10 marcas de pasta que no te arrepentirás de probar

Si le das a la pasta un poco de mimo, ella te lo devuelve en forma de platazo. Para que la ecuación funcione es básico que la materia prima sea de calidad, como las marcas que recomiendan hoy nuestros expertos.

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10 marcas de pasta que no te arrepentirás de probar
Un poco de pasta basta.

La pasta seca es un salvavidas en toda regla: tener un par de paquetes en la alacena y un par de ingredientes más -tomates, queso, aceite o guindilla- puede marcar la diferencia entre una comida rica y la nada más absoluta. Eso ya es casi magia, pero para que la cosa ya sea de fuegos artificiales y temblor de piernas hay una cosa básica: que la pasta sea de buena calidad.

Hemos preguntado a algunos de nuestros expertos favoritos en la materia -cocineros, gastrónomos, italianos en general y amantes del buen comer en particular- que nos recomienden algunas de las marcas que les hacen sentir como en casa desde el primer bocado. Sí, son un poco más caras que las no-tan-buenas. Pero teniendo en cuenta que de un paquete de medio kilo salen cinco raciones generosas y que la pasta es la protagonista del plato, vale la pena pagar la diferencia.

Aunque algunas marcas son más difíciles de localizar que otras, siempre te queda la opción de acercarte a la tienda de productos italianos que te caiga más cerca si las tienen, o comprarlas online: se pueden comer con todo y duran una eternidad, así que viene a ser como invertir en un fondo de armario (en este caso, de despensa). Si en algún momento pasas por Barcelona, las encontrarás todas -y unas cuantas más- en el paraíso de la comida italiana: B.H.G Supermercat del Món. Si tienes una tienda igual de bien surtida en tu localidad, cuéntalo en los comentarios: los Dioses de la Pasta -y tus vecinos- te lo agradecerán.

Sanmartí

¿Una buena pasta hecha en España? Existe. Aunque para Mikel López Iturriaga, alma padre de El Comidista, Sanmartí más que una marca de pasta, es un milagro. “Que una familia de Caldes de Montbuí (Barcelona) lleve fabricando pasta desde el siglo XVIII y que todavía hoy usen la misma maquinaria que en los años cuarenta entra dentro de lo sobrenatural”. Dicen que el secreto de sus maravillosos fideos, macarrones y tallarines es el agua termal de Caldes -no llevan huevo-, pero Mikel cree que “cuenta más esa manera de producir a pequeña escala propia de otros tiempos, más obsesionada por la calidad que por los grandes rendimientos económicos”. No puedo estar más de acuerdo: todas sus pastas para sopa son atómicas, y las placas para canelones eran las que usaba mi abuela. Precio: aproximadamente 1,90 el paquete de 250 g (dependiendo de la especialidad), a la venta en grandes superficies y pequeños comercios (y en Petra Mora).

Gentile

Alessandro Zangrossi y Mattia Ciresola están al frente La Balmesina, uno de mis restaurantes italianos favoritos donde, además de pizzas fabulosas también hacen unos platos de pasta fabulosos. A ambos les gusta la pasta Gentile porque es de un pastificio muy pequeño y casi artesanal. “Es muy sabrosa y además es muy difícil pasarse con la cocción: siempre están al dente”. Además hacen formatos bastante difíciles de encontrar como tortiglioni -que son unas espirales, y no unos tortelloni muy grandes- super gruesos, que recomiendan tomar con con ragú de cordero. “Sus spaguetti alla Puttanesca con poca salsa de tomate, tomates cherry, alcaparras, aceitunas negras, pimientos picantes y anchoas también son una delicia”, nos chiva Alessandro. Precio: entre 3 y 4 euros el paquete de 500 g. A la venta en tiendas especializadas, grandes superficies y supermercados online.

Grand' Mère

A lo mejor ya habéis adivinado, solo leyendo el nombre, que aquí no voy a recomendaros una especialidad pasta italiana. Se trata de una marca alsaciana que descubrí hace un tiempo en la quesería Can Luc, con algunas particularidades que la diferencian de su prima nacida en la bota. Para empezar, llevan la friolera de 7 huevos por kilo, lo que da como resultado una pasta sabrosa y densa de color amarillo anaranjado que necesita más cocción de lo habitual. Si le preguntas a Luc cómo las toman por allí, te dirá “pues con queso y con mantequilla”, con cara de “¿es que hay otra cosa en el mundo?” (aunque luego cede un poco ante la posibilidad de añadir cebolla, bacon o nata). Los suelen usar para acompañar estofados y otros platos ligeritos -ajá-, pero yo los he preparado con brócoli, berenjena y otras verduras y están buenísimos. Precio: Sobre 1,75 el paquete de 250 g. A la venta en tiendas especializadas.

Mancini

Aunque la principal característica de mi adorado Rasoterra es que no sirven carne ni pescado, no podemos obviar que sus propietarios son italianos, y eso se nota en algunos de sus platos, como la excelente pasta fresca casera, o sus ingredientes (ay, el formaggio di fossa). Daniele Rossi, uno de los propietarios del local, recomienda encarecidamente tener siempre a mano un paquete de pasta Mancini (que además tiene un diseño precioso: esto no se come, pero alegra la vista). “Me gusta porque es rugosa a la vista y al tacto -lo que hace que la salsa se adhiera mejor-, tiene una pinta muy artesanal. Además, no se pasan de cocción aunque seas un patata en la cocina”. Segundo aviso con lo de las cocciones: parece que los italianos siguen creyendo que por aquí no pilotamos mucho ese tema. Precio: unos 3 euros el paquete de 500 g. A la venta en grandes superficies, establecimientos especializados y tiendas online.

Garofalo

La italiana Anna Mayer , residente en Santiago de Compostela, recuerda con alborozo el día en el que la pasta Garofalo apareció por sorpresa en el super de debajo de su casa. “Es una buena pasta de supermercado, sobre todo en los formatos más caros: sus pennoni son fantásticos. Los formatos baratos como los mafaldine y los radiatori me gustan menos, no porque estén mal hechos, sino porque la forma no funciona”. Mis favoritos son los spaguetti más finos, servidos con una salsa de tomate muy sencilla, albahaca, parmesano y mucha pimienta. A pesar de sus reticencias, Mayer asegura que tener acceso a esta pasta “es una bendición, hasta hace no mucho lo mejor que encontrabas con esa facilidad era Barilla”. Precio: sobre 1,50 € el paquete de 500 g, dependiendo de la variedad. A la venta en supermercados.

Agnesi

Andrea Tommasini, jefe de prensa en las editoriales Miscelànea y Roca, además de pilotar de libros también sabe mucho de comida. Nos ha chivado que “cuando vivía en Argentina, pasta Agnesi -la única italiana asequible que se podía encontrar después de la crisis, De Cecco valía medio sueldo-” le salvó la vida en Bastantes ocasiones. “Si me dejas escoger siempre soy y seré de pasta larga: spaghetti, bavette, trenette, tagliatelle”, que le parecen iIdeales para hacer "bigoli in salsa", o sea spaghetti con cebolla y anchoas (típico de Venecia) o con salsa a la achicoria roja. Por si nos animamos a hacerlo en casa, nos regala la primera receta: solo hay que hacer un sofrito de cebolla, ahogarlo con un poco con agua y vino blanco y deshacer unas anchoas. “En lugar de parmesano, le pones pan rallado tostado, y listo”, nos cuenta nuestro veronés favorito. Precio: desde 1,20 el paquete de 500 g. A la venta en grandes superficies, establecimientos especializados y tiendas online.

Rummo

Cuando Anna Mayer tiene la suerte de encontrar pasta Rummo en una tienda, tiene serias dificultades para no arrasar con todas las existencias. Mayer confiesa que no hay ni uno solo de sus formatos que no le guste, y añado que es uno de los pocos fabricantes que hace una pasta integral que me gusta de verdad (la pasta es la única cosa que no me convence cuando se hace con el cereal entero, qué le vamos a hacer). No sé si será por su elaboración tradicional lenta o por el tipo de trigo duro que utilizan, pero el sabor y la textura de esta pasta es una auténtica maravilla. Precio: sobre 2,75€ el paquete de 500 g. A la venta en grandes superfícies y establecimientos especializados.

Carrefour selección

Por extraño que parezca, una pasta decente de marca blanca es posible. La primera vez que Mikel López Iturriaga compró los paccheri -esa especie de macarrones tan anchos como cañerías- de la línea gourmetosa de Carrefour fue por pura necesidad: no había otros. Lo que pasó a continuación les sorprenderá: “Me quedé picueto por su potencial para emular a cualquier pasta con ocho apellidos italianos, y a un coste más que aceptable”, nos cuenta el jefe de todo esto. “También tienen papardelle y mafalde, muy útiles cuando necesitas decir a tus invitados que esa pasta que se están comiendo la compraste en tu último viaje a Nápoles”, remata. Precio: entre 1,82 y 2,50 el paquete de 500 g.

Felicetti

La segunda sugerencia de Danielle Rossi son los productos del pastificio Felicetti, que destaca por su aspecto algo tosco y muy artesanal, bastante parecido al de su primera opción. Rossi asegura ser muy feliz con sus “spaghetti con ajo, aceite, guindilla y tomate fresco añadido en el último segundo, aunque también le ponen bastante sus penne rigate, “estos con una salsa más cremosa. Además de trigo, en Felicetti trabajan con otros cereales como el kamut, la cebada, o la espelta. Precio: sobre 2,99 el paquete de 500 g de pasta de trigo. A la venta en grandes superficies, tiendas especializadas y comercios online.

Pasta de la semana italiana de Lidl

Hace años que sueño con un Lidl en el que tengan siempre lo mejor de sus semanas temáticas. Los untables griegos, el sambal oelek asiático y, por supuesto, la pasta de su semana italiana: rica, barata y con formas no muy fáciles de encontrar. Además, en esos días y con el nombre de “salsa de tomate casera” también tienen en sus estanterías una passata bastante rica. La pasta fresca que venden durante todo el año -mi favorita es la que no tiene relleno, hecha a base de huevos y harina- también es digna de tener un rinconcito en la nevera y servir de apaño en cinco minutos, perfecta para esos días en los que no abundan ni los ingredientes ni la inspiración. Precio: 0,99 el paquete de 500 g.

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