Cocina una vez, come tres
La boloñesa es la mar de apañada para cocinar una vez y comer chiquicientas.

Cocina una vez, come tres

  • Comentar
  • Imprimir
  • Enviar por correo

¿No te da la vida para cocinar? Con propuestas como las hortalizas asadas, el rosbif o la salsa boloñesa te pondrás manos a la obra una vez y el gustirrinín de la comida casera te dará para tres ocasiones.

La falta de tiempo es la responsable habitual cuando le preguntas a alguien que no cocina por qué no lo hace. Y en el loco siglo XXI, donde la lucha contra el reloj está a la orden del día, no deja de tener cierto sentido. Pero con un poco de organización y algunos conocimientos básicos podemos salir victoriosos de esta batalla contemporánea, y disfrutar de tres comidas caseras con una sola cocción principal (que no única: para algunas de las recetas tendréis que hacer un sofrito, hervir pasta o arroz o preparar una vinagreta. Nada grave, lo prometo).

Varias de las sugerencias pasan por encender el horno, uno de los mejores aliados en esto de que la comida se haga prácticamente sola mientras nosotros trabajamos, hacemos punto de cruz o releemos el hilo de Manuel Bartual. Que nadie se lleve las manos a la cabeza ni crea que eso va a hacer que no llegue a fin de mes: el coste por hora de este electrodoméstico es bastante inferior al del menú del bar de la esquina. Como siempre, nuestras sugerencias son aptas para todos los presupuestos y adaptables a lo que ronde por la nevera.

Si en lugar de zanahorias para asar tienes una coliflor, ajusta los tiempos y adelante con ella: la idea es hacerlo cuanto más fácil, mejor. Y recuerda que si quieres convertir estos tres platos potenciales en seis o más, en muchos casos puedes recurrir a tu amigo el congelador, que -si le pones un poco de cuidado- no es una puerta a Mordor sino un estupendo cómplice en esto de ahorrar tiempo y optimizar energía en la cocina.

Hortalizas asadas

Pocas cosas aportan tanta satisfacción como encender el horno y poner en él unas cuantas hortalizas de temporada. Si horneas una combinación de puerros, nabos, chirivías y zanahorias podrás tomarlas al salir del horno tal cual o con una salsa gribiche y en ensalada al día siguiente con tu vinagreta favorita (una lata de sardinas en aceite es opcional, pero recomendable). Las que te queden estarán buenísimas salteadas con aceite, ajo, pimentón dulce o picante y un buen chorro de vinagre. Te sorprenderá lo diferentes que pueden ser estos tres platos elaborados con la misma base.

Rosbif

Espécialo con tus sabores favoritos y tómalo aún caliente cuando salga del horno, acompañado con unas patatas en rodajas muy finas con tus especias favoritas que podrás asar en la bandeja inferior del horno. Dale una segunda oportunidad en frío en un bocadillo de pan de centeno con melocotón de viña a la plancha, un buen puñado de canónigos y una salsa de mostaza, aceite y limón. Si quieres darle una tercera vida todavía más ligera, sírvelo como cena: a trocitos, en una ensalada con judía verde o tirabeque al vapor, cebolla que no pique y una vinagreta con un poco de parmesano.

También puedes hacerlo sin horno.. CARLOS ROMÁN

Brócoli al vapor

Incluso a una preparación tan simple puedes sacarle el máximo partido si eres prevenido y preparas de más (y no te pasas con la cocción). Para la primera propuesta, prepara un majado con avellanas, un par de dientes de ajo pasados por la sartén -si te sienta bien, puedes dejar un trocito crudo-, el aceite con el que hayas sofrito el ajo, un poco de sésamo y un par de filetes de anchoa. Distribuye el aliño encima del brócoli caliente, y a la mesa. Reutiliza lo que sobre tomándolo a temperatura ambiente, con un buen puñado de hojas de perejil y un aliño de yogur. ¿Aún tienes un resto rondando por la nevera? Pícalo y acompáñalo con sardinas de lata o bonito para rellenar unos huevos cocidos: si dejas la yema un poco cruda cociéndolos unos 6 minutos, podrás hacer una pasta ligada sin tener que usar ninguna salsa añadida.

Pavo en escabeche

En este caso no hay opción a tomarlo recién hecho, porque el escabeche requiere de un reposo para empaparse del sabor del aliño y convertirse en el plato terminado. Pero con él puedes hacer tres preparaciones completamente diferentes, que podrás utilizar para solucionar distintas situaciones. Para una comida rápida, prepara una ensalada de pavo en escabeche con lentejas, rúcula, tomate y perejil. ¿Crees que te vas a quedar con hambre? Añádele arroz integral. ¿No tienes tiempo ni para ensaladas? Ponlo en un panecillo integral con un buen montón de rodajas de pepino crujiente y fresco.

Un pavo que mola. MIKEL LÓPEZ ITURRIAGA

Lentejas estofadas con puerro, pimiento, cebolla y tomate

Unas lententejas con el caldo corto y gordito después de un buen rato de cocción tienen infinitas aplicaciones. ¿Que por qué te decimos que las hagas viudas, son lo buenas que están con chorizo-jamón-inserte-aquí-su-embutido-favorito? Porque así el primer día puedes reservar una parte y cocinar algunas unos 10 minutos más con unos taquitos del embutido en cuestión para ser tu primera versión de este plato. Como segunda vida, tritúralas y prepara una crema de lentejas, a las que puedes plantar un huevo escalfado o pasado por agua encima. Con las que te queden, leche de coco y pasta de curry puedes preparar un plato de inspiración thai que seguro que os encantará. Ponerle un buen puñado de cilantro encima es opcional, pero yo no me lo pensaría dos veces.

Boloñesa

Supongo que no te descubro nada si te cuento que con la salsa boloñesa puedes preparar un plato de pasta o una lasaña impresionantes. Pero a lo mejor no has pensado que, si preparas un poco de más, podrás reciclarla para una cena confortable en forma de sloppy Joe, el clásico bocadillo americano: ponle un poco de cebolla encurtida por encima y acompáñalo de una ensañada de col y tu serie favorita. ¿Todavía tienes algún resto y te apetece algo mucho menos gocho? Hornea unos calabacines y ponles encima un par de cucharadas de la salsa y un pellizo de parmesano: estás a un gratinado de llevarte a la boca una delicia.

Si cambias la carne por soja texturizada, es vegana. /

Escalivada

Otro motivo buenísimo para encender el horno una sola vez y comer no tres, sino chiquicientas. Esta combinación de berenjena, cebolla y pimiento asados -el tomate es opcional- es una de las más apañadas del recetario nacional. Toma la escalivada tal cual, fría y aliñada con aceite de oliva, vinagre, sal y pimienta, ponla sobre una tostada con unas lascas de bonito en aceite, rellena unos canelones, pícala a cuchillo y cúrrate una salsa para pasta o tritúrala con un poco de caldo y leche evaporada para hacer una crema.

Los canelones son amor.. CARLOS ROMÁN
  • Comentar
  • Imprimir
  • Enviar por correo

Comentar Normas

Para poder comentar debes estar registrado en Eskup y haber iniciado sesión

Darse de alta

Date de alta:
es fácil, gratis y podrás:

  • Comentar las noticias
  • Participar en nuestros canales temáticos
  • Dialogar con los periodistas y otros lectores

Lo más visto en El Comidista