Las mejores fotos de la Navidad viejuna

Las mesas de los lectores se han llenado un año más de maravillosos platos pasados de moda. Éstos son los ganadores y finalistas de la segunda edición de nuestro concurso de comida viejuna navideña.

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Ha vuelto a pasar. Igual que en 2016, año en el que nos inundásteis a fotos con las más maravillosas creaciones, la participación en el II Concurso Internacional Navidad Viejuna ha sido otra vez masiva. Nos habéis dado las vacaciones porque hemos tenido que valorar cientos de imágenes, pero ha valido la pena, porque hemos constatado de nuevo que la comida pasada de moda sigue más que viva en las mesas españolas. Un poco embalsamada, como corresponde, pero viva al fin y al cabo.

Como dicen siempre los jurados en todos y cada uno de los concursos que se celebran en el Universo, no ha sido fácil elegir ganadores. La competencia entre despliegues de langostinos con mayonesa, orgías infinitas de canapés y melocotones en almíbar saliendo de flanes con nata ha superado todo viejunismo conocido. Pero aun así, a alguien hay que premiar, así que ahí va nuestro flamante palmarés.

La ganadora del Concurso Internacional Navidad Viejuna 2017 es Paola Zarraluqui. O mejor dicho, su madre, de 72 años, artífice de este prodigioso pudin de pescado que lo tiene todo para triunfar: el viejunismo intrínseco a todo pastel de pescado, el baño en litros de mayonesa con espárragos en formación y un delicado ornamento vegetal que bien podríamos calificar de poético, todo en armoniosa combinación con la vajilla de flores del siglo pasado.

"Cacé a mi madre en la cocina cortando un pimiento del píquillo en forma de cuadrado", explica Paola, "y sin haber visto la obra de arte le pregunté inocentemente que qué hacía con ese pobre pimiento. Contestación: 'Hija, la maceta del árbol de navidad”. Y así llegó este maravilloso pudín (mi madre cocina de muerte por cierto) a nuestra mesa navideña". Nuestra más sincera enhorabuena a Paola y a su madre, ganadoras de un superjuego de sartenes de titanio Woll cortesía, como todos los premios del concurso, de nuestra tienda favorita de trastos de cocina, Le Cuine.

El segundo premio es para Paco Egea, con el apabullante despliegue viejuno que lleva a cabo su suegra en Navidad, y en el que no falta prácticamente nada. El cóctel de langostinos (y el conejito con los palillos de detrás) que nos envió a través de Twitter ya fueron un flechazo en el corazón, pero el menú completo llegado por Facebook nos hizo estallar de amor.

"Ella innova sobre las recetas de Rosario Cifuentes [legendaria autora de libros de recetas de la era viejuna]: cóctel de langostino cocido infusionado en zumo de naranja y servido en la propia media naranja, empanada de atún con morron, rollito de jamón dulce con su huevo hilado y, de postre, huevos a la nieve y brazo gitano con roquefort y jamón york", explica Paco. "Soy fan de mi suegra". Nosotros también, y por eso habéis ganado un cuchillo profesional de chef Wüsthof.

El tercer premio es para Lola Molins, por su arriesgada composición de aperitivos "Estrella de ensaladilla y Niño Jesús de foie". El jurado ha valorado su atrevimiento y la habilidad de la autora a la hora de moverse en los límites entre el homenaje devoto y la burla blasfema. Felicidades, Lola, te llevas a casa un molde de pastelería Nordic Ware, y cuidadín con estos montajes que hace 500 años quemaban a la gente por menos.

Nos habría encantado premiar a mucha más gente, porque el nivel de viejunismo de este año ha sido altísimo. Pero no tenemos más regalos, así que concedemos nuestro más sincero reconocimiento a los siguientes finalistas, que rozaron el cielo con los dedos con las siguientes maravillas.

Manuela Campos nos fascinó con esta macedonia servida en piña y decorada con pájaro exótico de la propia fruta. "Creía que saldría bonito pero luego parecía de un hotel de Benidorm", confiesa su artífice.

Ana Cabañero fundió dos conceptos viejunos en uno: el huevo relleno con decoración de aceituna y el árbol de navidad comestible. "Son huevos al nido al estilo de la abuela", asegura.

Anghlar también apostó por los huevos rellenos, en su caso "de atún con tomate, cubiertos de mayonesa y ralladura de yema, y adornados con pimiento rojo asado". Viejuno, pero con algo de vanguardia en la atrevida disposición de las letras.

Carmen Pérez Basanta rescató del olvido una receta gallega al borde de la extinción: el lacón trufado. Y en pleno éxtasis viejuno, lo decoró con naranjas escarchadas hechas por ella misma, guindas y huevo hilado. "Es un plato fácil, barato y de una exquisitez propia de otros tiempos", asegura, "cuando todo se elaboraba de forma artesanal sin trampa ni cartón".

Daniel Prieto fue una de las tres millones de personas que nos mandaron ensaladillas con cara y ojos. Pero la suya nos cayó especialmente bien por soleada y bizca. "Es obra de la madre de mi amiga Elisa, y podría tranquilamente alimentar las pesadillas navideñas de los peques de la casa durante años", afirma. "Que la disfrutéis".

Paula Díaz decidió celebrar la Navidad atropellando a un cochinillo y poniéndole un gorrito de Papa Noel. Casi se lleva un premio de El Comidista y una denuncia de Igualdad Animal.

Juan Borrero le dio una vuelta porcina al clásico árbol de Navidad con este inquietante delirio de fuet, digno de aparecer en las pesadillas de judíos, musulmanes y cristianos veganos.



Guzmán González nos envió un menú que no sólo nos enamoró por el abuso de las guindas de colores, sino por recuperar el chinito y darle al flan el pedestal de piña que merece. "Los entrantes se sirvieron en platos individuales", recuerda, "para que nadie pudiera escaquearse".

Enrique Barredo se define como "no sólo viejo, sino directamente viejuno". "Mis platos favoritos son: la ensaladilla rusa, buenísima pero moldeada; las gelatinas de toda clase; el melón con jamón; los cócteles de gambas y langostinos, (¿qué decir del avocat avec des fruits de mer?), las piñas rellenas de delicias con salsa rosa; el pudin de cabracho y los palitos de surimi; los platos combinados y, sobre todo, el manjar más exquisito: los entremeses variados". No hay mucho más que añadir a su impactante despliegue navideño.

Juan nos envió esta imagen de un "inolvidable" muñeco navideño de puré de patata. "Qué añadir", asegura entre temblores. "Todavía me viene la imagen cuando cierro los ojos antes de irme a dormir".

Paloma García apostó por el despatarre avícola en su propuesta, una pularda rellena que prepara para su familia en la comida del 25 de diciembre. "La receta la hacía mi suegra para Navidad, y yo ya tengo 4 nietos, así que pueden hacerse una idea del grado de vejez...".

Paloma Blanco nos conmovió con estos pobres pollitos que esperan su sacrificio apelotonados en un plato. ¿De qué serán sus cabecitas?

Salas Montes fue poseída por el espíritu de Anne Igartiburu, y envió este circo de langostinos con el texto "¡Feliz Navidad, corazones!".

Susana Royo quiso compartir con el Universo estas vaquitas de queso con orejas elaboradas por su hermana. "Siempre nos hace reír por Navidad con sus creaciones", asegura. Y a nosotros también.

Y Nuria Arnaiz cierra el ciclo con este belén, al que se atreve a llamar "ensalada". Confiamos en que esté hecho por un niño, Nuria, porque si no igual tienes un problemita...

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