Once rellenos para empanadillas que no son los de siempre

Si te has quedado más anticuado con las empanadillas que la Encarna de Martes y 13, estas recetas te ayudarán a actualizarlas con rellenos sencillos, rápidos y sabrosos.

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Están buenas de todas las maneras
Están buenas de todas las maneras.

Al horno o fritas, frías o calientes, como aperitivo o para cenar y con masa casera o comprada (pero de calidad, por favor). Las empanadillas nos ofrecen demasiadas posibilidades como para que nos quedemos en el sota, caballo y rey del atún con tomate. Con muy pocos ingredientes -y en muchos casos, también un tiempo de preparación mínimo- puedes disfrutar de estas 10 recetas saladas con un bonus dulce. Si nos hemos dejado alguna que triunfe en tu casa, puedes contarlo en los comentarios: los empanadilleros del mundo te lo agradeceremos eternamente (y a lo mejor hasta te cae un táper).

Pera, nueces y gorgonzola

El dulzor de la pera y la potencia -además de la textura mantecosa- del gorgonzola han nacido para estar juntos (y las nueces picadas le dan una resistencia al mordisco que le viene perfecta al conjunto). Si ya disfrutaste esta combinación en forma de postre, no dudes en llevarla al lado salado y usarla para rellenar unas empanadillas que apetecen tanto para un desayuno tardío como para una cena de picoteo.

Para unas 12 empanadillas se necesitan dos peras blanquilla o conferencia -o cualquier variedad carnosa-, un poco de mantequilla, 100 g de gorgonzola, 2 cucharadas de nueces picadas y ¼ de cucharada de hojas de tomillo fresco (la mitad si es seco). Pelar y cortar la pera en daditos, dorarla con un poco de mantequilla, añadir el gorgonzola para que se funda, las nueces y el tomillo y mezclar bien. Cuando se enfríe un poco podrá manipularse perfectamente para rellenar las empanadillas y prepararlas como se prefiera.

Bacalao, cebolla y pasas

Una combinación clásica de las empanadas gallegas, cuyo secreto reside en que la cantidad de cebolla sea generosa y esté muy bien dorada, el bacalao tenga el punto justo de desalado -no le añadiremos más sal- y las pasas se hidraten ligeramente para que queden más jugosas que secas.

Para unas 12 empanadillas se necesitan 200 gramos de bacalao desalado al punto -pueden ser migas, ya que irá picado a cuchillo-, 2 cebollas, 3 cucharadas de aceite de oliva y tres cucharadas de pasas de Corinto. Hidratar las pasas en agua tibia durante unos 20 minutos. Pelar las cebollas y picarlas. Sofreírlas en el aceite hasta que estén bien doradas y hayan perdido aproximadamente la mitad de su volumen. Añadir -ya fuera del fuego- el bacalao picado a cuchillo y las pasas, mezclar bien y rellenar las empanadillas.

Sardinas en conserva, huevo duro, aceitunas y sofrito de tomate

La típica empanadilla con sofrito, aceitunas sin hueso y huevo duro que se viene arriba al cambiar el atún o bonito de lata -bastante más soso- por unas sardinas o sardinillas. Si se usan las primeras es mejor quitarles previamente las escamas, espinas y tripa. Con sardinas en escabeche también están buenísimas, y si son en salsa de tomate pueden usarse como atajo y sustituir al sofrito (por una vez).

Para unas 12 empanadillas se necesitan dos latas de sardinas, una cebolla, tres tomates o 300 g de tomate troceado o triturado, 2 cucharadas de aceitue de oliva, un huevo duro y dos cucharadas de aceitunas verdes sin hueso picadas, sal y pimienta. Pelar y picar la cebolla, dorarla con el aceite, añadir los tomate, salpimentar -cuidado, las sardinas también aportarán su sal- y cocinar unos cinco minutos hasta que reduzca y el aceite empiece a separarse del tomate. sacar del fuego y añadir las sardinas escurridas y desmigadas el huevo duro picado y las aceitunas. Mezclar bien, rectificar de sazón si es necesario y rellenar las empanadillas.

Con restos de bonito también haces un platazo. AINHOA GOMÀ

Tofu firme, miso o salsa de soja, brócoli y cebolleta china

Una versión vegana que se aprovecha de la untuosidad del tofu triturado para conseguir un relleno cremoso casi sin grasa (ni demasiado lío). Para que quede rico solo hay que asegurarse de que la hortaliza queda en un punto en el que todavía mantiene la textura crujiente y el sabor fresco, algo que potenciarán las cebolletas chinas en dos texturas (también puede usarse cebolleta normal).

Para unas 12 empanadillas necesitaremos 200 g de tofu firme, 200 g de brócoli, 3 cucharadas de aceite no demasiado fuerte, 6 cebolletas chinas o una cebolleta normal, pimienta de Sichuan -o normal- y un poco de miso o salsa de soja al gusto. Picar el brócoli a mano y dorarlo junto a la parte blanca de la cebolleta en rodajas finitas en el aceite durante tres o cuatro minutos. Triturar el tofu con un poco de salsa de soja o miso y una cucharada o dos de agua, hasta que tenga una consistencia cremosa pero con mucho cuerpo. Mezclar el tofu con las verduras rehogadas y la parte verde de la cebolleta picada fina en crudo, añadir pimienta de Sichuan y rectificar con soja o miso si fuera necesario: ya se pueden rellenar las empanadillas.

Empanadillas “pascualinas”

El relleno de la clásica torta italiana de Semana Santa también puede servir para unas ricas empanadillas. Para conservar su crujiente original característico pueden hacerse con hojaldre, o utilizar la misma pasta filo para hacer unos triangulitos que posteriormente podemos hornear o freír.

Para unas 30 empanadillas -hacer menos no vale la pena, y se pueden congelar- necesitaremos 200 g de espinacas, 200 g de hojas de acelgas (podemos usar las pencas para otro plato), 1 cebolla, 100 g de requesón o ricotta, 100 de parmesano rallado, 3 huevos duros, nuez moscada, orégano, pimienta, nuez moscada y aceite de oliva. Pelar y picar la cebolla y rehogarla en una sartén con un fondo de aceite de oliva. Cuando esté dorada añadir las acelgas y las espinacas picadas -no demasiado finas- y rehogarlo todo hasta que las hojas queden blandas. Fuera del fuego, añadir los quesos y sazonar con las hierbas y especias al gusto. Añadir los huevos duros picados y rellenar las empanadillas.

Lacón, manzana y queso de tetilla

Una combinación de inspiración gallega que funciona tanto en un bocadillo como en una quiche, una coca u hojaldre como en unas empanadillas. Si no las vas a comer en el momento recuerda darles un golpe de calor antes: tomarlas con el queso un poco fundido mejora muchísimo la experiencia.

Para unas 12 empanadillas necesitaremos 125 g de lacón, 125 g de queso de tetilla, 1 manzana Granny Smith, Royal Gala o reineta y un poco de mantequilla. Pelar la manzana, cortarla en daditos y dorarla en una sartén con un poco de mantequilla. Fuera del fuego, añadir el lacón en daditos y el queso rallado o picado y rellenar las empanadillas.

Bechamel, cebolla caramelizada y ternera picante

Las croquetas y las empanadillas son primas hermanas, y no solo en que tradicionalmente se usan como receta de aprovechamiento. Si rellenamos las segundas con una farsa que incluya bechamel, serán tan cremosas como las primeras.

Para unas 30 empanadillas -hacer menos no renta, se pueden congelar- necesitaremos 400 g de bechamel (hecha con una roux de 50 g de mantequilla y 50 de harina por 500 ml de leche), 300 g de carne picada de ternera -por ejemplo, culata o babilla-, tres cebollas, un poco de aceite de oliva, sal y chile al gusto. Pelar y picar las cebollas y caramelizarlas durante un buen rato a fuego lento (se puede acelerar el proceso con una punta de bicarbonato). Cuando estén listas sumarles la carne picada y cocinarla unos cinco minutos, mezclando y removiendo de vez en cuando. Añadir la bechamel, poner a punto de sal, sazonar con chile al gusto, atemperar y rellenar las empanadillas.

Queso con rajas

Un platillo mexicano clásico que sirve perfectamente como relleno de una masa crujiente. Aunque para gustos, los colores, yo no freiría estas empanadillas, el relleno ya tiene un punto graso que con el de la fritura puede ser excesivo.

Para unas 20 empanadillas -como en los casos anteriores, no tiene mucho sentido hacer menos- necesitaremos unos 60 g de rajas de jalapeño en escabeche (o más, al gusto), 2 cebollas, mantequilla, 200 g de queso fundente al gusto, 150 ml de crema de leche para cocinar, sal, pimienta y pico de gallo para acompañar. Pelar la cebolla, cortarla en tiras y dorarla con la mantequilla y un poco de sal. Cuando esté lista, añadir las rajas escurridas, el queso picado y la crema de leche. Dar vueltas hasta que esté todo integrado, rectificar de sal y pimienta, esperar a que se temple y rellenar las empanadillas, que serviremos con un cuenco de salsa pico de gallo.

¿Qué pasará, qué relleno habrá, puede ser mi gran cena?. MIKEL LÓPEZ ITURRIAGA

Verduras, sésamo y algas

Unas empanadillas veganas -siempre que la masa no tenga huevo- que podemos versionar y adaptar al contenido de nuestra nevera y alacena, ya que admite diferentes tipos de algas y casi cualquier resto de verdura que tengas orbitando por la nevera.

Para unas 12 empanadillas necesitaremos 1 pimiento, 1 cebolla, 2 zanahorias, 2 láminas de alga nori o 1 cucharada de alga nori picada, 1 cucharada rasa de sésamo tostado, aceite de oliva, sal. Pelar la cebolla, picarla y dorarla con un poco de aceite. Cuando tenga color añadir el resto de verduras, también picadas. Cuando estén sofritas, añadir las algas y el sésamo, probar y ajustar de sal si fuera necesario: ya está el relleno listo para las empanadillas.

Pollo al curry

Si no quieres hacer este estofado aposta para las empanadillas y quieres dar salida a unos restos que ya tienes por casa, pasa el curry por un colador ancho para poder reducir directamente la salsa y que no te queden mojadas. Por supuesto, también funciona con otros tipos de curry (aunque las gambas pueden quedar un poco securrias).

Para unas 30 empanadillas -son bastante elaboradas y hacer menos no vale la pena, se pueden congelar o hacer menos, usar el relleno para otros platos o comerlo con fideos o arroz- necesitaremos 6 contramuslos de pollo, 1 cebolla, 2 zanahorias, 1 rama de lemongrass o tomillo limón, 2 dientes de ajo, 1 trocito de jengibre de 2 cm de largo, 400 ml de leche de coco, salsa de pescado o sal y pasta de curry tailandesa al gusto (empezar con una cucharada y si se quiere añadir más hacerlo durante la cocción). En una olla baja, poner la pasta de curry a fuego medio sin parar de remover, para potenciar su aroma. Añadir la leche de coco, las verduras picadas no muy finas, el lemongrass cortado a lo largo o el tomillo limón, el jengibre en 4 trozos a lo largo y los contramuslos, ajustando de sazón con salsa de pescado o sal. Cocinar todo a fuego bajo durante una media hora, hasta que la carne esté muy tierna. Atemperar, sacar el jengibre y el lemongrass o tomillo y desecharlos. Picar el pollo a cuchillo, y si la salsa está muy líquida reducirla unos minutos hasta que espese. Devolver el pollo a la cazuela y cocinar todo un par de minutos para que se integre con la salsa. Cuando esté templado, ya se pueden rellenar las empanadillas.

Manzana con canela, chocolate y ricotta

Un desayuno, postre o merienda sencillo y no demasiado empapuzante ni dulzón. El punto definitivo lo pone el chocolate: si usas uno blanco será mucho más dulce que con uno que tenga un 70% de cacao.

Para unas 12 empanadillas necesitaremos 2 manzanas golden, 150 g de ricotta -o 200 de requesón desmigado y puesto un buen rato sobre un colador fino para que pierda agua, u otro queso cremoso a elección-, canela o vainilla al gusto, mantequilla y 75 g de chocolate al gusto (yo usaría uno con 70% de cacao). Pelar las manzanas, cortarlas en daditos y dorarlas en una sartén con un poco de mantequilla. Sacar del fuego y, cuando estén a temperatura ambiente añadir el queso, la canela o vainilla y el chocolate picado a cuchillo. Ya se pueden rellenar las empanadillas.

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