No es UN bocadillo de pollo, es EL bocadillo de pollo
No es UN bocadillo de pollo, es EL bocadillo de pollo.

La cocina californiana sin prejuicios de Gringa

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Micheladas, tacos, hamburguesas de calidad y el mejor bocadillo de pollo frito que hemos probado hasta la fecha son las estrellas de un pequeño restaurante de Barcelona, cuya carta muta a la hora del brunch.

Este sitio no debe ser tan bueno, porque no he oído hablar nunca de él.

Ya empezamos. Pues igual es que no te enteras, porque ya hace unos meses que abrieron. O tal vez es porque les conoces por sus otros trabajos: al frente de este negocio están Gastón Gabrielli y Priscilla Alfaro de Eureka Streetfood, que se han pateado todos los eventos de la ciudad desde hace cinco años sirviendo bocatas estratosféricos y otras delicias crujientes, ácidas y picantes. También está Juan Criollo de Openmusic, organizador de conciertos y promotor de eventos musicales, por eso en Gringa además de buena comida también hay muy buena música: sus martes a ritmo de hip hop empiezan a ser una de las citas ineludibles de Barcelona.

Uy, seguro que si hay música y fiesta la comida no está buena: todo no puede ser.

Se puede, y ellos lo hacen: en Gringa encontrarás una cocina californiana muy divertida, con un toque mexicano, influencias latinas y mezclas equilibradas donde siempre están presentes los sabores ácidos y los contrastes de texturas. Todo esto sin olvidarse de las salsas cremosas y un toque picante casi omnipresente, pero sin pasarse: los cinco años de experiencia de Eureka Streetfood se notan, y mucho.

No sé si creérmelo, pero venga, cuéntame el menú.

En Gringa tienen dos cartas, una enfocada al fin de semana durante el día -lo que ellos llaman el “walk of shame brunch”- con una oferta de brunch desenfadada donde los inevitables huevos Benedict brillan por su ausencia. En su lugar se hacen fuertes los chilaquiles en salsa verde con queso fundido, cebolla encurtida, queso latino y un huevo frito para romper y mezclar con todo lo demás, un espectacular burrito con huevo revuelto, bacon y verduras frescas o una tostada de aguacate con queso latino, chile y huevo (a la que puedes añadir bacon crujiente si quieres).

Lo tiene todo, mami. MÒNICA ESCUDERO

El momento dulce lo pone una french toast de pan de plátano con helado de vainilla, y si no sabes por qué sabor decidirte, los pancakes con mantequilla de cacahuete, sirope y bacon crujiente lo hacen por ti. También tienen una hamburguesa con cheddar, aguacate, bacon y una salsa cremosa de chimichurri y un bocadillo de pollo del que volveremos a hablar más adelante. Por la noche, el panorama cambia, y aparecen por arte de magia una carta donde los bocadillos toman más protagonismo.

Los chilaquiles antes de ser despedazados. MÒNICA ESCUDERO

No me digas más, otro sitio de hamburguesas (bostezo).

¿Te das cuenta de que esto es un texto, tú eres un troll inventado para darle ritmo y que en realidad no has bostezado nunca, verdad? Bueno, pues sigue a lo tuyo, que yo voy contando. Sí, hay hamburguesas, pero no es un sitio “de” hamburguesas. Tienen dos de carne -concretamente 180 gramos de ternera-, y la sirven con bacon crujiente, mogollón de queso cheddar, jalapeños y mayonesa de cilantro. También tienen otra versión con una jalea de bacon -suena rara, pero cuando la pruebas es una fantasía-, y una vegetariana muy ligera y sabrosa que sirven con un montón de lombarda crujiente y otros encurtidos. Todas van en un pan de brioche tierno con un punto dulce muy adictivo, que compran a unos panaderos artesanos pequeñitos -junto al resto de los panes, también muy buenos- cuyo nombre no quisieron darme.

Las patatas son una locura. DENNISE GARCÍA

Me esperaba algo más innovador.

Pues te vas a Tickets, que está cerca. En Gringa tienes esos bocadillos, y además la estrella de la casa: el Fried Chicken Bun. Contramuslo de pollo de granja tiernísimo con un rebozado crujiente y bien especiado, una lombarda marinada en lima y una salsa de chipotle y miel que merece toda la fama que le precede. Si algún día lo sacan de la carta, auguro una revolución. Si no te apetece bocadillo, siempre puedes pedir unos tacos.

¿Tacos? ¿De esos de plastiquete como los del anuncio de Danny Trejo?

No, te vuelves a equivocar. Sus tacos son deliciosos, y se sirven sobre una canónica tortilla de maíz calentada sobre una plancha. El de bacalao, rebozado pero nada grasiento, se acompañan con una refrescante ensalada de lombarda, una salsa casera de mango y chipotle y cilantro fresco. Las carnitas de cerdo estofadas lentas son jugosas nivel pringarte de salsa hasta el codo, y el pollo marinado en chipotle y miel -con un cebolla roja encurtida en lima, que contrasta maravillosamente- tiene la textura tierna característica del contramuslo.

Tacos de pollo. DENNISE GARCÍA

Yo es que no como animales.

Animales no sé, pero mi moral te la estás zampando a dos carrillos. Los vegetarianos también tienen tacos disponibles, concretamente los que más me sorprendieron por su originalidad: los de coliflor al punto, salteada con pimiento rojo y una sabrosa crema de frijoles. Para refrescar, mojo de cilantro y jalapeño: una bocado ligero y perfecto del que te podías comer cinco y ni notarlo.

¿Solo eso? Para pasar hambre, no voy.

No, también puedes pedir unos totopos hechos por ellos acompañados de queso fundido, frijoles, pico de gallo, sour cream, guacamole, jalapeños y, en definitiva, un festival de sabores y texturas. Y me gustaron mucho los jalapeño poppers, encurtidos, rebozados y rellenos de una abundante cantidad de cheddar fundido. Por si fuera poco, se mojaban en un aliño ranchero casero en el que hubiera mojado lo que hiciera falta, porque estaba buenísimo.

Vaya, qué ligero es todo (espero que se note el sarcasmo).

Si lo dices, ya no se nota, pero por lo menos lo has intentado. Pues no es un sitio al que ir a comer ensaladita, pero es ideal si tienes uno de esos días en los que el cuerpo te pide un bocata contundente, hidratos de carbono refinados y un poco de grasa (gocha, pero de buena calidad). Las patatas fritas con las que acompañan todas sus hamburguesas y bocadillos, por ejemplo, son el cielo de la fritanga casera: crujientes, ligeras y nada aceitosas. Lo raro es que sean legales.

Entre esto y lo del brunch de la vergüenza parece que ahí solo va gente con resaca.

Puedes ir a curarla, puedes ir aunque seas abstemio y puedes ir en busca de una: tienen cuatro cócteles de la casa a base de tequila, mezcal o ron de los que solo he probado el Mezcalmule, con zumo de lima, cerveza de jengibre y pimienta roja. Pero la estrella de la carta líquida es la michelada: para mí, una de las mejores que se sirven en Barcelona actualmente. La mezcla de salsas es generosa, está alegre de picante, sabe a Clamato y puedes tomarla con Modelo Especial. El cielo de las micheladas, vamos.

Tacos de pescado y carnitas. DENNISE GARCÍA

¿Y de postres, cómo van?

Yo probé una piña marinada en miel y bourbon con helado de coco y piel de lima y coco rallados. Era correcta, pero seguramente lo más flojo de toda la carta, un poco de contraste ácido o algo crujiente para darle resistencia al mordisco le hubiera ido bien. Pero dicen los fans del dulce -no es mi caso- que su otro postre, el Pizzokie, es una bomba de relojería a la que es imposible resistirse: una tarta de galleta de chips de chocolate acompañada de una bola de helado de cacahuete.

Eso tiene buena pinta. ¿Me llevas?

No.

¿Por qué?

Porque no me caes bien, y por lo que te he dicho antes: eres un personaje de ficción, y desaparecerás hasta la próxima crítica en cuanto cierre este documento de texto. Hasta luego, Lado Oscuro, Reverso Tenebroso, Odiador de Hamburguesas, Vegetariano Cuando te Conviene. Sayonara, Baby.

Gringa Barcelona: Carrer de la Lleialtat, 16. Barcelona. Tel. 937 305 664. Mapa.

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