boca.

El 'khao niew mun mamoang'. MARTA MIRANDA

Un mal día lo tiene cualquiera. Hábleme de la minuta.

¿Ahora nos tratamos de usted? Todas la viandas con las que he intentado darte mucha envidia, más varias cervezas Singha, dos cuencos de arroz y un agua mineral, divididas por cada gaznate, dieron un cubierto que no llegaba a los 25 euros.

Parece usted una secretaria del 1,2,3. ¿No tomaron café los señores?

A mucha honra. No pudimos ni café ni ninguno de los más de diez tés que hay en la carta, cosas de los tickets del aparcamiento regulado.

Ay, la municipalidad.

Pui’s Thai Tapas Bar. Calle de José Antonio de Armona, 7. Madrid. Tel 914 68 24 77. Hay que hacer reserva cualquier día de la semana.

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