¿Qué significa la etiqueta de la hoja verde?
¿Qué significa la etiqueta de la hoja verde?.

Lo que garantiza la etiqueta ‘ecológico’ (y lo que no)

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Los alimentos con el sello "ecológico" están rodeados de cierta confusión: se les atribuyen cualidades erróneas y se ignoran otras que sí están garantizadas. Infórmate y decide si compras 'bio' o no.

Es un hecho: la producción de alimentos ‘eco’ está en pleno crecimiento. Según los últimos datos disponibles del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en España, el número de empresas dedicadas a este sector ha pasado de 396 en 1991 a 41.871 en 2017. En el conjunto de Europa, la superfície de tierra dedicada a la producción ecológica ha aumentado en dos millones de hectáreas entre 2012 y 2016, situándose muy cerca de los doce millones. Y en los hogares españoles el consumo de este tipo de productos ha crecido un 12,5% entre 2015 y 2018, según un estudio publicado por la principal asesoría del sector ‘eco’.

Atrás han quedado los tiempos en que solo podíamos comprar ecológico en tiendas especializadas. De hecho, uno de los motivos del auge es que grandes empresas de la industria alimentaria están apostando por la produción ecológica y los súpers empiezan a dedicarle lineales. Pero, ¿te conviene comprarlos? A continuación te contamos qué significa que un tarro de garbanzos, un brick de leche o una carne lleven el distintivo de la hoja verde, el único que garantiza el cumplimiento de la regulación dispuesta por la Comisión Europea en materia de producción ecológica.

¿En qué consiste la producción ecológica de alimentos?

En líneas generales la producción ecológica de alimentos combina buenas prácticas medioambientales, estimula la biodiversidad, preserva los recursos naturales y procura un alto nivel de bienestar a los animales. El reglamento completo es extenso y farragoso, pero los principios fundamentales de la producción eco se pueden resumir en los siguientes puntos:

  • Para empezar, está prohibido el uso de fertilizantes y pesticidas sintéticos. Eso no significa que no se usen otro tipo de fertilizantes y pesticidas que detalla el reglamento.
  • Además, el uso de antibióticos en animales se restringe a casos de enfermedad y nunca se usan de forma preventiva, una práctica normal en la producción de alimentos convencional, en la que el hacinamiento de los animales, entre otras causas, favorece la aparición y transmisión de enfermedades.
  • Por otro lado, se fomenta la rotación de cosechas. Esta práctica tradicional consiste en alternar distintos cultivos en un mismo campo, con el objetivo de fijar nutrientes en el suelo.
  • Otra particularidad es que la producción ecológica no permite los transgénicos. La priorización del cultivo de este tipo de organismos, de inmerecida mala fama –su seguridad para la salud está demostrada y controladísima–, podría empobrecer la biodiversidad. Pero en realidad, en Europa, solo está autorizado el uso de un tipo de maíz transgénico.
  • Por último, la producción ecológica de alimentos también se caracteriza por la utilización de recursos próximos a las explotaciones para fertilizar campos y alimentar a los animales, por emplear prácticas de reproducción lo más naturales posible y por la cría parcialmente al aire libre, en libertad o semilibertad, y con un alimentación ecológica.

Así, podríamos decir que la producción ecológica mira más por el medio ambiente y el bienestar que la convencional. Pero también tiene sus contradicciones. Por ejemplo, ¿es mejor comprar el superalimento con sello ‘eco’ que ha viajado desde la otra punta del mundo o comprar unos garbanzos de comercio local? La huella de carbono, la calidad nutricional y el precio decantarán la balanza hacia los garbanzos, seguramente.

¿Por qué suelen ser más caros?

Aunque tienen muchas virtudes, los alimentos ecológicos tienen un pequeño defecto: suelen ser más caros. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (F.A.O.), que entre otras muchas cosas promueve la producción ecológica, reconoce el problema e identifica sus causas: la demanda de alimentos ecológicos es mucho mayor que la oferta –algo que se está revirtiendo– y el coste de producción de este tipo de alimentos es más elevado. La misma organización augura que en el futuro aumentará la demanda y los precios se reducirán.

¿Los alimentos ecológicos son mejores para la salud?

No hay evidencias científicas que los alimentos ecológicos sean más nutritivos o más seguros. Sin embargo, algunos expertos, como la cocinera y asesora Clara P. Villalón, afirman que los alimentos ecológicos están más buenos: "la carne -y cualquier alimento- sabe a lo que come el animal, al entorno en el que está, al cuidado que se le da e incluso a la meteorología y condiciones climáticas que experimenta durante su vida".

En definitiva, ¿qué te aporta la etiqueta ‘eco’?

Que un producto lleve la etiqueta ‘eco’ garantiza que cumple con una normativa que trabaja para mejorar el bienestar animal y la salud del medio ambiente. Además, en los alimentos procesados, significa que el 95% de los ingredientes son ecológicos.

Ya sabes todo lo que signifca la etiqueta ‘eco’ y lo que no: tienes todos los argumentos para decidir sobre tu compra.

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