Sí, el bol es una sandía
Sí, el bol es una sandía.

Ensalada de col con zanahoria

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Dos tipos de col, zanahoria y un aliño cremoso y con un punto de acidez son la clave del éxito de esta ensalada. Está mejor con un rato de reposo para que la col pierda un poco de firmeza y las pasas se hidraten.

Crujiente al mordisco, fresca, sabrosa y con infinidad de variantes: creo firmemente que la ensalada de col es uno de los mejores platos del mundo. Puede prepararse con muy pocos ingredientes y estar buenísima: para mí la clave está en el aliño, que tiene que ser cremoso y con un puntito de acidez que no solo afecta al sabor, sino también a la textura, ayudando a que la col se ablande un poco.

Hay muchas recetas que usan mayonesa, sola o mezclada con yogur o algún otro lácteo para preparar la salsa. Yo prefiero usar solo el lácteo en cuestión -mi favorito para esto es la crème fraîche, aunque también va genial con un buen yogur griego-, alegrado con mostaza y zumo de limón. ¿Que por qué no le pongo aceite de oliva? Pues porque me parece que la grasa que aporta el lácteo ya es suficiente, y que así se nota más y mejor el sabor de las verduras (pero si queréis ponerle un chorrito, adelante).

Esta receta está inspirada en la fabulosa ensalada de col que servían en Dirty Burger and Chicken Shop, una cadena de comida sencilla -que no rápida ni basura- que duró un par de años en Barcelona, pero sigue abierta en otros sitios del mundo. Sus sabrosos pollos al carbón, las deliciosas mazorcas con mantequilla de ajo y cilantro -si queréis prepararlas en casa, podéis encontrar nuestra versión aquí- y las hamburguesas con pan abriochado siempre tendrán un rinconcito en mi corazón, pero la ensalada de col lo ganó entero. Esté donde esté, la echo de menos, y cuando la pruebes seguro que tú también lo harás.

Dificultad

La de cortar la col bastante fina: hace falta tener una mandolina, un robot de cocina o un cuchillo afilado y un poco de maña.

Ingredientes

Para 4/6 personas

  • Unos 250 g netos -sin base, tronco ni hojas estropeadas- de col blanca (repollo)
  • Unos 200 g netos -sin base, tronco ni hojas estropeadas- de col lombarda
  • 1 cebolla dulce (yo usé Fuentes de Ebro)
  • 2 zanahorias tiernas
  • 60 g de pasas al gusto (yo usé amarillas y sultanas)
  • Un trocito de hinojo (opcional)
  • El zumo de un limón (unos 60 ml) o la misma cantidad de vinagre de manzana
  • Una cucharada de mostaza o al gusto (menos si es de Dijon o inglesa, más si es antigua o americana)
  • 150 g de crème fraîche, queso quark o yogur griego
  • Sal
  • Pimienta
  • Cebollino (opcional)

Preparación

  1. Cortar muy fina la col, con ayuda de una mandolina, un robot de cocina o un cuchillo bien afilado, y ponerla en un bol o ensaladera. Pelar la cebolla y hacer lo mismo. Si se usa hinojo, cortarlo muy fino también y sumarlo al resto de ingredientes.
  2. Lavar bien con un estropajo limpio o pelar las zanahorias, rallarlas y añadirlas al bol, junto con la mitad de las pasas.
  3. Preparar un aliño mezclando bien la crème fraîche o cualquiera de sus alternativas con la mostaza, el limón o el vinagre, sal y pimienta al gusto. Añadir a la ensalada y mezclar muy bien, masajeando o aplastando un poco (con las manos bien limpias o una espátula). Dejar reposar entre 30 y 60 minutos en la nevera.
  4. Al sacarla de la nevera dar unas vueltas más a la ensalada, para repartir bien el aliño. Añadir el resto de las pasas y, si se quiere, cebollino picado y servir.

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