Acompañamientos rápidos para pechuga de pollo
Pechuga en todo su esplendor.

Acompañamientos rápidos para pechuga de pollo

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Si ya sabes hacer una pechuga de pollo jugosa, enhorabuena. Pero si no, o si estás cansado de prepararla siempre de la misma forma, aquí te damos una decena de ideas distintas para homenajearla como se merece.

La pechuga de pollo necesita bien poco para convertirse en una comida o cena de lo más rápida y apañada, aunque conseguir que no quede como una suela de zapato tiene su truco. Si la cortas fina y la cocinas a temperatura ambiente, untada con un poco de aceite en una sartén bien caliente durante un par de minutos por cada lado más uno de reposo, debería estar lista para saltar a tu plato. Si no es así, devuélvela a la sartén y déjala un minuto más: si previamente las has marinado durante unas horas en hierbas o especias, ganarás enteros en sabor. ¿La prefieres rebozada? Usa pan rallado casero con un poco de ajo y perejil, cacahuetes o un queso bien curado.

Para preparar los platos que te sugerimos más abajo tendrás suficiente con media pechuga, así que si vives solo y tienes una entera puedes: a) invitar a alguien; b) preparar el doble y tener lista la comida del día siguiente (si no vives solo también puedes, solo hay que comprar más pechugas). Ten en cuenta que si el acompañamiento tiene formato ensaladesco tendrás que guardar el aliño aparte y mezclarlos en el último momento. Si la vas a hacer a la plancha -y puedes-, deja la media pechuga sobrante cruda en filetes finos marinando en la nevera y cocínala en el último momento. Si no, cocínala un poco más de tiempo con el fuego más bajo en una sola pieza, y ajusta el punto para que al recalentarla no quede securria.

Boniato, y calabacín con crema de yogur especiado

Limpiar un boniato mediano por persona, frotando bien con un cepillo para quitarle la tierra pegada. Eliminando las puntas, cortarlo en tiras, como si fuéramos a hacer patatas fritas. Cortar medio calabacín en rodajas de unos 3 mm de grosor. Ponerlo todo en un bol con dos o tres cucharadas de aceite y dos dientes de ajo enteros pero golpeados, hierbas aromáticas al gusto -romero, tomillo, orégano, etc-, sal y pimienta. Hornear a 200º durante unos 20 minutos sobre un papel de horno, separando el calabacín en un lado y el boniato en otro. Mientras, mezclar un yogur con curry en polvo o pasta, unas gotas de zumo de limón, sal y, si se quiere, un poco de chile o aromáticas frescas picadas. Ideal para: si has hecho la pechuga rebozada en forma de fingers, también podrás mojarla en la salsa.

Sopa rápida de fideos udon con shiitake, ajos tiernos y sésamo

Saltea -en una sartén antiadherente con poquísimo aceite- unos seis shiitake cortados en cuartos y dos ajos tiernos en rodajitas por ración. Cuando tengas color y huelan bien, cubre con 250 ml de caldo al gusto y deja hervir un par de minutos. Remata con el pollo cortado en tiras, un poco de sésamo y un trozo de limón o lima para exprimir en el momento de comer. Ideal para: reciclar pollo asado o de otra preparación.

Ensalada de de judías verdes, menta y rabanitos con vinagreta de mostaza

Quita las puntas de unos 200 g de judías verduras y pártelas por la mitad, o en más trozos, si son muy largas. Hazlas cinco minutos en agua hirviendo, tres al microondas o siete al vapor. Mientras, corta un puñado de rabanitos en láminas y pica unas hojas de menta (o perejil, hierbabuena, cebollino o cilantro al gusto). Haz una vinagreta con vinagre suave, sal, pimienta y mostaza antigua; remueve todo y finalmente añade el aceite. Enfría las judías en agua helada, mezcla con el resto de ingredientes, aliña y sirve. Ideal para: servir con la pechuga cortada en tiras, y convertirlo en una ensalada fresca que podrás llevar de pícnic o al trabajo.

Si los encuentras, también puedes usar tirabeques. MÒNICA ESCUDERO

Champiñones Portobello, garbanzos y espárragos con parmesano

Saltea unos seis champiñones Portobello a cuartos con un poco de ajo, 100 g de garbanzos y unos ocho espárragos trigueros por ración. Añade un poco de pechuga troceada y sube el fuego durante tres minutos removiendo muy a menudo. Añade unas lascas de parmesano u otro queso curado, rectifica de sal y pimienta y sirve (si, quieres, con un poco de ralladura de limón). Ideal para: cuando tienes prisa y no quieres ensuciar mucho.

Puré de patata y alcachofas

Prepara un puré de patata con tu receta favorita (si no tienes ninguna que te convenza, puedes probar con la nuestra). Mientras tanto, quita las hojas exteriores de un par de alcachofas por persona hasta que la base esté completamente amarilla. Corta las puntas y pela ligeramente la base y el tallo; córtala en láminas y dórala en una sartén con dos dientes de ajos pelados y partidos por la mitad a lo largo. Cuando empiecen a coger color, pon un chorrito de agua y tápalo para que se genere vapor: en unos seis u ocho minutos estarán listas para comer (pero hazte el favor de salpimentarlas antes). Sírvelas sobre el puré con la pechuga al lado. Ideal para: al contrario que en el caso anterior, cuando tienes ganas de mimarte un poco (y tiempo para hacerlo).

Col china o escarola salteadas con aceitunas

Si solo has tomado la col china o la escarola en ensalada y no se te ocurre otra manera de comerlas, vas a redescubrirlas a golpe de sartén. Corta la col china en tiras horizontales y la escarola en floretes, en ambos casos desechando la base. Pon un poco de aceite en una sartén y dora unos ajos laminados, añade un poco de pimentón -cuidado: sin quemarlo- y pon la verdura. Saltea durante unos tres minutos y añade un chorro de vinagre de manzana, vino o Jerez, dependiendo de lo fuerte que te guste. Cuando reduzca, añade unas aceitunas negras y emplata con la pechuga. Ideal para: cuando tienes la nevera tiesa, pero quieres comer -muy- dignamente.

Ensalada de zanahoria rallada con cuscús

En realidad no es un acompañamiento, sino cientos de ellos. La base es una simple zanahoria rallada, pero si le añades un poco de lombarda, pasas y una salsa de yogur y mostaza se convierte en una coleslaw. Si te decantas por un aliño de lima, aceite de sésamo y chile, acompañada de cilantro y unos cacahuetes, tienes una ensalada tailandesa. Cuando apuestas por una vinagreta de mostaza y unos piñones, la llevas de viaje a Francia, y con semillas de hinojo y zumo de naranja, al sur de España. El cuscús puedes hidratarlo en frío con su mismo volumen de agua o caldo de pollo: no será la técnica tradicional marroquí, pero sí rápido y sabroso. Ideal para: conseguir sabores muy diferentes con un ingrediente base barato y saludable como la zanahoria.

Se puede tunear hasta el infinito y más allá. PXHERE

Lentejas con calabaza y vinagreta de miel

Corta unos 200 g de calabaza en dados medianos y cocínala al vapor unos 10 minutos, o cinco dentro de un estuche de silicona en el microondas (o en un bol bien tapado con film de cocina). Todavía caliente, mézclala con 100 g de calabaza, un poco de cebolla roja picada y una vinagreta -de vinagre o limón- con una cucharadita de miel. Al aliñarla en caliente, la cebolla perderá fuerza y la calabaza absorberá el sabor del aliño: doble combo ganador. Ideal para: preparar el doble de acompañamiento y comérselo al día siguiente con un huevo duro, un poco de bonito en conserva o unos dados de queso feta.

Berenjenas sin fritanga

Están listas en 10 minutos, y no necesitarás encender el horno ni usar cantidades ingentes de aceite para conseguir unas berenjenas melosas perfectas para acompañar una pechuga. En el vídeo que puedes ver más abajo se preparan con tomate, albahaca y queso, pero puedes hacerlo con leche de coco, leche evaporada o un poco de agua o caldo con un toque de vinagre, ajo y coco.

Rollitos de lechuga con verduras y fideos de arroz

Usando una hoja de lechuga para envolver unos rollitos conseguimos un resultado parecido al de los säam vietnamitas, además de darle el único sentido posible a la lechuga iceberg. Acompaña la pechuga cortada en tiras con pepino, zanahoria, cebolla, unos fideos de arroz cocidos y tus aromáticas favoritas (yo escogería cilantro, albahaca o menta). Para mojar los rollitos puedes optar por una mayonesa aligerada con cítricos, una mezcla de vinagre de arroz, soja, ajo y jengibre o una salsa estilo vietnamita con cebolleta, lima, chile y salsa de pescado (o unas anchoas pasadas por el mortero).

Hay vida más allá del pollo a la plancha. PIXABAY
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