Mejillones con vinagreta de tomate seco y limón
Barato y delicioso.

Mejillones con vinagreta de tomate seco y limón

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Volvemos a rendir homenaje al fruto del mar más humilde: el mejillón. Esta vez lo abrimos al vapor y aderezamos con una vinagreta cítrica de tomate seco y avellana, cebollino y un toque picante.

Pocos frutos del mar ofrecen una relación sabor-precio tan satisfactoria como los mejillones. Estas maravillas suelen tener precios más que razonables, salen bien aunque no seas un genio de la cocina y admiten tantas preparaciones como se te puedan ocurrir. Y después están los belgas, que en un alarde de genialidad de esa que puede mejorarlo todo, decidieron servirlos con patatas fritas (e, inexplicablemente, aún no les han dado un Nobel o un MTV Award por ello).

El único problema que pueden dar los mejillones, especialmente si eres un poco manta, es el de quitarles las barbas y los restos que puedan llevar pegados a las valvas. Hasta para esto hay soluciones: los de roca suelen venir más limpios que los de batea, y los conocidos como “datileros” -más pequeños, más sabrosos y bastante llenos de carne respecto a su tamaño- lo están todavía más (a veces vienen directamente perfectos: sin una barba).

Si el punto anterior te echa para atrás, pero te encantan estos moluscos, asegúrate de que tienen una parte de la concha limpia, o arregla la que esté menos sucia. Ábrelos como suelas hacerlo y cuando ya estén abiertos retira las barbas -es mucho más fácil- y la mitad de la concha que esté más sucia: ya tienes un mejillón listo para comer con el mínimo esfuerzo.

En esta ocasión los serviremos con una vinagreta de tomate seco y limón que podría ser pariente del pesto rosso, solo que sin parmesano -los mejillones ya tienen bastante sabor- y aligerado con un poco de zumo de limón, un cítrico que se lleva bien con todos los frutos del mar. Si queréis convertirlo en un plato completo, servid los mejillones sin las conchas, poned un poco más de avellanas a la salsa y ponedlo todo sobre una fuente con 80 g de pasta larga cocida por persona: os vais a chupar los dedos.

Dificultad

Puede hacerlo hasta un percebe.

Ingredientes

Para 4 personas

  • 1 k de mejillones (preferiblemente, de roca o 'datilero')

Para la vinagreta

  • 100 g de tomates secos en aceite
  • 60 g de avellanas
  • 75 ml de aceite de oliva virgen extra
  • Zumo y ralladura de limón al gusto (yo usé 4 cucharadas de zumo y la ralladura de ½)
  • 1 diente de ajo (o más o menos, al gusto)
  • Chile al gusto (fresco o seco)
  • Cebollino
  • Sal

Preparación

  1. Picar finos los tomates secos en aceite. En un mortero o robot de cocina, poner el diente de ajo y el chile troceados y las avellanas. Triturar hasta que el ajo esté deshecho, pero queden algunos trozos de avellana un poco más grandes.
  2. Añadir el zumo de limón, rectificar de sal -con cuidado, el tomate ya es bastante potente- y verter el aceite poco a poco, removiendo para que emulsione ligeramente.
  3. Limpiar los mejillones y abrirlos al vapor sobre un colador, en una sartén tapada con un chorrito de aceite o en el microondas, sin poner muchos cada vez. Quitarles una valva y servir con la vinagreta y cebollino picado por encima.

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