Asturcilla, la crema de cacao y avellanas con conciencia

Leche ecológica, cacao de comercio justo, avellanas asturianas y la mitad del azúcar que la Nocilla o la Nutella: Asturcilla. En el Principado preparan una crema de cacao artesanal que promueve valores solidarios.

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Asturcilla, la crema de cacao y avellanas con conciencia
Un sabor que maravilla.

En Asturias cada vez nos topamos con más neorrurales. Jóvenes que acaban hasta las narices del ritmo de vida de las grandes ciudades y huyen hasta paraísos naturales donde desintoxicarse de jornadas laborales asiáticas. Y nos vienen muy bien para las cosas del comer, porque ven potencial en ingredientes y alimentos cotidianos que quizás teníamos olvidados, que nos pasan desapercibidos, y los rescatan para sacar el máximo partido.

Sergio de la Hoz estaba hastiado de su vida de cocinero en Madrid, así que decidió mudarse al mundo rural asturiano con su pareja con la firme intención de ganarse la vida aprovechando los recursos naturales del entorno. Dándole vueltas al qué y al cómo se le ocurrió que podría ser una buena idea actualizar uno de nuestros sabores de la infancia. “Me dije, en esta zona hay buena leche y avellanas, así que me metí en la cocina con cacao, aceite de girasol y azúcar hasta que di con una crema de cacao que me gustase”, nos comenta. El resultado es Asturcilla. Y sí, rima con lo que te untabas en el bocata cuando eras pequeño. “Empezamos a venderla en El Tenderete, un pequeño mercado que se celebra una vez al mes en Cabranes, y la gente flipaba con el sabor, ¡nos la quitaban de las manos!”.

Al decidir ingredientes y proporciones, Sergio tenía claro que quería que el resultado final fuese lo más sano posible y que no hiciera arquear la ceja a ningún nutricionista: “Me basé en la receta original, en la gianduja italiana, que es una crema a base de avellanas, cacao y leche. Y después fui incorporando lo demás. Hay muchas marcas en el mercado, pero siguen llevando una proporción alta de azúcar y de grasa de palma”. La Nutella y la Nocilla llevan un 57% de azúcar; la Asturcilla, un 25%.

Los ingredientes y el producto, ni más ni menos. ASTURCILLA

Huyendo de colorantes y conservantes, tiró de proximidad. La leche la compra en una ganadería ecológica de Nava, “la evaporamos, porque así obtenemos una textura más espesa y a la vez alargamos la conservación del producto”, nos comenta, reconociendo que ahora mismo la gran batalla que libra Asturcilla es lograr alargar sus actuales dos meses y medio de caducidad sin utilizar productos químicos sintéticos. I+D rural.

Para conseguir avellanas tampoco se tuvo que ir muy lejos. En Piloña celebran cada otoño desde 1972 el Festival de la Avellana, donde todos los productores del fruto ponen a la venta lo recogido esa temporada. Se venden unos 7000 kilos, lejos de los cientos de toneladas que se llegaban a producir en la zona en el siglo XVIII. Ahora lo de mantener los avellanos está más cerca de ser una costumbre familiar que un boyante proceso industrial. “Es muy difícil encontrar avellana asturiana porque no hay ningún productor legal, la mayoría de la gente lo tiene en casa como aprovechamiento de su tierra”, se lamenta Sergio, “nuestro compromiso con el medio rural incluye que el beneficio quede en nuestro entorno y queremos que haya gente que se dedique a la producción de avellana”. Por eso compran todo el fruto que consiguen en la zona y colaboran con Gabitu, una asociación de Piloña que busca que la avellana recupere épocas de esplendor. Pero no es suficiente. Asturcilla tiene un pequeño problema de abastecimiento, que solventan comprando avellana ecológica en Cataluña cuando es necesario.

Más ingredientes. El aceite es de girasol ecológico, de una pequeña productora de Burgos. El azúcar es panela, sin blanquear ni refinar, y al igual que el cacao ecológico, procede de Suramérica a través de comercio justo. Recapitulando, y sin revelar demasiado sobre la receta, las proporciones de la Asturcilla quedan en un 60% de producto asturiano y un 80% de compra directa al productor.

Kikiricoop al completo. ASTURCILLA

Lo de dar con la crema de cacao perfecta fue un proceso menos complicado que el empezar a comercializarlo. “Tras el éxito de ventas en el mercadillo de Cabranes hubo un momento en el que pensamos que podíamos usar el producto para ganarnos la vida, tuvimos que dar un salto muy grande”, nos comenta Sergio. Así que decidió formar la cooperativa Kikiricoop junto a Vero, Guillaume, Íñigo y María. Entre ellos, además de neorrurales hay neopaisanos, “gente de pueblo de toda la vida, que vivieron en la ciudad y que ahora deciden volver al campo”. Adoptamos el término ya. Además de Asturcilla están al frente de Con-Fusión, un negocio de catering ecológico. Su sede está en un semillero de empresas de Cabranes, un pequeño pueblo cerca de Villaviciosa.

De momento elaboran 600 tarros de Asturcilla a la semana, pero ya están pensando en aumentar la producción. Aunque huyen de las cadenas de distribución tradicionales, se puede comprar la crema de cacao en establecimientos ecológicas y gourmet de Asturias. “Hay tiendas en algunas ciudades de España que actualizamos en nuestra página de Facebook, son de gente que nos llamó porque la quieren vender, apenas hacemos labor comercial”, cuenta Sergio. Y, además, en su tienda online atienden pedidos de todo el país.

¿Que si está rica la Asturcilla? Pues mira, si te gusta el sabor de la avellana, esta es tu crema de cacao, porque en cada bote hay un 25% de ese fruto. Pero la mejor prueba es que la pruebe alguien que esté en pleno proceso de descubrimiento de sabores. Le doy una rebanada de pan untada con Asturcilla a mi sobrina Carlota de cuatro años y su reacción es rápida: “Huuuuum, esto está riquísimo tío Rubén”. Pues eso. Hay que hacer caso a los niños siempre, y a mi sobrina, más.

Asturcilla se vende en tres tamaños, de 115, 220 y 420 gramos. Su precio es de 3, 4,85 y 7 euros.

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