Pasta casera fácil, sí, se puede
Pasta casera fácil, sí, se puede.

'Malfatti' de espinacas y ricotta

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Son primos hermanos de los ñoquis, se hacen hasta con los ojos cerrados y llevan muy pocos ingredientes: los 'malfatti' serán tu nueva receta italiana favorita.

Hacer pasta casera es algo que, con razón, espanta a muchos. Suele requerir cierta habilidad, tener espacio suficiente en la cocina y disponer del tiempo para ello. Un combo que, si uno no tiene vocación culinaria nivel alto o sangre italiana corriendo por las venas, irremediablemente lleva a preguntarse “¿para qué voy a hacerla yo si la puedo comprar hecha?”. Sin embargo hay una excepción en este planteamiento, los malfatti: una especie de ñoquis que no llevan patata y se elaboran, generalmente, a base de queso ricotta mezclado con algún tipo de verdura. En este caso le hemos incorporado espinacas aprovechando que están de temporada.

Su nombre ya lo anuncia: son, literalmente, "mal hechos". Es decir, tranquilos, no hay presión, no hay manera de que esta pasta casera salga mal. Siempre que tengas en cuenta un par de cosas, claro; la primera es que, para poder hacer la masa como correspone, una vez cocidas las espinacas deben escurrirse muy bien. Puedes hacerlo con la ayuda de un colador de malla fina, con tus manitas limpias o, lo que personalmente considero más eficaz, con una tela de algodón (limpia también, per favore). La segunda va por el mismo camino: la ricotta es un queso que suele tener algo de suero y, para esta receta, es conveniente eliminarlo en la medida de lo posible. Con dejarla escurrir en un colador de malla fina o de tela durante un rato será suficiente.

Respecto a los ingredientes de esta receta puedes hacer algunas variaciones como obviar la cebolla, cambiar la verdura -ojo aquí con las proporciones- y, si no encuentras ricotta, puedes reemplazarla por otros quesos como requesón o mató. La salsa que los acompaña es completamente de libre elección pero lo que más verás por ahí son malfatti con salsa de tomate -cúrrate una tú- o con la simple pero perfecta combinación de mantequilla y salvia. Madonna!

Ingredientes

Para 14 malfatti aproximadamente

  • ½ cebolla

  • 30 g de mantequilla

  • 400 g de espinacas frescas

  • 200 g de ricotta

  • 60 g de queso parmesano rallado

  • 1 huevo

  • 3 cucharadas de harina fina de maíz

  • Nuez moscada

  • Sal

Preparación

  1. Pelar y picar la cebolla fina. Rehogar en una sartén con la mantequilla a fuego muy suave para evitar que esta se queme.

  2. Lavar y cortar en trozos grandes las espinacas. Cuando la cebolla comience a verse traslúcida, añadir las espinacas a la sartén y tapar para que se cocinen al vapor con su propia agua. Si es demasiada cantidad para el tamaño de la sartén, ir añadiendo espinacas crudas en tandas a medida que se van cocinando.

  3. Una vez estén blandas y su verde sea un tono más oscuro, retirar de la sartén y picar fino con un cuchillo. Dejar enfriar y, una vez frías, escurrir muy bien.

  4. Mezclar las espinacas con la ricotta, el parmesano rallado, el huevo y la harina fina de maíz. Condimentar al gusto con sal y nuez moscada. Debe quedar una masa con cierta consistencia pero no demasiado seca.

  5. Llevar a ebullición abundante agua con sal. Formar bolas o pequeños cilindros con la masa, bien con las manos limpias o con la ayuda de dos cucharas, y pasar por harina fina de maíz.

  6. Cuando el agua esté hirviendo, introducir los malfatti; cuando floten en la superficie, retirarlos con ayuda de una espumadera para eliminar el agua sobrante. Servir acompañados de la salsa escogida y parmesano rallado por encima.

Si haces esta receta, comparte el resultado en tus redes sociales con la etiqueta #RecetasComidista. Y si te sale mal, quéjate a la Defensora del Cocinero enviando un mail a defensoracomidista@gmail.com.

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