No son ortopéndolas, ni falta que les hace
No son ortopéndolas, ni falta que les hace.

Sardinas rellenas sicilianas ('sarde a beccafico')

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Las clases populares sicilianas le dieron una vuelta al plato favorito de la nobleza, aprovechando la similitud de la cola de una sardina con la de las oropéndolas de la receta original.

Según el señor Google Traductor, el nombre de esta receta siciliana significa “sardinas y oropéndola”. Según la no menos señora Wikipedia, la oropéndola es un ave de plumaje amarillo y cola negra que mide unos 25 cm; inteligente, escurridiza, territorial y migratoria, hiberna en los trópicos y veranea en Europa. Tonta no es, no. Sin embargo, doña Wikipedia omite cómo las clases populares sicilianas transformaron la receta favorita de la nobleza isleña -la carne de este pájaro rellena de vísceras- en un plato extremadamente económico y fácil de hacer.

La historia de la gastronomía italiana cuenta que las esposas de los pescadores supieron aprovechar la similitud que veían entre la cola del pájaro y la de la sardina para sustituir, con mucho ingenio, el ave por el pescado y las vísceras por pan rallado. Y con mucha guasa, añadieron la palabra “sardinas” al nombre original de la receta. No solo se quedaron tan anchas, sino que crearon uno de los platos icónicos de Sicilia.

Hay tantas variedades regionales de sarde e beccafico en la isla como volcanes en activo. Nosotros os presentamos la versión palermitana, que se caracteriza por hornear el pescado; sin embargo, en Catania fríen las sardinas y el relleno lleva queso caciocavallo, mientras que en Mesina va con alcaparras.

Nuestra receta admite varias sustituciones: el perejil se puede reemplazar por cualquier otra hierba aromática fresca -menta, albahaca, romero, salvia-; en vez de piñones, poner almendras o pistachos, y sustituir los cítricos a placer. Mamma mia!

Dificultad

Más fácil que vivir al lado de un volcán activo.

Ingredientes

Para 2 personas

  • 8-10 sardinas frescas, limpias, sin cabeza ni espinas y abiertas como un libro
  • 5 cucharadas de pan rallado
  • 2 cucharadas de piñones
  • 2 cucharadas de uvas pasas
  • 2 filetes de anchoa
  • ½ diente de ajo
  • ½ naranja (el zumo y la piel rallada)
  • Perejil
  • Pimienta negra
  • Sal
  • Aceite de oliva

Para decorar

  • ½ limón
  • 5 hojas de laurel

Preparación

  1. Poner las uvas pasas en un vaso con agua y dejarlas en remojo.
  2. Calentar una sartén con unas gotas de aceite de oliva. Agregar el pan rallado y tostarlo unos minutos hasta que se dore, pero cuidando que no se queme.
  3. Calentar el horno a 180 °C. Mientras se tuesta el pan rallado, picar las anchoas, el ajo y el perejil. Exprimir el zumo de media naranja y rallar su piel. Cortar el limón en nueve rodajas. Partir las hojas de laurel por la mitad.
  4. Retirar el pan rallado de la sartén y colocarlo en un cuenco junto con los piñones, las anchoas, el ajo, el perejil y la piel de naranja. Colar las uvas pasas, secarlas bien, picarlas finas y añadirlas. Mezclar bien todos los ingredientes con un tenedor para formar el relleno.
  5. Colocar una sardina con la piel en contacto con la tabla de picar o la encimera. Coger un poco de relleno y enrollar la sardina de manera que la cola sea lo último que se doble para que quede visible y hacia arriba. Pincharla con un palillo para que mantenga la forma. Repetir el proceso con el resto de sardinas.
  6. Embadurnar con aceite una fuente de horno. Colocar las sardinas enrolladas con las colas mirando hacia arriba. Entre sardina y sardina, poner una rodaja de limón y media hoja de laurel. Si sobra relleno, espolvorearlo por encima. Cubrir el pescado con el zumo de naranja y un chorrito de aceite. Salpimentar y hornear a 180 °C durante 15-20 minutos. Servir a temperatura ambiente.

Si haces esta receta, comparte el resultado en tus redes sociales con la etiqueta #RecetasComidista. Y si te sale mal, quéjate a la Defensora del Cocinero enviando un mail a defensoracomidista@gmail.com

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