Quince ideas de supervivencia para gente que no sabe cocinar

Seres negados para la cocina, jóvenes que no habéis tocado jamás una cazuela o recién emancipados: ésta es vuestra salvación para no pasaros la vida comiendo pasta con atún o arroz con tomate.

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Esto puede estar en tu cocina, si te aplicas
Esto puede estar en tu cocina, si te aplicas.

Atención, confesión verdadera en la que desnudo mi alma, ejem: tengo dos churumbeles jovenzuelos que hasta hace cuatro días ignoraban mis artes culinarias y que en poco tiempo han cambiado de idea, cada uno por razones distintas: uno se está musculando un pelín y el otro se ha hecho vegetariano.

Ambas opciones me han dado pie a interesarles en lo que comen y en su preparación como no había conseguido nunca antes, enseñándoles por un lado a comer equilibrado para cada una de sus dietas -con la inestimable ayuda de una nutricionista profesional- y, por otro lado, a preparar recetas básicas que les permitan sobrevivir varios días con una calidad culinaria muy aceptable, porque, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, me empeño en que las criaturas sean un poco autosuficientes. En resumen, me devano los sesos para enseñarles platos prácticos y nutritivos a primerizos de la cocina, porque hasta hace bien poco, en casa del herrero -la mía-, cuchillo de palo.

Como no podemos dejar que tanta experiencia y sabiduría se pierda como lágrimas en la lluvia sin que le aproveche a nadie más que a mis dos criaturitas con pelos, pues oyes, que os preparamos un artículo sobre el tema que seguro que a muchos os viene como pedrada en ojo de boticario.

BÁSICOS DE MI COCINA

Mejor que los macarrones con atún que te haces cuatro días a la semana. MIRIAM GARCÍA

Sofrito de verduras

Como dice la reina madre del aprovechamiento y la planificación recetil, doña Su (con la inestimable ayuda de su progenitora), en ninguna casa de bien puede faltar un buen sofrito, base de montones de recetas. Un sofrito puede ir de lo más simple, cebolla, pimiento y poco más, a lo más historiado, como algunos que recuerdan sospechosamente a un pisto. Yo soy muy team cebolla y todos mis sofritos la llevan a cascoporro, así que mi fórmula básica sería esta:

Sal de la pechuga de pollo a la plancha. MIRIAM GARCÍA
  • 3 cebollas
  • 2 pimientos rojos italianos
  • 1 pimiento verde italiano
  • 2 calabacines
  • Aceite de oliva virgen el que admita
  • Sal al gusto
  1. Cubrir de aceite el fondo de una sartén amplia. Calentar a fuego medio y poner la cebolla picadita. Sofreír a fuego medio-bajo hasta que esté lacia y casi transparente, no tarda más de 10 minutos.
  2. Añadir entonces los pimientos picados y proseguir sofriendo hasta que los pimientos cambien de color.
  3. Agregar los calabacines en cuadraditos y seguir friendo a fuego bajo hasta que los calabacines cambien de color y estén tiernos.
  4. A este sofrito se le puede añadir algo de tomate frito, si os gusta (a continuación).
  5. Embotar en tarros o meter en bolsas zip de congelación y al congelador en porciones hasta que se necesite.

Usos: de añadir a cualquier legumbre cocida a usarlo de cama para una carne o un pescado a la plancha. También para ponértelo encima de tostas de buen pan, cubierto por atún en conserva, ahumados variados o lo que se te ocurra, que te apaña cualquier cena o comida rápida.

Tomate frito casero

Que lo mismo te sirve para un roto que para un descosido, de mojar pan en él a convertir cualquier pasta mediocre en otra cosa. Aquí tenéis dos versiones, una rápida y otra más purista.

Usos: parecidos a los del sofrito anterior.

Y claro que un sofrito y una salsa de tomate requieren invertir tiempo, pero son facilísimos de hacer, no tienes que estar mirándoles a los ojos mientras se sofríen y los preparas en cantidad. No seas vago/a, repámpanos.

Caldo de pollo

Cuece unas miserables y baratísimas carcasas de pollo -3 o 4 en 2 litros de agua, por ejemplo, o añádeles una pechuga o muslo de pollo si quieres tirar la casa por la ventana- con un picadillo de verduritas (como el del sofrito anterior, por ejemplo), un par de dientes de ajo pelados, unas hojas de laurel y unas hierbitas, y ya tienes un rico caldito para cocerte un poco de arroz o de pasta para una sopa reconstituyente cualquier noche de invierno. No es el caldo de cocido de tu madre/padre, pero te saca de un apuro.

Ensaladas

A ver, queridos, que para lavar y trocear una lechuga y un tomate de temporada no hay que ser ingeniera aeronáutica. Se tarda un momento y, si el producto es rico y de temporada, disfrutarás. Y le puedes añadir tropezones de pescado en conserva, aceitunas -otro básico-, etc. Eso sí, escurre bien porque que las hortalizas naden en el agua del lavado no es bonito ni cool.

Mi curry básico

¿Esto a qué viene? A que mis churumbeles han sido siempre un poquito problemáticos con las verduras pero amantes del comino y la cúrcuma, por lo que descubrí que con un buen sazonado al estilo curry de la India, al adoptar las verduras el sabor de las especias, podía meterles prácticamente cualquier verdurita sin que rechistasen… Ahí va la receta de mi estofado vegetal/curry/base de cocina, y pido perdón por adelantado a todos los indios; no me lo tengáis en cuenta, que no tengo fundamento:

  • 3 cebollas
  • 2 pimientos rojos
  • 2 berenjenas
  • 1 rama de apio
  • Aceite de oliva al gusto
  • 3 dientes de ajo
  • 1 trozo hermoso de jengibre fresco
  • 1 ½ cdas. de comino molido
  • 1 cdta. de canela molida
  • ½ cdta. de semillas de cardamomo
  • 1 ½ cdas. de semillas de cilantro
  • 1 cdta. de cayena molida (facultativo)
  • 1200 g de tomate triturado en conserva
  • Sal al gusto
  1. Cubrir de aceite el fondo de una cazuela o sartén grande; calentar a fuego medio.
  2. Sofreír las cebollas picadas o laminadas hasta que empiecen a estar lacias; añadir entonces los pimientos en tiritas y la rama de apio en rodajitas. Seguir sofriendo hasta que cambien de color.
  3. Agregar las berenjenas en cubos y sofreír hasta que se ablanden, removiendo de vez en cuando.
  4. Mientras tanto, preparar las especias y condimentos. Majar el ajo y triturar o rallar el jengibre pelado, hasta obtener un puré.
  5. Triturar el cilantro y las semillas de cardamomo; mezclar con la canela, la cayena y el comino.
  6. Cuando las verduras estén, agregar todos los condimentos y sofreír brevemente para que potencien su sabor.
  7. Agregar el tomate triturado, mezclar bien, y seguir friendo a fuego bajo hasta consumir el agua del tomate y obtener una salsa espesa, verdurosa, tomatosa y especiada.

Usos del curry básico o sofrito indio, del que sale una buena cantidad:

  • Solo, como estofado vegetariano.
  • Añadirle carnes troceadas, legumbres cocidas, arroz y pasta al gusto.
  • Añadirle al final otras verduras que apenas necesiten cocción como espinacas.

Dura varios días en perfecto estado en la nevera y, si lo haces un domingo por la tarde como dictan las buenas costumbres de la planificación cocinera -me niego a llamarlo batch cooking-, tendrás varias comidas casi listas a lo largo de la semana, para ir variando tu menú con una base de verduras.

Legumbres en conserva

No solo para consumirlas en verano en forma de ensalada con verdura fresca, sino porque sirven para enriquecer cualquier estofado de verduras (como el curry anterior) en invierno o con el propio sofrito citado anteriormente.En este país tenemos conservas de legumbres de excelente calidad que te facilitan la vida muchísimo. Ah, y receta de propina de garbanzos refritos especiados, una fórmula que lo mismo sirve de primer plato que de aperitivo sano y se prepara en un pispás:

  • 200 g de garbanzos de bote, peso escurrido
  • 1 cda. de sal de ajo
  • ½ cda. de comino molido
  • 1 cda. de cúrcuma
  • Sal al gusto
  • Algo de aceite de oliva
  1. Escurrir bien los garbanzos del líquido de conserva en un colador.
  2. Poner algo de aceite, 3-4 cdas., en una sartén y calentar a fuego vivo.
  3. Pasar los garbanzos y sofreírlos hasta que se evapore el agua que los acompaña, removiendo de vez en cuando.
  4. Añadir las especias y algo de sal, remover bien y seguir sofriendo hasta que estén tostaditos por fuera.

Conservas de pescado

Ídem de lo dicho para las legumbres… un atún, una caballa o unas sardinillas te apañan montones de comidas si los sirves en tostadas de pan, acompañados de unas hojas verdes en ensaladas de lechuga, rúcula o lo que se te antoje, encima de un hummus o un tomate de temporada en rodajas… y lo preparas en tiempo récord.

Pasta y arroz

Un clásico de la cocina estudiantil y no tanto; solo hay que hervir agua, abrir el paquete y poco más. Perfectos si los acompañas con tomate frito o sofrito.

La plancha

La plancha es la amiga de todo novato, primerizo o torpe en la cocina, porque no se puede prender fuego, no te salta el aceite a la cara ni otros percances que temen los poco experimentados. La cosa tiene poca ciencia, solo requiere calentar una plancha a temperatura de fusión nuclear y va fetén para carnes, pescados y muchas verduras; probadme unos calabacines cortados en rodajitas y pintados de aceite, bien cocinaditos… ñam. Ah, ojito con cargarse sartenes que no están pensadas para estos menesteres, que os conozco.

Carnes a la plancha

No estoy hablando de solomillo, entrecots y otras piezas nobles -y prohibitivas para muchos-, pero una humilde pechuguita de pollo en filetes pasada un brevísimo tiempo por la plancha es económica, fácil de hacer y puede mejorar mucho si la pintas con un poco de salsa de soja cuando está casi hecha (y otros trucos que ya os enseñamos en un vídeo donde sale un señor muy elegante). 

El microondas

El microondas es tu amigo fiel, que te permite, además de acelerar descongelaciones -para ese sofrito y ese tomate frito que tienes congelado en tarros-, acelerar los sofritos de verduras pasando estas por unos minutos previos de cocción para quitarles parte del agua. Ana Vega os lo contaba aquí , así se reduce el tiempo de sofrito que, efectivamente, supone un buen rato de evaporar el agua de la verdura. Yo lo uso con los espárragos trigueros, cociéndolos en el micro hasta que empiezan a estar tiernos para acabar con un toque de sofrito con aceite de oliva. No solo reduces el tiempo considerablemente: también la cantidad de aceite que absorben.

Tortillas y huevos

Batir huevos y cuajarlos en una sartén antiadherente pintada con un poco de aceite no tiene gran misterio y además les puedes añadir tropezones a tu gusto, desde trocitos de queso que se funden al cuajar la tortilla hasta atún en conserva escurrido previamente para una suculenta tortilla de atún. Abundando en el tema microondas, he enseñado a mis hijos a preparar huevos en microondas que te sacan de un apuro si tienes un capricho huevil y freírlos en aceite te da pavor -aunque tenemos algunos trucos para que no salte-: cascas el huevo y pones solo la clara en un ramequin o cazuelita pequeña untado de aceite, lo pasas por el microondas 2-3 minutos -según la potencia, hay que ir vigilando-, bien tapadito, hasta que cuaje la clara. Cuando esté casi a punto pones la yema encima y le das otros 30-60 segundos de calor. Con estos huevos no ganaréis una estrella Michelín, pero si sois primerizos no os vais a poner tan exquisitos… aunque juraré ante notario que yo esos huevos no los como. Que sí, que también se pueden escalfar.

El horno

El horno es otra herramienta magnífica cuando no tienes experiencia y los fogones te dan sudores fríos por el aceite que salta y todo lo pringa. Con la sola precaución de usar unos buenos guantes para no quemarte, puedes hacerte platazos con un esfuerzo y complicación muy escasos, como pollos asados o verduritas que paso a detallar:

Pollo asado a baja temperatura

  • 1 pollo mediano, mejor si es de corral de verdad, pero milagros no podemos hacer
  • 250 ml de vino blanco
  • Sal al gusto
  1. Salar el pollo limpio abundantemente por dentro y por fuera. Acostarlo en una fuente en la que no le sobre mucho espacio, a poder ser.
  2. Verter el vino en la fuente. Tapar toda la fuente con una buena lámina de aluminio de cocina, ajustándola a la fuente para que no queden huecos para que escape la humedad.
  3. Meter en el horno previamente calentado a 120° y dejar asar lentamente dos horas y media.
  4. Al cabo de ese tiempo, quitar el aluminio, subir la temperatura a 190° y asar 30 minutos. Darle la vuelta al pollo y asar otros 30 minutos hasta que esté doradito por ambos lados.
  5. Volver a tapar con el aluminio y dejar reposar 10 minutos. La cocción a baja temperatura deja la carne muy tierna y no necesita absolutamente ningún condimento más allá de los indicados.

Hortalizas al horno

  • 1 calabacín gordo
  • 1 berenjena gorda
  • 2 patatas
  • Aceite de oliva
  • Sal
  1. Pintar con aceite un par de bandejas de horno y calentar el horno a 180°.
  2. Cortar las hortalizas en rodajitas finas, con cuchillo o lo que se tenga, y distribuirlas en las bandejas; pueden ir solapadas unas con otras. Regar con un chorro de aceite y salar.
  3. Meter las bandejas en el horno (mejor si el horno tiene aire, es más rápido) y asar hasta que empiecen a dorarse por los bordes; las patatas necesitarán más tiempo que el calabacín y la berenjena, por lo que las puedes meter en el horno antes.
  4. Servir amontonadas unas con otras, calentitas, solas o con un rico tomate frito casero al estilo tumbet mallorquín.

Tentempiés

Con una pieza de fruta y un puñadito de frutos secos vas que chutas.

Me niego a identificar cocina fácil y para todos los públicos, incluso novatos, con cocina rápida. Un sofrito es fácil de hacer, pero requiere tiempo y cariño, dedicarle un rato cada semana o cada dos semanas, tiempo que de otra manera dedicarías a jugar a un puñetero videojuego, a mirar Instagram u otras cositas que no voy a mencionar (sí, Luke, soy tu madre). Por no hablar de esa tendencia de usar como reclamo de una receta que solo tiene tres ingredientes o cuatro o cinco, moda infantil que procede de los Estados Unidos, como tantas modas culinarias, como si ello fuera una virtud per se… pero vamos a ver, ¿si una receta tiene más de cinco ingredientes nos explota la cabeza? ¿Estamos lerdos o qué? Cocinar es salud, además de amor. Como dice mi futuro poliamor -aunque él no lo sepa- Hervé This: la idea principal de la cocina es primero el amor, luego el arte y por último la técnica.

A aplicarse el cuento, hombreyá.

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