Guisando guisantes
Guisando guisantes.

Crema de guisantes con aceite de menta y mozzarella

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Unos buenos guisantes congelados serán la base para esta reconfortante crema, cuyo sabor se intensifica gracias al puerro previamente dorado. Un aceite de menta fresca y un poco de queso cremoso rematan la jugada.

“¿Una receta con guisantes? Si todavía no es temporada”, pensaréis algunos (y además, con razón). Pero para este plato no necesitamos guisantes de temporada, porque los vamos a cocer, triturar y convertir en crema, así que con unos congelados de buena calidad tenemos más que suficiente. Si son reguleros, la crema quedará regulera: si son demasiado grandes o están demasiado maduros, tendrá hollejos por muy bien que la trituréis.

Aunque para esta receta solo vamos a usar la parte blanca, nunca tiréis la parte verde del puerro (ni la dejéis en la verdulería cuando os preguntes eso de “¿te lo corto un poquito?”. Tiene un sabor muy fresco y potente es perfecta para hacer caldos o para ponerla troceada en otro puré de verduras variadas, donde no se vaya a comer el sabor delicado de los guisantes, sino que ayude a subir el de las demás.

El aceite de menta es importante para que esta receta quede deliciosa: su frescura, al estar la menta cruda, hace que los guisantes se vengan muy arriba. Os sobrará algo de aceite, que podéis guardar en la nevera unos días y usar en platos de ave, cerdo o con patatas o coles de Bruselas. Es importante cubrir el tarro en el que guardemos el aceite para protegerlo de la luz: así nos aseguraremos de que la menta tarda más en oscurecerse.

Aunque en la receta pone mozzarella, y es con este queso con el que solía preparar esta receta hasta hace poco, últimamente me cuesta encontrarla: parece que la burrata ha ganado la batalla de popularidad, y ahora es esta la que llena las neveras de queserías y lineales de supermercados. En realidad cualquiera de los dos sirve para lo que buscamos: aportar un toque lácteo y cremoso a algunas de las cucharadas de la crema (por eso la ponemos a trocitos en lugar de añadirla antes de triturar).

Dificultad

Menos que decir “guisante” con la boca llena de ellos.

Ingredientes

Para 4 personas

  • 2 puerros medianos (la parte blanca)
  • Una cebolla mediana
  • 500 g de guisantes congelados
  • Un puñado de hojas de menta
  • 6 cucharadas de aceite de oliva suave (y un poco más para dorar las verduras)
  • 750 ml de caldo de verduras
  • 250 ml de leche (o dos yogures)
  • 1 mozzarella (o burrata)
  • Sal
  • Pimienta

Preparación

  1. Preparar el aceite de menta triturando bien la menta con el aceite. Reservar en la nevera en un tarro cubierto con papel de aluminio.
  2. En una olla con un chorrito de aceite, dorar el puerro y la cebolla pelados y picados. Cuando estén dorados y huelan bien verter el caldo y la leche -si vamos a usar yogur, lo pondremos al final, ya fuera del fuego- y llevar a ebullición. Dos minutos después de que hierva, añadir los guisantes y cocer todo durante siete minutos a fuego medio.
  3. Retirar algunos guisantes para decorar y triturar el resto hasta conseguir una crema fina. Ajustar de sal. Servir con los guisantes reservados, trocitos de burrata o mozzarella, un chorrito del aceite y pimienta recién molida.

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