De la cerveza de Harry Potter al chocolate Wonka: ¿Está buena la comida friki?

Probamos la cerveza de mantequilla estilo Harry Potter, el chocolate de Willy Wonka, el ramen de Kung Fu Panda y otros productos del primer supermercado 'friki' de Barcelona. ¿Valen la pena?

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¿Ganarás el ticket dorado?
¿Ganarás el ticket dorado?.

Hay un supermercado donde puedes usar carritos de la compra rosas para meter en ellos refrescos de superhéroes de Marvel, mantequilla de cacahuete de Peter Pan, galletas Oreo de sabores nunca vistos o ramen instantáneo autocalentable en forma de cabeza humana. Si necesitas ayuda para encontrar tus cereales de unicornio, te la prestarán muy amablemente dependientes con orejas de Mickey Mouse o aspecto de Saylor Moon. ¿Es un sueño? No, es Super Friki Market, un colmado de fantasía que acaba de abrir Rubén Sánchez, director ejecutivo de la empresa Reino de Juguetes,en las Galerías Maldà de Barcelona.

Todo empezó hace solo un año y medio, cuando él mismo estrenó en las mismas galerías -que no estaban precisamente en su mejor momento- una pequeña tienda especializada en Harry Potter. “Los primeros días las colas llegaban a la calle”, explica Sánchez, que desde entonces ha consolidado este espacio con otra tienda dedicada a Bola de Dragón, una de Juego de Tronos y otra de muñecos Funko de todos los tamaños y temáticas imaginables (además de una segunda dedicada al mago de Hogwarts).

Su última apertura ha desencadenado auténticas pasiones: “El primer sábado que estuvo abierto pasaron por aquí más de 3.000 personas -el local mide 42 metros cuadrados, así que imagínate- y estos días están siendo una locura, pero esto tiene que estabilizarse”, asegura prudentemente Rubén. Algunos de los superventas son las chocolatinas Wonka, la cerveza de mantequilla Horrorcrux -con alcohol- y unos cereales de Super Mario Bros en edición limitada, además de todo tipo de chucherías americanas y japonesas, sodas, snacks salados y bebidas de todos los colores y sabores imaginables.

El cuquisuper. SUPER FRIKI MARKET

“Casi todo lo que tenemos es de importación, pero ya empiezan a producirse en España productos de alimentación divertidos como la cerveza de mantequilla o el hidromiel”, nos cuenta Rubén, que a pesar de haber escogido Super Friki Market como nombre para la tienda “por motivos evidentes” reconoce que no es demasiado fan de esta palabra. Aunque la decoración -“que hemos hecho entre todos”, aclara Sánchez, “aquí todo el equipo es artístico, tendrías que ver lo creativos que son los currículums que recibo”-, está inspirada en el kawai japonés, el público es de lo más variopinto.

En el rato que paso allí desfilan desde grupos de adolescentes con camisetas estampadas con dibujos manga hasta familias con niños, góticos comprando botellas de licor de fuego valirio y una pareja de americanos sobre la treinetna en busca de Fruit Loops y Nesquik de fresa. Nutricionalmente los productos no son precisamente para tirar cohetes, pero tampoco creo que sean la base de la dieta de nadie, y apostaría a que algunas de las cosas se compran por puro fetichismo y acabarán decorando una estantería (y no en el estómago de nadie).

Como no es lo mismo contarlo que vivirlo, y en El Comidista creemos en periodismo de investigación, me dejé unos cuantos euros en compras varias y volví a casa dispuesta a catar insectos, vino perlado, habas de orquídea picante y otras delicias frikis. Que Gandalf -y el Almax- me ayuden.

LA FRIKICATA

Fideos instantáneos sabor carne y mostaza de Kung Fu Panda

No sé cómo de oficial es esta licencia... MÒNICA ESCUDERO

Si alguien piensa “oh, fideos de Kung Fu Panda, mi hijo de 5 años es muy fan, se los voy a comprar”, ya le anticipo que no es buena idea. Uno de los cuatro sobrecitos con saborizantes que acompañan estos Yatekomo chinos es una grasa roja que se maneja bastante arriba en la escala Scoville, y convierte unos fideos bastante sosos… en unos fideos bastante sosos, pero muy picantes. Tal vez me pasé con la cantidad de agua que les puse -las instrucciones eran muy cuquis pero no especificaban la cantidad, y no tengo precisamente un master en fideos instantáneos-, pero cuando pones cuatro sobres de cosas, por lo menos esperas que sepan a algo, ¿no? En fin: el señor Ping no los aprobaría. Nota: 4. Precio: 1,50€. Ideal para: gente que le gusta el picante (pero no las cosas con sabor). Gente rara, vamos.

Hidromiel Valhalla

En abril se estrena la última temporada de Juego de Tronos, y decidimos celebrarlo brindando con un vaso de hidromiel. Escogí la versión doble miel y creo que metí la pata, porque me pareció que estaba buena, pero era demasiado dulce (para mí). La sensación es extraña, porque no sabes si estás bebiendo un vino, sidra o una cerveza sin gas -la textura está a medio camino entre una cosa y la otra, aunque tiene 11 grados de alcoholazo-, y si fuera un poco más seca entraría peligrosamente bien. Esta hidromiel está hecha en Sevilla, y si tu fetiche no es el fuego valirio sino los vikingos, puedes bebértela, como ellos, en un cuerno. Nota: 6,5 (creo que si hubiera escogido la seca, sería más alta). Precio: 4,49€. Ideal para: Danaerys y Odines.

Tableta de chocolate Wonka

Antes de probarla encontramos un premio: viene con el ticket dorado que da derecho a visitar la fábrica de chocolate, conocer a los Oompa Loompas y descubrir el mundo mágico del excéntrico genio de la dulcería. El chocolate en cuestión tiene un 70% de cacao, pero es bastante más suave de sabor que otros que compro con el mismo porcentaje: parece hecho para gustar a todo el mundo, para no molestar. Pero la textura es correcta, y se agradece mucho que no hayan usado un chocolate con leche dulzón y de pésima calidad (especialmente teniendo en cuenta el precio, que es el de un chocolate muy bueno). Nota: 7. Precio: 7,99€. Ideal para: Oompa Loompas.

Cerveza de mantequilla Horrocrux

Cerveza de verdad con mantequilla de verdad. SUPER FRIKI MARKET

El precedente era regulero: un solo sorbito de la versión sin alcohol de la cerveza de mantequilla que probé hace un par de años me dio un asco que todavía me dura. Pero entre que Rubén me aseguró que esta no se le parecía en nada y que leí en la botella que era una Brown Ale, un tipo de cerveza que me gusta bastante, recuperé la ilusión. Me encontré con una cerveza con cuerpo, potente de sabor y con una espuma consistente aromatizada con lactosa (por lo que no es apta para intolerantes). El sabor a mantequilla se nota al final, suavizándola y dejando una sensación ligeramente dulce en la boca. Es raro, pero está bastante buena (aunque me gustaría probarla sin aromatizar). Nota: 7,5. Precio: 4,99€. Ideal para: Lord Voldemorts.

Bebida de cereza de Mi pequeño pony

Aún no sé si sí o si no. RAINBOW DASH

La primera sensación fue un “no” rotundo por exceso de dulzor. Pero, pasados unos segundos, apareció el punto de acidez y el sabor familiar de los caramelos Kojak, y cambié de opinión: durante unos segundos me pareció delicioso. Repetí, y me volvió a pasar lo mismo. Y la tercera, y la cuarta vez, así que le voy a poner un cinco (y a hacerme mirar este complejo de la gata Flora). Nota: 5. Precio: 2,30€. Ideal para: sacar la gata Flora que hay en mí.

 

 

 

Lussory pearl pineapple coconut

Lujo asiático y brillibrilli. LUSSORY

Un vino espumoso de baja graduación con sabor a frutas -el que probé era de piña y coco- y “efecto mágico”: una especie de purpurina que, cuando lo agitas, hace remolinos y unas fantasías que ni la final de Rupaul´s Drag Race. Esto no podía probarlo sola: llegado este punto, decidí seguir con el experimento organizando una comida con amigos. Después de remover la botella como si no hubiera un mañana -es carne de stories de Instagram-, procedimos a probar el contenido. Sabe más a refresco que a vino -el efecto coco-piña- y primero entra bien, pero cansa por el exceso de dulzor. Somos cinco, y solo dos se terminan la copa. Nota: 6 (por la emoción del principio, luego baja a 4). Precio: 9,99€. Ideal para: ponerse chispa con un refresco.

Barritas energéticas de chapulines Jimini´s

JIMINI´S

De estas probamos dos, una de chocolate negro con higos y otra de manzana, canela y caramelo (las dos llevan, además, harina de una especie de grillo conocida como “chapulín”). Y era a lo primero a lo que sabían, porque -como ya descubrimos en su momento- los chapulines no tienen demasiada chicha: tal vez un ligero toque terroso y vegetal que desaparece entre todos los demás. Ninguno somos consumidores habituales de este tipo de barritas -que no podemos considerarnos crítica especializada, vamos- pero en general nos gustó más la segunda, por factores en los que los grillos no tuvieron nada que ver. El supuesto “chocolate negro” que acompañaba el higo era realmente cacao en polvo mezclado, y hubiera estado mucho mejor chocolate de verdad en trocitos. La segunda estaba bastante rica, no era excesivamente dulzona y tenía una textura agradable: todos coincidimos en que volveríamos a comerla encantados. Nota: 6 y 8. Precio: 2,10€. Ideal para: dietas flexitarianas.

Ritz beats peanut butter

Al leer la lista de ingredientes que componen estas galletas -se puede consultar aquí, en el apartado “información nutricional”- creímos que nos íbamos a encontrar con el clásico ultraprocesado guarrísimo pero delicioso (de eso viven, claro). Pero al primer bocado, o microbocado, ya que los bits tienen el tamaño de una moneda de cinco céntimos, descubrimos que están sosas. Tienen muy poca mantequilla de cacahuete, que se supone que es la protagonista, y todos coincidimos en que también poca sal. Nunca tanta grasa, azúcares y saborizantes sirvieron para tan poco. Nota: 2. Precio: 1,50 euros. Ideal para: cogerles manía a los ultraprocesados.

Pan de gambas de Andy Warhol Pets Rock

Monísimo. MÒNICA ESCUDERO

Este producto podría llevar dentro uranio empobrecido o caspa de lemur: con ese envase, lo hubiéramos comprado igual. Pero el tubo del perrete Warhol de Pets Rock lleva en su interior lo que parece un snack tipo Pringle´s -de patata- y en realidad está hecho de harina de trigo. En la composición aparece que contiene un 4,4% de gamba, no aroma de gamba ni nada por el estilo, y la verdad es que sabe mucho a este crustáceo. Pero, como pasa con las otras Pringle´s, al principio el chute de sabor hace que te de ganas de comer más, pero pronto este se vuelve plano y la textura, pesada y aceitosa. Nos comimos un par cada uno y sin más (pero qué bonito el tubo, en eso coincidimos todos). Nota: 4. Precio: 3,50€. Ideal para: ¿Hemos dicho ya lo del envase?

Super Sour Spray Candy Warheads de manzana

Ácido de verdad. WARHEADS

Aunque decidimos no dar mucho protagonismo a las chucherías -que ocupan una parte importante del colmado de Reino de Juguetes-, no pudimos resistirnos a probar este spray extra-ácido con sabor a manzana Granny Smith. Si te van las emociones fuertes, no decepciona: al tercer chute se te ponen los carrillos del revés. Además, sabe a auténtica manzana de mentira: artificial, pero riquísimo. Nota: 8,5. Precio: 2,40 euros. Ideal para: los que les gustan las auténticas manzanas de mentira.

 

Habas de orquídea picante

Lo de que son de orquídea lo pone en el paquete, y supongo que nos tenemos que fiar -aunque puede ser una mala traducción- pero su aspecto es muy parecido al de las habas fritas normales que alguna mente malvada colaba a veces en las bolsas de frutos secos allá por los años 80. Aunque la versión china es un poco más gruesa y menos dura, y además lleva un poco de chile y ácido cítrico en polvo, que equilibran bastante bien la pesadez del haba frita, le dan bastante vidilla e invitan a repetir una y otra vez. Durante esta cata se manejan conceptos como “Tajín en polvo” o “Lay´s a la vinagreta”, así que el nivel de adicción que generan estas habas está fuera de toda duda. Nota: 8,5. Precio: 2 euros. Ideal para: quitarte el trauma de las habas fritas.

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