Variaciones sobre un sandwich mixto
Los del restaurante Mostassa, de cheddar con pechuga de pavo asada.

Variaciones sobre un sandwich mixto

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Con sobrasada y queso de Mahón, con champiñones salteados, con jamón serrano y manchego tierno, con pepinillos o con pesto rojo y rúcula: el mixto admite muchas más versiones además de la tradicional.

¿Puede ser el mixto el bocadillo más consumido en España, o el segundo después del de jamón? Miles de ellos desfilan a diario en bares, cafeterías y planchas caseras -esto último más bien el fin de semana o para una cena rápida- cortados en triángulos y dejando asomar esa puntita de queso fundido. Para que sea bueno no hay más que usar un jamón cocido de buena calidad -el extra tiene más de un 85% de carne-, un queso a base de leche, sal y fermentos lácticos y un pan de verdad tostado con un toque de mantequilla. Suena sencillo, pero en esos tres ingredientes es fácil que te la cuelen, como contaron las científicas Gemma del Caño y Marián García en el último encuentro de ciencia, escepticismo y humor Naukas Bilbao (y habréis sufrido en vuestras propias carnes los que vayáis pidiendo mixtos para desayunar en los bares).

Si la combinación de pan crujiente y dorado, queso fundido y jamoncito te representa, pero te gustaría coquetear con versiones diferentes para no aburrirte, aquí tienes unas cuantas sugerencias. Recuerda que hay que consumirlo con moderación -lleva más bien poca verdura- y que si lo tomas a la hora de la comida tienes muchísimas posibilidades de que se te aparezca un demonio sumerio y te fulmine al momento. Bueno, esto me lo acabo de inventar, pero si no es así, ¿por qué, junto a las tortillas francesas y las de patatas, solo se toman por la mañana o por la noche? Reflexionemos sobre ello.

Pastrami y cheddar maduro

Lo descubrí en Pastrami Barcelona -uno de mis proveedores, cuando no puedo acercarme a la tienda de Rooftop Smokehouse- y es uno de los mejores descubrimientos bocateros de mi vida. Solo hay que rellenar el pan con una generosa ración de pastrami y queso cheddar -del de verdad, no plástico naranja- y, si es posible, rematar con un poco de chucrut. Mejora enteros con un buen pan de semillas o centeno (en este caso habrá que cortarlo fino y tener un poco de paciencia hasta que el queso se funda).

Trufa

Se lleva bien con el queso, con la mantequilla y con el jamón: no hay fallo si le ponemos al mixto un poco de este hongo. Simplemente rallando un poco de trufa en él antes de tostarlo podemos darle una sabrosa vuelta al mixto de toda la vida. No hace falta usar la trufa blanca más fina del mercado: un poco de trufa negra bastará para darle el toque. ¿No la tienes a mano? Sustituye tu queso habitual -o parte de él- por pecorino trufado. No te la juegues con el aceite de trufa: suelen ser artificiales y oler como un escape de gas.

Queso de tetilla y lacón

Especial para los que disfrutan con el ahumado, y más fácil imposible. Aunque un lacón cortado a máquina también vale, con uno cortado a mano está mucho más rico: ir encontrando trozos que tienen más y otros con un poco menos es, en este caso, más gustoso. ¿Quieres ponerle también un poco de pimentón? Adelante, y también se admite prepararlo en pan de hogaza.

Piña

Aprovechad que los integristas anti-piña-en-las-cosas-saladas todavía no han llegado al mixto y entregaos en cuerpo y alma al festival dulce y salado más demonizado de la historia. Como en casos anteriores, no queremos que los jugos de la piña mojen el pan, así que hay que secarla bien. Podéis hacerlo con una servilleta de papel o paño de cocina, pero hay otro sistema que le dará un caramelizado añadido: pasarla por la plancha.

Mixto hawaiano. MÒNICA ESCUDERO

Brie, camembert o raclette

Los franceses son muy fans del jamón cocido, lo usan no solo en bocadillos -siempre con mantequilla- sino también en platos de pasta corta, también con una generosa porción de mantequilla y algún queso fundente rallado. Cambiar el queso que solemos usar por brie, camembert o raclette le dará un sabor más potente al mixto, algo especialmente interesante si lo vamos a tomar como cena rápida y nos apetece una copa de vino o una cerveza con algo de cuerpo.

Ratatouille

Lo descubrí en el bar Le Petit París, en el que hacen diferentes variaciones del mixto (en Barcelona conocido como bikini porque ese era el nombre de la sala de conciertos donde se popularizó). Sus mixtos son bastante poco canónicos porque los prepara en un crujiente pan de chapata, pero eso ayuda a que recojan mejor ciertos rellenos jugosos con tendencia a esparramarse. Para que salga bien solo hay que tener en cuenta dos detalles: el queso tiene que estar siempre pegado al pan, y hay que escurrir bien las verduras para que no lo empapen.

Jamón serrano o ibérico y manchego tierno

Para que este ingrediente funcione hay que usarlo con contención: al ser mucho más salado y potente de sabor que su versión cocida, no podemos pasarnos de cantidad o será difícil comérselo. Que el manchego sea tierno y no curado es importante: buscamos un queso que se funda bien y sea discreto para compensar el efecto de la parte porcina.

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Mozzarella y prosciutto

La versión italiana del mixto compensa a la perfección la presencia del prosciutto -un jamón curado menos salado que el que preparamos por aquí- con la neutralidad fundente de la mozzarella. Para que el queso no suelte agua y acabe siendo una sopa de pan es aconsejable abrirla o cortarla en rodajas y dejarlo un rato sobre un colador o papel absorbente. Si esto de prosciutto te suena demasiado exótico busca un jamón de bodega bastante tierno y el resultado será muy parecido.

Sobrasada y queso de mahón

El mixto se pone el bikini y se va de vacaciones a las Islas Baleares: ni más ni menos. Espero que lo rico que está el bocadillo os ayude a olvidaros de lo malo que es el chiste: si escogéis una buena sobrasada -para mí, picante y de porc negre- y un Mahón que no esté demasiado curado, la combinación de ambas cosas fundente y calentita es insuperable. Hay que ser más generoso con el queso que con el embutido, y si queremos que quede menos graso siempre podemos calentar un poco la sobrasada antes para quitársela.

Jamón cocido, huevo y salsa Mornay (croque-madame)

Poco queda añadir a lo que ya contó nuestra Ana Vega (Biscayenne) en esta receta. Tal vez que cuando probéis la salsa Mornay no querréis volver a saber nada de la bechamel normal, y que también lo podéis hacer sin huevo y gratinado (en este caso se llama croque-monsieur).

Se llama 'madame' porque la yema es un sombrero de mujer. ANA VEGA 'BISCAYENNE'

Pesto rojo (de tomate seco) y rúcula

Pon una cucharada generosa de pesto rojo sobre un colador para que se escurra el aceite y quede solo el tomate seco, el pecorino y el fruto seco que lleve. Úntalo sobre uno de los lados del pan y pon encima un puñado generoso de rúcula, el jamón y el queso que suelas usar. Plancha, cómetelo y disfruta (si le quitas el jamón también está buenísimo, por si hay vegetarianos rondando).

Con champiñones a la plancha

Cuatro o cinco champiñones cortados en láminas no muy finas y previamente pasados por la plancha pueden darle mucha enjundia a un mixto. Si quieres ponerles aceite que sea una gota para que luego el bocadillo no quede pringoso. Un toquecito de sal y pimienta y listos para ser emparedados.

Paté de campaña, havarti y pepinillos

Me lo recomienda nuestra coctelera dicharachera Mar Calpena y suena de lo más apetitoso: el paté de campaña tiene esos trozos característicos que se seguirán notando una vez caliente, el queso hará sus labores sin dar mucho sabor y el pepinillo le dará un toque crujiente y ácido para contrastar la sensación grasa. Los pepinillos pequeños -abiertos por la mitad a lo largo o los medianos en rodajas -ambos bien escurridos- irán perfectos para esta preparación (los grandes crujen menos y sueltan más líquido).

Dulce

¿Que el mixto no puede ser un postre? Havarti y crema de chocolate. Camembert plátano y un poquito de dulce de leche o membrillo. Y la definitiva: brie con chocolate con 85% de cacao y fresas, una idea tan locatis como deliciosa de nuestra compañera Raquel Bernácer.

Está tan bueno como parece. RAQUEL BERNÁCER
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