Pollo frito coreano
No es para todos los días... pero está buenísimo.

Pollo frito coreano

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¿El pollo frito ha sido vuestro plato favorito de la infancia? Normal: cuando está rico es adictivo, y la versión coreana lo tiene todo para que no puedas parar de comerla.

Vamos al grano: el pollo frito coreano está tan rico porque se fríe dos veces. ¿Que pasa dos veces por la freidora? Eso he dicho, y esa es la realidad: ahí está el secreto para que quede muy crujiente por fuera pero tierno y delicado por dentro. La segunda fritura, a mayor temperatura y durante un tiempo muy corto, le da un extra de ese crunchi tan apetecible.

Para que esté bueno de verdad, también hay que invertir un poco en un pollo de corral: no sé cómo irá esto en Corea, pero en España la diferencia es grande. También es fundamental marinar el pollo durante unas horas con algunas especias y salsas asiáticas (bastante fáciles de encontrar en tiendas de alimentación oriental). La cantidad de maicena del rebozado puede parecer excesiva, pero no lo es: gracias a la marinada se engacha mucha cantidad de harina, creando un rebozado grueso y crujiente.

Nos queda un último secreto: la salsa, untuosa con un punto de tomate y de soja pero también ligeramente dulce gracias a la miel, y un poquito picante por añadir kimchi base. Pues ya está todo: freír, glasear con la salsita, rematar con unas cuantas semillas de sésamo y comerlo con las manos (porque así está mucho más rico, lo prometo).

Dificultad

No hay que haber ido a Corea.

Ingredientes

Para 4 personas

Para el pollo

  • Un pollo (se pueden usar sólo alitas o jamoncitos) troceado en unos 16 pedazos con huesos y todo
  • 2 cucharadas de base de kimchi o gochujang (pasta de pimiento rojo coreana)
  • 1 k de maicena
  • 100 g de harina de trigo
  • 1 cucharadita de levadura química (Royal)
  • 1 cucharadita de pimentón de la vera
  • 2 cucharadas de mirin o vinagre de arroz
  • 2 cucharaditas de jengibre rallado
  • Sal
  • Pimienta negra
  • Aceite de oliva suave

Para la salsa

  • 4 cucharadas de miel
  • 2 cucharadas de salsa de soja
  • 2 cucharadas de kimchi base o gochujang
  • 3 cucharadas de ketchup

Para decorar

  • Semillas de sésamo

Preparación

  1. Mezclar en un bol la pimienta negra con la sal, el kimchi base o gochujang, el mirin y el jengibre rallado. Untar bien el pollo con la marinada, tapar y dejar en el frigorífico entre dos y 12 horas.
  2. Poner todos los ingredientes de la salsa en un cazo, llevar a ebullición dos minutos, removiendo hasta que ligue bien. Reservar.
  3. Mezclar en un bol grande la maicena con la harina, la levadura y el pimentón. Pasar por la mezcla los trozos de pollo sin escurrirles la marinada, hasta que queden completamente cubiertos con una buena cantidad de harina.
  4. En una freidora o sartén muy honda, calentar aceite hasta que alcanza unos 175ºC aproximadamente -medio/alto- e introducir los trozos de pollo como mucho de tres en tres, para que la temperatura del aceite no baje mucho.
  5. Cuando el pollo empiece a dorarse -unos tres minutos, dependiendo del tamaño- pasarlo a un papel absorbente.
  6. Cuando ya esté todo el pollo frito, retirar las impurezas del aceite, esperar a que se vuelva a calentar y freírlo de nuevo durante un minuto más, hasta que quede bien doradito. Naparlo con la salsa y terminar con unas semillas de sésamo.

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