La perdición
La perdición.

Fideos con salsa de cacahuete (Sichuan lumien)

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La combinación de salado, ácido, untuoso y dulce de esta salsa de cacahuete, sumada a la textura de la pasta que la acompaña, es tan sabrosa como adictiva.

Hay platos que tienen algo que hace que te enganches desde la primera vez que los pruebas. Son esas recetas que, aunque vengan de la otra punta del mundo y no sepas ni pronunciar su nombre, de repente te hacen sentir como si los hubieras comido toda la vida, como si fueran unos primos lejanos de los fideos a la cazuela de tu abuela, el cocido de tu madre o esa magdalena de Proust que tenemos todos.

Exactamente eso me pasó la primera vez que probé estos fideos con salsa de cacahuete al estilo de Sichuan: la combinación de salado-ácido-graso-tostado-con-un-punto-dulce es satisfactoria hasta decir basta (ni confirmo ni desmiento que puedan convertirse rápidamente en esa comida que, cuando tienes un poco de resaca, te parece más sexy que Tom Hardy). Precisamente por eso tampoco harán que ningún nutricionista os aplauda con las orejas. Pero usando una mantequilla de cacahuete decente -que tenga solo cacahuete, si tiene azúcar o sal hay que tenerlo en cuenta para poner menos en la salsa- y teniendo en cuenta que no son para tomar a diario ni mucho menos, me gustaría pensar que tampoco están en el punto de mira de la OMS.

Originalmente se usan unos fideos de trigo con extracto de mango, muy típicos en los desayunos del norte de China, llamados Santon. Son de corte cuadrado y tienen una textura gruesa y un poco porosa, que se viene muy arriba cuando se empapa con una salsa. El extracto de mango simplemente sirve para darles color, y es difícil encontrar estos fideos en un formato que no sea familiar o directamente para hostelería -en paquetazos de dos kilos, vamos-, pero cualquier otro fideo un poco grueso puede sustituirle perfectamente. Unos soba de trigo sarraceno, o unos udon -que no tendrás ni que cocinar porque vienen listos para zampar- pueden ser dignísimos sustitutos.

Dificultad

La de tener paciencia hasta que el vinagre coja el sabor del ajo y el jengibre.

Ingredientes

Para 4 personas

Para la salsa (da para unas 8 raciones)

  • 2 dientes de ajo
  • Un trozo de 2 cm de raíz de jengibre
  • 8 cucharadas de vinagre negro (Chinkiang) o vinagre de vino blanco
  • 8 cucharadas de salsa de soja
  • 2 cucharadas rasas de azúcar
  • 6 cucharadas generosas de mantequilla de cacahuete
  • 2 cucharadas de tahini
  • 4 cucharadas de aceite de girasol

Además

  • 50 g de cacahuetes fritos pelados
  • 250 g de fideos soba, Santon o udon
  • Cebolleta china (o cebollino, cebolla de verdeo o la parte verde del tallo de una cebolleta)
  • Sésamo
  • Cilantro (si se quiere)

Preparación

  1. Picar finos el ajo y el jengibre. Macerarlos con el vinagre y la salsa de soja durante un par de días en la nevera.
  2. Colar y desechar los sólidos. Diluir completamente el azúcar en cuatro cucharadas de agua caliente. Mezclar el líquido de la marinada con la mantequilla de cacahuete, el agua azucarada, el tahini y el aceite de girasol, triturando hasta conseguir una textura como la de una mayonesa ligera (si queda muy espesa se puede diluir con un poco más de agua o vinagre o soja, si la queremos más salada o ácida).
  3. Hervir los fideos según instrucciones del fabricante, escurrirlos y mezclar rápidamente con la salsa mientras aún están bien calientes, en un bol grande o ya en los boles individuales de servir. Servir con la mitad de los cacahuetes picados gruesos y la otra mitad finos, cebolleta o cebollino picado fino y cilantro (si se quiere).

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