Cenas en 10 minutos con pescado y marisco
El tartar es el rayo de las cenas.

Cenas en 10 minutos con pescado y marisco

  • Comentar
  • Imprimir

Si tienes caballa, bonito, merluza, mejillones, corvina, calamares o langostinos, también tienes todos los números para poder hacerte una cena más que digna en muy poco tiempo.

Seguimos con nuestras sugerencias de cenas rápidas, sabrosas y saludables, hoy a base de pescado, moluscos y marisco. Pensadas para gente que llega a la hora de la cena con las fuerzas -o las neuronas- justas para poner Quién Quiere Casarse Con Mi Hijo o enchufar Netflix y olvidarse del trabajo, el monotema y la vida en general hasta el día siguiente.

Cuando solo unas tripas rugientes te separan de tu dosis diaria de RuPaul, Narcos o El ministerio del tiempo vienen muy bien las ideas para cenar en pocos minutos con conservas de pescado, pechuga de pollo, huevos o legumbres (me lo ha contado una amiga, claro). Si quieres tener una cierta capacidad de improvisación y no depender de lo que quede en la pescadería a última hora, intenta tener siempre algunos filetes congelados (calamares, langostinos o gambas también ayudarán). Pásalos a la nevera por la mañana y cuando los vayas a usar estarán perfectamente descongelados.

En crudo

El tartar es la cena rápida por excelencia: si compras el pescado ya limpio -o el marisco pelado, unas gambas congeladas decentes sirven la mar de bien para este cometido-, El de la foto de arriba es de trucha con cítricos de otoño: si quieres hacerlo más fácil, usa solo mandarina y granada y no le pongas chalota. También tenemos otra receta que combina salmón fresco y ahumado y aguacate, y otra que lo lleva solo crudo y con cacahuete, lima, cilantro y otros aderezos tailandeses.

Hacer un ceviche en poco tiempo es posible, si prescindes de los dos ingredientes con un proceso de cocción más largo: el choclo y el boniato. Hacer la leche de tigre, tostar la canchita y cortar el pescado y la cebolla no tiene demasiado intríngulis: si tienes pensado incluir este plato en tus cenas, pide que te corten los filetes más gruesos que para la plancha y congélalos ya limpios, sin piel ni espinas, para que lleguen al plato en condiciones óptimas.

Puedes preparar una versión rapidísima del shabu shabu -fondue japonesa- usando como base una buena sopa de miso instantánea. Llévala a la mesa en un cazo, muy caliente -si tienes una fondue haciéndole de chalet a las lepismas, es el momento de sacarla- y moja en ella durante unos segundos lonchas finas de salmón y atún, y alga nori, champiñones, shitake o setas enoki durante un par de minutos. Al final el caldo habrá cogido mucho sabor, y cuando ya no achicharre te lo puedes tomar tranquilamente, que aquí se aprovecha todo.

A la sartén

Un tataki de bonito acompañado de una ensalada potente con remolacha, rabanitos, hinojo y manzana en láminas -usar una mandolina agilizará esta parte- puede ser una cena apañadísima y rápida. Si preparamos la vinagreta al principio, podemos añadirle unos daditos de cebolla y en los diez minutos que tardemos en preparar el resto ya habrá perdido fuerza y no repetirá. Un toque de picante es optativo; el sésamo, imprescindible.

Saltea unos tirabeques y zanahoria y chirivía laminadas en un poco de aceite; mientras se acaban de hacer añade un lomo de salmón y hazlo vuelta y vuelta al punto que más te guste, y sírvelo con una salsa de yogur griego tuneado con limón, perejil y un poco de ajo picado fino (si te sienta mal, simplemente frota el plato con él). Un clásico que no falla -si se hace bien, aquí tienes unas pistas- es el revuelto de langostinos con ajos tiernos y, dependiendo de la temporada, setas o espárragos. Una tostada de pan de verdad, y a cenar.

Cuando pensamos en tacos lo primero que nos viene a la cabeza es el pollo o la carne, pero los de pescado también están muy ricos. Pasa tu favorito por la plancha, ponlo en una tortilla de maíz y añádele salsa pico de gallo, cilantro, un poco de aguacate y tus especias favoritas. Para un extra de cremosidad, atrévete con una cucharada de nata agria. Si, al revés, buscas un plato muy ligero, usa una hoja de lechuga iceberg en lugar de una tortilla, como si fuera un rollito coreano: es lo único que le da sentido a la existencia de esta sosísima especie vegetal.

También puedes versionar este bacalao con gremolata en la sartén, marcando primero a fuego alegre el lado de la piel, haciéndolo después a fuego medio por el de la carne unos tres minutos. Pon la gremolata sobre la piel, dale la vuelta, vuelve a subir la llama y deja que se forme una bonita costra dorada sobre la picada. El único truco es una buena sartén antiadherente para poder darle la vuelta sin que se te quede pegada la gremolata.

La dorada con setas y piñones no se hace solamente en la sartén, también lleva cinco minutos de horno: estaréis de acuerdo conmigo en que encender este electrodoméstico para conseguir un platazo como este en tan poco tiempo está más que justificado. Si no estáis de acuerdo conmigo, siempre podéis hacer unos calamares salteados con alguna legumbre cocida, ajo, cebolla y un chorro de vino blanco: más rápido, imposible.

Lubinas otoñales. AINHOA GOMÀ

La tempura también pueden ser una solución estupenda para esas noches en las que el cuerpo te pide algo más guarripé. No tiene más complicación que mezclar bien los ingredientes del rebozado, untar bien en él el pescado y ponerlo en aceite caliente. Esta sugerencia de Stomako, además de con aguacate, también irá genial con lenguado, boquerón, gallo, calamares o langostinos. Si le pones unas tiras de pimiento, berenjena, espárragos o cebolla, ya tienes la comida completa (y como el que cocina no frega, te ahorrarás enfrentarte a los efectos secundarios de la fritanga).

En una olla

Tener caldo de verdura o un fumet de pescado nos ofrecerá la posibilidad de hacer sopas rápidas, capaces de devolverte a la vida en la más desapacible de las noches. Tener una pasta ya cocida -como los fideos frescos tipo udon o ramen- o que se prepare muy deprisa (fideos de cabello de ángel o instantáneos asiáticos de trigo y huevo). El pan duro también queda muy bien con las sopas de pescado o marisco, sobre todo si se acompaña de un poco de cebolla dorada, que dará melosidad y aportará profundidad al sabor, y un poco de pimentón rojo o tomate concentrado.

Con esta base y un par de filetes de pescado blanco -merluza, rosada, bacalao o el que tengamos más a mano-, cocinado unos cinco minutos en el caldo, tenemos solucionada una cena de nota. Se puede completar con un poco de de zanahoria o calabaza, un diente de ajo previamente dorado, judías verdes cortadas en tiras o unas rodajitas de la parte blanca del puerro. Otra opción es usar unos langostinos -que pondremos casi al retirar la sopa del fuego para que no se cuezan demasiado- y rematar con una picada de perejil, limón y ajo. Los mejillones abiertos en la misma sopa la enriquecerán con su jugo, y se vendrán muy arriba con un poco de cilantro, lima y chile.

Calamares con judías. MIREIA RODRIGUEZ

Preparar un rapidísimo curry marino en una olla también es una opción a tener en cuenta. Pon agua a hervir para hidratar un poco de sémola de trigo (cuscús) para acompañar, dora un poco de blanco de puerro y dale calor a la pasta de curry antes de añadir la leche de coco para que aumente su aroma y sabor.

Es el momento de poner -cortados tamaño bocado- trozos de sepia o calamar de tamaño mediano, caballa o jurel, merluza, bacaladilla, dorada, gambas o langostinos pelados. Los tiempos variarán dependiendo de lo que utilicemos, pero pueden ir entre poco más de un minuto para los crustáceos hasta unos cinco para los moluscos. Sírvelo con el cuscús que has preparado aparte, o añade unos garbanzos ya cocidos (antes que el pescado, para que se integren bien en la salsa).

Al microondas

El pescado y las hortalizas multiplican por 100 sus posibilidades de convertirse en un plato completo y rápido si tienes uno de estos cacharros. La versión en estuche de esta lubina al vapor con verduras y cítricos te llevará apenas tres minutos para cada uno de los dos elementos. Si no tienes este cacharrito, puedes usar un recipiente apto para micro -de plástico o cristal- y film de cocina (aunque te aconsejo que te hagas con uno, es realmente útil).

En realidad cualquier pescado que puedas preparar hervido o al vapor -bacaladilla, merluza, bacalao, caballa, corvina- se beneficiará de esta técnica, con la que consigues un pescado al punto y con mucho sabor en poquísimo tiempos. Empieza poniendo en el estuche patata o boniato en rodajas, tres minutos a máxima potencia. Sácalo, y añade zanahoria, cebolla, judía, pimiento rojo, puerro o calabacín y dale dos minutos más. Pon el pescado elegido, aliña como prefieras -si vas a poner zumo de limón, mejor hazlo en crudo, al final- y dale dos minutos más.

Al vapor sabe mejor. STOMAKO

Dependiendo del grosor del pescado podéis necesitar algún minuto extra, pero hay que tener en cuenta que se seguirá cocinando un poco más cuando lo saquemos. Lo mejor, pasados los dos minutos iniciales, es ir de 30 en 30 segundos. Así nos aseguraremos de poder controlar el punto perfecto y cenarnos un pescado jugoso y no una mojama.

Si tienes las típicas sobras de pescado que no llegan a una ración o se han quedado un poco secas -el pescado es muy delicado y es difícil que aguante un recalentado en óptimas condiciones- siempre puedes convertirlo en un flan. Para este apaño, tan viejuno como sabroso, solo tienes que desmenuzarlo, mezclarlo con huevo y nata o leche evaporada y añadirle los aderezos que prefieras. Prueba a añadir pasas al bacalao y ajo dorado con un toque de guindilla a la merluza: solo queda pasarlo a una flanera y dejar que dos minutos a la máxima potencia hagan magia.

  • Comentar
  • Imprimir

Comentar Normas

ENTRAR PARA PARTICIPAR

O conéctate con:

Lo más visto en El Comidista