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Michelada sin alcohol

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Tanto si no bebes como si has bebido demasiado estas navidades, tenemos una buena noticia. Se llama michelada de agua con gas, y es el mejor combinado no alcohólico que hemos probado en mucho tiempo.

Cuando pedí una michelada con cerveza sin alcohol en el restaurante mexicano de Barcelona El Gallo de Oro, y Román López propuso hacérmela con agua con gas, recibí la idea con cierto escepticismo. ¿Michelada de agua? ¿Seguro? Como soy de esas personas inseguras a las que cuesta plantarse con un “no”, acepté la sugerencia con la sonrisa más falsa de mi repertorio en la cara, y me dispuse a sufrir con un bebedizo muy bueno para mi salud pero muy malo para mi paladar.

Lo que sonaba a aguachirri con tomate resultó ser todo un hallazgo: una bebida fresca, estimulante, con toda la gracia ácida y picante de la michelada, pero sin la carga etílica que ese día no me apetecía recibir. Lo que más me sorprendió fue no echar en falta el amargor de la birra, e incluso me supo bastante mejor que las anteriores micheladas con cerveza sin que había tomado. Liberado del punto dulzón y malteado de las 0,0, el combinado ganaba.

Soy perfectamente consciente de que la idea generará la mismas dudas que produjo en mí, pero desde entonces he querido compartirla con el mundo. Y creo que no hay mejor semana para hacerlo que ésta, en la que el cuerpo pide una bebida un poco más excitante que el agua pero sin alcohol, que de eso ya hemos tenido bastante en Navidad.

Román ya no está en El Gallo de Oro para preparar estas micheladas vírgenes, pero promete que en primavera estrenará una nueva taquería llamada Los Parados, donde se podrán degustar. Como además de mexicano es más majo que las pesetas, no sólo ha accedido a que publique su receta, sino que me ha pasado dos variantes igual de apetecibles: la chelada, que no lleva zumo de tomate, y el michelato, que incluye Clamato, una bebida de origen canadiense hecha con dicho zumo y extracto de almejas.

Si te lías con los nombres, no te preocupes porque en México tampoco parece que se aclaren demasiado: “En la actualidad, no existe una clara distinción entre un tipo y otro, pues el nombre depende del lugar del país donde se elaboren”, explica López. “En algunos restaurantes de la Ciudad de México, chelada es sin tomate; michelada, con, y michelato, con Clamato. Pero allí también se les puede decir michelada, michelada cubana y ojo rojo, respectivamente. Lo mejor, para no errar, es preguntar, pues en cada casa se llaman distinto”.

MICHELADA SIN ALCOHOL

Ingredientes

Para 1 persona

  • 330 ml de agua con gas
  • 4 cucharaditas de zumo de limón
  • 2 cucharaditas de salsa Worcestershire (Perrins u otra marca)
  • 2 cucharaditas de jugo Maggi
  • 2 cucharaditas de zumo de naranja
  • 2 cucharaditas de zumo de tomate
  • Sal
  • 1 rodaja de lima
  • 3 cubitos de hielo
  • Chile en polvo para escarchar (opcional)
  • Salsa Valentina o Cholula (si se quiere picante)

Preparación

  1. Poner sal y, si se quiere, chile en polvo en un plato hondo. Untar el borde de un vaso mojado de medio litro para que se quede pegada en el borde.
  2. Poner tres cubos de hielo en el vaso. Añadir la salsa inglesa, el jugo Maggi, el zumo de limón, el zumo de tomate, el zumo de naranja y, si se quiere, la salsa picante.
  3. Añadir el agua con gas, y adornar con una rodaja de lima.

CHELADA SIN ALCOHOL

Se prepara igual que la michelada, pero subiendo la cantidad de zumo de limón a 4 cucharadas y media y suprimiendo la salsa inglesa, el jugo Maggi, el zumo de naranja y el zumo de tomate. Se puede servir con una rodaja de limón o de pepino.

MICHELATO

Se prepara igual que la michelada, pero añadiendo 40 ml de Clamato. Se puede servir con una rodaja de limón o con un tallo de apio.

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