Frescas y crujientes
Frescas y crujientes.

Coles de Bruselas salteadas con vinagreta de mostaza

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El truco para que estas coles no huelan como en nuestras pesadillas infantiles está en aplicarles un poco de vapor en la misma sartén en lugar de hervirlas: el ajo y el vinagre rematan el milagro.

Voy a decir algo que hubiera horrorizado a mi miniyó de hace 30 años -y hasta al de hace 20-: adoro las coles de Bruselas. Esta Brassica fue la protagonista de mis pesadillas gastronómicas durante gran parte de mi infancia, gracias a la costumbre de sobrecocerlas, extendida durante varias generaciones hasta que se popularizó la costumbre de comer la verdura “al dente”. El punto de cocción correcto y un toque de alegría en forma de ácido o picante se convirtieron en los mejores aliados para firmar primero un pacto de no agresión y después uno de amor eterno con mis antes odiados repollitos.

La vinagreta de mostaza funciona especialmente bien con esta verdura. En este caso usé la versión sueca dulce con eneldo que venden en las tiendas de Ikea, un comodín que igual puede apañarte una salsa rápida para salmón que darle alegría a un bocata, una patata asada con yogur o una tostada con mantequilla y pepinillos.

Tal cual me encantó porque es sencillísima pero a la vez tiene muchos matices, las coles están agradablemente crujientes -pero no hay que rumiarlas, gracias al efecto del vapor- y el vinagre aporta un agradable contraste que lo refresca todo. No es una receta muy apropiada para los que no disfruten demasiado del toque ácido, aunque se puede usar vino blanco para el braseado y aligerar la vinagreta con muy poco vinagre -o nada- y algo de agua.

Si queréis que esta receta pase de ser un acompañamiento o un entrante a algo más contundente, tipo plato único, podéis añadirle arroz integral, pasta, lentejas cocidas, además de un poco de panceta o bacon crujiente, unos filetes de anchoa o un poco de bacalao desalado. Si queréis ponerle huevo cocido, no dejéis que se ponga duro del todo: si se cocina demasiado, puede llegar a tener ese olor gaseoso que también caracteriza a las coles demasiado pasadas (con lo que el plato pierde toda la gracia).

Dificultad

La de atreverte a prepararlo (si no te gustan las coles de Bruselas).

Ingredientes

Para 4 personas (como entrante o acompañamiento)

  • 600 g de coles de Bruselas frescas
  • 4 dientes de ajo
  • Cebollitas en vinagre al gusto (yo usé 6 por ración)
  • Tallo de cebolleta o cebollino
  • Sal
  • Pimienta
  • Vinagre al gusto (yo usé de manzana)
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Mostaza al gusto

Preparación

  1. Quitar las hojas externas más duras o estropeadas de las coles de Bruselas. Cortarlas por la mitad o en cuartos a lo largo (dependiendo del tamaño).
  2. Pelar los ajos y cortarlos en láminas. En una sartén a fuego alegre con un poco de aceite, poner las coles. Dorar durante un par de minutos y añadir un poco de agua (unos 75 ml) para generar vapor durante unos tres minutos, removiendo un par de veces.
  3. Cuando el agua se haya evaporado añadir los ajos y seguir dorando las coles, removiendo a menudo. Cuando los ajos empiecen a dorarse, verter un chorro de vinagre de manzana y un poco de sal y pimienta.
  4. Pasar las coles a un plato, añadir las cebollitas cortadas en dos a lo largo y preparar una vinagreta con mostaza, vinagre, aceite y sal al gusto (lo ideal es que quede cremosa, con más aceite y mostaza que vinagre). Aliñar, rematar con la cebolleta o cebollino picados y pimienta recién molida y servir.

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