Las cuatro formas de hacer chips de verduras

Fritas, al horno, en el microondas o en la deshidratadora: aquí tienes los trucos para que las láminas crujientes de vegetales te salgan mejor que las compradas. Más dos recetas y algún consejillo para usarlas.

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Empezarás con uno y no podrás parar
Empezarás con uno y no podrás parar.

Pocas cosas hay más agradables que un bocado ligero, extremadamente crujiente y con un buen aderezo, y los chips de verduras y frutas son exactamente eso. Preparar unos que estén ricos no tiene demasiado misterio, pero sí necesitas un buen cuchillo y un pulso atinado o una mandolina, herramientas y habilidad que te ayudarán a conseguir el corte fino que necesita esta preparación. Es importante escoger alimentos que no tengan muchísima agua -da igual lo que te esfuerces, no conseguirás hacer chips con pimiento- y darles sabor con hierbas y especias, además de un toque de sal.

Si no los vamos a freír, añadir un poco de grasa -pincelarlos ligeramente con aceite de oliva, por ejemplo- ayuda a conseguir un mejor resultado, una superficie más crujiente y un alimento más gustoso; el aceite también ayudará a que los diferentes aderezos se peguen mejor. A continuación proponemos cuatro maneras diferentes de preparar estos snacks, y unas cuantas opciones para que te las comas (no solo directamente del bol a la boca).

Fritos

La manera más conocida y sencilla de convertir una lámina de verdura en un bocado crujiente y gustoso consiste en pasarlas por un baño de aceite caliente. Así es como hemos preparado las patatas chips de toda la vida, que podemos cortar un poco más gruesas si queremos usar como base para servir un montadito. Que los nutricionistas me perdonen, pero con ensaladilla rusa y una anchoa son un auténtico manjar.

Los de remolacha están buenísimos. JOH_5712/FLICKR

Con esta técnica, además de patatas podemos preparar chips de otros tubérculos como boniato, remolacha o chirivía, y otras verduras como calabaza, alcachofa. calabacín o berenjena (estas dos últimas quedan bastante más aceitosas que el resto, por su capacidad de absorción).

Para conseguir la versión más crujiente y menos aceitosa hay unas cuantas reglas a seguir: quedarse con la parte más grande de las patatas -guardar las pequeñas para otras preparaciones- hacer cortes limpios, freírlas en una gran cantidad de aceite y no muchas a la vez, porque si baja la temperatura quedarán grasientas, y usar aceite de oliva o girasol limpio a 180 grados, antes de que humee. Sacudirlas bien justo al salir del aceite y pasarlas por papel de cocina las dejará listas para aderezar y comer. Si no tienes una herramienta afilada ni el pulso para hacer el corte fino y limpio que pide esta técnica, prueba a preparar estos chips de patacones en dos tiempos.

Chips de patacones

Ingredientes

Para 4 personas (como acompañamiento o aperitivo)

  • 3 plátanos machos verdes
  • Sal
  • Aceite de oliva suave
  • Especias al gusto o salsa

Preparación

  1. Pelar los plátanos y cortarlos en trozos de unos 3 cm. Freírlos a una temperatura un poco inferior a la que freiríamos los chips (unos 160 grados) durante unos tres o cuatro minutos.
  2. Sacar los patacones, pasarlos por papel absorbente y aplastarlos entre dos papeles de hornear -con ayuda de un vaso, por ejemplo- hasta conseguir un grosor de unos tres milímetros (más fino que un patacón normal).
  3. Separarlos con cuidado -la mejor manera es sacar la capa superior de papel, darles la vuelta, apoyarlo sobre la mano y retirar el papel superior- y freír en aceite, ahora sí a 180 grados.
  4. Sacudir bien los patacones al sacarlos del aceite, pasarlos por papel de cocina, aderezar con sal y especias y servir tal cual o con una salsa para mojar.

Al horno

Podemos preparar chips con ingredientes tan comunes como patata, boniato o remolacha, pero también con cosas menos evidentes, que van desde la banana hasta la chirivía, la manzana, col kale o berza (que no son la misma variedad, pero sí primas hermanas). En este caso podemos optar por dos técnicas: una, hacerlas a baja temperatura -unos 50 o 60 grados- durante muchas horas, con el horno ligeramente abierto para que se escape la humedad, con lo que conseguiremos el mismo efecto que en una deshidratadora (ideal si queremos conservarlas durante más tiempo, en un sitio fresco y seco). Otra, hacerlas a 180 o 190 grados durante un periodo de tiempo mucho más corto, si las vamos a consumir rápidamente, como en esta receta.

Kale con algas y sésamo

Ingredientes

Para 4 personas (como picoteo)

  • 300 g de col kale o berza
  • Un poco de aceite de oliva
  • 2 cucharadas de alga nori molida o en copos (o un poco de sal)
  • 1 cucharada de semillas de sésamo
  • Chile en polvo al gusto (opcional)

Preparación

  1. Quitarle a la col la parte más gruesa y dura del tallo (la más cercana a la base). Pintarlas con un pincel y un poco de aceite de oliva, partirlas en trozos medianos y sazonarlas con el alga y el sésamo.
  2. Hornear entre ocho y 12 minutos a 180 grados (o hasta que estén crujientes y ligeramente tostadas, pero no quemadas). Dejar enfriar y servir.

En el microondas

En este electrodoméstico se pueden preparar chips ligeros y crujientes que nada tienen que envidiar a las de la freidora, pero con mucho menos aceite (aunque tampoco podrás preparar grandes cantidades de una vez). Corta láminas de patata de un par de milímetros, píntalas con un poco de aceite de oliva y añade tus hierbas secas o especias favoritas y una pizca de sal. Coloca las patatas sobre un papel de horno del tamaño del plato de tu microondas -deja algún milímetro de separación, y ponlo a la máxima potencia durante unos cuatro minutos. Si ya están listas por ese lado -secas y doradas- dales la vuelta y hazlas un minuto más (si no, cocínalas un minuto más antes de girarlas). Puedes cambiar las patatas por chirivía, boniato o remolacha. Si te gusta el sistema, se comercializan soportes especiales para poder hacer más chips, en vertical.

En la deshidratadora

Seguramente es el menos popular de los utensilios de cocina que mencionamos en este artículo, pero si por casualidad tienes uno en casa puedes hacer chips con ella, con la ventaja de que podrás preparar gran cantidad a la vez -depende de las bandejas que tenga el aparato, pero suelen ser bastantes- y hacerlo sin mover un dedo durante el proceso. Con este sistema podremos preparar también chips de frutas como plátano, manzana y pera, aunque contengan mayor cantidad de agua.

Si combinamos más de un tipo de fruta o verdura, lo mejor es separarlas por bandejas, así será más fácil retirarlas cuando estén cocinadas (los tiempos suelen ser diferentes). Así, después de cortar los ingredientes muy finos -aquí eso es importantísimo si queremos conseguir crujiente y no la textura de un orejón- los sazonaremos, distribuiremos en las bandejas, pondremos la máquina a funcionar a 60 grados y, pasadas cinco horas, echaremos un primer vistazo: seguramente las verduras con menos líquido, como patatas, boniatos, zanahorias o chirivías, ya estén listas. Las frutas pueden tardar una o dos horas más.

Cómo usarlos en tus platos

Se pueden poner encima de una crema de verduras como topping crujiente -hay que tener la precaución de ponerlos justo antes de servirla, para que no se mojen-, si no son tan finos que se desmoronan pueden usarse como “cuchara” con untables como el hummus o el babaganoush y son perfectos para contrastar texturas melosas como las de un tartar o carpaccio de carne o pescado. También pueden tomarse solos, como picoteo o parte de un aperitivo; en este caso será más sabroso si mezclas más de un vegetal y aderezas cada uno de manera diferente.

Puedes usar chips de alcachofa para aportar crujiente un carpaccio. MÒNICA ESCUDERO
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