Mejillones en escabeche caseros
Repite conmigo: escabeche casero, siempre.

Mejillones en escabeche caseros

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Muchos mejillones en escabeche de lata están a años luz de la textura de los que te proponemos en esta receta, que te hará replantearte toda tu existencia.

No sé cómo es en tu familia, pero en la mía, desde luego, impera la ley del mínimo esfuerzo en Navidad. Eso no significa que no aprovechemos para ponernos las botas con cosas de calidad, pero básicamente nos negamos a cocinar (salvo los huevos rellenos de mi tío, que llevan tantos años en la familia que ya son tradición). Sin embargo, este año me he propuesto preparar algo especial en el sentido más estricto de la palabra. Al fin y al cabo, ¿qué hay más cómodo y reconfortante que abrir una lata de mejillones, servirlos y comértelos directamente? Esta es una de esas recetas que ya no preparamos porque se ha quedado obsoleta en nuestro día a día: el escabeche es una técnica de conserva y, con el tiempo que lleva hacerlo, solemos optar por comprarlo.

Sin embargo, desde mi visita a la fábrica de Estrella Galicia, en A Coruña, donde probé los mejillones en escabeche caseros por primera vez, me di cuenta de que no hay color. Sobre todo, aunque suene a sinsentido, en la textura. O bien pagas un poco -o mucho- más por una marca de calidad, o no queda más remedio que remangarte y meterte al trapo. De ahí que este año me haya propuesto prepararlos para la cena más familiar del año (a pesar de las protestas cariñosas de mi madre, que está muy a favor de la ley antes mencionada).

Como cualquier escabeche que se precie, puede incluir diferentes ingredientes como zanahoria, chalotas, puerros, ajos tiernos o bulbo de hinojo. En cuanto a los aromáticos, lo típico es prepararlo con laurel y pimienta negra en grano, pero también podemos dejar volar la imaginación y añadirle otra hierba, como estragón.

Dificultad

Altísima, sobre todo porque hay que dejarlos reposar 24 horas antes de poder probarlos.

Ingredientes

Para 6 personas

  • 1.2 k de mejillones bien limpios
  • 3 cebollas dulces
  • 4 cucharadas de tomate frito
  • 2 tomates maduros (opcional)
  • 100 ml de vino blanco
  • 150 ml de vinagre de vino
  • 150 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharada de pimentón dulce
  • 2 hojas de laurel
  • 2 cucharadas de pimienta en grano

Preparación

  1. Picar la cebolla y sofreírla tapada en una olla a fuego medio-bajo. Añadir agua a intervalos para generar vapor y cocinarla durante 30-35 minutos.
  2. Subir el fuego y añadir el vino blanco. Agregar los mejillones, tapar la olla y esperar a que se abran. Retirarlos a medida que se vayan abriendo, separar la carne de las conchas y reservar.
  3. Reducir el vino blanco junto con el jugo soltado por los mejillones, agregar el tomate frito, marearlo hasta que reduzca e incorporar el pimentón. Sofreírlo un minuto antes de agregar el vinagre y el aceite.
  4. Apagar el fuego, añadir los cuerpos de los mejillones y esperar a que se atempere antes de guardarlo en la nevera. Reservar 24 horas antes de comerlo.

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