Diez ideas para sacar el máximo partido a las fresas
Hay vida más allá de las fresas con yogur o con nata.

Diez ideas para sacar el máximo partido a las fresas

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La fresa está presente: llega la primera fruta primaveral cargada de promesas de sol y días más largos. Si solo se te ocurre comerlas solas o con yogur, te estás perdiendo muchas de sus posibilidades.

Cuando el color rojo empieza a tomar las fruterías es señal de que la primavera asoma la nariz. No es un dicho popular por que no rima, pero sigue siendo muy verdad y mucho verdad: la avanzadilla de la brigada primaveral, la fresa, ya ha llegado a las fruterías y promete un futuro inmediato lleno de días más largos y sol, mucho sol.

Como son tan fáciles de comer y están muy buenas tal cual, es fácil caer en el inmovilismo y olvidarse de que son un ingrediente con mucho potencial, tanto en platos dulces como salados: esperamos que estas sugerencias de uso os inspiren para poder explotar al máximo su temporada.

Salsas (en la acepción más mexicana de la palabra)

La salsa mexicana más popular, el pico de gallo, lleva cebolla, tomate, cilantro, zumo de lima y sal, un básico que se pone en la mesa y cada uno se sirve con lo que quiera. A partir de aquí existen muchísimas variaciones, dependiendo de la zona, de con qué se coman y hasta de las costumbres familiares. Si le añades fresa y pepino en daditos tendrás un aderezo ideal para acompañar tacos de pescado y marisco, una ensalada de hojas verdes con restos de pollo asado. Con unos dados de salmón o bonito crudo tendrás un pescado marinado: no será un ceviche, pero cenarás igual de bien.

Ensaladas saladas

La quinoa y las fresas combinan estupendamente, las fresas y el parmesano, también; su buena relación con el vinagre es mundialmente conocida, ya que se usa para sacarles su lado más dulce cuando se han quedado apepinadas. Así que no debería ser muy difícil encajar las fresas en una ensalada veraniega. Si con las ideas no tienes ni para empezar porque tu cerebro ha cortocircuitado, aquí tienes una receta que las mezcla con rúcula, mozzarella y filetes de anchoa que preparamos allá por el Neolítico en un especial para El País Semanal.

Polos y helados

"Uy, de esto paso, que no tengo heladera y es muy difícil": error. Nuestra repostera dicharachera Ana Vega ‘Biscayenne’ tampoco tenía cuando se lanzó a preparar este helado cremoso de fresa. ¿Sufres intolerancia a la lactosa o alergia a la proteína de la leche de vaca? Congela plátanos y fresas troceados, tritúralos con un chorrito de bebida vegetal y en unos minutos lo tienes: si quieres, puedes añadir coco, cacao en polvo, canela o vainilla. ¿Aún más fácil? Córtalas a trocitos, ponlas en un molde y rellena con zumo de naranja, limón o un té aromatizado con menta.

Ponle pegas, si te atreves. ANA VEGA 'BISCAYENNE'

Ceviche de frutas

En el restaurante vegetariano Teresa Carles sirven en temporada un postre muy rico y refrescante en el que las fresas quedan de muerte: una macedonia variada de frutas de temporada con un toque alegre de zumo de lima y jengibre, un puntito de picante y un toque de menta. Lo rematan con hojas de cilantro, granada y unas láminas de coco joven

Mojarlas

La más evidente es en chocolate, claro. Si lo haces con uno que tenga el 70% de cacao, puedes ponerles después un poco de pimienta, algún fruto seco picado o ralladura de lima. Si prefieres la cobertura de chocolate blanco, adelante. Si preparas un almíbar ácido -con zumo de limón en lugar de agua-, podrás adherirles escamas de coco o trocitos de otras frutas liofilizadas.

Asarlas

Os prometemos que no hemos perdido el norte: las fresas asadas están buenísimas, igual que otras frutas como los melocotones, las nectarinas o la sandía. Lo ideal es hacerlas a la barbacoa, pero a la sartén o a la plancha tampoco están nada mal. Cuando las tengas un poco caramelizadas pero todavía jugosas, sírvelas con una bola de helado de vainilla o chocolate -si están calientes- o de lima o mandarina si prefieres dejar que se enfríen. El mascarpone, el yogur griego y la nata también son opciones a tener en cuenta.

Cócteles y batidos

Daiquiri de fresa, mojito de fresa, margarita de fresa… la cantidad de cócteles que pueden versionarse con esta fruta llega hasta donde te dé la imaginación. Batidas con yogur y otras frutas pueden ser una buena merienda eventual, siempre que tengamos cuidado con no poner más cantidad de la que consumiríamos si lo tomáramos en un bol. Mi combinación favorita lleva un yogur, unos 100 gramos de fresas, un trocito de mango y una puntita de jengibre fresco.

Bocadillos

Es posible que lo primero que te venga a la cabeza sea un bocadillo dulce, con crema de chocolate -casera, por favor- y en pan de brioche. Pues puede ser, pero no exclusivamente: nuestra compañera Raquel Bernácer tumbó nuestros prejuicios respecto a ciertas combinaciones con este bocadillo de queso brie, chocolate y fresas. La foto lo dice todo, ¿no?

Deshidratarlas

Si tenemos un excedente de fresas y ya no sabemos qué hacer con ellas, siempre queda la opción de deshidratarlas: quedan ligeras, crujientes y con una textura muy curiosa (y parecida a una chuchería). Si, como el 99,9% de los mortales, no tienes deshidratadora, puedes usar el horno. Solo tienes que cortar las fresas en rodajas y ponerlas en una parrilla que permita la ventilación sobre una hoja de papel de horno. Enciende el horno a 50ºC, deja la puerta ligeramente abierta -puedes usar un palillo chino como tope, por ejemplo- para que las fresas no se cuezan y déjala entre cinco y siete horas, dependiendo del horno, el tamaño de las frutas o la humedad del ambiente. Cuando estén listas y frías, guárdalas en un bote de cristal o una lata bien cerrada.

Salsa barbacoa

Si te chuperreteaste los dedos hasta la muñeca con la salsa barbacoa de House of Cards, la versión con fresas puede hacerte llegar hasta los codos. Añade medio kilo de fresas troceadas y sin pedúnculo a la receta, justo en el momento en el que pones las salsas y el agua (no hace falta ponerle caldo de carne, el sabor de las fresas será suficiente). Cuando esté fría, puedes usarla con las mismas costillas de cerdo, platos con pato -la fresa aporta un buen contraste a las carnes más grasas-, gambas o ensaladas que lleven queso y frutos secos. Ya que te pones, prepara el doble de cantidad y congela en tarritos: cuesta el mismo esfuerzo y cunde mucho más.

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