Copa de fresas, chocolate y nata
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Copa de fresas, chocolate y nata

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Rendimos homenaje a las ochenteras fresas con nata, expulsadas del paraíso por culpa de la nata de espray, con esta mousse con poquísimo azúcar añadido y un toque de chocolate.

La copa de fresas con nata seguramente es, junto con el banana split, uno de los postres ochenteros de referencia. Se solía tomar en temporada, con la nata montada coronada por un par de sobres de azúcar que harían llorar a cualquier nutricionista, pero hacían que nuestros paladares infantiles se deleitaran con el crujido del entonces-no-tan-veneno blanco. Y los adultos, tan contentos porque los niños comían fruta (sic).

Cuando la nata de verdad fue arrasada por ese engendro que viene en spray, el gustirrinín de pedir fresas con nata en los restaurantes desapareció, pero la combinación de sus sabores sigue siendo caballo ganador (además de un bonito viaje a la niñez). Hoy le rendimos homenaje en forma de copa, con una versión bastante más contemporánea en la que utilizamos las fresas -en forma de salsa o coulis- como endulzante principal, añadiendo solo un toque de azúcar glas que podemos ajustar al mínimo que nuestro paladar necesite para disfrutar la nata.

Si quieres hacer una versión más ligera, puedes usar queso quark batido en lugar de nata, y simplemente rallar un poco de chocolate por encima: también estará buenísimo. En este caso puedes mezclar más la salsa con las fresas sin miedo a que el queso se venga abajo y no será necesario añadir azúcar para endulzar. Si puedes soportar la nata a palo seco tampoco hace falta que añadas ese punto de azúcar: en mi caso es de las poquísimas cosas que no puedo tomar a palo seco.

Dificultad

Hay que saber montar nata (o comprarla montada).

Ingredientes

Para 4 copas

  • 600 g de fresas maduras
  • 400 g de nata para montar (con el 35% de materia grasa)
  • 60 g de chocolate (yo usé uno con un 70% de cacao)
  • Entre 20 y 60 g de azúcar glas
  • Hojas de menta (opcional)
  • Puntas de cacao (opcional)

Preparación

  1. Fundir el chocolate a fuego mínimo con 100 ml de la nata sin montar. Mezclar bien y repartir en el fondo de cuatro vasos o copas.
  2. Reservar cuatro fresas para decorar. Triturar el resto hasta conseguir un puré. Pasarlas por un colador chino o metálico de malla fina para eliminar las semillas. Llevar el puré resultante a fuego medio en un cazo y reducir más o menos hasta la mitad de su volumen. Atemperar y pasar a la nevera.
  3. Montar los 300 ml restantes de la nata -también fría de la nevera- con azúcar glas al gusto. Guardar cuatro cucharadas para rematar, y mezclar el resto con la salsa de fresa (con movimientos envolventes para que la nata no baje). No hace falta que quede completamente mezclado: está bien que haya “remolinos” de salsa.
  4. Servir la mousse de fresa en los vasos o copas. Dejar reposar en la nevera al menos dos horas, rematar con una cucharada de nata y las fresas reservadas. Si se quiere, decorar con puntas de cacao y menta fresca picada. Coger las cucharadas desde abajo para mezclar el chocolate con la mousse.

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