Gracias por existir, patatas asadas
Gracias por existir, patatas asadas.

Patatas asadas con salsa de yogur, queso y albahaca

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Una salsa cremosa y fresca que dignifica el rulo de cabra, sacándolo de la recurrente ensalada con jarabe de Módena en una alianza con el yogur, la albahaca y los piñones. Ideal para rematar unas patatas asadas.

La inmensa mayoría de usuarios de restaurantes de este país hemos aborrecido el rulo de cabra a fuerza de sufrirlo de manera recurrente, rodeado de cualquier tipo de hoja verde, acompañado de frutos secos o frutas rojas y bañado con un buen chorrazo de jarabe de Módena (y a veces caramelizado con azúcar y soplete). Los amigos que se dejaron llevar por el entusiasmo del plato sencillo y aparente -ay- y nos colaban en todas las cenas cuando les tocaba cocina remataron la faena, y el pobre rulo de cabra, sin haber hecho nada malo, se convirtió en el ingrediente más odiado (junto al horrible jarabe de caramelo y vinagre, este sí con todo el motivo del mundo).

Pero en realidad este pobre queso no tiene la culpa del mal uso que los cocineros hicieron de él, y en algunos bocadillos, desmigado y rematando ensaladas o sopas frías y como ingrediente en salsas puede tener todo el sentido del mundo. Tiene una textura untuosa, un sabor potente y agradablemente lácteo que va bien con ingredientes de sabor más bien neutro, como la patata. Mezclarlo con yogur lo aligera y potencia su punto lácteo, los piñones aportan un toque de fruto seco -los de las ensaladas cansinas tampoco eran tontos, a muchos quesos les van bien- y la albahaca aromatiza el conjunto.

Los rabanitos no son un ingrediente obligatorio -de hecho, tampoco las patatas, con zanahorias, chirivía, puerros o calabaza asada también queda de muerte, o como salsa para una ensalada de pasta-, pero un toque fresco y crujiente siempre le va bien a unas patatas asadas con salsa cremosa. A mí me gusta con una cucharada de zumo de limón, porque me parece que un punto ácido refresca cualquier salsa fría, pero si no es vuestro caso podéis prescindir de él. Si a vuestra batidora le cuesta procesar la mezcla podéis añadir un par de cucharadas de agua fría (pero no más, o la salsa quedará aguada).

Ya que vas a tener el horno encendido aproximadamente una hora, aprovecha y termina de llenar la bandeja con otras verduras: tener pimientos, berenjenas, calabacines o cebollas asadas en la nevera puede darte un montón de opciones para comer bien los próximos días.

Dificultad

Cero patatero.

Ingredientes

Para 4 personas

Para la salsa

  • Un yogur griego
  • 100 g de rulo de cabra
  • 50 g de piñones
  • 1 cucharada de zumo de limón (opcional)
  • 10-16 hojas de albahaca (dependiendo del tamaño)
  • Sal
  • Pimienta

Además

  • 6 patatas medianas monalisa o kennebec
  • Rabanitos

Preparación

  1. Calentar el horno a 230ºC. Lavar las patatas, envolverlas bien en papel aluminio y ponerlas sobre una bandeja o rejilla.

  2. Hornear durante 55 min hasta que estén cocidas y dejarlas reposar hasta que se templen, quitarles el papel de aluminio y servir.

  3. Mientras se cocinan las patatas, reservar una cucharada de piñones enteros y triturar bien el resto de ingredientes de la salsa hasta conseguir una textura cremosa con todos los ingredientes bien integrados. Salpimentarla al gusto.

  4. Cuando las patatas estén listas, cortarlas por la mitad y después hacerles un corte en forma de cruz, abriéndolas un poco con las manos (sin quemarse). Poner la salsa por encima, rematar con los piñones reservados y los rabanitos cortados en ocho trozos y servir.

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