Cena fresca en tres minutos.

Diez cenas frescas con cuatro ingredientes

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Ligeras, rápidas, de temporada y con pocos ingredientes: las cenas de verano no son un asunto fácil, pero esperamos que esta lista de sugerencias te ayude cuando el calor te funde las ideas.

Aunque en 'La Hora Chanante' nos repitieran que “siempre es verano con el pepino en la mano”, a algunos esta época del año nos pilla más bien con el cerebro de vacaciones -mientras el cuerpo sigue al pie del cañón, qué remedio- y el alma a los pies. Especialmente por la noche, después de sobrevivir a demasiados grados a la sombra y a esa humedad que hace que la sensación térmica se dispare hasta niveles insoportables. A pesar de que ir al súper o al mercado es una experiencia agradable cuando aprieta el calor -suelen tener un aire acondicionado que da ganas de pedir asilo en la estantería del gazpacho-, cuando llega ese momento es fácil autoconvencerse de que una cerveza con cacahuetes y pepinillos puede contar como una comida completa.

Tenemos una mala noticia: no cuela -sobre todo si hay menores en casa-; pero para compensar te traemos un montón de ideas sencillas, frescas y de temporada que te apañarán la cena en poco tiempo y con solo cuatro ingredientes (más los básicos que damos por hecho que todo el mundo tiene en casa). Todas las cantidades son para cuatro personas, y hay opciones vegetarianas, veganas, con pescado, carne, bocatas y hasta dulces. No harán que te dure más el efecto de la ducha, pero tampoco sudarás mientras las preparas.

Pepino, calabacín, aceitunas y yogur

Una ensalada ideal para esos días en los que te apetece comer agua porque no tienes hambre, pero tampoco tienes fuerzas ni para encander la batidora. Corta un pepino -quitándole la mitad de la piel, a tiras- y un calabacín medianos en rodajas, alíñalos con limón, aceite, sal y pimienta (o a tu gusto). Remata con aceitunas y, si quieres, una cucharada de yogur bien cremoso. El quinto elemento: alcaparras o cebolleta.

Garbanzos, tomate, cebolla, pepino

La cena perfecta para neveras descarriadas, fines de mes complicaditos y ahorro prevacacional: una especie de pipirrana sencillísima que tardaremos cinco minutos en preparar. Solo hay que cortar las verduras en daditos, mezclarlas con los garbanzos y aliñarlas como se prefiera. Los ingredientes son completamente intercambiables -cualquiera de los mencionados podría ser eliminado, y añadir pimiento rojo o verde, apio, rabanitos o espinacas en su lugar- y acepta casi cualquier extra que te ronde por la nevera, especialmente encurtidos, aceitunas o conservas de pescado. El quinto elemento: un poco de bonito o unas sardinas en conserva.

‘Calabaguetis’ con ajo, guindilla y queso

La cena ideal. AINHOA GOMÀ

Pasta parece, calabacín es: un cortador en espiral que cuesta unos 10 euros en su versión más económica -pero muy práctica- puede usarse para hacer estos espaguetis de calabacín, o múltiples ensaladas ‘espaguetizadas’ de zanahoria, pepino o chirivía. También podéis hacer tallarines gruesos con la mandolina o un pelador de patatas, o el formato que más os guste con un cuchillo afilado y algo de paciencia. Con un kilo de calabacín en forma de espagueti tendremos la base para cuatro platos: solo tendremos que saltearlos durante unos minutos a fuego alegre con ajo laminado y guindilla al gusto (si hacemos las cuatro raciones, mejor que sea en dos tandas). Cuando la hortaliza pierda un poco de fuerza y empiece a dorarse, añadir el queso rallado que se prefiera -por ejemplo manchego, parmesano o grana padano- y servir, rectificando de sal y pimienta. El quinto elemento: algún fruto seco que le aporte resistencia al mordisco, como unas nueces o avellanas picadas. También se puede cambiar el queso por anchoas.

Berenjenas, tofu, cacahuete, cilantro

Cocinar dos berenjenas grandes o tres medianas como si se fuera a preparar zaluk, pero aliñándolas con una mezcla de sésamo -o su aceite-, salsa de soja, un poco de vinagre suave (normal, de arroz o vinagre negro chino). Guardar ⅓ del aliño para rematar, dejar que la berenjena se temple y terminar con tofu en dados, cacahuetes y cilantro picado, además de la vinagreta reservada. El quinto elemento: si el tofu no es lo tuyo y prefieres algo un poco más cárnico, puedes cambiarlo por una loncha de panceta fresca en dados pasada por la sartén. Lo mismo con el cilantro, que puede cambiarse por cebollino, cebolla de verdeo o tallo de cebolleta.

Bagel con pastrami, queso cremoso, pepino y rúcula

Si quieres, puedes. TONATIUH CORTÉS

Para esta cena solo hay que abrir el bagel -en horizontal-, untar un poco de mostaza en un lado y un poco más de quesoen crema en el otro y rellenar con el resto de ingredientes en las cantidades que se prefiera. ¿Demasiado fácil? ¿Han bajado las temperaturas? ¿Te apetece encender el horno por alguna maquiavélica razón? Puedes hacer los bagels tú mismo. ¿No sabes ni cómo se pronuncia “bagel” (ni ganas)? Usa tu pan favorito. El quinto elemento: puedes cambiar el pepino por una ensalada de col.

Tortilla de maíz con huevos rancheros

Sofreír en una sartén una cebolla grande picada no muy fina en un poco de aceite de oliva. Cuando empiece a estar dorada, añadir 4 tomates rojos -por ejemplo, de pera- pelados y cortados en octavos. Dar vueltas durante unos minutos hasta que se evapore el agua del tomate, añadir ocho huevos, salpimentar y cocinar a fuego muy lento removiendo cada 10 segundos para que queden cremosos. Servir sobre tortillas de maíz calientes. El quinto elemento: salsa de tomatillo verde, un queso fundente o uno que aporte un punto salado, como el feta.

Salmón, fresas, lima y cebolleta

Cortar en daditos 200 g de fresas, aplastarlas un poco y hacer con ellas una vinagreta con lima, aceite de oliva, sal, pimienta y unos trozos grandes de cebolleta cortados a lo largo. Marcar 400 g de filetes de salmón descongelado a fuego alegre, durante 30 segundos por cada lado. Pasar a un plato, cubrir con la vinagreta y, cuando esté frío, cambiar los tallos de cebolleta -que se habrán quedado un poco blanditos, pero habrán dejado su sabor- por más cebolleta cortada en rodajas muy finas. El quinto elemento: con unas galletas saladas lo comerás al estilo mexicano; sobre una base de arroz o quinoa será una ensalada estilo poké.

Patatas, langostinos, encurtidos, rabanitos

Hervir cuatro patatas medianas enteras con piel -unos 20 minutos, dependiendo del tamaño- y dejarlas enfriar hasta que podamos manipularlas sin quemarnos. Pelar 300 g de langostinos cocidos, apretándoles un poco la cabeza para recoger el coral y usarlo en la vinagreta. Preparar una cantidad generosa de vinagreta de coral con encurtidos -ajustando el vinagre al tipo y la cantidad de encurtidos que usemos: no será igual con tres pepinillos agridulces que con ocho muy ácidos- e intentar aliñar con ella las patatas mientras aún estén un poco calientes, para que la absorban. Cuando esté a temperatura ambiente, servir con rabanitos laminados y langostinos. El quinto elemento: una cucharada -por ración- de mayonesa, yogur o nata agria. Y un poco de perejil fresco tampoco le vendría mal.

Brochetas de cerdo con piña, cebolla y sésamo

Con 600 g de cabecero de lomo, 300 de piña al natural, cebolla tierna y un poco de curry en polvo o pasta -para disolver en aceite y preparar una marinada- puedes conseguir unas brochetas tan sencillas como sabrosas. Deja reposar todos los ingredientes juntos al menos un par de horas; además de coger el sabor del curry, las enzimas de la piña harán que la carne quede más tierna y se haga antes. Si no tienes brochetas o te da pereza usarlas, simplemente haz un salteado. El quinto elemento: una ensalada de cuscús con lo que tengas para acompañar.

Helado de plátano con fresas, cacao y yogur

Helado parece, fruta es. ANA VEGA 'BISCAYENNE'

¿Cuando eras pequeño soñabas con cenar solamente helado cuando nadie te mandara qué podías comer y qué no? Aquí tienes la oportunidad de cumplir tu sueño con 100% con fruta y cacao puro, sin nada de azúcar añadido y con pocos minutos de preparación. Acuérdate de poner unos plátanos maduros troceados en el congelador y tendrás gran parte del trabajo hecho. El resto te lo cuenta Biscayenne en este post. El quinto elemento: más fruta fresca, salsa de caramelo, algún fruto seco, un poco de granola o chocolate rallado.

¿Cuál es vuestra cena sencilla favorita para los días de calor? Compartidlo en los comentarios: alguien con el cerebro licuado os lo agradecerá.

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