Mentiras que dice la gente que cocina

“Este plato es muy fácil, se hace en un momento”. ¿A que te suena? Pues es una de las muchas mentiras que soltamos los cocinillas. Tanto si guisas como si no, disfruta con nuestra lista de falsedades culinarias.

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Mentiras que dice la gente que cocina
Mentimos pero somos buena gente.

Los cocinillas tenemos unas cuantas virtudes y un gran defecto. Las virtudes son de sobra conocidas: alimentamos a nuestros seres queridos, nos curramos esas muestras de amor que son los platos y mantenemos viva la llama de la cultura culinaria, entre otras cosas. ¿El defecto? Más allá de nuestras miserias particulares, casi todos coincidimos en uno: mentimos como bellacos.

Que nadie me malinterprete. No estoy diciendo que las personas que cocinan seamos especialmente mentirosas. Hablo de nuestro escaso respeto a la verdad en ciertas cuestiones relativas a nuestra afición. No son falsedades graves, pero nos conviene conocerlas a todos: a los que no cocinan, para que no les engañen, y a los que cocinamos, para no autoengañarnos. A continuación encontraréis una lista de las más frecuentes entre los guisanderos y su correspondiente traducción a la realidad. Si no has oído nunca ninguna de ellas, o comes siempre en el McDonald's o vives en Saturno.

“Este plato es muy fácil”

Falso: ese plato requiere técnica, conocimientos y, seguramente, 18 pasos de preparación. La facilidad es un concepto muy relativo, y lo que le parece sencillo para un cocinillas avanzado puede ser pintar la Capilla Sixtina para un lego. Si no cocinas, nunca, nunca, nunca te fíes de los niveles de dificultad que te da alguien que lo hace a menudo. Especialmente si escribe en una web de comida. Especialmente si esa web se llama El Comidista.

“Se hace enseguida, no cuesta nada”

Te has tirado una hora pensando o eligiendo la receta, dos comprando los ingredientes y cuatro guisando. Y eso por no hablar de la hora de miseria que te queda por delante cuando, al marcharse tus invitados, tengas que ponerte a limpiar el caos que tienes en la cocina.

“Esto lo venden en muchos sitios”

Eso lo venden en pocos sitios, pero tú los conoces porque estás obsesionado con la comida. ¿O acaso crees que el trigo sarraceno, la vainilla de Madagascar y el sichimi togarashi se encuentran en el Dia de debajo de casa?

"Lo he hecho con cuatro cosas que tenía en la nevera"

Te has recorrido 20 tiendas, 12 mercados y siete supermercados para conseguir los ingredientes. Y habrías peregrinado a Lourdes de rodillas si hubiera hecho falta.

Tú comprando para ese plato tan sencillo que lleva cuatro cosas. GIPHY

“El otro día me salió mejor”

Fenómeno que me recuerda a la canción de Chico y Chica 'La vez que mejor': misteriosamente, cuando te haces un plato para ti y nadie lo prueba, queda perfecto, pero cuando tienes invitados siempre ocurre algo que lo estropea. Una de dos: o el otro día estaba igual de malo que hoy, o te lo estás inventando para justificarte.

"Es una receta mía"

Se la has copiado a Jamie Oliver.

“Es una receta familiar”

La has visto tantas veces en YouTube que te resulta familiar.

“Le he dado mi toque personal”

Has cambiado el romero por tomillo.

"Mi madre dice que cocino mejor que ella"

No hay evidencia empírica de que ninguna madre haya dicho eso jamás, pero como nadie va a ir a preguntar a tu progenitora si esas palabras han salido de su boca, lo sueltas y te quedas tan pichi. Puede que tu madre cocine peor que tú, ¿pero que lo reconozca? Creo más en los ovnis y en el poder sanador de los cristales de cuarzo.

“Me ha salido a la primera”

Has repetido el plato 10 veces hasta que has logrado que resulte comestible, pero quieres proyectar una imagen de aspirante a Ferran Adrià entre tus amigos. Versión inversa: "Me ha costado cogerle el tranquillo", cuando era la primera vez que lo hacías, te ha salido bien de churro pero quieres ir de cocinero esforzado.

Tú haciendo ese plato que te ha salido a la primera. GIPHY

“Es que este horno no lo controlo”

Culpabilizar a los instrumentos de cocina de tus propios errores es un clásico de la posverdad culinaria. Siempre falla algo: el horno, la cazuela que no es de buena calidad, la sartén que se pega, el cuchillo que no corta, el robot que no tiene suficiente potencia... es el equivalente comidístico del “mi perro se ha comido los deberes”.

"De sabor está bueno"

Mentira piadosa que dices a otros cocinillas cuando les ha salido un churro de plato, pero no tienes la valentía o la confianza para contarles la verdad. Si te dicen "de sabor está bueno", es que la presentación es horrenda, resulta difícil de comer, está pasado o es un mazacote. O las cuatro cosas a la vez.

“Habitualmente hago ensalada y poco más, pero un día es un día”

Habitualmente te pones como una Pepa, pero finges ser una persona frugal que vive del brócoli y la lechuga. Pariente cercana de esta mentira es “a mí no me gustan demasiado las patatas fritas / croquetas / pastel / el preparado más engordante que puedas imaginar, lo he hecho porque veníais vosotros”. Seguro.

“Yo prefiero la cocina sencilla”

No tienes nivel para hacer nada más que cocina sencilla.

"No me gustan las presentaciones recargadas"

No sabes emplatar.

"A mí cocinar me relaja"

El famoso efecto relajante de la cocina cuando montas una cena en casa, falta una hora para que lleguen los invitados y te quedan por hacer un pavo al horno, acabar las ensaladas, desmoldar la tarta, elegir los vinos, fregar, ventilar, poner la mesa, ducharte y arreglarte. Ni un mes de yoga en Nepal te deja tan relajado, vamos.

Tú arreglándote para una cena después de una sesión relajante de cocina. GIPHY

“Ya te pasaré la receta”

Dos botellas de vino, tres gin-tonics, una resaca y 10 meses después, sigues sin pasarle la receta.

"Me encanta ver mi cocina llena de gente"

El amigo que te llega una hora antes de la cena y se te planta en la cocina a incordiar. La amiga que te quiere ayudar pero que te vuelve loco preguntándote dónde está todo. Tu cuñado dándote conversación. Tu suegra corrigiéndote porque eso no se hace así. Tu primo que fue un día a elBulli y te lo cuenta. Una palabra, tres sílabas: SO-CO-RRO.

"No sé qué ha podido pasar, he seguido la receta al pie de la letra"

Has cambiado A por B, has puesto menos de C y una montaña de D, o has obviado el ingrediente E porque tu real níspero así te lo ha dictado. Tú eres el John Galliano de la cocina, no puedes reprimir tu libertad creativa. Y como el autor o autora de la receta no está ahí para defenderse, le cargas el muerto.

"Me gusta más cocinar que comer"

Claro. Y Elvis está vivo, la tierra es plana y la homeopatía cura.

Gracias a Mònica Escudero, Ana Vega Biscayenne, Rodrigo Casteleiro, Lucía Taboada, Marta Miranda y Jordi Luque por sus valiosas aportaciones a esta lista. Si conoces más mentiras que decimos los que cocinamos, cuéntanoslas en los comentarios.

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